«El dron de ayer…», la factura de siempre: Francia busca la salida del Eurodrone

Challenges afirma que Francia se quiere auto-expulsar del gran dron europeo

 

Challenges, uno de los medios informativos sobre economía y empresa de referencia en nuestro vecino del norte, informaba (ayer, 11 de febrero) de que Francia está negociando su retirada del programa Eurodrone con Alemania, Italia y España. El medio añade que los socios, que desean continuar, ya estiman un coste adicional superior a 700 millones de euros para seguir adelante sin París.

En DYS esta información no es novedad. Venimos advirtiendo desde julio del pasado año —desde que tomó forma cada vez más consistente—  que la salida francesa era una posibilidad realista. No era alarmismo: era la lectura de una trayectoria que se repite, programa tras programa… Da prácticamente igual a cuál de ellos se mire (al menos entre los señeros).

Lo que cursa ahora no es el debate técnico. Ya no va de si el Eurodrone llega con años de retraso, de si estará desfasado respecto a desarrollos nacidos con mucha más premura, o de si su tamaño encaja o no en un entorno de alta intensidad vertiginosamente cambiante. Todas esas cuestiones llevan años tratándose, la mayoría con especial perseverancia por parte de los detractores. Va de algo más prosaico y más grave: Francia estaría discutiendo la salida en términos prácticos —cómo marcharse— y cuánto cuesta que se marche, especialmente al resto, a los que nos quedamos; lo que pierda el inversor saliente, es cosa suya.

Con un programa que se ha movido en cifras de varios miles de millones y un calendario que mira a 2030–2031, una retirada ya no puede interpretarse como es un “ajuste”: es una factura; onerosa, además. Y esa factura no la paga quien se va, sino —en gran medida— quien se queda: reconfiguración industrial, renegociación contractual, gobernanza a reescribir y, sobre todo, pérdida de tiempo en un entorno y un proyecto en el que el tiempo ya es un lujo.

Y aquí es donde se agota la paciencia. Empieza a ser difícil encontrar un programa importante en cooperación europea en el que Francia no amenace con abandonar (Eurodrone), o que abandonara efectivamente (Eurofighter), o que cortocircuite (FCAS, aunque no sería justo decir que sólo son ellos), o que en el que esté en cuestión su supervivencia (MGCS, caído en incertidumbre), dejando a los demás el coste político, industrial y presupuestario del golpe. El patrón es demasiado reconocible como para seguir tratándolo como una “crisis puntual”.

Seamos claros: si Francia concluye que el Eurodrone no le sirve, es legítimo. Lo que no es sostenible es el método: entrar, condicionar, demorar y salir cuando conviene, externalizando el coste a los socios. La cooperación no es un menú a la carta. Y, francamente, ya cansa.

 

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

2 respuestas

  1. ¿Francia? ¿O Alemania?

    Sí, aquí es Francia quien amenazó, en su momento, con salirse del Eurodrón. Y lo descartó.

    Pero en el SCAF es Alemania quien quiere un avión suyo, diferente, más grande, diseñado por el proletariado sindical (y ahora también por la patronal… siempre y cuando paguen los «Steuerzahler», los ciudadanos, claro).

    ¿Y en la actualización del Tigre? España y Francia, juntas. Además, los trabajos se llevarán a cabo en Albacete. ¿Alemania? Fuera, desmarcándose. Acabarán comprando americano.

    ¿Y el avión de patrulla marítima europeo, el MAWS? ¿No fue Alemania quien se salió del programa y compró a cambio los P8 americanos?

    ¿Nos acordamos del misil MAW (Trigat-LR) o ya lo tenemos olvidado? Iba a ser el misil anticarro del Tigre, pero Alemania se salió del programa y dejó a sus socios tirados. Al final, a Francia no le quedó más remedio que desarrollar el MMP/MHT.

    ¿El Eurofighter? Sí, Francia se salió del programa. Investigando los porqués, me parece hasta lógico que lo hicieran. Resulta que, aunque se acordó que iba a ver una versión naval, que Francia necesitaba, el diseño, al estar liderado por Gran Bretaña, priorizaba las funciones de interceptor, dejando de lado las navales. Normal que en esas condiciones se saliesen, considerando que los socios no estaban cumpliendo con los principios de diseño previamente acordados. Y normal qu en el caso del SCAF no quieran cometer el mismo error y prefieran tener firmemente el control (aparte de que parece que lo que Airbus Alemania es capaz de aportar es más bien escaso).

    Pero Alemania, con el Eurofighter, hizo lo propio, en parte. También se salieron parcialmente del programa: me refiero a su decisión, en su momento, de no dotar sus aviones con el Pirate IRST que sí que impulsaban el resto de los socios. ¿Y el DASS? Pues resulta que Alemania amagó con salirse del consorcio porque creía que podía fabricarlo más barato y más autóctonamente. Al final, se quedaron, pero por los pelos.
    Es más, tras la caída del Muro de Berlín, Alemania estuvo a punto de salirse por completo del Eurofighter. Habrían dejado tirados a todos los demás. Y habrían acabado comprando por urgencia cazas americanos. ¡Ojo! No se salieron por los pelos.

    Con respecto al Eurodrón, buena parte de la culpa de los retrasos y sobrecostes es precisamente de Alemania. Que si quiero esta redundancia, ahora esta otra (el doble motor), etc.

    Un poco más de rigor, por favor. No vayamos a pensar que se basa en prejuicios. Ni echaría toda la culpa a Alemania ni tampoco a Francia, como hace el artículo. Como se puede ver, hay para dar y tomar.

  2. con Francia, ni a la vuelta de la esquina, si te toman el pelo una vez, tiene excusa, que te la tome el mismo 4 o 5 veces ya es culpa tuya, por idi… así de claro, no aprendemos.

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