El primer caza canadiense ya ha volado y el primer aparato suizo continúa en fabricación. Los programas de F-35 más debatidos firman avances, aunque todavía Ottawa revisa su adquisición de 88 aviones, mientras que Berna debate el coste y el número final de F-35A

Redacción
El primer F-35A destinado a la Real Fuerza Aérea Canadiense efectuaba ayer, 23 de septiembre, su vuelo inaugural desde Fort Worth, Texas. El aparato, identificado en fabricación como AR-1, ya luce las marcas canadienses. Las imágenes del vuelo fueron obtenidas por Gherardo y Victoria Fontana y publicadas por Stefano D’Urso en The Aviationist.
El vuelo supone un nuevo hito en el programa de sustitución de los CF-18 Hornet. Según la planificación publicada por el Departamento de Defensa Nacional de Canadá, los primeros ocho F-35A tendrán inicialmente su base en Luke, Arizona, para la formación de pilotos. La llegada del primer aparato a territorio canadiense está prevista para 2028; la capacidad operativa inicial, para 2029–2030.
El avance de matiz industrial y operativo que supone este primer vuelo llega mientras Ottawa mantiene abierta la revisión de la compra anunciada de 88 cazas. El Gobierno canadiense inició ese examen en marzo de 2025 y ha señalado que estudiará las necesidades operativas, los compromisos con NORAD y la OTAN, los beneficios industriales y las posibles alternativas. La fabricación de los primeros aparatos sigue adelante, aunque la revisión deja pendiente la decisión sobre el alcance definitivo de la adquisición. Entre las opciones que hemos analizado en DYS figura una posible flota mixta de F-35 y Gripen; se trata de una hipótesis, no de una decisión anunciada por Canadá, pero que ha cobrado fuerza en los últimos meses y que tiene opciones de hacerse realidad. A pesar de lo cual, por el momento no hay ninguna decisión tomada al respecto que se haya hecho pública.
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En paralelo, Lockheed Martin Europe comunicaba también ayer otro avance relacionado con un primer F-35, en este caso suizo. Una delegación de Suiza visitó la fábrica de Fort Worth y firmó una pieza estructural del aparato durante su proceso de producción. El programa F-35 suizo no está, al igual que el canadiense, exento de polémicas gubernamentales y parlamentarias que han tomado un cariz especialmente serio y amenazador para el mismo. A pesar de todo, y a tenor de la información que facilita Lockheed Martin, la fabricación prosigue mientras el coste, el precio final unitario y el número definitivo de cazas que adquirirá Berna siguen siendo objeto de debate en Suiza, como venimos informando en DYS.
Los dos anuncios corresponden a etapas diferentes de sus respectivos programas, pero ambos, canadiense y suizo, tienen en común estar envueltos en duras polémicas que, pese a la amenaza que finalmente puedan suponer sobre su viabilidad, están logrando, por ahora, sortear obstáculos y cumplir hitos. Canadá cuenta ya con un primer avión que ha volado; el primer aparato suizo continúa en fabricación. Los trabajos avanzan en Fort Worth. Mientras tanto, ambos gobiernos deben afrontar aún decisiones pendientes sobre sus adquisiciones.
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