El MG-01 voló por primera vez desde Fort Worth y abre la fase final antes de su entrega a la Luftwaffe, que tiene 35 aparatos contratados y estudia cómo cubrir sus futuras necesidades de combate aéreo. El debate europeo sobre dependencia y soberanía no se cierra

Redacción
El primer Lockheed Martin F-35A Lightning II destinado a la Fuerza Aérea alemana realizó este martes, 8 de septiembre, su primer vuelo desde las instalaciones del fabricante estadounidense en Fort Worth, Texas. El aparato, identificado durante su fabricación como MG-01 y matriculado 35+01, alcanza así uno de los últimos hitos importantes antes de su entrega formal a Alemania y del comienzo de la formación de las primeras tripulaciones germanas en suelo estadounidense.

Hace unas semanas informábamos de los progresos en la línea de montaje final del F-35A para Alemania. Imagen: portada artículo DYS
El vuelo se produce apenas unas semanas después de que Lockheed Martin anunciara que el avión había completado su ensamblaje final y pasado a la fase denominada Aircraft Final Finishes, durante la cual recibió su acabado exterior y los tratamientos asociados a sus características de furtividad que caracterizan al caza en cuestión. DYS informó entonces de la entrada del primer aparato alemán en la recta final de producción. El primer F-35A alemán entra en la recta final de producción
El roll-out oficial del avión está previsto para el 18 de septiembre, tras lo cual continuará el proceso previo a su incorporación efectiva a la Luftwaffe. Aunque el primer vuelo ha quedado ya documentado, a última hora del día de ayer, las páginas institucionales alemana y del fabricante consultadas por DYS mantenían todavía como último hito publicado la finalización de la producción del aparato.
Los primeros aparatos permanecerán en Estados Unidos
Alemania contrató inicialmente 35 F-35A, destinados fundamentalmente a sustituir al veterano Panavia Tornado y a garantizar la continuidad de la participación alemana en el sistema de disuasión nuclear compartida de la OTAN.
La Bundeswehr prevé recibir durante 2026 sus primeras aeronaves, aunque los primeros ejemplares permanecerán inicialmente en Estados Unidos todavía un tiempo más. Allí serán utilizados para la formación de pilotos y personal técnico alemán en la Ebbing Air National Guard Base, Arkansas. Las primeras unidades destinadas directamente a Alemania deberán llegar a la base aérea de Büchel a finales de 2027.

Imagen: captura de pantalla del vídeo sobre el vuelo inaugural del primer F-35 alemán. Vídeo de Lockheed Martin en X
Precisamente Büchel, sede del Taktisches Luftwaffengeschwader 33, está siendo transformada mediante la construcción de un nuevo complejo específico para operar el F-35. El denominado F-35 Campus incluye instalaciones de mantenimiento, hangares, almacenes, dependencias de preparación de misiones y otras infraestructuras adaptadas a los requisitos técnicos y de seguridad del nuevo sistema de armas.
El calendario general alemán del programa contempla actualmente la retirada definitiva del Tornado en 2030. Entre el argumentario esgrimido por la Luftwaffe para enumerar las ventajas del caza de Lockheed Martin, encontramos su reducida firma radar, la fusión de la información proporcionada por sus sensores, su capacidad para intercambiar datos y su integración dentro de redes de combate aliadas.
Recordar que la adquisición alemana se formalizó en diciembre de 2022. Estados Unidos ya había autorizado previamente una posible venta que comprendía 35 F-35A, 37 motores F135 —2 de ellos de reserva—, armamento, equipos y servicios asociados, con un valor máximo estimado entonces por la Defense Security Cooperation Agency de 8400 millones de dólares. La Bundeswehr cifra actualmente en cerca de 10 000 millones de euros el conjunto de recursos destinados al programa, incluyendo aeronaves, armamento, repuestos y mantenimiento durante 5 años.
Una flota que podría aumentar hasta 50 aparatos
Los 35 F-35A contratados constituyen por ahora el único pedido formal de Alemania, pero las necesidades futuras de la Luftwaffe mantienen abierta la posibilidad de ampliar esa cantidad.
El inspector de la Fuerza Aérea alemana, Generalleutnant Holger Neumann, ha advertido de la posible aparición de una brecha de capacidades durante la próxima década y ha defendido que las futuras decisiones alemanas sobre aviación de combate deben tener en cuenta la necesidad de disponer de capacidades de quinta generación, recomendando expresamente dar por terminada la adquisición de aviones de anteriores generaciones (Eurofighter).

Eurofighter alemán portando un misil Taurus
Como explicó DYS recientemente en «La Luftwaffe quiere más F-35», entre los escenarios manejados se encuentra la adquisición de otros 15 aparatos, lo que elevaría la futura flota alemana a 50 F-35A.
Sea como fuere, y hasta el momento, el Gobierno alemán no ha confirmado hasta ahora una adquisición suplementaria. El Ministerio de Defensa ya señaló públicamente, cuando comenzaron a circular informaciones acerca de esos 15 aparatos, que no podía confirmar la intención de efectuar una compra adicional sobre los 35 aviones contratados.
La posibilidad continúa siendo real, en especial por el calendario de renovación de la Luftwaffe. Los últimos Eurofighter actualmente previstos deberán incorporarse durante la próxima década, mientras Alemania estudia qué solución deberá cubrir sus necesidades de combate aéreo de nueva generación más allá de 2035.
El F-35 y el debate sobre la soberanía europea
La incorporación del F-35 tiene lugar además en un momento especialmente significativo para la política industrial y de defensa europea.
Alemania mantiene simultáneamente 2 objetivos que no son necesariamente excluyentes, pero que han alimentado un amplio debate político e industrial más allá de las propias fronteras germanas. Por un lado, Berlín busca cubrir necesidades militares inmediatas con sistemas disponibles y probados e impulsar, al mismo tiempo, una mayor soberanía tecnológica e industrial europea.
El propio Gobierno alemán ha defendido públicamente la importancia de conservar en Alemania y en Europa tecnologías críticas, conocimiento industrial y capacidades para desarrollar los futuros sistemas de combate. Tras las dificultades y posterior abandono del desarrollo conjunto del programa FCAS, Berlín ha reiterado su interés en buscar soluciones europeas para la siguiente generación de sistemas aéreos de combate.
La cuestión adquiere una dimensión especial en el caso del F-35, porque se trata de un sistema desarrollado y gestionado fundamentalmente desde Estados Unidos. Al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa alemán recuerda que el programa constituye una estructura multinacional utilizada por un número creciente de países aliados y subraya especialmente su interoperabilidad dentro de la OTAN y su gran número de operadores en Europa.

Foto: The Associated Press
Así, la discusión alemana no gira únicamente alrededor de las prestaciones del avión. También afecta al equilibrio entre capacidad militar inmediata, interoperabilidad atlántica, autonomía tecnológica y mantenimiento de una base industrial europea capaz de desarrollar las futuras generaciones de sistemas de combate.
Berlín, por ahora, mantiene ambas vías. El Eurofighter seguirá constituyendo una pieza fundamental de la Luftwaffe y Alemania pretende preservar y desarrollar sus capacidades industriales europeas. Mientras, el F-35A asumirá aquellas misiones para las que fue específicamente adquirido, entre ellas la participación nuclear de Alemania dentro de la OTAN.
Así pues, el nunca sencillo equilibrio entre soberanía europea y adquisiciones a los Estados Unidos, lejos de cerrarse progresivamente, mantiene quizás la misma intensidad que años atrás, conscientes muchos de los socios atlánticos de la imposibilidad de disponer de determinados sistemas de defensa, en ocasiones críticos, si no es con una compra directa a los socios industriales norteamericanos.
El primer vuelo del caza alemán supone algo más que el estreno de un nuevo aparato. Es el comienzo material de la transición de la Luftwaffe hacia su primer sistema de combate aéreo de quinta generación y un hito que mantendrá viva la polémica europea sobre dependencia tecnológica exterior y la capacidad soberana en el continente.
Con los primeros aviones alemanes ya saliendo de Fort Worth y otros ejemplares avanzando por la cadena de producción, el programa entra ahora en la fase en la que las decisiones tomadas por Berlín en 2022 empiezan a traducirse en una capacidad operativa tangible dentro de algunos meses.
Redacción

