Francia aplaza el relevo de las Floréal valorando opciones: EPC, Gowind, FDI

La extensión de vida de las 6 fragatas de vigilancia francesas retrasa una decisión difícil: substituirlas por EPC, Gowind 2500 o FDI

Jorge Estévez-Bujez

El relevo de las 6 fragatas de vigilancia de la clase Floréal se ha convertido en una decisión mucho menos sencilla de lo que podría parecer. El asunto ha sido analizado por Fabrice Wolf en Meta-Defense, a partir de la sesión celebrada el pasado 21 de abril en la Asamblea Nacional francesa, donde se confirmó la extensión de vida de estos veteranos buques más allá de su horizonte inicial y la llegada de un nuevo patrullero de ultramar a la Isla Reunión (oeste de Madagascar) en 2027.

 

La Germinal entrando en puerto

 

Las Floréal fueron concebidas a comienzos de los años noventa para operar en zonas de bajo riesgo. Su armamento, el propio Fabrice lo menciona, es limitado: cañón de 100 mm, 4 misiles antibuque MM38 Exocet, artillería ligera y capacidad para operar un helicóptero medio. No disponen de defensa aérea moderna ni de capacidad antisubmarina. Para misiones de soberanía, presencia, vigilancia marítima y apoyo a territorios de ultramar, han sido buques útiles. Para escenarios crecientemente tensos en el Indo-Pacífico, o el entorno de territorios franceses alejados de la metrópoli, empiezan a mostrar una brecha evidente que podría terminar por evidenciar su desfase y la falta de armamento específico para amenazas de más amplio espectro, incluidas las provenientes de drones.

Francia mantiene una presencia naval permanente en el Atlántico, el Índico y el Pacífico, algo que ningún otro país europeo sostiene con la misma amplitud. Esa presencia descansa en patrulleros de ultramar y en las 6 Floréal, repartidas en zonas donde la demanda de días de mar aumenta, pero los medios disponibles no crecen al mismo ritmo.

La ministra Catherine Vautrin lo resumió en comisión con un dato conciso, pero muy claro: Actualmente, 6 buques garantizan 70 días de navegación al año en el sur del Océano Índico, utilizando todas sus misiones, incluido el reabastecimiento de las Islas Dispersas, para contribuir a la vigilancia de Mayotte. Las palabras de la ministra explican hasta qué punto la presencia francesa en determinadas zonas se sostiene con plataformas veteranas, sometidas a una presión creciente y obligadas a cubrir misiones muy diversas.

La Armada francesa considera que puede prolongar el empleo de las Floréal hasta 2032. Lo expresó el ponente Yannick Chenevard durante la misma sesión: La armada cree que puede prolongar el uso de las fragatas de vigilancia hasta 2032. En la práctica, eso significa que la decisión sobre su substitución queda desplazada más allá del actual marco presupuestario, con buques que llegarán al momento decisorio con entre 36 y 38 años de servicio.

Después de las Floréal

La pregunta es qué debe venir después. Fabrice Wolf plantea 3 grandes caminos: la EPC/MMPC, la Gowind 2500 de Naval Group o una variante específica de la FDI. Cada opción responde a una lógica distinta y ninguna está libre de inconvenientes y virtudes.

 

Una corbeta clase Gowind

 

La EPC, hoy integrada en el programa MMPC, sería la vía europea. Hablamos de un buque de unas 3.000 toneladas, desarrollado en cooperación, con variantes pensadas para patrulla de largo alcance y combate multipropósito que ya hemos tratado en varias ocasiones en DYS.

Para Francia, podría tener sentido buscar la solución común con Italia y España para substituir a las Floréal mediante una corbeta moderna, modular y con margen de evolución. Sin embargo, la posición francesa en la EPC parece haberse enfriado, desvanecido. El programa, inicialmente asociado a una arquitectura industrial donde también pesaba París, ha terminado desplazándose hacia un eje más claro entre Fincantieri y Navantia. España e Italia aparecen hoy como los actores industriales más comprometidos con la continuidad del proyecto, mientras París parece mirar con menos interés una plataforma que, en teoría, podría servir para renovar esa parte de su presencia naval ultramarina.

Desde el punto de vista de programa europeo, la EPC puede ser una respuesta razonable para unas Floréal que necesitan relevo con cierta premura. Desde el punto de vista industrial francés, quizá no sea la opción más atractiva si el liderazgo real del proyecto queda fuera de Naval Group. Y, en defensa, especialmente desde el punto de vista parisino, es siempre más ventajoso no fingir ingenuidad: las decisiones de capacidad son también decisiones industriales.

Así pues, sostener la presencia en las EPC tiene sus ventajas evidentes: cooperación internacional, financiación europea, riesgos compartidos, posibilidad de exportación a más mercados. Pero también sus inconvenientes, que pueden resumirse en aspectos ya conocidos en el segmento de los programas multinacionales. No haría falta enumerarlos ni ejemplificarlos: tensiones políticas sobre la dirección del proyecto; disputas de soberanía, diseño y propiedad intelectual; retrasos en la toma de decisiones (gobernanza compartida)…

La alternativa más inmediata, caso de querer apostar por el producto patrio, existe: es la Gowind 2500. Wolf la presenta como una opción disponible, probada y bien armada para su segmento, con conocidas capacidades antibuque, antiaéreas y antisubmarinas. Su desplazamiento, alrededor de 2.500 toneladas, encajaría en un escalón inferior al de las fragatas mayores, pero claramente superior al de un simple patrullero. Para misiones de soberanía, presencia avanzada, vigilancia armada y participación en operaciones de coalición, podría ofrecer una respuesta rápida y coherente con las necesidades galas; disponible en tiempo, y sin los inconvenientes de la asociación con Madrid y Roma (tampoco sus ventajas).

Además, hay una razón industrial de peso que antes mencionaba. Según el análisis de Meta-Defense, tras las 5 FDI francesas, los 4 buques suecos del programa de fragatas Lulea, y los patrulleros oceánicos, el astillero de Lorient podría afrontar una reducción de actividad entre 2035 y 2045, salvo por la substitución de las 2 fragatas de defensa aérea clase Forbin. Un programa de corbetas pesadas o fragatas ligeras para la Armada francesa permitiría sostener carga de trabajo, preservar competencias y reforzar una oferta exportable.

Esa puede ser la clave. Si Francia debe mandar a retiro a las Floréal y, al mismo tiempo, asegurar actividad a Naval Group en Lorient durante la próxima década, la opción Gowind gana fuerza política e industrial. No necesariamente porque sea la única respuesta posible, sino porque se acomoda con una lectura nacional muy francesa: soberanía industrial, continuidad de astillero y control completo del diseño.

 

Las EPC aún tienen varios años por delante antes de cerrar su diseño

 

La tercera opción sería una variante de la FDI, mucho más ambiciosa, con capacidades muy superiores en guerra antisubmarina, guerra antisuperficie, defensa aérea avanzada e incluso posibilidades vinculadas a defensa contra misiles balísticos y ataque terrestre. Pero, precisamente por eso, puede resultar excesiva para el relevo directo de las Floréal. Sería otro nivel de buque, otro coste y otra filosofía de presencia ultramarina.

Francia tiene por delante una década presupuestaria muy exigente que incluye el portaaviones de nueva generación France Libre, los submarinos nucleares lanzamisiles de tercera generación, la evolución del Rafale F5, drones asociados, patrulla marítima futura y otros grandes programas. En ese contexto, el substituto de las Floréal tendrá que competir por recursos con prioridades de enorme peso político y militar.

Sébastien Lecornu ya lo expresó con claridad en febrero de 2025: Creo que hay que hacer correcciones. Eso requiere decisiones políticas, porque, por definición, implica más dinero público. Así que también significa tomar decisiones sobre el presupuesto nacional. No hay demasiada literatura que añadir. Si Francia quiere presencia naval ultramarina creíble, deberá pagarla.

Francia debe patrullar, mostrar bandera, apoyar misiones de soberanía y vigilar espacios lejanos. Y debe hacerlo con buques capaces de sobrevivir y aportar valor militar en un entorno donde aumentan los misiles, los drones, la presencia naval de terceros países y la competencia por rutas, recursos e infraestructuras.

En este punto, la EPC vuelve a aparecer como una posibilidad interesante, aunque, según va revelándose, políticamente incómoda para París. Si el programa termina siendo conducido por España e Italia, a través de Navantia y Fincantieri, Francia tendría que decidir si acepta una solución europea en la que no marca plenamente el paso o si prefiere una vía nacional con Naval Group. Desde una mirada estrictamente europea, la EPC podría ganar coherencia si se reducen socios, se aclaran requisitos y se evita que el exceso de participantes bloquee el diseño. Desde una mirada francesa, la Gowind puede ser más natural.

En Defensa y Seguridad ya se ha señalado, al analizar la EPC, que el exceso de socios en un programa europeo no siempre garantiza mejores resultados. A veces aporta financiación, legitimidad y volumen potencial. Otras veces, como antes apuntaba, introduce requisitos cruzados, riesgos mayores de gobernanzas lentas y una tentación permanente de diseñar un buque que contente a todos sin satisfacer plenamente a nadie.

Para Francia, sin embargo, el relevo de las Floréal no es un ejercicio de teoría europea. Es una decisión sobre su presencia en 3 océanos, sobre sus territorios de ultramar, sobre el futuro de Lorient y sobre la forma en que quiere sostener su modelo naval más allá de 2040. Por eso, el relevo de 6 fragatas aparentemente secundarias se ha convertido en un asunto mucho más profundo.

En todo caso, y por ahora, la extensión de vida de las Floréal compra tiempo, pero no resuelve el problema. La Gowind 2500 parece una solución industrialmente cómoda y militarmente adecuada para un relevo rápido y controlado por Naval Group. Por éso Francia tendrá que elegir entre cooperación europea, continuidad industrial nacional o incremento claro de capacidades. Las Floréal han servido bien para otro tiempo. Su relevo tendrá que servir para uno bastante menos benigno.

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

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