La llegada de los 8 MH-60R permitirá a la Armada recuperar capacidades de primer nivel en guerra antisubmarina y antisuperficie, aunque el reducido número de aparatos abre ya el debate sobre las necesidades futuras de la FLOAN y el posible papel del NH90
Redacción-Jorge Estévez-Bujez
La Armada está ya muy cerca de incorporar a su flota uno de los helicópteros navales más avanzados del mundo: el MH-60R Seahawk, conocido como «Romeo». A finales de 2026 está prevista la llegada del primer aparato, mientras que el resto de los 8 helicópteros se incorporará progresivamente durante 2027, lo que supondrá un salto cualitativo en las capacidades antisubmarinas, antibuque y de guerra electrónica de la Armada.
El MH-60R es la evolución más reciente de la familia Seahawk, basada en el SH-60B actualmente en servicio en la Armada, pero con mejoras sustanciales en aviónica, sensores, armamento y sistemas de comunicación. Desarrollado inicialmente para la Marina de los Estados Unidos, ha sido adoptado por otras armadas aliadas y asociadas como Australia, Dinamarca, Grecia, India, Corea del Sur…, disfrutando de una amplia implantación internacional.
Entre las principales características técnicas del Romeo destacan su cabina digitalizada, con glass cockpit; el radar multimodo AN/APS-153, con capacidad de detección de periscopios; el sonar sumergible AN/AQS-22; y los sensores electroópticos de la familia AN/AAS-44. Está equipado también con enlaces de datos tácticos Hawklink, sistemas de guerra electrónica y contramedidas. Su armamento incluye torpedos Mk-54 y misiles AGM-114 Hellfire, además de ametralladoras para protección cercana.

Un sensor de detección de anomalías magnéticas digitales proporcionará a los helicópteros MH-60R SEAHAWK una nueva y poderosa herramienta para detectar submarinos
El nuevo sistema digital MAD-XR, desarrollado por CAE e integrado por Sikorsky en el MH-60R, supone además una nueva opción para reforzar la detección de submarinos mediante anomalías magnéticas. Su incorporación ha comenzado en las flotas estadounidense y australiana, aunque por el momento no consta públicamente su adquisición para los MH-60R españoles.
La adquisición de estos 8 helicópteros, dentro de un programa cuyo presupuesto ha sido ampliado hasta los 909,51 millones de euros, responde a la muy perentoria necesidad de substituir a los SH-60B, que llevan en servicio desde finales de los años 80 y cuya vida útil se encuentra en su fase final.
El MH-60R no sólo garantizará la continuidad de las operaciones aeronavales, sino que aumentará significativamente el alcance y la eficacia de la guerra antisubmarina (ASW) y antisuperficie (ASuW), permitiendo volver a disponer de capacidades de primerísimo nivel en una Armada que ha visto menguar, y mucho, sus posibilidades en estos dos espectros de la guerra con unos SH-60B envejecidos, algunos de ellos ya con una disponibilidad limitada y superados por una tecnología actual muy superior a aquella con la que fueron concebidos.
En el plano operativo, el Romeo estará llamado a operar desde los principales escoltas de la Armada y, especialmente, desde las futuras fragatas F-110, actuando como una prolongación de sus sensores y sistemas de combate frente a submarinos y buques de superficie. Además, su versatilidad le permite realizar misiones secundarias como búsqueda y rescate (SAR), evacuación médica, reabastecimiento logístico, inteligencia, vigilancia y reconocimiento o transporte de personal.

Pareja de MH-60R. Imagen: US Navy
La introducción del MH-60R también representa un reto formativo y logístico que la Armada lleva tiempo preparando, como es natural en ella en la transición entre aeronaves y buques. La Décima Escuadrilla, responsable de estos helicópteros navales, deberá simultanear durante un tiempo el empleo de los SH-60B y la transición progresiva hacia el nuevo modelo, algo que ya viene preparando mediante la capacitación de tripulaciones, mecánicos y personal de apoyo en los nuevos sistemas y procedimientos operativos.
Desde el punto de vista de la potencialidad en los usos y escenarios del aparato, además de devolver una capacidad sobresaliente a la FLOAN, el MH-60R refuerza la interoperabilidad de la Armada con otras marinas de la OTAN y aliados globales. Compartir una plataforma común permite optimizar la logística, la formación y el mantenimiento, al tiempo que facilita las operaciones conjuntas y multinacionales.
Mención aparte merece el reducido número de Romeos contratado: 8, frente a los 12 SH-60B que vienen a substituir; e incluso frente al número total de escoltas actuales, 11; los de un futuro cercano, previsiblemente 10, cuando las 5 F-110 hayan substituido a las 6 F-80, y los que pudieran alcanzarse a medio y largo plazo si finalmente prosperan los escenarios más ambiciosos de crecimiento de la Flota.
Muy probablemente tendríamos que hablar en otros términos, y quizá también de otros aparatos, si la escala final del número de escoltas se incrementa significativamente. Algo que, en última instancia, dependerá más de la cantidad de UNAEMB (Unidad Aérea Embarcada) que puedan activarse simultáneamente que de una simple correspondencia entre número de helicópteros y número de buques.
¿Podría entrar entonces en escena el NH90 HSPN, la futura versión española especializada en guerra antisubmarina y antisuperficie? Quizá. Se trataría de una variante española derivada de la familia naval NFH del NH90 y supondría, en cualquier caso, un desafío logístico importante, no sólo para la Armada en general, sino para toda la FLOAN y, más concretamente, para el GASFLOAN, el Grupo de Apoyo al Sostenimiento de la Flotilla de Aeronaves encargado de sostener el brazo aéreo de la Marina.
Cabe recordar en este punto que el Ministerio de Defensa encargó a Airbus Helicopters un estudio de viabilidad y predesarrollo del NH90 HSPN, por un importe de 10 millones de euros, en el que se trabajó con un escenario de referencia de 20 aeronaves. Ese estudio ya ha sido completado y entregado a Defensa y ha dado paso a una propuesta industrial para una posible futura versión española especializada en ASW y ASuW. Hasta el momento no se conoce decisión al respecto por parte del Ministerio de la propuesta de Airbus.
Esto no significa que España haya decidido adquirir esos helicópteros, pero sí demuestra que la posibilidad ha superado la mera especulación y ha sido objeto de trabajos técnicos concretos. Su eventual incorporación dependerá ahora de las necesidades que determine la Armada, de las decisiones presupuestarias del Gobierno y de la configuración que finalmente se quiera dar a la FLOAN durante las próximas décadas.

La versión naval del NH90 operado por la Marina alemana
Sea como fuere, la incorporación del MH-60R Romeo supondrá una modernización crucial de las capacidades aeronavales españolas. Su llegada, prevista a partir de finales de 2026, marcará el inicio de una nueva etapa en la guerra antisubmarina y antibuque y permitirá a la Armada disponer de la mejor versión del, probablemente, mejor helicóptero antisubmarino y antibuque del mundo.
Redacción y Jorge Estévez-Bujez
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