La retirada definitiva del CVN-65 obliga a la Marina de Estados Unidos a establecer procedimientos que servirán de referencia para los futuros portaaviones de propulsión nuclear

Redacción
La Marina de Estados Unidos prepara el desmantelamiento del ex-USS Enterprise (CVN-65), el primer portaaviones de propulsión nuclear construido y también el primero de esta categoría que será sometido a un proceso completo de desmontaje, reciclaje y eliminación de sus componentes.

La imponente vista de proa del Enterprise
El buque entró en servicio en noviembre de 1961 y permaneció operativo durante más de cinco décadas. Fue retirado de la actividad en diciembre de 2012 y dado oficialmente de baja el 3 de febrero de 2017, después de completarse los trabajos necesarios para descargar el combustible de sus 8 reactores nucleares. Su retirada constituyó la primera baja formal de un portaaviones nuclear de la Marina estadounidense.
La complejidad del proyecto llevó a la Marina a estudiar durante años diferentes alternativas técnicas, industriales y medioambientales. Entre las opciones analizadas figuraban la utilización de instalaciones navales públicas y la participación de empresas comerciales especializadas en el desmantelamiento y reciclaje de grandes buques.
La planificación estadounidense ha evolucionado hacia un modelo que contempla una participación relevante de la industria privada, aunque la ejecución definitiva depende de la conclusión de los correspondientes procedimientos administrativos, regulatorios y contractuales. Por esta razón, no resulta prudente considerar cerrados el calendario, el coste final o la distribución concreta de los trabajos hasta que la Marina publique una decisión definitiva.
El proyecto deberá abordar no solo la retirada de la estructura y los equipos convencionales del buque, sino también el tratamiento de esos 8 compartimentos de reactor y la gestión de materiales peligrosos o sujetos a controles radiológicos. El Enterprise presenta, además, una configuración singular que no se repitió en los portaaviones posteriores, dotados de 2 reactores en lugar de 8.
Más allá de la desaparición física de uno de los buques más representativos de la historia naval estadounidense, el programa tiene una importancia estructural evidente. La experiencia obtenida con el Enterprise permitirá definir procedimientos técnicos, regulatorios y medioambientales aplicables a la futura retirada de los portaaviones nucleares de la clase Nimitz.
El desmantelamiento del CVN-65 será, por tanto, una operación industrial sin precedentes para Estados Unidos y el primer paso de un proceso que la Marina deberá repetir durante las próximas décadas.
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