Juanjo Fernández aborda las características y el desempeño sobre el terreno del Dragón en su versión de zapadores, así como los desafíos pendientes del programa
Juanjo Fernández ![]()
Todos hemos visto alguna vez el blindado de ruedas 8×8 Dragón. La mayoría en fotografías y tal vez en alguna feria, exposición o desfile. Hasta ahora he de reconocer que solo lo había visto en esas condiciones y en movimiento apenas poco más que en una pista de pruebas. Sin embargo, hace un par de semanas pude ver varios ejemplares en el campo de maniobras de San Gregorio. Eran de la versión de zapadores, desenvolviéndose en un terreno real, junto a otros blindados. Y me causaron muy buena impresión.

Blindado de zapadores Dragon con kit de pala empujadora. Muy buena movilidad en terreno difícil. Imagen: Juanjo Fernández
Muchos de nosotros hemos sido críticos con él, yo el primero, por su proceso de gestación, su diseño, sus retrasos, su coste y por algunas de sus soluciones. Siempre nos hemos centrado en la versión de vehículo de línea, con su torre no tripulada armada con cañón de 30 mm. Lo hemos visto por dentro y su apabullante carga tecnológica la hemos juzgado excesiva, probablemente con razón. También nos ha parecido —y me sigue pareciendo— un modelo muy grande y voluminoso, demasiado pesado.
Sin embargo, la versión de zapadores, una vez vista sobre el terreno, me pareció casi todo lo contrario. Eran vehículos del Regimiento de Ingenieros nº 1 (RING 1), basados en Burgos, que participaban junto a numerosas unidades de la Brigada Galicia VII. Fue durante los ejercicios «Gamma Azor 26».

Dragón VCZ con kit de pala empujadora. Imagen: Juanjo Fernández
Tal vez por la ausencia de la torre, la versión de zapadores parece mucho más estilizada, menos «mazacote» que la versión de línea. No significa que vaya desarmada porque, en cambio, monta una estación remota o RWS (Remote Weapons Station) Guardian 2.0, de Escribano, EM&E Group, con arma de 12,70 mm, la vieja «calibre 50» de cuya eficacia nadie duda. Lo vimos moverse por un terreno real con una gran agilidad, la de un vehículo potente y robusto, nada que ver con lo que tal vez esperaba encontrarme.
La versión de zapadores
Todas las versiones de zapadores de casi cualquier blindado suelen tener importantes diferencias respecto al resto de variantes y el 8×8 Dragón VCZ no iba a ser menos. Es así porque su empleo, frente al de un vehículo de línea e incluso uno de mando, es bien diferente. En las versiones VCZ prima la protección y, sobre todo, la capacidad de utilizar equipamiento específico para las tareas de ingenieros y zapadores, algo que todavía se está probando en los modelos de 8×8. Los ejemplares que pudimos ver sobre el terreno utilizaban el kit de rodillos barreminas y la pala empujadora, dos elementos muy comunes para estos cometidos.

Blindado de zapadores Dragon con kit de rodillos barreminas. Imagen: Juanjo Fernández
Sigue siendo un vehículo muy pesado y el VCZ podría llegar a alcanzar —quizás incluso superar— las 36 toneladas, aunque una parte de ese peso serían elementos modulares, como los mencionados kits de rodillos, pala o blindaje adicional. El tren de rodaje permitiría este nivel de pesos y la prueba, que pudimos ver con nuestros propios ojos, es la de un ejemplar dotado con un aparatoso kit de rodillos moviéndose por un terreno difícil, campo a través —no camino— con una sorprendente soltura.

Dragon VCZ junto a un veterano VEC de la caballería ligera Grupo Santiago I/12. Imagen: Juanjo Fernández
Las versiones de zapadores, por su especial exposición al fuego enemigo, precisan de un nivel de protección superior al de otros vehículos, además de que el equipo adicional que deben llevar y utilizar les va a penalizar a la hora de moverse. Esto último, que es algo asumible, contrasta con esa agilidad que vimos en el 8×8 sobre el terreno. En este sentido, y una vez solucionados los problemas que persisten —que los hay—, el Dragón de zapadores puede ser un magnífico blindado, bien protegido y muy bien dotado. Nada que ver con los vehículos actuales utilizados por los batallones de zapadores e ingenieros, BMR y TOA, algo inadmisible hoy en día.
Con todo, parece bastante claro que el programa Dragón no ha sido uno de los mejores. La idea es que no se pase de la primera fase de unidades, lo que nos dejaría una cifra total en el entorno de los 400 ejemplares, teniendo en cuenta otras versiones que habría que desarrollar y que, sorprendentemente, no se pensaron en su día, caso por ejemplo del vehículo de recuperación.

Dragon VCZ para desminado con el equipo de jalonado automático. Imagen: Juanjo Fernández
Con esas cifras y el dinero invertido nos estamos dirigiendo a un coste unitario superior a los siete millones de euros, lo que es objetivamente muy elevado. Los problemas por solucionar siguen estando ahí y ahora lo que toca —que será a costa de más dinero, no queda otra— es arreglarlos y conseguir que el Dragón, aunque caro, sea un buen blindado.
Juanjo Fernández
DYS

Incluso con el aparatoso kit de rodillos el VCZ se desenvuelve con soltura. Imagen: Juanjo Fernández

