El sentido común y la espera sin mucho sentido
Polonia amplia una capacidad real de negación del litoral con nuevos lanzadores NSM, mientras España continúa posponiendo la modernización de un RACTA-4 que no dispone todavía de medios acordes con las exigencias actuales

Redacción
Según nos informa Jarosław Ciślak, de Defence24, medio polaco de referencia, Kongsberg ha mostrado por primera vez el nuevo lanzador terrestre del misil antibuque NSM para Varsovia, ahora sobre chasis Jelcz P882 8×8 de 4 ejes, en lugar de los vehículos de 3 ejes empleados hasta ahora. Detrás del cambio de plataforma no hay una simple actualización estética, sino la continuación de un programa que Polonia lleva años construyendo con una constancia que en Europa no abunda precisamente, al menos por estas latitudes.

Un lanzador de misiles NSM de estilo antiguo montado sobre un Jelcz de 3 ejes.
Autor: Jarosław Ciślak/defence24.pl
Lea aquí el artículo de Defence24
La historia, de hecho, viene de lejos. Polonia ya firmó un primer contrato en 2008 para su incipiente escuadrón costero con misiles NSM, después amplió la munición en 2011 y adquirió un segundo escuadrón en 2014. El salto realmente notable llegó en septiembre de 2023, cuando Kongsberg anunció un contrato con el Ministerio de Defensa polaco para suministrar 4 escuadrones adicionales del sistema costero NSM, que opera el misil que la Armada incorporará en su arsenal.
Es decir, Polonia no está comprando un puñado de lanzadores para cubrir expediente, sino que está levantando una capacidad litoral en profundidad, escalable, móvil, con estructura de mando, vehículos de control, logística, integración industrial y una masa de misiles suficiente para sostener operaciones y entrenamiento. Por tanto, no se trata sólo de tener un misil bueno, que lo es, sino de organizar una fuerza completa alrededor de él.
La comparación con España sale sola, y no precisamente para bien, al menos todavía. Aquí hemos tratado ya en DYS la necesidad de modernizar el RACTA-4, el único regimiento de artillería de costa del Ejército de Tierra, con base en San Fernando y los destacamentos en El Bujeo y Punta Camarinal. En concreto, ha sido Mario López Vittori quien nos ha dejado un par de trabajos al respecto. Hasta la presente, el Regimiento sigue apoyándose en medios como el SIAC 155/52, una pieza solvente en su categoría, pero con un alcance limitado y muy lejos de lo que hoy exige una defensa costera creíble frente a amenazas navales modernas.
Por tanto, conviene subrayarlo una vez más sin rodeos: el problema, descontadas la capacidad y profesionalidad del RACTA-4, su utilidad, su facilidad de despliegue, es que los materiales disponibles dejan a la unidad en una situación manifiestamente insuficiente si la referencia son los programas que están desarrollando otros aliados, en este caso, Polonia.
Hay una parte del trabajo que ya está hecha, y la lógica nos lleva, inevitablemente, a preguntarnos por la extensión de la misma. Así, mientras el Ejército de Tierra sigue sin una batería móvil de misiles antibuque en servicio, la Armada sí ha dado el paso con el NSM para sus buques. España ya ha escogido el misil, ya ha abierto la puerta industrial y ya ha asumido su integración en la Armada. Lo que no ha hecho todavía es trasladar esa lógica de la que hablamos al ámbito terrestre, para devolver a la artillería de costa una pegada acorde con el tiempo en que vivimos.

El Bushmaster austaliano; también con NSM
El artículo de Defence24 sirve por eso mismo para algo más que para comentar una novedad polaca. Sirve para recordar, una vez más, que España mantiene viva su artillería de costa, pero no la ha modernizado de verdad; que el misil ya está contratado; y que, en buena lógica, debería ser cuestión de tiempo que se anuncie la extensión de su uso al servicio costero. Y también que el RACTA-4, con los medios que hoy tiene, cumple, despliega y sostiene presencia, pero lo que no puede hacer es ofrecer una respuesta equivalente a la que ya están construyendo otros aliados en un ámbito tan sensible como la negación del litoral.
Polonia ha entendido el problema. Aquí también, y ya no lo discutimos, toda vez que está claro; lo que deberíamos hacer es empezar a tomarlo en serio.
Redacción
defensayseguridad.es

