El fabricante francés presentó en julio una propuesta al Gobierno y a la Fuerza Aérea de Portugal. Ahora firma un acuerdo para explorar la participación de empresas portuguesas, mientras Lisboa mantiene abierta la decisión sobre su futuro caza

Redacción
Dassault Aviation no quiere quedarse atrás con respecto a sus rivales europeos y norteamericano, y ha dado un nuevo paso para consolidar la confianza portuguesa en la compañía de Eric Trappier. Ayer firmaba con AED Cluster Portugal, la asociación que agrupa a la industria aeronáutica, espacial y de defensa del país, un memorando de entendimiento para explorar posibles áreas de cooperación en torno al Rafale. La compañía actuó en representación de sus socios en el programa, Thales y Safran. El acuerdo se sitúa expresamente en el contexto de la próxima sustitución de los F-16 portugueses.

F-16 luso
El dato más llamativo del comunicado de Dassault precede, sin embargo, a la firma del memorando, porque la compañía afirma que presentó una propuesta oficial del Rafale al Gobierno portugués y a la Fuerza Aérea en julio de 2026. El memorando con AED añade a esa oferta la necesaria dimensión industrial de cualquier oferta con posibilidades de éxito Su alcance todavía está por definir, pero las partes hablan de explorar oportunidades de cooperación, a pesar de que aún no se anuncian proyectos concretos ni compromisos de producción.
La iniciativa francesa llega a un debate que DYS viene siguiendo desde distintos ángulos hace meses. No en vano, la Fuerza Aérea Portuguesa ha expresado públicamente su interés por el F-35, al que asocia con sus objetivos de modernización e integración operativa con otros aliados. La elección, en cambio, corresponde al Gobierno. En mayo, el ministro de Defensa, Nuno Melo, señaló que el proceso aún no había comenzado y dejó abiertas tanto las opciones europeas como las estadounidenses.
En ese espacio se mueven los demás fabricantes. DYS ya examinó el interés de Airbus por situar al Eurofighter en Portugal y también los movimientos de Saab en favor del Gripen E. Dassault coloca ahora sobre la mesa una propuesta formal y busca darle respaldo en el tejido industrial portugués. Los cuatro aviones forman parte de la conversación sobre el relevo del F-16, pero todavía no se ha convocado un concurso con cuatro ofertas admitidas.
La decisión obligará a Lisboa, necesitada de acreditar participación industrial en un proyecto de esa magnitud, a ponderar más variables que las meramente relativas a las prestaciones del avión. Importarán el coste de adquisición y sostenimiento, los plazos de entrega, la relación con sus aliados y, muy especialmente, el trabajo que pueda asumir la industria nacional. Se entiende, por tanto, el acuerdo con AED, ya que Dassault quiere que Portugal valore el Rafale como plataforma de combate y también como posible fuente de actividad industrial.
Como decíamos, el Rafale ya cuenta, según su fabricante, con una propuesta presentada a las autoridades portuguesas y con un acuerdo para estudiar cooperación industrial. Falta conocer qué ofrecerá esa cooperación en la práctica y, sobre todo, cuándo y mediante qué procedimiento decidirá Portugal el futuro de sus F-16.
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