La US Navy autoriza el Hito C del MQ-25A tras su primer vuelo operativo y prepara el primer lote LRIP de 3 aeronaves, con opciones para 8 más

Redacción
La Armada de Estados Unidos ha dado luz verde al Hito C del programa MQ-25A Stingray, lo que permitirá al dron de Boeing su paso a Producción Inicial a Baja Escala —LRIP, por sus siglas en inglés—. La decisión fue anunciada este martes, 19 de mayo, por el secretario interino de la Armada, Hung Cao, después del primer vuelo satisfactorio de la aeronave en abril, según la información oficial de la Armada de los Estados Unidos a través de su oficina de prensa.
El paso a Hito C abre la puerta a la adjudicación, prevista para este mismo verano, del Lote 1 LRIP, compuesto por 3 aeronaves. El contrato incluirá además opciones con precio para un Lote 2 de otras 3 unidades y un Lote 3 de 5 aeronaves, según la misma comunicación oficial de la Armada.
El MQ-25A es el programa con el que la Marina estadounidense pretende introducir de forma estable el reabastecimiento aéreo no tripulado desde portaaviones. Boeing, fabricante del sistema, define el Stingray como el primer avión no tripulado operativo embarcado de la Armada de Estados Unidos, diseñado para operar desde portaaviones y con la misión principal de extender el alcance, la permanencia en vuelo y la flexibilidad del ala aérea embarcada mediante reabastecimiento aéreo no tripulado.

La Armada de los EE.UU. subraya que el Stingray permitirá sumar un número mayor de F/A-18E/F Super Hornet a cometidos de combate. La consecuencia directa será un uso más racional de la flota de Super Hornet, una menor presión sobre sus horas de vuelo y una mejora de la disponibilidad operativa del conjunto del ala aérea embarcada, según la información oficial de la Armada.
Hung Cao defendió que el reabastecimiento no tripulado amplía el alcance frente a cualquier adversario y que la entrada en producción del MQ-25A incorpora a los grupos de ataque de portaaviones una capacidad que incrementa su letalidad. En la misma línea, el vicealmirante John E. Dougherty IV, responsable ejecutivo de adquisiciones de aviación, señaló que el sistema aportará reabastecimiento aéreo continuo y mayor capacidad al conjunto de la fuerza aérea embarcada.
Boeing también vincula el programa con la integración futura de aeronaves no tripuladas en cubierta. Según el fabricante, el MQ-25A está concebido para operar como socio integrado de aeronaves tripuladas, con sensores, comunicaciones interoperables y capacidad para cumplir misiones complementarias, especialmente el reabastecimiento aéreo.
El fabricante destaca, además, que el Stingray está diseñado para rodar, despegar, volar y aterrizar de forma autónoma con órdenes de pilotos de vehículo aéreo desde el sistema de control de misión. En el primer vuelo operativo, completado el 25 de abril de este año, la aeronave realizó una misión predeterminada y validó controles básicos de vuelo y operaciones con el Unmanned Carrier Aviation Mission Control System.
La aeronave no parte de cero. Boeing recuerda que su demostrador MQ-25 T1 fue el primer avión no tripulado en repostar a otra aeronave y que durante las pruebas transfirió combustible a plataformas embarcadas como el F/A-18 Super Hornet, el E-2D Hawkeye y el F-35C Lightning II.
En los términos técnicos relativos a los números del Stingray, Boeing informa de una envergadura de 75 pies —22,9 metros— con las alas desplegadas, 31,3 pies —9,5 metros— con las alas plegadas, una longitud de 51 pies —15,5 metros— y un motor Rolls-Royce AE 3007N.
El capitán Daniel Fucito, gerente del programa de Aviación Embarcada No Tripulada, resumió la situación como de madurez industrial y técnica: la aeronave está lista, la producción está lista y el programa está listo para impulsar la capacidad. La gestión corresponde a la PMA-268, oficina responsable del MQ-25A Stingray y del Unmanned Carrier Aviation Mission Control System.
Puede decirse que la Armada no está comprando sólo un avión cisterna no tripulado, sino que está abriendo una vía para normalizar la presencia de sistemas no tripulados en el ciclo diario de operaciones de un portaaviones. El Hito C no cierra el programa, pero sí marca el paso de la promesa técnica a la producción limitada.
Redacción
defensayseguridad.es

