Proyección y realidad del poder naval alauí

Mario López Vittori
Para terminar el dosier de las Fuerzas Armadas de Marruecos, bajo el mismo proceso de investigación histórica, de fuentes OSINT y de artículos especializados, este tercer y último artículo se ocupa de la Marina Real de Marruecos, en árabe al-Quwwāt al-Baḥriyya al-Malakiyya al-Maġribiyya, y más comúnmente en francés Marine Royale Marocaine.
En un país sin apenas tradición marítima, y menos aún marina militar, esta institución se sitúa en un contexto de crecientes desafíos regionales, sobre todo frente a Argelia. La fuerza naval marroquí se perfila como un actor cada vez más relevante en la defensa de los intereses del reino alauí en el mar, con importantes retos a superar en material, entrenamiento y mantenimiento.
Una breve inflexión histórica

La corbeta Lieutenant Colonel Errahamani, durante años, buque principal de la Marina Real marroquí. Imagen: US Navy
Fue solamente a finales del siglo XIX cuando empezó a adquirir una pequeña escuadra de buques de guerra. El primero fue el bergantín de 1882 El Hassanehy, comprado en Inglaterra, seguido de un cañonero de 460 toneladas, Es Sid el Turki, y de un pequeño crucero colonial – o cañonero grande- de 1.200 toneladas, El Bashir (que incluso se ofreció a España en la crisis de 1898).
Sin embargo, incluso antes del Tratado de Algeciras de 1912, que estableció el Protectorado de Marruecos, repartido entre Francia y España -con la salvedad del importante puerto de Tánger, convertida en ciudad internacional-, ya el sultán jerifiano había vendido dicha escuadrilla entre 1902 y 1908, debido a que su coste de mantenimiento fue considerado excesivo. Por ello, hubo que esperar a la independencia de Marruecos (1956) para ver una marina de guerra marroquí.
Los inicios
Mohammed V creó la Marina Real cuatro años después de la independencia, poniendo al frente al entonces capitán (más tarde vicealmirante) Mohammed Triki, considerado «padre» de la institución (estuvo vinculado a ella 46 años, y llegó a ser su jefe entre 1991-2005). En ese momento Marruecos no tenía barcos propios: sus marinos se limitaron a formarse en academias navales extranjeras (Francia, España, Estados Unidos).
La flotilla inicial se construyó casi enteramente con transferencias de la Marine Nationale francesa, reflejo de la fuerte influencia gala en la formación e instrucción naval marroquí desde el principio, siendo su primer buque el Agadir — cazasubmarinos tipo PC de la US Navy (ex PC-545, ex Goumier), construido en 1942 en EE. UU., cedido a Francia en 1944 y transferido a Marruecos en 1960 -, que desplazaba 325 toneladas, y enseguida otros buques franceses, patrulleros o dragaminas. La única excepción fue El Maouna — el buque más significativo de este periodo: una fragata británica de la clase River (ex HMS Torridge, después La Surprise con Francia), comprada por Marruecos en junio de 1964. Fue convertida en buque insignia y yate real, con cubierta de vuelo para helicóptero y alojamiento adicional para la familia real. Entró en servicio formalmente el 5 de marzo de 1965. Con 2.150 t a plena carga, era con diferencia la unidad más grande de la flota marroquí en esos años, aunque su función era evidente y de fragata solo tenía el nombre.
Artículo relacionado:
El Ejército de Marruecos: estructura, capacidades y proceso de modernización
La Marina Real del período, fue, pues, una fuerza minúscula y esencialmente de vigilancia costera y control del contrabando y de los caladeros pesqueros, sin capacidad alguna. Cuando Marruecos lanzó la Marcha Verde en 1975, no tenía capacidad de apoyo a la ocupación terrestre del Sahara Occidental.
Por ese motivo, ya a partir de 1976-1977, se produjeron los primeros pedidos serios de material más moderno: los patrulleros clase Okba (franceses, 1976-77) y, poco después, el encargo a España de la corbeta clase Descubierta, llamada Teniente Coronel Errahmani (F‑501). seguido en 1980-81 de otro contrato en el mismo país: los cuatro patrulleros lanzamisiles, basados en la clase de patrulleros Lazaga. Estos cinco buques constituyeron la modesta capacidad de combate de la Armada marroquí.
Por la misma época se adquirieron 3 LST tipo BATRAL (Francia) — entregados en 1977-78, justo en el momento álgido de la guerra del Sáhara. Su calado reducido los hacía idóneos para abastecer a las tropas reales desplegadas en el antiguo territorio español, hostigadas constantemente por las columnas del Polisario. Más que para desembarcos de asalto, sirvieron como arteria logística del esfuerzo de guerra.

Un Batral marroquí, también llamados Daoud Ben Aicha (clase) en la Marina Real. Imagen: FAR-Maroc
La flota de patrulleros fue renovada y aumentó de forma significativa. Las 6 unidades de la clase Cormorán (España, Bazán, Cádiz entregadas entre 1988 y 1989, las 4 de la clase Osprey 55 (diseño británico, construidos en Dinamarca por Danyard), entregadas entre 1987 y 1990, y 5 patrulleros de la clase OPV-64 (Francia, Lorient Naval Industries) — financiados no por Defensa sino por el Ministerio de Pesca, construidos con estándares civiles para abaratar costes, encargados a principios de los 90 y entregados entre 1995 y 1997. Reflejan la creciente importancia de la vigilancia pesquera de la ZEE marroquí (85.000 millas náuticas cuadradas) en un momento de fricción constante con las flotas pesqueras europeas, sobre todo la española.
Se adquirió el LST Sidi Mohammed Ben Abdallah (ex-USS Bristol County, clase Newport) — cedido por Estados Unidos el 16 de agosto de 1994 dentro de un programa de asistencia de seguridad. Con 8.450 t a plena carga era, con diferencia, el buque más grande jamás incorporado a la MR, pero duró muy poco tiempo en servicio.
Hoy, en cambio, el país dispone de una serie de buques con vocación abiertamente oceánica, algunos de ellos comparables a los diseños más avanzados europeos. Veamos cómo se pasó de estos modestos inicios a la actual situación.
Una potencia naval emergente en el Mediterráneo occidental en el siglo XXI
La primera señal de esta transformación llegó con la compra de dos fragatas de diseño francés de la clase Floréal, entregadas en 2002-2003. El término «fragata» resulta discutible: numerosos expertos las clasifican más bien como buques de patrulla de alta mar (OPV, por sus siglas en inglés).
Se trata de unidades de casi 3.000 toneladas a plena carga, con 94 metros de eslora y 14 de manga. En teoría -solo en teoría- su casco tiene cierta furtividad, aunque en la práctica, de nada le sirve frente a radares modernos. No son especialmente rápidas —18 nudos de velocidad máxima— pero cuentan con gran autonomía: 10.000 millas náuticas a 15 nudos. Su rasgo distintivo frente a los OPV, es la incorporación de un par de misiles antibuque Exocet, en su versión más antigua (MM-38). Como dato curioso, los dos buques marroquíes sustituyeron el cañón original de 100 mm por un OTO Melara de 76 mm y el radar de exploración aérea francés por uno español, el DT WM-22.
Con todo, la capacidad de combate de estas fragatas de patrulla es limitada y propia de escenarios de baja intensidad. Esta primera fase de modernización pasó relativamente desapercibida.
El punto de inflexión llegó con la incorporación de buques de combate en sentido estricto en la década de 2010. La posible amenaza de la flota submarina de Argelia (2 submarinos clase Kilo ya a finales del siglo XX, modernizados recientemente, y otros 4 mucho más recientes y modernos), impulsó este notable esfuerzo. Las unidades de menor tamaño son las tres corbetas de la clase SIGMA: dos de 2.100 toneladas (98 x 13 metros, SIGMA 90) y una tercera de 2.400 toneladas (105 x 13 metros, SIGMA 105). Todas ellas están equipadas con sistemas electrónicos y armamento de última generación: radar de exploración aérea y dirección de tiro, cañón de 76 mm de tiro rápido (120 disparos por minuto), misiles antiaéreos MICA con lanzamiento vertical, misiles antibuque Exocet MM-40, más potentes que la versión anterior, y torpedos antisubmarinos A244. Además, cuentan con hangar para helicóptero.

Una de las Sigma con que se dota la Institución naval marroquí. Imagen: Marina Real M.
Con esta dotación, las SIGMA cubren las tres capacidades esenciales de un buque de combate moderno, dentro de las capacidades de una Marina de guerra de un país modesto. Aun así, estas tres corbetas quedan en un segundo plano frente a la incorporación más significativa de todas.
Artículo relacionado:
La joya de la flota marroquí es una fragata FREMM, de diseño franco-italiano y en servicio también en Francia (8 unidades en servicio), Italia (10 unidades en servicio, 2 previstas), Egipto (3 unidades, 1 transferida por Francia y 2 por Italia), además de previstos de Grecia y nada menos que EEUU (modelo FREMM EVO). Con 6.000 toneladas a plena carga y 142 x 20 metros, es de dimensiones similares a las F-100 españolas, algo más corta de eslora pero más ancha de manga, y es de construcción francesa, con énfasis en la capacidad ASW.
Su equipamiento incluye un cañón de 76 mm de tiro rápido, misiles antiaéreos Aster-15 con lanzamiento vertical, misiles antibuque Exocet MM-40, torpedos antisubmarinos MU-90 y helicóptero embarcado. A diferencia de las SIGMA, monta el radar multifunción Herakles y combina sonar de casco con sonar remolcado.
A esta incorporación se suma la modernización de la flota de patrulleros de altura, con la llegada de un patrullero OPV-70 —armado con un OTO Melara de 76 mm y con capacidad para operar un helicóptero— y un buque de desembarco tipo LST, ambos de construcción francesa, que llegaron juntos en convoy en 2016. Sin embargo, parece una adquisición muy modesta para las necesidades de renovación de la flota.

La FREMM marroquí es el máximo exponente del poder naval de Rabat. Aquí la vemos durante unos ejercicios en aguas francesas. Imagen: Marina Real de Marruecos
Para sustituir a la veterana Teniente Coronel Errahmani (F‑501), se contrató en 2022 un OPV a Navantia, basado en el Avante 1800. Se trata de un patrullero de altura, denominado Moulay El Hassan I (F-502), con el corte de acero iniciado en julio 2023, puesta de quilla en septiembre 2024 (San Fernando), y botadura el 27 de mayo de 2025, con la rapidez y eficiencia propia de dicho astillero. Es un OPV de ~87 m de eslora, 13 m de manga, ~2.000-2.100 t a plena carga, velocidad máxima ~24 nudos, autonomía ~4.000 mn a 15 nudos y dotación de ~60 personas. Diseñado para vigilancia marítima, control de fronteras, lucha contra tráfico ilícito, SAR y apoyo, tiene cubierta para helicóptero de hasta ~10 t y RHIBs. Con un coste estimado ~130 millones de euros (financiado en parte con crédito de Banco Santander), no se sabe qué armamento llevará, pero es muy probable que tenga cierto armamento antibuque, antidron y antiaéreo, además del cañón y ametralladoras propias de un buque de esa categoría, y seguramente será equipos franceses, si bien por espacio no cabe un auténtico sistema de combate. Fue entregado en septiembre de 2026, hechas las pruebas de mar en parte en la bahía de Algeciras.
Un poco antes de dicha entrega, la Marina Real de Marruecos se benefició de un contrato de dos drones antisubmarinos. Conviene recalcar que no se trata de drones submarinos (UUV/AUV), sino de dos vehículos de superficie no tripulados (USV o “drones de superficie/marítimos”). El Gobierno de los Países Bajos aprobó el 13 de julio de 2026 una licencia de exportación de material militar a Marruecos por valor de 13 millones de euros (aprox. 14,7 millones de dólares). La carta oficial a la Cámara de Representantes (documento identificado como 2026D36720 / referencia CDIU 115489) confirma que se trata de 2 buques de superficie sin tripulación (USV), configurados específicamente para guerra antisubmarina (ASW) y lucha contra minas (MCM). Incluye sensores, sistemas de control, estación de control de misión, repuestos, documentación, formación y apoyo técnico. Debía ser capaces de realizar misiones de varios días con alto grado de autonomía, y contó con la evaluación positiva bajo los ocho criterios de la UE sobre exportación de armas. Países Bajos califica a Marruecos como “socio de seguridad estable y estratégico en una región inestable” y considera que el uso será defensivo (protección de accesos portuarios, zonas costeras y rutas marítimas frente a amenazas submarinas), y que no tiene capacidad ofensiva ni de uso en el Sahara Occidental, lo que podría haber causado problemas legales al contrato.
Conviene destacar, eso sí, que no ha trascendido de qué modelo se trata. Parece ser que desplaza 9-10 toneladas y su eslora no pasa de unos 11 metros. Es muy posible que tenga relación con el concepto de USV ASW que Países Bajos desarrolla para sus futuras fragatas antisubmarinas (ASWF), de tamaño similar y con capacidad de “sprint and dip” (despliegue de sonar tremante tipo Thales FLASH o similar), aunque bien podría ser el Seagull (Elbit Systems, Israel): algunas características (estación de control para dos unidades, autonomía de varios días, misiones ASW/MCM) coinciden, y el Seagull se ha construido/ensamblado en astilleros neerlandeses (De Haas Maassluis). Además, las excelentes relaciones de Israel con el país alauí son un indicativo a tener en cuenta.
A su vez, la Marina marroquí trata, en la medida de lo posible, sobre todo desde su ruptura con Argelia en 2021, de hacer ejercicios todos los años con países como Estados Unidos, Francia -en especial, a destacar ejercicios antisubmarinos, empleando como “agresor” un submarino nuclear francés en alguna ocasión-, o España. Aún así, los informes de inteligencia indican que dista mucho que desear en la preparación de sus tripulaciones, sobre todo los especialistas.
Las debilidades del nuevo poder naval marroquí
Pese al notable salto cualitativo, un análisis más detallado revela varias carencias importantes.
Una defensa antiaérea limitada y capacidad antibuque desigual. Aunque los nuevos buques incorporan misiles antiaéreos de última generación con lanzamiento vertical, la dotación de cada batería es reducida y su alcance las sitúa como sistemas de defensa de punto, no de defensa de zona: los MICA alcanzan 15 km y los Aster-15, 30 km. Esto las hace vulnerables ante ataques aéreos de cierta saturación. En cuanto a la capacidad antibuque, la fragata FREMM cuenta con 8 misiles antibuque, pero las corbetas SIGMA solo llevan 4 cada una. (Josep Baqués, 2014).
Una aviación naval insuficiente. El desarrollo de la flota de helicópteros embarcados ha sido lento. A los 2 helicópteros utilitarios Panther, adquiridos junto a las dos fragatas Floreal a principios del siglo XXI, se han unido recientemente dos helicópteros Bell 412 con sistema FLIR y armados con torpedos antisubmarinos. Sin embargo, es una capacidad muy modesta.

Un Panther marroquí. Imagen: John Brian A. Goyak (US Navy)
Sin capacidad de ataque a largas distancias. A diferencia de las FREMM francesas, la fragata marroquí no incorpora los misiles de crucero SCALP, con un alcance superior a los 1.000 kilómetros. Esta arma tendría un notable valor disuasorio, y aunque el diseño del buque permitiría instalarla en el futuro, requeriría de obras en el pozo VLS.
El personal: aunque se trata de contratar personal técnico, es un país sin demasiada tradición marítima y con pocos profesionales cualificados en materia de sonares y otros sensores fundamentales, sin embargo, parece que progresa poco a poco.
El estado real de la flota es una incógnita. Las fotografías de muchas unidades, en especial las más antiguas y sobre todo los patrulleros, indica que están en mal estado. Sabemos que los buques de la clase Lazaga y Descubierta, hace tiempo que son solo patrulleros y que están al final de su vida operativa.
Además de esto, el mantenimiento de las principales unidades las realiza la Marina francesa, pese al importante desarrollo de las bases navales marroquíes: Alcazarseguir (cerca de Tánger) es la principal, con grandes inversiones. Casablanca sigue siendo relevante, siendo otras menores Agadir y Alhocema, entre otros apostaderos más pequeños. Tampoco sabemos el grado de calificación de sus radaristas, sonaristas, etcétera, pues como ya se indicó en los otros apartados, sin adiestramiento, el material moderno no puede aprovecharse e incluso puede dar un resultado desastroso y humillante si está mal utilizado.
Los rumores sobre submarinos
Este proceso podría reforzarse si Marruecos da un paso adicional que lleva rumoreándose en las últimas décadas, pero sin haberse verificado en absoluto.
Se hipotetizó con la adquisición de varios submarinos convencionales de última generación. Rusia ofreció el Amur, versión de exportación de la clase Lada —una evolución de los Kilo con posible propulsión AIP (independiente del aire), de la que no volvió a saberse nada-, Francia la clase Scorpene (Alberto Guerrero, 2020), o en el último año, un interés supuesto en adquirir tres submarinos a la excelente industria de Corea del Sur (Jesús M. Pérez Triana, 2026). En cualquiera de los casos, se trata de una inversión exorbitante. Se trataría de una inversión superior, por ejemplo, a las compras para el ejército de tierra de los carros Abrams o para la Fuerza Aérea de los cazas F-16V o los helicópteros de ataque Apache Guardian.

Siempre en el rumor, los submarinos vienen siendo una asignatura pendiente para Marruecos desde hace años. Un Scorpene chileno. Imagen: Armada de Chile
Por supuesto, incluso un único submarino convencional, especialmente si dispone de propulsión AIP, representa un desafío considerable para cualquier armada, dada la dificultad de detectarlo y neutralizarlo, y que se puede resumir en que el medio más eficaz para contrarrestar a un submarino es otro submarino. Sin embargo, como indicaba Juanjo Fernández en un artículo de 2019, “Tampoco un arma submarina se construye en dos días con «ir al mercado» a comprar un submarino. Sin tradición, doctrina, experiencia y conocimientos (lo que tiene España), aun disponiendo de submarinos, pasarían años antes de que se le pudiera sacar todo su potencial.”
Conclusión
Más allá de los detalles técnicos, de los rumores de adquisiciones que no se confirman -al igual que en su Ejército y en su Fuerza Aérea, como hemos visto en los anteriores artículos-, y de las dudas notables del estado de la flota y de su entrenamiento, estas incorporaciones reflejan una voluntad clara por parte de Marruecos de reforzar su flota de combate de superficie. Con todas estas adquisiciones, el país alauí se convierte en una de las marinas de guerra más importantes de África. Queda por ver si será suficiente para sus aspiraciones regionales.

Mario López Vittori
defensayseguridad.es
Artículos mencionados en el texto
La Marina Real marroquí se potencia. Josep Baqués, Global Strategy, 20/04/2014

