Reino Unido y Alemania consolidan el impulso del ataque profundo europeo. España no está en los grandes programas
Londres destinará inicialmente 770 millones de libras al desarrollo con Alemania de una familia de armas de más de 2000 kilómetros; España respalda el refuerzo de estas capacidades en la OTAN, pero no participa en ninguno de los principales sistemas ofensivos europeos

Redacción
El Reino Unido destinará inicialmente 770 millones de libras al desarrollo conjunto con Alemania de una nueva familia de armas de ataque profundo, concebida para alcanzar objetivos situados a más de 2000 kilómetros. La inversión vuelve a poner de relieve el reciente esfuerzo europeo por recuperar una capacidad convencional que durante décadas recibió una atención muy inferior, por no decir inexistente, a la dedicada por Rusia, China o Estados Unidos.
El programa germano-británico, desarrollado al amparo del acuerdo de Trinity House, contempla armas de crucero furtivas y sistemas hipersónicos. Los primeros trabajos se centran en soluciones lanzadas desde tierra, aunque también se estudiarán aplicaciones aéreas y navales. El Gobierno británico sitúa su entrada en servicio durante la década de 2030.

España corre el riesgo de sumarse tarde a iniciativas que garantizarán la soberanía tecnológica de armas y sistemas vitales en los próximos años. Uno de los diseños sobre los que se trabaja en ELSA
Londres y Berlín no parten completamente de cero, ya que ambos países trabajan desde 2024 en la definición de requisitos comunes y en la búsqueda de una estructura industrial capaz de sostener el programa. El pasado marzo, el Ministerio de Defensa británico confirmó que el proyecto debía producir una familia de armas de más de 2000 kilómetros de alcance, abierta en el futuro a la posible incorporación de otros aliados.
La noticia nos conduce inevitablemente a una pregunta: ¿en cuáles de los grandes desarrollos europeos de armas de ataque profundo participa España? La respuesta, pese a la creciente implicación española en las iniciativas generales de la OTAN, continúa siendo especialmente escueta, porque España no está en ninguno de los principales programas de desarrollo de un arma ofensiva concreta.
El mapa europeo del ataque profundo
Europa no desarrolla un único misil común, sino un conjunto de programas nacionales, bilaterales y multilaterales con distintos alcances y grados de madurez. Muy someramente, pueden describirse así:
| Programa | Países participantes | Finalidad |
|---|---|---|
| Deep Precision Strike de Trinity House | Reino Unido y Alemania | Familia de armas de crucero furtivas e hipersónicas de más de 2000 km |
| ELSA | Francia, Alemania, Italia, Polonia, Suecia y Reino Unido | Marco europeo para coordinar diferentes capacidades de ataque de largo alcance |
| STRATUS/FC-ASW | Reino Unido, Francia e Italia | Nuevas armas aerolanzadas y navales para sustituir sistemas actuales |
| ASN4G | Francia | Futuro misil hipersónico aerolanzado para la disuasión nuclear francesa |
| V-MAX 2 | Francia | Demostrador tecnológico de vehículo planeador hipersónico |
| 3SM Tyrfing | Noruega y Alemania | Futuro misil supersónico de ataque naval |
| HTCDF | Reino Unido | Marco nacional para desarrollar y probar tecnologías hipersónicas |
El Deep Precision Strike germano-británico es el desarrollo que guarda una relación más directa con el anuncio de Londres. Su objetivo no es producir un único misil, sino una familia de efectores de muy largo alcance. El Gobierno británico ha señalado que incluirá soluciones de crucero de baja observabilidad y armas hipersónicas, sin publicar todavía configuraciones definitivas.
El programa se desarrolla de forma bilateral, pero está coordinado con ELSA —European Long-Range Strike Approach—, iniciativa a la que pertenecen Francia, Alemania, Italia, Polonia, Suecia y Reino Unido.
ELSA no es un misil, sino el marco político, militar e industrial dentro del cual los 6 países han organizado diferentes grupos de trabajo. Éstos comprenden la alerta temprana aerotransportada, la supresión de defensas aéreas, las armas aerolanzadas de largo alcance, un lanzador europeo multimisil, sistemas terrestres para distintos escalones de distancia y, por último, efectores unidireccionales de bajo coste capaces de superar los 500 kilómetros.
Algunos de esos grupos estudian armas terrestres de entre 500 y 2000 kilómetros e incluso superiores, pero, insistimos, no existe todavía un “misil ELSA” seleccionado. La iniciativa actúa, más bien, como incubadora para acercar requisitos nacionales y facilitar posteriores programas de desarrollo o adquisición.

FC/ASW: el ataque profundo es fundamental para la soberanía de Europa. MBDA
A su lado avanza STRATUS, denominación adoptada por el anterior Future Cruise/Anti-Ship Weapon. Reino Unido, Francia e Italia trabajan con MBDA en 2 tipos de armas complementarias: una solución furtiva y subsónica, concebida para penetrar defensas avanzadas, y otra de alta velocidad. El programa deberá relevar a las capacidades actualmente proporcionadas por sistemas como Storm Shadow/SCALP y Exocet, además de cubrir misiones de ataque terrestre y naval.
Francia, por su parte, mantiene 2 líneas hipersónicas nacionales. El ASN4G será el futuro misil aerolanzado de su componente de disuasión nuclear y sustituirá al ASMPA-R durante la próxima década. V-MAX 2, desarrollado por ArianeGroup, no es un misil operativo, sino un demostrador destinado a madurar las tecnologías necesarias para controlar un vehículo planeador a velocidades hipersónicas.
En el ámbito naval, Noruega y Alemania desarrollan el 3SM Tyrfing, futuro sustituto del Naval Strike Missile, de reciente adquisición por España. Se trata de un arma supersónica de nueva generación cuya incorporación se espera alrededor de 2035. Aunque Kongsberg ha señalado que podría contribuir a las necesidades contempladas por ELSA, Noruega no forma parte actualmente de los seis miembros de esa iniciativa.
El Reino Unido trabaja también a través del Hypersonic Technologies & Capability Development Framework, un marco industrial de hasta 1000 millones de libras destinado a desarrollar y ensayar tecnologías hipersónicas. Puede aportar conocimiento al programa germano-británico, pero no existe confirmación oficial de que ambos puedan quedar fusionados en el futuro.
España respalda el ataque profundo, pero no desarrolla el arma
La posición española
Como explicamos en DYS en julio, España se adhirió a la Deep Precision Strike Capability Investment Initiative, presentada en el marco de la OTAN junto a otros 11 aliados.
Los participantes se comprometieron políticamente a reforzar estas capacidades y a movilizar conjuntamente 50 660 millones de dólares durante los próximos 10 años. España reconoce, por tanto, la necesidad militar del ataque profundo y respalda el aumento de la inversión, las adquisiciones y la cooperación multinacional. Pero adherirse a ese compromiso no significa participar en el desarrollo de un arma concreta. España no forma parte del Deep Precision Strike germano-británico, tampoco de ELSA, STRATUS, 3SM Tyrfing ni, por supuesto, de los programas hipersónicos nacionales de Francia o Reino Unido.
La diferencia con la defensa frente a estas armas es evidente, porque España sí mantiene una posición destacada en EU HYDEF, destinado a estudiar un futuro interceptor europeo contra amenazas hipersónicas y balísticas. Como hemos informado recientemente DYS, Sistemas de Misiles de España (SMS) coordina la gestión general del proyecto, mientras Diehl Defence lidera la coordinación y los trabajos técnicos. Sener, GMV, Navantia, Escribano, Instalaza e INTA completan la representación nacional.
España está, por tanto, adquiriendo conocimientos de alto valor en defensa e interceptación hipersónica, pero no ocupa una posición equivalente en la vertiente ofensiva. Tampoco participa como Estado en HYDIS/AQUILA, la segunda línea europea de defensa hipersónica, financiada junto a la Unión Europea por Francia, Alemania, Italia y Países Bajos.
Una ausencia cada vez más visible
La nueva inversión británica confirma que el ataque profundo ha dejado de ser una aspiración lejana, solventada durante décadas por los sistemas de Washington, para convertirse en una prioridad industrial y militar europea. Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Polonia, Suecia y Noruega participan ya, con diferentes responsabilidades, en programas destinados a proporcionar armas de mayor alcance, velocidad y capacidad de penetración.
España, rezagada como la mayoría de países europeos en este segmento tecnológico, ha dado por fin un primer paso político al sumarse a la iniciativa inversora de la OTAN y cuenta con una base industrial que ya trabaja en guiado, navegación, electrónica, propulsión, sensores y sistemas de armas. Sin embargo, sigue sin estar presente en ninguno de los grandes programas europeos que desarrollan los futuros efectores ofensivos de ataque profundo.
Participar desde el comienzo de un programa permite intervenir en la definición de requisitos, adquirir propiedad intelectual, asumir responsabilidades industriales y conservar capacidad soberana durante todo el ciclo de vida del sistema. Comprar el arma una vez desarrollada puede resolver una necesidad operativa, sin duda, pero difícilmente proporciona la misma autonomía.
Reino Unido acaba de respaldar su apuesta con 770 millones de libras iniciales. Alemania, Francia, Italia, Polonia, Suecia y Noruega ocupan ya sus respectivas posiciones. España reconoce la necesidad y se suma al esfuerzo general de la Alianza, pero, por el momento, continúa fuera del lugar donde se están diseñando las armas que deberán materializarlo.
Redacción
defensayseguridad.es

