A la espera de concretar las cifras en los próximos días/semanas. La visita de Władysław Kosiniak-Kamysz a las instalaciones de Airbus en Madrid sitúa la cooperación industrial en el centro de una posible compra polaca de aviones cisterna y de transporte

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Redacción
La visita a España del viceprimer ministro y ministro de Defensa Nacional de Polonia, Władysław Kosiniak-Kamysz, ha colocado en primer plano, durante toda la mañana, una posible cooperación indsutrial hispano-polaca alrededor de los aviones Airbus A330 MRTT y A400M. La clave no está sólo en la adquisición de nuevas capacidades para la Fuerza Aérea Polaca, sino, como decimos, en la posible participación de la industria polaca en una cadena de suministro europea vinculada a programas que tienen un peso directo para Airbus Defence and Space en España.

Kosiniak-Kamysz ha situado las conversaciones con España en una fase avanzada. Durante su visita a las instalaciones de Airbus próximas a Madrid, afirmó: “Ya estamos muy cerca. Hoy, en breve, habrá una segunda ronda de conversaciones con el Gobierno español, porque tiene que ser un acuerdo entre gobiernos”. La frase es posiblemente la clave, porque confirma que el expediente de esta visita y su trasfondo no se limita a una conversación industrial con Airbus, sino que necesita un marco político bilateral entre Madrid y Varsovia.
El ministro polaco ha vinculado la compra de los A330 MRTT al programa europeo SAFE y a la necesidad de dotar a Polonia de una capacidad propia de reabastecimiento en vuelo. En sus palabras: “Ante nosotros están las últimas conversaciones para la compra de aviones MRTT, para reabastecimiento en vuelo, en el marco del programa SAFE. Gracias a ellos, nuestros F-35 podrán operar más lejos, durante más tiempo y con mayor eficacia”.
Polonia ha adquirido el F-35, pero un caza de quinta generación sin apoyo suficiente de reabastecimiento en vuelo ve limitado su radio de acción, su permanencia en patrulla y su capacidad de respuesta. El propio Kosiniak-Kamysz lo expresó de forma tajante al señalar que es “imposible utilizar los F-35 sin reabastecimiento en vuelo”.
El contexto es el flanco este de la OTAN. El ministro recordó que cazas polacos y aliados patrullan de forma regular el espacio aéreo de Polonia y de toda la frontera oriental de la Alianza, en respuesta a la actividad rusa en la región. En ese marco, los MRTT permitirían aumentar el tiempo de misión de los F-16 y F-35, acelerar la reacción ante amenazas y sostener mejor la disuasión aérea.
Varsovia no quiere presentarse sólo como cliente, sino como socio
Pero el elemento más interesante para España es industrial. Según la información trasladada por la delegación polaca, Varsovia no quiere presentarse sólo como cliente, sino como socio. La viceministra Magdalena Sobkowiak-Czarnecka destacó que Polonia ha recibido de la parte española la declaración de que subcontratistas polacos podrán integrarse en la cadena de suministro no sólo de los aviones que compre Polonia, sino también de los destinados a otros países europeos ya interesados en el programa.
Esa es la parte que convierte la visita en algo más que una operación de compra. Si se confirma, España actuaría como socio industrial de referencia dentro de una adquisición europea más amplia, mientras Polonia obtendría capacidad militar y retorno industrial. No sería una relación simple entre vendedor y comprador, sino un reparto de trabajo dentro de una arquitectura europea financiada, al menos en parte, por SAFE.
Tenemos para ellos (España) una propuesta muy racional: si sois escépticos ante el aumento dinámico del gasto, compartid capacidades operativas
Kosiniak-Kamysz introdujo además un matiz político dirigida a España, y que tiene que ver con la polémica que ha rodeado al 3.5% de gasto en defensa desde la ya famosa Cumbre de la OTAN en La Haya: “Tenemos para ellos (España) una propuesta muy racional: si sois escépticos ante el aumento dinámico del gasto, compartid capacidades operativas». La frase tiene una intención evidente. Polonia, que defiende un aumento muy fuerte del gasto en defensa, plantea a España una vía de cooperación concreta sin presionar directamente sobre la negativa del Gobierno español a exceder, al menos públicamente, el 2.1% que fijó la delegación española como máximo porcentaje de inversión en defensa: participar en capacidades compartidas de alto valor, especialmente en transporte y reabastecimiento estratégico.
El A330 MRTT es el núcleo inmediato de la conversación. España ya opera 3 A330 MRTT, mientras que Polonia aspira a incorporar esta capacidad para apoyar a sus futuros F-35 y reforzar su autonomía operativa. En paralelo, se contempla que España pueda incorporar nuevas unidades (se habla de hasta 3/4 más), lo que permitiría ampliar su flota y reforzar una capacidad cada vez más demandada en operaciones nacionales, aliadas y multinacionales.
Para Polonia se habla de una compra de 4 A330 MRTT+, la versión más moderna basada en la familia A330neo, con horizonte de entrada en servicio alrededor de 2030. La adquisición se articularía en parte dentro de SAFE, con una combinación de financiación europea para compras conjuntas y presupuesto nacional.

El segundo modelo sobre la mesa es el A400M. Polonia podría estar interesada en este avión de transporte militar, mientras España ya lo opera y participa en su ecosistema industrial. La combinación A330 MRTT y A400M daría a Varsovia 2 capacidades complementarias: reabastecimiento y transporte estratégico por un lado; transporte militar pesado y despliegue de cargas por otro.
Polonia no parte de cero en su relación con Airbus España. La Fuerza Aérea Polaca ya opera el C-295, también de Airbus, lo que aporta un antecedente relevante de cooperación en transporte militar. El salto hacia el A330 MRTT y, eventualmente, el A400M, no partiría, por tanto, de una hoja en blanco, sino de una relación previa alrededor de plataformas europeas de transporte fabricadas en España.
Así las cosas, para España la importancia de esta visita y sus son claros. El valor de la operación no reside sólo en que Polonia compre aviones de Airbus. Reside en que España pueda reforzar su papel como nodo europeo de transporte militar, reabastecimiento en vuelo, conversión de aeronaves y cadena de suministro, mientras consolida una relación industrial con uno de los países europeos que más está invirtiendo en defensa.
Si el acuerdo se confirma, tendrá una lectura militar, industrial y política suficientemente amplia. Militar, porque Polonia ganaría una capacidad imprescindible para explotar plenamente sus F-35 y reforzar el flanco este de la OTAN. Industrial, porque abriría espacio para subcontratistas polacos en una cadena de suministro europea en la que España tiene un papel destacado. Y política, porque permitiría a Madrid y Varsovia articular una cooperación concreta en defensa en un momento de debate europeo sobre gasto, capacidades compartidas y autonomía industrial.
En definitiva, la visita de Kosiniak-Kamysz a Airbus no parece una simple parada protocolaria. Todo apunta a un trabajo maduro, con interés polaco real, implicación española necesaria y una dimensión industrial que puede ser más que importante para ambas naciones.
Redacción
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