FDI y F-110. Dos fragatas, 16 celdas y una misma cuestión de fondo

Francia ha decidido duplicar la capacidad de lanzamiento vertical de sus nuevas fragatas FDI, mientras España continúa estudiando esa posibilidad para las últimas unidades de la clase Bonifaz. Les proponemos una ojeada de ambas plataformas para comprender sus diferentes arquitecturas de combate, sus capacidades y, sobre todo, las consecuencias de las decisiones que todavía quedan por adoptar

 Jorge Estévez-Bujez

La evolución de las fragatas de combate europeas nos está ofreciendo algunas de las reflexiones más interesantes acerca del modo en que las marinas occidentales interpretan las necesidades de la guerra naval contemporánea. No tanto por la aparición de tecnologías revolucionarias, que también, como por la revisión de decisiones adoptadas hace apenas unos años -cuando los programas actualmente en construcción comenzaron a adquirir su configuración definitiva-, antes de que el mundo, la mar en que las plataformas planificadas habían de desenvolverse, tengan menos que ver con el que percibimos hoy día.

 

FDI. Imagen: Marine Nationale

 

El caso de las FDI francesas y las F-110 españolas será un leitmotiv especialmente ilustrativo para este propósito. Ambas son fragatas de última generación, concebidas para afrontar amenazas aéreas, submarinas y de superficie, dotadas de avanzados sistemas de combate y destinadas a constituir una parte esencial de las capacidades de escolta de sus respectivas armadas. Y ambas fueron configuradas inicialmente con 16 celdas de lanzamiento vertical, una dotación cuya suficiencia ha terminado por convertirse en objeto de discusión.

Sin embargo, las semejanzas no deben ocultar diferencias importantes entre ambas clases de buques. Ni estamos ante buques equivalentes en dimensiones, ni sus sistemas de combate responden a una arquitectura idéntica. Tampoco sus necesidades operativas, sus condicionantes industriales o las exigencias de sus respectivas marinas tienen por qué coincidir. Pero, a pesar de ello, no es posible obviar que las dos series de navíos han sido objeto de una misma discusión: la suficiencia de sus capacidades antiaéreas en cuanto al número de misiles embarcados en sus celdas verticales.

La noticia conocida el pasado 5 de noviembre de 2026, cuando el Ministerio francés anunció la contratación de la ampliación de la capacidad antiaérea de las FDI, invita a volver sobre esas diferencias. Porque mientras Francia ya ha decidido actuar sobre su programa, España, por el momento, continúa valorando una posibilidad semejante para, al menos, parte de sus Bonifaz. Estudiemos qué significa exactamente cada decisión antes de extraer conclusiones.

Dos plataformas de nueva generación

La FDI (Frégate de Défense et d’Intervention), desarrollada por Naval Group para la Marine Nationale, representa una propuesta de combatiente de superficie relativamente compacto, con un elevado grado de integración tecnológica y capacidad para intervenir en los principales ámbitos de la guerra naval.

Con 122 metros de eslora, 18 metros de manga y unas 4.500 toneladas de desplazamiento, incorpora una arquitectura digital diseñada para facilitar la integración de sistemas y sus posteriores actualizaciones. Su velocidad máxima declarada alcanza los 27 nudos, con una autonomía logística de hasta 45 días y una dotación de referencia de 125 personas, además de capacidad para alojar otras 28.

La primera unidad, la Amiral Ronarc’h, fue entregada a la Marina francesa en octubre de 2025. Su configuración inicial contempla 16 misiles antiaéreos Aster, 8 Exocet MM40 Block 3C, torpedos MU90, artillería de 76 mm y sistemas de defensa próxima.

La F-110 española pertenece a una categoría de dimensiones superiores. Con aproximadamente 145 metros de eslora, 18,6 de manga y un desplazamiento en torno a las 6.200 toneladas, se ha concebido para substituir a las veteranas Santa María y recuperar una capacidad de escolta mucho más moderna y polivalente, con especial atención a la guerra antisubmarina. Su planta propulsora híbrida, el espacio multimisión, la integración de vehículos no tripulados y una arquitectura digital en la que destacan el sistema de combate SCOMBA, el mástil integrado y el gemelo digital constituyen algunos de sus rasgos principales.

Su dotación de referencia se sitúa en torno a los 150 efectivos, con capacidad para embarcar personal adicional según las necesidades de la misión.

Estamos, por tanto, ante 2 diseños diferentes, aunque pertenecientes a una generación tecnológica comparable.

 

Detalle de la F110 Roger de Lauria. Imagen: Jorge Estévez-Bujez

 

Características generales y sistemas principales

Característica FDI francesa (configuración inicial) F-110 española (Flight I)
Constructor Naval Group Navantia
Desplazamiento 4.500 t Aprox. 6.200 t
Eslora 122 m 145 m
Manga 18 m 18,6 m
Velocidad máxima 27 nudos Superior a 26 nudos
Dotación de referencia 125 150
Sistema de combate SETIS SCOMBA + IAFCL
Radar principal Thales Sea Fire AN/SPY-7(V)2
Lanzamiento vertical 16 Sylver A50 16 Mk 41
Misiles antiaéreos Aster 15/30 SM-2 y ESSM
Misiles antibuque 8 Exocet MM40 Block 3C 8 NSM previstos
Artillería principal 76 mm 127/64 mm
Artillería secundaria 2 Narwhal de 20 mm 2 montajes de 30 mm, entre otros
Sonar de casco Kingklip Mk2 BlueMaster UMS 4110
Sonar remolcado CAPTAS-4 Compact CAPTAS-4 Compact
Torpedos MU90 Mk 54
Helicóptero NH90 o plataforma compatible NH90 o SH-60
Propulsión Convencional diésel Híbrida CODLAG
Espacio para vehículos no tripulados Sí Sí, con espacio multimisión

Las cifras representan características nominales y configuraciones conocidas, no el estado de certificación operativa de cada unidad.

La defensa aérea: dos arquitecturas para una misma misión

Si existe un ámbito en el que resulta especialmente interesante detenerse es, sin lugar a dudas, el de la defensa antiaérea.

La FDI francesa incorpora el Sea Fire de Thales, un radar multifunción de barrido electrónico activo, dotado de cuatro antenas fijas y cobertura permanente de 360 grados. Su concepción permite la vigilancia aérea y de superficie, el seguimiento simultáneo de múltiples contactos y la aportación de información al sistema de combate SETIS, desarrollado por Naval Group.

El Sea Fire constituye uno de los elementos principales de la arquitectura de defensa aérea de la fragata. Asociado a los misiles Aster y a los correspondientes sistemas de gestión de enfrentamientos, ofrece capacidad para combatir aeronaves y misiles, incluyendo amenazas de elevada velocidad.

La F-110, por su parte, incorpora el AN/SPY-7(V)2, desarrollado por Lockheed Martin con participación industrial española, y lo integra con el sistema SCOMBA de Navantia y el International Aegis Fire Control Loop (IAFCL).

Esta combinación es muy significativa. SCOMBA mantiene el papel de sistema de gestión del combate, mientras que el IAFCL aporta funciones especializadas relacionadas con la defensa aérea, la gestión de enfrentamientos y el empleo de los correspondientes interceptores.

La arquitectura española integra también otros sensores, entre ellos el radar multifunción PRISMA-25X de Indra, destinado a funciones de vigilancia y seguimiento en el entorno de superficie y baja cota.

Ahora bien, la calidad de un radar no se mide exclusivamente mediante una distancia máxima de detección anunciada por su fabricante; y en ella intervienen múltiples variables, como la sección radar del objetivo, su altitud, las condiciones ambientales, el procesamiento de señales, la integración con el sistema de combate y la capacidad de convertir la detección en una solución de tiro. Por eso, comparar directamente el Sea Fire y el SPY-7 mediante cifras aisladas no permitiría establecer conclusiones suficientemente fundadas, más allá de que el ingenio de Lockheed Martin sea reconocido ampliamente como el más capaz en su categoría.

Lo que sí puede afirmarse es que ambas fragatas incorporan sensores avanzados, con arquitecturas pensadas para enfrentarse a amenazas complejas y evolucionar durante su vida útil.

 

La F112 entrando en el agua. Imagen: Jorge Estévez-Bujez

 

Aster frente a SM-2 y ESSM

La diferencia más visible aparece en el armamento antiaéreo.

Las FDI francesas, en su configuración original, utilizan 2 módulos Sylver A50 de 8 celdas cada uno, capaces de lanzar misiles Aster 15 y Aster 30. El Aster 15 atiende principalmente necesidades de defensa de corto y medio alcance, mientras que el Aster 30 amplía la capacidad de interceptación y permite desarrollar cometidos de defensa aérea de área. La familia emplea guiado activo en su fase terminal.

Las F-110 españolas incorporan 2 módulos Mk 41 de 8 celdas, destinados al empleo de misiles SM-2 y ESSM.*

El SM-2 proporciona la capacidad de defensa aérea a mayor distancia, mientras que el ESSM tiene el cometido de afrontar amenazas próximas y de alcance medio, especialmente misiles antibuque y aeronaves. La versión ESSM Block 2 incorpora nuevas capacidades de guiado, incluida la búsqueda activa.

Existe aquí una distinción técnica fundamental que no está de más señalar en beneficio del lector menos familiarizado: 16 celdas no equivalen necesariamente a 16 misiles.

En los Mk 41, determinadas configuraciones permiten alojar hasta 4 ESSM por celda. Por tanto, el número de interceptores disponibles depende de la distribución de la carga entre los distintos tipos de misiles. Esto no significa que la F-110 vaya a embarcar necesariamente una determinada combinación, porque la carga operacional dependerá de la misión, de las existencias y de las decisiones de la Armada.

La FDI, en su configuración Aster actual, aloja un misil por celda Sylver A50.

En consecuencia, aunque ambas fragatas partan de 16 posiciones de lanzamiento vertical, sus posibilidades de distribución del armamento no son directamente equivalentes.

De la misma manera, tampoco sería adecuado concluir que el número máximo teórico de misiles determina, por sí solo, la eficacia de la defensa aérea. La capacidad de enfrentamiento simultáneo, la cobertura de los sensores, las reservas disponibles y, en definitiva, el rendimiento y comportamiento de los sistemas ante ataques de saturación constituyen variables igualmente importantes.

*Introducimos aquí la información exclusiva de los compañeros de defensa.com, de la mano de Octavio Díaz Cámara, en la que dieron a conocer que la Armada contempla la adquisición del SM-2.

 

La propuesta con que Francia se impuso en el concurso sueco de fragatas. Imagen: Naval Group

 

La guerra antisubmarina: capacidades que merecen especial atención

La guerra antisubmarina constituye uno de los terrenos en los que ambas fragatas presentan algunas de sus características más notorias.

Las FDI francesas incorporan el sonar de casco Kingklip Mk2 y un sistema remolcado CAPTAS-4 Compact, ambos de Thales. Esta combinación capacita para emplear sensores complementarios en la detección y seguimiento de submarinos. El sonar remolcado de profundidad variable resulta especialmente valioso porque permite trabajar a distintas profundidades y reducir las limitaciones impuestas por determinadas condiciones acústicas del mar.

La FDI dispone, además, de torpedos ligeros MU90, sistemas de contramedidas antitorpedo CANTO y capacidad para operar un helicóptero naval NH90, componente esencial en la extensión de la búsqueda y el ataque antisubmarino.

La F-110, por su parte, también combina un sonar de casco y otro remolcado, aunque con una configuración diferente en el primero. El BlueMaster UMS 4110 es su sonar de casco, mientras que el CAPTAS-4 Compact proporciona la capacidad remolcada de profundidad variable. La integración de la información acústica se apoya en soluciones de Thales y en la arquitectura de combate de Navantia, con participación industrial española, incluida SAES.

En el apartado de armas, la F-110 contempla el empleo de torpedos ligeros Mk 54 y la utilización de helicópteros embarcados (NH90 o MH60 Romeo) para ampliar el radio de actuación antisubmarina.

La propulsión híbrida CODLAG de la fragata española sí que necesita de una consideración adicional. La posibilidad de operar mediante propulsión eléctrica en determinados regímenes contribuye a reducir las emisiones acústicas asociadas a la maquinaria, un factor importante en plataformas destinadas a localizar submarinos.

No obstante, la discreción acústica de una fragata, como tantas otras capacidades, no depende únicamente de su sistema de propulsión. También intervienen el diseño de hélices, las vibraciones de la maquinaria auxiliar, el aislamiento estructural y las condiciones de operación.

En general, es destacable que Francia y España han dedicado una atención considerable a este ámbito, incorporando sistemas acústicos modernos (de origen francés ambos -CAPTAS-4) y capacidades de guerra antisubmarina que constituyen una parte esencial de la razón de ser de ambos programas.

Combate de superficie, artillería y amenazas asimétricas

En la guerra contra unidades de superficie, las FDI francesas disponen de 8 misiles Exocet MM40 Block 3C, evolución de una familia ampliamente conocida, eficaz y utilizada por numerosas marinas. El Exocet Block 3C incorpora mejoras en navegación, selección de objetivos y resistencia frente a contramedidas, conservando su función principal como arma antibuque.

España ha seleccionado el Naval Strike Missile (NSM) de Kongsberg para substituir progresivamente al Harpoon en la Armada, con previsión de incorporarlo también a las F-110. El NSM utiliza asimismo navegación avanzada y guiado terminal mediante un sensor infrarrojo de imagen, pero su perfil de vuelo y sus sistemas de identificación y ataque responden a una filosofía diferente de la del Exocet.

Una comparación de ambos misiles exigiría considerar aspectos que, con toda probabilidad, exceden sus alcances nominales: perfiles de aproximación, posibilidades de actualización del objetivo, sistemas de guerra electrónica adversarios y comportamiento frente a defensas escalonadas.

En artillería, la diferencia entre ambas fragatas resulta más evidente.

La FDI está equipada con un cañón de 76 mm, adecuado para misiones de combate de superficie, enfrentamiento contra determinadas amenazas aéreas y apoyo en situaciones de proximidad.

La F-110 dispone de una pieza Leonardo 127/64 mm, que incrementa las posibilidades de apoyo de fuego naval y permite contemplar el empleo de municiones especializadas y de mayor alcance.

Esta diferencia tiene consecuencias operativas. Una pieza de 127 mm ofrece mayores posibilidades de intervención contra objetivos terrestres y de superficie a distancias superiores, aunque ello implique otras exigencias de espacio, peso y municionamiento.

En defensa próxima, Francia incorpora 2 montajes Narwhal de 20 mm., mientras que España ha optado por montajes de 30 mm de EM&E, complementados con otros sistemas de protección y contramedidas.

La capacidad de responder a amenazas asimétricas, embarcaciones rápidas y vehículos no tripulados constituye una prioridad creciente para ambos diseños.

Guerra electrónica, mando y supervivencia

La guerra electrónica constituye otro ámbito en el que no caer en simplificaciones.

Las FDI francesas integran un conjunto avanzado de sistemas de detección de emisiones electromagnéticas, equipos de vigilancia y contramedidas concebidos para trabajar coordinadamente con el SETIS. La concepción digital del buque, con centros de datos y una arquitectura de procesamiento distribuida, pretende facilitar la imprescindible integración de sensores, la gestión de información y la introducción de futuras mejoras.

En las F-110, la participación de Indra es más que significativa. Sus equipos de guerra electrónica, identificación, vigilancia infrarroja y radar se integran en el mástil del buque y en el conjunto del sistema de combate. La arquitectura SCOMBA, las comunicaciones integradas HERMESYS, el Sistema Integrado de Control de Plataforma y el gemelo digital forman parte de un ecosistema concebido para optimizar la operación y el sostenimiento durante décadas.

 

El SCOMBA es ya un sistema ampliamente difundido en la Armada

 

La novedad de la F-110 no reside tanto en disponer de sensores avanzados, sino en la integración de estos con una infraestructura digital que también afecta al mantenimiento, la gestión de averías y la disponibilidad.

Por su parte, Naval Group ha convertido la arquitectura digital de las FDI en uno de los argumentos centrales del programa, con especial atención a la ciberseguridad y a la capacidad de incorporar nuevas tecnologías.

Qué arquitectura resulte globalmente superior a la otra es algo que no estableceremos a la ligera. Lo sustancial es que ambas comparten la necesidad de procesar cantidades crecientes de información, reducir los tiempos de reacción y mantener sus capacidades frente a amenazas cambiantes.

Francia da el paso: 32 celdas para sus FDI

La evolución de las FDI francesas introduce desde ahora una diferencia fundamental respecto al programa español.

El Ministerio francés anunciaba hace un par de días, el 5 de noviembre, bien aprovechada la oportunidad por la coincidencia con los fastos de Euronaval, la contratación con Naval Group y MBDA de la ampliación de la capacidad de defensa antiaérea de las fragatas, mediante la duplicación del número de celdas Sylver A50.

La decisión significará pasar de 16 a 32 celdas, con capacidad para embarcar una mayor dotación de misiles Aster. Hay que decir que no se trata, sin embargo, de una decisión completamente inesperada, como veremos a continuación.

El analista Tayfun Ozberk, en un artículo publicado por Naval News el 4 de noviembre de 2025, ya había informado de que la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional francesa había confirmado el incremento de capacidad previsto para las 2 últimas fragatas de la serie.

También Xavier Vavasseur, colaborador de esta casa y director de Naval News, explicó en sus informaciones sobre el programa que la ampliación se aplicaría también a las primeras unidades mediante intervenciones posteriores. En su artículo sobre la botadura de la Amiral Louzeau, publicado en mayo de 2026, se precisó además una distribución muy interesante de los trabajos previstos para la escuadrilla de FDI francesas: las 2 primeras unidades entrarían inicialmente con 16 celdas; la tercera recibiría la ampliación antes de incorporarse al servicio operativo; y las 2 últimas se entregarían ya con 32.

El propio medio especializado señaló una circunstancia decisiva sobre la dificultad añadida de esta transformaciones sobre los buques, y es que el diseño de las FDI había previsto desde su origen el espacio necesario para instalar las celdas adicionales, sin requerir modificaciones estructurales de la entidad que normalmente acompañaría a semejante intervención.

Por lo tanto, la contratación anunciada ahora por Francia convierte aquella previsión en un programa de ampliación respaldado institucionalmente. La cuestión deja así de ser si técnicamente pueden incorporarse más lanzadores, pasando a centrarse en cuándo estarán integrados, certificados y disponibles en cada buque.

Grecia: las 32 celdas como punto de partida

El programa griego constituye una referencia verdaderamente útil para comprender esta evolución.

Las FDI HN, clase Kimon, fueron encargadas con una configuración de armamento más amplia que la inicialmente prevista para la Marine Nationale.

Sus características incluyen desde el origen 32 celdas Sylver A50, destinadas al empleo de misiles Aster, junto con 8 Exocet MM40 Block 3C y un sistema de defensa próxima RAM de 21 celdas. A ello se añaden sistemas de señuelos antiaéreos y distintas adaptaciones de sensores y equipos.

Esta configuración incorpora una defensa antiaérea por capas, con los Aster destinados a la interceptación de amenazas a mayor distancia y el RAM como sistema de protección próxima.

 

La Marina helénica ya luce su pabellón en sus FDI. Imagen: Marina griega

 

No obstante, volveremos a echar mano de la prudencia y distinguiremos entre la presencia física de los equipos y su plena integración operativa. Según explicó Dimitris Mitsopoulos en Naval News el 30 de octubre pasado, las fragatas griegas evolucionan mediante sucesivos estándares de configuración que incorporan tanto sistemas de armas como actualizaciones de software y sensores.

Las primeras unidades, Kimon y Nearchos, han sido entregadas, pero las actividades de integración y evolución de sus capacidades continúan conforme al calendario del programa.

La experiencia griega sirve a nuestra columna por una razón adicional, ya que demuestra que la configuración inicial francesa de 16 celdas no representaba, en efecto, el límite físico de la plataforma, sino una opción de equipamiento dentro de un diseño que admitía una mayor capacidad de lanzamiento. Y esa circunstancia debe tenerse presente cuando abordamos el programa español.

Las F-110 españolas: una ampliación todavía sin resolver

En España, el debate acerca del número de celdas de las F-110 lleva tiempo abierto y son pocos los medios especializados que se ha resistido a dar fe de él.

En DYS lo hemos tratado generosamente en varias ocasiones. En una de las más recientes, en agosto del pasado verano, informamos de que la Armada había consultado a Navantia la viabilidad de incrementar de 16 a 32 las celdas de las 2 últimas fragatas de la serie, las F-114 y F-115. La respuesta técnica del constructor fue favorable, aunque ello no equivalió, al menos hasta la fecha, a una decisión constatable de modificación.

Durante la reciente visita de DYS al astillero de Ferrol, coincidiendo con la botadura de la F-112 Roger de Lauria y la presentación de la nueva propuesta F-110 Flight II, pudimos volver sobre esta cuestión.

Tal como expliqué en nuestro artículo F110 Flight II. Arquitectura de la superioridad naval. Primera parte, Navantia no había recibido una confirmación de la Armada para ejecutar la ampliación de las F-114 y F-115. Sigue siendo, todavía hoy, una precisión importante, porque la existencia de una consulta formal y la respuesta favorable del constructor nos sirven para hablar de una opción técnicamente examinada, pero no de una modificación aprobada, financiada y contratada.

Un aspecto no secundario, y por tanto muy a tener en consideración cuando hablamos de la posibilidad de ampliación de las celdas, es el avance industrial de la serie. Las F-111 y F-112 ya han sido botadas. La F-113 se encuentra en construcción y la F-114 ha iniciado sus primeros trabajos, circunstancia que reduce progresivamente los márgenes para incorporar cambios de cierta entidad sin repercusiones sobre el calendario.

 

Botadura de la 2ª F110 en Ferrol. Imagen: Jorge Estévez-Bujez

 

A diferencia de las FDI, donde el fabricante había reservado espacio para los módulos adicionales, en la configuración española actual, la ampliación puede implicar modificaciones estructurales más o menos significativas, aunque no de especial gravedad, según parece; a pesar de lo cual, las consecuencias sobre la distribución interna, los pesos, los sistemas auxiliares y la integración de los lanzadores son aspectos ineludibles.

Como ya explicamos en DYS, la viabilidad técnica de una modificación no resuelve automáticamente su conveniencia industrial, económica u operativa. Y hay una cuestión que no debería perderse de vista: las F-110 están destinadas a substituir a unas fragatas Santa María que acumulan décadas de servicio.

Con esto quiero significar que la Armada necesita capacidades, pero también necesita buques disponibles en los plazos previstos. Una ampliación que comprometiera innecesariamente las entregas introduciría otro problema que también habrá de ser ponderado en toda su extensión.

¿Qué ocurrirá con las 3 primeras unidades?

Este es, probablemente, otro de los aspectos más interesantes de la razón que motiva esta columna.

Francia ha planteado la ampliación de sus primeras FDI dentro del propio programa de evolución de la clase. La modificación de las unidades inicialmente equipadas con 16 celdas se contempla, como más arriba se apuntaba, durante intervenciones técnicas posteriores, aprovechando la previsión incorporada al diseño.

En España no existe una decisión pública equivalente para las F-111, F-112 y F-113, por lo que la transformación posterior de las primeras Bonifaz exigirá un estudio específico (al parecer ya está hecho por parte de Navantia), tanto por las características de la modificación como por sus posibles repercusiones sobre el calendario de mantenimiento y disponibilidad.

No sería prudente deducir sin más que una ampliación técnicamente posible durante la construcción mantiene necesariamente idénticas condiciones cuando el buque ya ha sido entregado. Y, del mismo modo, la ejecución posterior necesitará trabajos de mayor alcance, inmovilizaciones prolongadas y nuevas actividades de integración y certificación del sistema de combate.

En cuanto a otros aspectos a considerar, como el coste o la duración fiables de esas eventuales intervenciones, no disponemos de datos específicos o fiables que merezcan el riesgo de reflejarlas aquí.

Por tanto, la comparación entre la actuación sobre la FDI y la F110 debe mantenerse en términos precisos. Francia ha decidido avanzar hacia una serie FDI de 32 celdas; España mantiene abierta la posibilidad de ampliar algunas F-110, pero no ha anunciado un programa equivalente de transformación de las primeras unidades. Hablamos, por tanto, de un nivel de concreción de los respectivos programas de evolución totalmente distinto por ahora.

La cuestión de fondo no serán únicamente las celdas

Siempre es tentador convertir cualquier comparación de fragatas en una discusión acerca del número de misiles que pueden embarcar, pero no deja de ser una reducción interesada de un debate mucho más amplio, de tal modo que esa aproximación resulta necesariamente incompleta.

Una fragata moderna es el resultado de la integración de sensores, sistemas de mando, armas, comunicaciones, contramedidas y capacidades de apoyo. Sus prestaciones dependen tanto de las características de cada equipo como de la manera en que estos funcionan conjuntamente, así como de la preparación de su dotación y, sobre todo, de su disponibilidad real.

Las FDI francesas y las F-110 españolas muestran dos aproximaciones industriales y operativas diferentes a un problema compartido. La primera concentra una considerable capacidad tecnológica en una plataforma de dimensiones contenidas. La segunda dispone de mayor desplazamiento, una arquitectura de combate distinta y una concepción especialmente orientada a la escolta polivalente y la guerra antisubmarina.

Francia ha decidido revisar una limitación de armamento que había aceptado inicialmente. España ha estudiado una modificación comparable, pero sigue sin concretarla para las unidades de su primera serie. La experiencia griega, por su parte, demuestra, además, que las decisiones sobre la configuración de los sistemas de armas pueden diferir incluso entre buques construidos sobre una misma plataforma.

Después de todo lo anterior, no nos corresponde declarar vencedores ni vencidos en una comparación de esta naturaleza, así como tampoco asignar una superioridad global que no puede demostrarse mediante las características públicas de los sistemas. No es el compromiso de estas palabras.

Sí resulta razonable señalar que la capacidad de crecimiento, la previsión de futuras modificaciones y la rapidez con que las decisiones llegan a materializarse forman parte de las capacidades de un programa naval, aunque no aparezcan en las fichas técnicas de los buques.

Las marinas europeas más importantes están revisando sus necesidades de municionamiento, defensa antimisil, resistencia ante ataques de saturación número de buques de que realmente disponen. Las FDI francesas ofrecen un ejemplo concreto de cómo una decisión de configuración inicial puede modificarse cuando cambian las exigencias operativas. En España, la cuestión sigue pendiente de una respuesta definitiva, pero el movimiento ya se percibe.

Las fragatas se diseñan para décadas, pero sus decisiones más importantes se toman cuando todavía no han comenzado a navegar, una circunstancia esta que, muchas veces, nos hará jugar con ventaja cuando emitamos juicios de valor años después, en un momento en que, quizás, las reglas del juego de los enfrentamientos en la mar hayan cambiado drásticamente. Francia acaba de demostrarlo con sus FDI. La Armada deberá decidir qué margen de evolución quiere reservar a las Bonifaz y en qué momento conviene ejercerlo.

Al final, insisto, no se trata únicamente de cuántos misiles puede llevar una fragata. Se trata de qué capacidades necesita una marina, qué instrumentos industriales tiene para obtenerlas y con qué previsión prepara a sus buques para los escenarios en los que tendrán que combatir.

Jorge Estévez-Bujez

DYS

Fuentes y referencias

Fuentes oficiales e industriales

Naval Group. Entrega de la fragata Amiral Ronarc’h, 17 de octubre de 2025.

Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia. Ficha técnica y operativa del programa FDI.

Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia. Comunicado del 5 de noviembre de 2026 relativo a la duplicación de la capacidad antiaérea de las FDI.

Navantia. Información técnica de la clase F-110 y comunicaciones sobre los sistemas de combate, sensores y arquitectura digital.

Navantia. Comunicado del 23 de octubre de 2026 sobre la evolución F-110 IAMD.

Navantia. Comunicado del 27 de octubre de 2026 sobre la botadura de la F-112.

Armada. Documentación institucional sobre el programa F-110.

Naval News

Tayfun Ozberk. France to Double ASTER Missile Capacity on FDI Frigates, 4 de noviembre de 2025.

Xavier Vavasseur. France orders fifth FDI frigate from Naval Group, abril de 2026.

Naval News. Video: France’s Second FDI Frigate Launched by Naval Group, mayo de 2026.

Dimitris Mitsopoulos. Hellenic Navy Receives Its Second FDI Frigate Built by Naval Group, 30 de octubre de 2026.

Xavier Vavasseur. Informaciones técnicas sobre sensores y sistemas de guerra antisubmarina de las F-110.

Defensa y Seguridad (DYS)

Las F-114 y F-115: una consulta real sobre 32 celdas.

F110 Flight II. Arquitectura de la superioridad naval. Primera parte.

F-110 Flight II.

Serie de análisis sobre la F-110 Flight II publicada tras la visita a Ferrol en octubre de 2026.

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