Alemania teme repetir con su gran destructor los errores de la F126

Jorge Estévez-Bujez
El Bundestag obliga a estudiar una reducción del gigantesco escolta antiaéreo alemán, de unas 12.000 toneladas y concebido alrededor de AEGIS y SPY-6. La información llega apenas unas semanas después de la cancelación de la F126 y deja entrever una cuestión de mayor calado: Berlín empieza a preguntarse si ha vuelto a tratar de diseñar un buque demasiado grande, complejo y costoso para las capacidades que realmente necesita

F127
Hay una frase del artículo publicado ayer por WELT que probablemente explica mejor que ninguna otra lo que está sucediendo con la futura fragata (con desplazamiento de destructor) F127 alemana: el Bundestag teme que la Marina esté intentando concentrar demasiadas capacidades en un solo buque.
No significa que Alemania haya cancelado el programa, ni siquiera que haya decidido abandonar AEGIS, el radar estadounidense AN/SPY-6(V)1 o el enorme diseño naval que viene preparando TKMS junto con NVL. Sería prematuro afirmarlo; pero la impactante información ya está recorriendo las cabeceras de toda Europa. Por todo ello, y por lo que representa, sólo la sugerencia del replanteamiento de un proyecto de tales características es suficientemente importante como para detenerse en él.
Según la información obtenida conjuntamente por WELT y Politico Europe, responsables presupuestarios y parlamentarios especializados en asuntos navales han solicitado al Ministerio Federal de Defensa que examine alternativas al concepto actual del F127. La petición habría sido trasladada durante la última semana de sesiones del Bundestag (Parlamento alemán) antes del receso estival.
Lo que quieren conocer es bastante concreto: si Alemania puede construir un F127 más pequeño, menos complejo y, naturalmente, más barato.
Y ésto sucede apenas unas semanas después de que Berlín decidiera poner fin al programa F126.
Ahí comienza realmente esta historia: el fantasma de la F126
En DYS hemos seguido detenidamente la larga crisis de las fragatas F126 y, mucho antes de su desenlace, advertimos de los problemas de un programa que acumulaba retrasos, dificultades industriales y una creciente incertidumbre presupuestaria.
En noviembre de 2025 escribíamos en «¿Hacia el fin de la F126?» que el Bundestag ya había preparado un enorme colchón financiero que permitía al Ministerio de Defensa abandonar el proyecto, cambiar de contratista o buscar una solución alternativa. Aquello era bastante más que una precaución presupuestaria.
Terminó materializándose.
Alemania canceló finalmente el programa de 6 F126 el pasado 24 de junio, después de que las estimaciones situaran su coste potencial por encima de 18.000 millones de euros, frente a aproximadamente 10.000 millones contemplados anteriormente. Berlín había gastado ya alrededor de 2.000 millones.
La respuesta fue extraordinariamente rápida, fulminante: el Bundestag aprobó posteriormente 6.300 millones de euros para 4 MEKO A-200 DEU, denominadas F128, con posibilidad de otras 4 unidades. Pero incluso ese contrato, sustentado en un diseño mucho más maduro, llegó acompañado de vigilancia parlamentaria reforzada, informes trimestrales y restricciones para impedir nuevos aumentos de gasto sin autorización de la Comisión de Presupuestos.

Basada en la Meko A-400, la F127 deberá afrontar los problemas derivados de un crecimiento, quizás, excesivo
En DYS lo resumimos entonces de una manera que cobra ahora especial significado:
«Después de la F126, Berlín no parece dispuesto a conceder un cheque en blanco».
Ahora, apenas 20 días después, aproximadamente, empezamos a comprender hasta qué punto. Porque el siguiente cheque es todavía mayor.
Un programa de unos 26.000 millones
El F127 es un proyecto radicalmente distinto del F126, en su concepto, en el buque y, también, en el presupuesto.
Su misión principal será proporcionar a la Deutsche Marine una capacidad avanzada de defensa aérea y antimisiles, sustituyendo a las 3 fragatas F124 de la clase Sachsen y permitiendo a Alemania contribuir mucho más seriamente a la defensa aérea y antimisil integrada de la OTAN. El proyecto fue aumentando progresivamente de ambición, algo por completo habitual en este tipo de programas, como es sabido.
Así, se pasó de las, inicialmente, 5 unidades y una opción adicional, a trabajar sobre una posible flota de 8 buques F127. Un incremento en absoluto despreciable.
En septiembre de 2025, Politico publicó documentación sobre los proyectos que debían llegar a la Comisión de Presupuestos del Bundestag. Para el F127 aparecía una necesidad financiera de aproximadamente 26.000 millones de euros, probablemente incluyendo armamento. Se confirmaba entonces, además, que la marina trabajaba sobre unas previsiones de 8 unidades.
El tamaño del barco creció en paralelo.
El diseño actual asociado al programa —una evolución de la familia MEKO de TKMS— se mueve alrededor de 12.000 toneladas, aproximadamente 178 metros de eslora y una arquitectura destinada a soportar sensores, armas y sistemas eléctricos de enorme demanda.
Y también creció su potencia de fuego.
En diciembre de 2025 se conoció que el requisito había evolucionado hacia 96 celdas Mk41 VLS, situando al F127 inequívocamente dentro del segmento de los grandes destructores antiaéreos occidentales, por mucho que Alemania mantenga administrativamente la denominación de Fregatte.
Aquí empiezan las preguntas.
El SPY-6 y el problema del tamaño
Alemania seleccionó para el F127 el AN/SPY-6(V)1 de Raytheon, convirtiéndose en el primer cliente internacional de esta versión del radar estadounidense. Obviamente, no es un sensor pequeño.
El SPY-6(V)1 dispone de 4 grandes antenas fijas, cada una formada por 37 Radar Modular Assemblies, y constituye el radar de los destructores Arleigh Burke Flight III de la US Navy. Raytheon confirmó oficialmente en octubre de 2025 que Alemania había seleccionado el sistema para sus 8 F127.

Antenas planas del SPY (Raytheon)
A él se suma el sistema AEGIS, las grandes reservas de generación eléctrica y refrigeración, los futuros sistemas de guerra electrónica, las posibilidades de crecimiento y la capacidad prevista para incorporar tecnologías de gran demanda energética —entre ellas, eventualmente, armas láser—. El resultado es una plataforma extraordinariamente capaz, pero también extraordinariamente grande. Y eso es exactamente lo que algunos diputados están empezando a cuestionar. No necesariamente porque Alemania no necesite defensa antimisiles, es innegable que la necesita; tampoco porque un gran buque de defensa aérea sea conceptualmente injustificable. Estados Unidos, Japón, Corea del Sur o próximamente Italia están llegando a conclusiones similares.
La cuestión es, acaso, otra: ¿necesita cada F127 todas las capacidades que Alemania ha querido introducir en el proyecto? Esa diferencia es fundamental y origina el tempo en que nos encontramos.
España y Canadá entran inesperadamente en el debate alemán
Hay un detalle especialmente interesante en la información de WELT y Politico: algunos parlamentarios alemanes han utilizado Canadá y España como contraejemplo.
Canadá está construyendo quince River-class Destroyers, derivados del Type 26, con unas 7.800 toneladas de desplazamiento, radar SPY-7 y sistema de combate AEGIS. La propia Royal Canadian Navy confirma oficialmente esas características que, de momento, se mantienen.
España constituye un caso todavía más llamativo por dimensiones.
La F110 emplea el AN/SPY-7(V)2, pero con una arquitectura de combate distinta y específicamente española: SCOMBA continúa siendo el núcleo del sistema de combate y se integra con el International Aegis Fire Control Loop —IAFCL— de Lockheed Martin.

La Bonifaz camino de su medio
Navantia y Lockheed Martin demostraron en 2025 la integración operativa entre SPY-7, IAFCL y SCOMBA, permitiendo realizar enfrentamientos simulados a partir de blancos reales detectados por el radar. La comparación tiene límites evidentes porque, en efecto, una F110 no es un F127. Ni pretende serlo.
La Bonifaz es fundamentalmente una fragata multimisión con una acusada especialización antisubmarina y capacidad antiaérea, mientras que el F127 nace específicamente alrededor de la Air and Missile Defence, incluida la defensa frente a misiles balísticos y amenazas hipersónicas.
Pero la comparación parlamentaria alemana no pretende demostrar que ambos barcos sean equivalentes. Pretende hacer otra pregunta mucho más incómoda: ¿cómo puede una Marina integrar tecnologías de la familia AEGIS/SPY-7 en un buque de alrededor de 6.000 toneladas mientras Alemania necesita aproximadamente 12.000?
La pregunta no determina la respuesta, pero resulta perfectamente legítima.
Substituir SPY-6 por SPY-7 no sería simplemente cambiar un radar
Una de las posibilidades que, según WELT, se habría planteado consiste en conservar AEGIS pero reconsiderar el enorme SPY-6(V)1, estudiando eventualmente una configuración más contenida basada en SPY-7.
La cuestión es perfectamente abordable, pero exige poner cierta distancia técnica ,porque no estamos hablando de quitar un radar y colocar otro.
El radar principal condiciona buena parte de la arquitectura de un combatiente moderno: peso alto, dimensiones del mástil, distribución eléctrica, refrigeración, generación de potencia, software, sistema de combate, integración de armas y certificación.
Cambiar ahora SPY-6 por SPY-7 obligaría necesariamente a estudiar de nuevo una parte sustancial de esa integración, lo que obligará inevitablemente a trabajos de rediseño muy serios y profundos en el buque.
Existe, además un problema contractual, el mismo que rara vez se tiene en cuenta por los objetores técnicos que presentan las dudas sobre diseño y formulan nuevas propuestas de rediseño.

La River Class Destroyer canadiense
Washington autorizó el pasado 17 de abril una posible Foreign Military Sale alemana valorada en hasta 11.900 millones de dólares. El paquete contempla 8 conjuntos SPY-6(V)1, 8 Mk41 Baseline VIII, infraestructura AEGIS, Cooperative Engagement Capability —CEC—, radares SPQ-9B, sistemas de guerra electrónica y numerosos equipos adicionales.
Es importante insistir, como siempre hacemos en DYS, en que esos 11.900 millones de dólares no equivalen a un contrato alemán ya firmado por esa cantidad. Se trata del techo estimado de una posible operación FMS autorizada por Estados Unidos. Una modificación importante de la configuración podría exigir, por tanto, revisar también ese proceso estadounidense. No sería gratis, ni necesariamente rápido.
¿Y abandonar AEGIS?
Más interesante todavía es otra posibilidad revelada por ambos medios, y que, de prosperar, supondría una de las metamorfosis más radicales del programa F127. Los parlamentarios quieren estudiar también alternativas más profundas al sistema estadounidense.
Esto abre, siquiera teóricamente, una puerta enorme para la industria europea.
Europa dispone de radares, misiles, sistemas de combate y tecnologías de defensa aérea capaces de construir una arquitectura alternativa. Empresas como Thales, Leonardo, MBDA o los propios fabricantes alemanes podrían encontrar oportunidades en una reformulación del programa.
Pero aquí aparece una paradoja, ya que una de las razones de seleccionar AEGIS y SPY-6 era precisamente reducir el riesgo tecnológico y obtener una capacidad madura de defensa aérea y antimisiles, estrechamente interoperable con Estados Unidos y la OTAN.
Abandonarla parcialmente podría disminuir la dependencia estadounidense.
También podría introducir exactamente aquello que el Bundestag pretende evitar tras el F126: un nuevo desarrollo, nueva integración, nuevos riesgos, nuevos retrasos y nuevos costes.
A la vista de todo lo anterior, es razonable afirmar que, en efecto, no existe una solución sencilla.
El problema quizá no sea el F127, sino la filosofía
Y aquí reside, con toda probabilidad, el verdadero interés de la noticia.
El F126 se diseñó durante otra etapa de la política de defensa alemana. Era un enorme combatiente multipropósito, extremadamente flexible, preparado para largas permanencias en el mar y para asumir numerosas misiones diferentes.
Aquella filosofía perseguía que pocos buques pudieran hacer muchas cosas, y terminó produciendo un barco extraordinariamente complejo.
Ahora, el Bundestag parece preguntarse si Alemania no está recorriendo nuevamente parte del mismo camino con el F127. No porque ambos programas sean iguales. No lo son. El F127 responde a una necesidad operativa mucho más definida: defensa aérea y antimisiles de área.
Pero al requisito original se han ido sumando capacidades de ataque terrestre de largo alcance, guerra antisuperficie, guerra antisubmarina, defensa contra misiles balísticos e hipersónicos, enormes reservas eléctricas, crecimiento tecnológico, láseres futuros, AEGIS, CEC y una dotación de hasta 96 celdas Mk41.

la F126 no verá la luz
Una capacidad lleva a otra. Y cada capacidad necesita espacio, energía, refrigeración, integración, software, personal, pruebas y dinero, en una suerte de requisitos que se encadenan unos a otros, exigiendo al siguiente un crecimiento, cuando menos, igual al anterior. Así, hasta que una fragata termina desplazando 12.000 toneladas.
La experiencia F126 está cambiando el comportamiento del Bundestag
Probablemente ésta sea la consecuencia más importante del fracaso del F126. El Bundestag está interviniendo antes. Con la F128 ya lo hizo.
Las 4 MEKO A-200 fueron autorizadas por 6.300 millones, pero sometidas a un régimen extraordinariamente vigilado. El coste unitario había pasado aproximadamente de las previsiones iniciales de 1.000 millones hasta unos 1.570 millones de euros, pese a tratarse precisamente de un diseño elegido para reducir riesgos.
El mensaje político resulta difícil de ignorar. Pero Alemania necesita barcos. Necesita muchos, y necesita construirlos con rapidez.
El Parlamento parece haber llegado a la conclusión de que tener presupuestos extraordinariamente grandes no elimina la obligación de decidir qué capacidades son realmente necesarias y cuáles exceden la cobertura de las carencias más graves y las capacidades más optimistas.
Ésta es posiblemente la principal diferencia respecto a hace algunos años.
El F127 no parece estar en peligro inmediato, al menos no como la F126, pero su configuración sí. Por tanto, hablar hoy de cancelación del F127 sería incorrecto. No existe semejante decisión y es improbable que Alemania decida tal cosa. Del mismo modo, es poco probable que Alemania vaya a abandonar AEGIS, SPY-6 o el propio diseño desarrollado por TKMS y NVL.
Lo que sí existe es algo suficientemente relevante, serio: una solicitud parlamentaria para estudiar alternativas antes de comprometer definitivamente decenas de miles de millones de euros. Y existe, además, el instrumento para imponerlas.
Porque, como es sabido, en Alemania, los contratos de defensa superiores a 25 millones de euros necesitan la aprobación de la Comisión de Presupuestos del Bundestag. Los diputados pueden sencillamente no liberar el dinero. Y después de la F126, esa posibilidad ha dejado de ser una abstracción para haber tomado carta de naturaleza y ser capaz de concretarse muy seriamente.
Puede que el(la) F127 termine conservando aproximadamente su configuración actual. Alemania tiene argumentos operativos poderosos para disponer de un gran combatiente de defensa aérea y antimisiles y el SPY-6(V)1 ofrece unas prestaciones difícilmente discutibles. Pero será necesario justificar algunos extremos, como por qué ese barco debe desplazar unas 12.000 toneladas, por qué necesita cada una de las capacidades contempladas en las dimensiones planteadas, por qué Alemania debe pagar lo que cuesta integrarlas y, sobre todo, cómo garantizar que el resultado no terminará reproduciendo la espiral de complejidad que arruinó al programa anterior.
Hace apenas un año, el debate alemán era cómo construir 8 fragatas F127.
Ahora empieza a ser otro: qué F127 puede permitirse construir Alemania 8 veces.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

