Estocolmo, a lo suyo, avanza en solitario con sus estudios para el futuro sistema de combate aéreo con un nuevo contrato a Saab
La FMV adjudica a Saab trabajos por aproximadamente 260 millones de euros para desarrollar y demostrar tecnologías destinadas a la capacidad de combate aéreo posterior a 2040

Jorge Estévez-Bujez
Suecia no tiene tiempo que perder, y da un nuevo paso, otro más, en la definición de su futura capacidad de combate aéreo. En medio de la confusión general de los planes para la aviación de sexta generación de (parte de) Europa, la Administración de Material de Defensa sueca (FMV) continúa su labor. Ayer sabíamos que dicha Administración ha firmado con Saab un nuevo contrato, valorado en aproximadamente 260 millones de euros, para continuar los trabajos conceptuales, tecnológicos y de demostración asociados al denominado Vägval Stridsflyg, el programa con el que Estocolmo pretende preparar las decisiones sobre su sistema de combate aéreo más allá de 2040.


Muchos son los sistemas y desarrollos que tendrán que ver con la aviación de sexta generación. Con independencia de si Suecia asume el reto en solitario o en compañía, Estocolmo ya dispone de suficientes capacidades como para tomar en serio sus estudios
El acuerdo, anunciado como decimos el 9 de septiembre, comprende trabajos hasta finales de 2028 y da continuidad a las actividades iniciadas en 2024 y ampliadas durante 2025. Saab añade también que el contrato incorpora opciones para extender determinadas actividades durante 2029 y 2030.
No se trata, por tanto, de una adjudicación para desarrollar ya un sucesor del JAS 39 Gripen, ni supone que Suecia haya adoptado una decisión definitiva sobre la configuración de su próxima generación de combate aéreo. El objetivo inmediato, por más que esté estrechamente relacionado con lo anterior, es desarrollar, integrar y demostrar tecnologías, reducir riesgos y proporcionar al Gobierno y a las Fuerzas Armadas suecas una base técnica e industrial suficientemente sólida para adoptar posteriormente esa decisión. Lo que Estocolmo está haciendo es tejer unas mimbres notablemente sólidas, a partir de las cuales disponer de los elementos necesarios con los que asumir decisiones posteriores de cara a la consecución de futuros planes aeronáuticos nacionales. Todo ello, huelga decirlo, con la suficiente solvencia y respaldo industriales que minimicen errores.
Demostradores, autonomía y baja observabilidad
Según Saab, los nuevos trabajos abarcarán demostradores de vuelo y terrestres, estudios avanzados y el desarrollo de futuros conceptos de sistema tanto tripulados como no tripulados.
Las áreas tecnológicas mencionadas expresamente por la compañía incluyen la integración de sistemas, autonomía, adaptación de firma —incluyendo tecnologías relacionadas con una menor detectabilidad—, propulsión, desarrollo digital y futuras capacidades de producción.
La FMV establece que el trabajo se desarrolla dentro del Konceptprogram Framtida Stridsflygsystem (KFS) y que participan, además de la propia administración de material, las Fuerzas Armadas suecas, el instituto de investigación de defensa FOI, Saab y GKN Aerospace.
Junto al contrato concedido a Saab, la FMV ha firmado otro con GKN Aerospace, por aproximadamente 35 millones de euros, destinado igualmente a estudios tecnológicos y actividades de desarrollo relacionadas con el futuro sistema de combate aéreo.
Carl-Fredrik Edström, responsable del área de material aéreo y espacial de la FMV, explica que el programa está entrando progresivamente en una fase en la que los estudios conceptuales empiezan a convertirse en tecnología susceptible de ser integrada y demostrada en condiciones prácticas.
El propósito, siempre según la agencia sueca, es acumular conocimiento y reducir los riesgos tecnológicos antes de que se adopten las decisiones fundamentales sobre la futura capacidad de combate aéreo del país.
Un programa iniciado en 2024
El denominado Vägval Stridsflyg comenzó formalmente en 2024, aunque deriva de una decisión del Gobierno sueco adoptada el 6 de julio de 2023 para iniciar la fase conceptual del futuro sistema de combate aéreo.
El 22 de marzo de 2024, FMV anunció los primeros contratos con Saab y GKN para desarrollar durante 2024 y 2025 estudios, tecnologías y preparativos destinados a futuros demostradores.

Nuevos desarrollos no tripulados están cerca de ver concretarse los diseños (UCAV de Saab)
Desde su origen, la finalidad declarada del programa ha sido proporcionar el conocimiento necesario para decidir cómo garantizar la capacidad sueca de combate aéreo después de 2040, ante una amenaza futura todavía difícil de delimitar y teniendo en cuenta los prolongados ciclos de desarrollo de estos sistemas.
La siguiente fase llegó hace ahora algo menos de un año, en octubre de 2025. La FMV amplió entonces el contrato con Saab en aproximadamente 240 millones de euros, incorporando estudios conceptuales, desarrollo tecnológico y trabajos sobre un demostrador aéreo destinado a probar y validar las tecnologías que se fueran desarrollando.
Aquella planificación contemplaba que los trabajos sobre el demostrador continuaran hasta 2027 e incluyeran sus primeros vuelos.
El contrato anunciado ahora amplía nuevamente ese esfuerzo y prolonga el programa hasta 2028.
Tripulados y no tripulados
Una de las características más importantes del planteamiento sueco es que el concepto de futuro sistema de combate aéreo no se limita necesariamente a un nuevo avión de combate tripulado.
Saab lleva tiempo trabajando sobre una arquitectura de «sistema de sistemas» en la que puedan combinarse plataformas tripuladas y no tripuladas. En el contrato concedido en octubre de 2025, la compañía ya confirmó expresamente que estudiaría soluciones de ambos tipos.
Es una orientación que trasciende, además, el propio ámbito del futuro avión de combate. Como explicábamos en DYS hace apenas 4 días en «Saab prepara el futuro del GlobalEye: alerta temprana tripulada y no tripulada», la compañía sueca está trabajando también en la combinación del GlobalEye con el sistema no tripulado LoyalEye, desarrollado junto a General Atomics sobre el MQ-9B. El planteamiento responde a una lógica similar: repartir sensores y funciones entre plataformas tripuladas y no tripuladas e integrarlas dentro de una arquitectura común, en lugar de concentrar todas las capacidades sobre una única aeronave.
Esta línea se hizo todavía más visible el pasado 22 de agosto, cuando Saab presentó durante el festival aéreo celebrado en la base de Malmen, en Linköping, una maqueta a escala real de su concepto A3-001, una aeronave de combate no tripulada concebida como posible elemento de una futura arquitectura aérea sueca.
La compañía plantea que una plataforma de este tipo podría operar junto al Gripen y, posteriormente, junto a otros sistemas de combate tripulados, asumiendo particularmente misiones de elevado riesgo humano como guerra electrónica, supresión de defensas aéreas enemigas y ataque de precisión en entornos fuertemente disputados.
Saab atribuye al concepto características de baja observabilidad, elevados niveles de autonomía y capacidad para actuar dentro de una arquitectura multidominio.
Si bien la presentación del A3-001 no significa que Suecia haya seleccionado esa plataforma para su futuro sistema, sí que permite apreciar la dirección de parte de los trabajos tecnológicos que se están desarrollando en paralelo al programa oficial.
Las 3 alternativas siguen abiertas para Suecia
La cautela, como siempre en este tipo de desarrollos, resulta especialmente importante al valorar el alcance del nuevo contrato. Suecia todavía no ha decidido construir un nuevo caza nacional para sustituir al Gripen.
La propia FMV establece oficialmente 3 grandes alternativas para el futuro. A saber: desarrollar un sistema de combate aéreo nacional; participar en un programa desarrollado mediante cooperación internacional; o adquirir un sistema desarrollado en el extranjero.
El programa Vägval Stridsflyg debe precisamente permitir reducir los riesgos del Estado y conservar suficiente libertad de acción antes de escoger entre esos 3 caminos.
Esta visión general de posibilidades también quedó de manifiesto en febrero de 2025, cuando la FMV encargó al instituto estatal RISE una evaluación de las capacidades industriales disponibles tanto en Suecia como internacionalmente. El estudio debía identificar organizaciones, competencias e infraestructuras tecnológicas relevantes para incorporarlas al análisis previo a la elección de una futura solución.
Por ello, el creciente volumen económico destinado a Saab, si bien no equivale todavía a una decisión en favor de una plataforma exclusivamente sueca, sí confirma, al menos, la voluntad de Estocolmo de mantener una capacidad tecnológica e industrial nacional suficientemente avanzada como para afrontar desde una posición propia solvente cualquiera de las alternativas posteriores.
Más allá del Gripen
El horizonte temporal, cada vez más estrecho si evaluamos los avances en ese campo del resto de programas de sexta generación en curso (en esencia, el GCAP y los norteamericanos NGAD y F/A XX) explica la anticipación sueca. Los sistemas de combate aéreo de nueva generación requieren periodos de investigación, demostración y desarrollo que pueden prolongarse durante décadas.

Mientras el Gripen E continúa incorporándose a la Fuerza Aérea sueca y está destinado a permanecer operativo durante todavía muchos años, Estocolmo parece estar preparando a conciencia el escenario posterior.
La FMV resume el objetivo del programa en un concepto especialmente significativo: handlingsfrihet, libertad de acción. Toda una declaración de intenciones de cara a los posibles socios en el futuro.
Como en alguna ocasión hemos afirmado, más que decidir hoy cuál será el substituto del Gripen, Suecia está tratando de asegurarse que, cuando llegue el momento de hacerlo, dispondrá de tecnología, conocimientos, industria y alternativas suficientes para poder elegir.
El nuevo contrato de aproximadamente 260 millones de euros adjudicado a Saab supone un paso adicional en esa dirección, y acerca el programa desde los estudios iniciales hacia una fase cada vez más tangible de integración, demostración y validación tecnológica.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es


Un comentario
Sin duda, son un ejemplo a seguir.
Suecia ocupa el puesto 23 de las economías del mundo en términos de Producto Interior Bruto (PIB) nominal (España el 14).
Pero si nos vamos al dato de Puesto PIB Per Cápita (Nominal), Suecia ocupa el 13º puesto (~$56.250) y España el 31º puesto (~$41.560)
En cuanto al Índice de Desarrollo Humano (IDH), Suecia ocupa el 7º puesto y España 28º puesto
A pesar de ser un país de tamaño poblacional moderado (alrededor de 10.5 millones de habitantes en comparación con los más de 48 millones de España), Suecia se consolida como una de las potencias económicas, industriales y de innovación más estables y avanzadas del planeta (Suecia se sitúa de forma recurrente en el Top 5 mundial en el Índice de Localización Industrial, mientras que España está en el puesto 23)
Creo que en muchos aspectos, son un ejemplo a seguir.