Ottawa adquiere 26 lanzadores M142 HIMARS por 1900 millones de dólares para dotar al Ejército de una capacidad de ataque de precisión a más de 300 kilómetros

Redacción
El contrato había quedado cerrado en enero este 2026, pero el Gobierno canadiense ha optado por anunciarlo públicamente 5 meses después. En todo caso, la decisión no evitará una lectura política molesta para Ottawa, que presenta ahora una compra sustancial de material estadounidense, justo cuando el Ejecutivo de Mark Carney insiste en reducir la dependencia canadiense de los sistemas de defensa procedentes de Estados Unidos. Aunque el retraso en el anuncio puede amortiguar parcialmente el impacto político, difícilmente impedirá las críticas por una adquisición de gran volumen a la industria estadounidense en un momento en que Canadá pretende reforzar su autonomía industrial y diversificar sus proveedores.
Con independencia de las pullas políticas que surjan, la noticia sigue siendo que el Gobierno de Canadá ha cerrado un acuerdo de venta militar extranjera con Estados Unidos para la adquisición de 26 sistemas M142 HIMARS —High Mobility Artillery Rocket System—, junto con un primer lote de municiones, repuestos, entrenamiento y servicios de apoyo. Las primeras entregas están previstas para 2029.

Lanzador HIMARS
El proyecto, denominado Long Range Precision Strike (Land) —LRPS(L)—, tiene un coste total estimado de 2.600 millones de dólares canadienses. Esa cifra incluye la gestión del programa, infraestructuras, contratos asociados y contingencias.
Así las cosas, el anuncio oficial fue realizado ayer, 2 de junio, por el Departamento de Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas Canadienses. Según la información facilitada por Ottawa, el HIMARS fue seleccionado como la única solución que cumplía plenamente los requisitos operativos y técnicos tras el proceso de evaluación. Al no existir un fabricante canadiense para este sistema ni estar disponible en el mercado comercial, la compra se ha tramitado a través del programa estadounidense Foreign Military Sales (FMS).
La incorporación de estos lanzadores permitirá al Ejército Canadiense dotarse de capacidades de ataque a objetivos con precisión a distancias superiores a 300 kilómetros. El sistema de Lockheed AMartin destaca por su movilidad y por su capacidad de transporte, algo especialmente valioso en las aeronaves de la Real Fuerza Aérea Canadiense, como el C-17 Globemaster III y el C-130J Hercules; una característica especialmente relevante para operaciones en el Ártico y en escenarios que exijan despliegues rápidos.
El programa también contempla la integración futura con capacidades de misiles antibuque basados en tierra, lo que ampliaría su utilidad en la defensa de las costas canadienses. Esta dimensión resulta coherente con las prioridades de Canadá en materia de soberanía territorial, vigilancia de grandes espacios y protección de accesos marítimos.
El ministro de Defensa Nacional, David J. McGuinty, destacó que la capacidad de misiles de largo alcance supone un paso crítico para mantener a las Fuerzas Armadas Canadienses preparadas y equipadas para proteger a la población canadiense y apoyar a sus aliados. Por su parte, el teniente general Michael Wright, comandante del Ejército Canadiense, subrayó que el HIMARS aportará una capacidad móvil de ataque de precisión que reforzará la disuasión y la protección de la soberanía nacional.
El contrato también incluye compromisos industriales. En el marco de la política canadiense de Beneficios Industriales y Tecnológicos (ITB), Lockheed Martin Missiles and Fire Control deberá realizar actividades empresariales e inversiones en Canadá por un valor equivalente al del contrato, lo que sin duda amortiguará las críticas al gobierno. Estas actividades estarán orientadas a integrar empresas canadienses en cadenas de suministro internacionales, apoyar proyectos de investigación y desarrollo y favorecer la participación de pequeñas y medianas empresas.
La compra supone un notable impulso para el Ejército Canadiense. Hasta ahora, sus capacidades de fuego terrestre dependen principalmente de obuses con un alcance máximo aproximado de 40 kilómetros. Con el HIMARS, Canadá incorpora una herramienta de mayor alcance, movilidad y precisión, más adecuada para operaciones de alta intensidad y para actuar junto a aliados en escenarios donde el fuego de largo alcance se ha convertido en una capacidad esencial.
Redacción
defensayseguridad.es

