BAE Systems avanza en Samlesbury con el UK Combat Air Demonstrator, una plataforma concebida para reducir riesgos tecnológicos del GCAP y cuyo primer vuelo está previsto para finales de 2027

Redacción
El programa británico de combate aéreo de nueva generación empieza a mostrar algo más que conceptos, renders y declaraciones políticas. Según ha explicado Gareth Jennings, periodista aeronáutico especializado de Janes, tras una visita al centro de ensamblaje de BAE Systems Air en Samlesbury, el UK Combat Air Demonstrator se encuentra ya en la fase más avanzada de su construcción y progresa conforme al calendario previsto.

Imagen: BAE
El aparato se desarrolla bajo el paraguas de Team Tempest, con el objetivo de alimentar tecnológicamente el futuro Global Combat Air Programme —GCAP—, el programa compartido por Reino Unido, Italia y Japón (hasta el momento) para la futura aviación de combate. No estamos, por tanto, ante el caza GCAP definitivo, sino ante un demostrador volante destinado a validar tecnologías, procesos industriales, integración de sistemas y soluciones de baja observabilidad antes de trasladarlas al programa operativo.
La información adelantada por Jennings es sin lugar a dudas importante porque sitúa el proyecto en una fase mucho más tangible, física, por así decirlo. Tony Godbold, director de entrega en BAE Systems, afirmó que el programa está ya en el “business end” de la construcción, es decir, en la parte verdaderamente decisiva del ensamblaje. Según sus palabras, “el programa de construcción está progresando realmente bien y va camino de tener ese avión listo para finales del próximo año”, añadiendo que el equipo está deseando verlo en vuelo.
De acuerdo con los datos aportados, el demostrador está ya construido en más de un 75% por volumen, aunque algunas piezas siguen entrando y saliendo del fuselaje durante los trabajos de ajuste, instalación y comprobación. En los próximos 12 meses comenzarán las pruebas estructurales y, posteriormente, se completará el ensamblaje final de las secciones delantera, central y trasera del fuselaje en Samlesbury.
Después, el avión será trasladado a Warton, donde se realizará la unión con las alas y las derivas, que se están fabricando allí. El objetivo declarado sigue siendo el primer vuelo a finales de 2027, una fecha importante no sólo para el Reino Unido, sino para la credibilidad técnica del conjunto del GCAP.
Jennings señala además que, aunque no se han difundido nuevas imágenes de construcción antes de Farnborough, el avión es de gran tamaño. La célula observada presenta 2 bodegas internas de armamento que discurren a lo largo del fuselaje central. La cabina incorporará una pantalla de gran formato y mando lateral tipo side-stick, en línea con las tendencias de diseño de los cazas más modernos.

Imagen: BAE
Uno de los aspectos más reveladores de la visita está en las declaraciones de Godbold sobre los desafíos tecnológicos del proyecto. El directivo de BAE Systems subrayó la dificultad de alcanzar los niveles de baja observabilidad exigidos: “Los requisitos de baja observabilidad eran tales que ni siquiera estábamos seguros de que existiera todavía la física para lo que necesitábamos intentar conseguir.”
La frase, más allá de su evidente carga promocional, permite entender la función real del demostrador. El Reino Unido y sus socios no sólo quieren construir un avión que vuele, sino probar soluciones de diseño, materiales, integración y fabricación que reduzcan el riesgo del futuro GCAP. En programas de sexta generación, la baja observabilidad ya no se limita a la forma externa del avión. Afecta a sensores, aperturas, refrigeración, enlaces de datos, emisiones electromagnéticas, armamento interno, mantenimiento y capacidad de operar conectado a otros sistemas sin delatarse antes de tiempo.
También se mantiene la prudencia en torno al nombre. El demostrador se desarrolla bajo Team Tempest, pero no recibe oficialmente el nombre Tempest. La lógica interna parece ser que el Reino Unido reservará esa denominación para el resultado final que emerja del GCAP. Por ahora, la plataforma continúa siendo el UK Combat Air Demonstrator, también citado en ocasiones como Flying Demonstrator.
Este detalle es más importante de lo que parece a efectos históricos, podríamos decir. En el Reino Unido, la tradición de bautizar aviones de combate con nombres asociados a fenómenos violentos del viento —Hurricane, Tempest, Typhoon, Whirlwind o Tornado— tiene una evidente carga histórica. Pero el programa actual necesita diferenciar entre demostrador, iniciativa nacional previa y futuro sistema multinacional. Llamarlo Tempest antes de tiempo podría crear una confusión política e industrial innecesaria.
La visita de Janes a Samlesbury confirma que el programa avanza con una pieza esencial de su hoja de ruta hacia el GCAP. El demostrador no garantiza por sí mismo el éxito del programa, pero sí indica que Londres está tratando de preservar una capacidad propia en diseño, integración, fabricación avanzada y validación de tecnologías críticas. No está esperando a que el futuro avión aparezca por simple cooperación internacional. Está construyendo una plataforma para llegar a esa cooperación con experiencia, datos y control técnico.
La comparación con otros programas europeos resulta, todavía, inevitable. Mientras el FCAS franco-alemán-español ha anunciado su defunción en diferido, el ecosistema GCAP intenta presentar una imagen de mayor velocidad y concreción. El demostrador británico no es todavía el caza de sexta generación de Reino Unido, Italia y Japón, pero sí es una herramienta para reducir incertidumbres antes de que las decisiones más costosas sean irreversibles.

Para los países de algún modo interesados en programas de sexta generación, la evolución del GCAP vovlerá a observarse con renovada atención porque muestra una forma de actuar en apariencia renovada, impulsada en medio de lo que, hasta hace semanas, parecía una tormenta en ciernes. Si el proyecto avanza como indican las informaciones, habrá quedado demostrado que, pese a los inconvenientes y retrasos, invertir en tecnología propia, proteger capacidades nacionales y llegar a los grandes programas con algo más que expectativas, puede ser factible. En este terreno, integra y volar son fundamentales para no terminra dependiendo de lo que otros hayan validado antes.
El próximo salón de Farnborough debería aportar nuevos anuncios tanto sobre el demostrador como sobre el propio GCAP. Hasta entonces, la novedad principal ya está sobre la mesa: el Reino Unido tiene en construcción avanzada un avión experimental de gran tamaño, con bodegas internas, cabina avanzada, exigencias severas de baja observabilidad y calendario de primer vuelo para finales de 2027.
No es el futuro caza operativo. Pero es algo que, en Europa, empieza a tener un valor casi político: metal, calendario y riesgo tecnológico asumido.
Redacción
defensayseguridad.es
Fuente principal: a partir de las informaciones de Gareth Jennings, para Janes.

