Alemania estudia contribuir a la disuasión nuclear británica

Berlín analiza fórmulas que podrían ir desde apoyo financiero al sistema Trident hasta la protección convencional de las instalaciones estratégicas británicas, dentro de un debate mucho más amplio sobre el futuro de la disuasión nuclear europea

Redacción

Alemania está estudiando una participación más directa en el sostenimiento y fortalecimiento de la disuasión nuclear británica, incluyendo la posibilidad de aportar financiación. Así lo afirma una información publicada por The Telegraph y firmada por Joe Barnes. La iniciativa, al parecer, se encontraría todavía en una fase de conversaciones y análisis, sin que exista por ahora un acuerdo, una cantidad comprometida ni una fórmula concreta aprobada por los gobiernos de Berlín y Londres.

 

El primer ministro alemán, F. Merz.

 

La información es, sin embargo, significativa porque se inscribe en un proceso mucho más amplio que sí puede documentarse oficialmente: Alemania lleva meses buscando fórmulas para reforzar el componente europeo de la disuasión, tanto mediante su diálogo con Francia, que comenzó meses atrás, como mediante una cooperación estratégica cada vez más estrecha con el Reino Unido. El objetivo alemán no sería desarrollar una bomba nuclear propia, sino incrementar la capacidad de las 2 potencias nucleares europeas, Francia y Reino Unido, y explorar de qué forma otros Estados pueden contribuir a hacer más creíble su función de protección del continente. Una fuente citada por el periódico británico resume la posición señalando que Alemania tiene un fuerte interés en que las potencias nucleares europeas existentes amplíen sus capacidades.

No sólo dinero: Patriot, industria y protección de Faslane

Las posibilidades que estarían estudiándose son considerablemente más amplias que una simple transferencia de fondos. Según The Telegraph, los planificadores militares alemanes consideran que Alemania podría aportar capacidades convencionales destinadas a garantizar el funcionamiento y supervivencia de la fuerza nuclear británica. Entre los ejemplos contemplados aparece el posible despliegue de baterías antiaéreas y antimisiles Patriot operadas por Alemania para proteger instalaciones estratégicas como HMNB Clyde, en Faslane, Escocia, base de los submarinos británicos responsables de la disuasión estratégica submarina de Londres, la Continuous At-Sea Deterrence.

Una fuente británica de Defensa consultada por el periódico considera precisamente esta última opción más realista que una entrada alemana directa en los elementos nucleares del programa. Aunque existirían dudas sobre la experiencia de la industria alemana para intervenir en la construcción y mantenimiento de los submarinos estratégicos británicos, la fuente describe la contribución alemana a la defensa convencional de Faslane como una posibilidad más creíble y apropiada.

También estarían circulando en Berlín ideas de cooperación industrial vinculadas a futuros submarinos, sistemas de misiles e incluso determinadas capacidades relacionadas con el ciclo del combustible nuclear. Debe subrayarse que The Telegraph las presenta como posibilidades estudiadas por responsables alemanes, no como proyectos aprobados. Una participación de ese alcance tendría además importantes implicaciones industriales, jurídicas y de soberanía que deberían resolverse antes de transformarse en un programa concreto.

 

Lanzadera Patriot alemana. Una de las opciones de colaboración entre Berlín y Londres sería proteger instalaciones críticas británicas con este material. Imagen: Ejército alemán

 

El acercamiento cuenta, no obstante, con una base política previa. El tratado bilateral firmado por Alemania y Reino Unido en julio de 2025 establece expresamente la celebración de intercambios profundos sobre disuasión, defensa, cuestiones nucleares, control de armamentos y no proliferación, además de una cooperación reforzada en inteligencia y seguridad nacional.

El enorme esfuerzo británico para renovar su fuerza nuclear

El debate aparece precisamente cuando Londres afronta una de las mayores inversiones militares de su historia reciente. El Gobierno británico ha destinado 64 000 millones de libras durante los próximos 4 años a su empresa nuclear de defensa, una cifra que incluye la renovación de la disuasión, los submarinos Dreadnought y SSN-AUKUS, la nueva ojiva nuclear Astraea y otras infraestructuras y capacidades asociadas. En julio de este año se anunciaron, además, otros 8 400 millones para la siguiente fase de construcción de los Dreadnought.

Los 4 Dreadnought sustituirán a los actuales Vanguard y deberán mantener la Continuous At-Sea Deterrence británica durante varias décadas. El primero está previsto que comience sus patrullas durante los primeros años de la década de 2030. Paralelamente, Reino Unido desarrolla Astraea —A21/Mk7—, que reemplazará a la actual Mk4A y será compatible con el misil balístico Trident II D5.

Londres conserva control político y operativo exclusivo sobre el empleo de sus armas nucleares, pero el sistema, como es sabido, mantiene una profunda cooperación tecnológica con Estados Unidos. Los submarinos británicos emplean el Trident II D5, cuyo ciclo de vida y modernización se desarrollan conjuntamente con Washington, y Astraea se beneficia igualmente de la cooperación nuclear angloestadounidense. El Gobierno británico continúa definiendo formalmente su fuerza como un «mínimo disuasorio creíble e independiente», asignado a la defensa de la OTAN, cuya utilización sólo puede ser autorizada por el primer ministro.

La incertidumbre respecto al futuro compromiso estadounidense con Europa constituye precisamente uno de los factores que explica el debate alemán. Las fuentes de The Telegraph sostienen que las conversaciones entre Berlín, Londres y París se han acelerado durante los últimos meses, en medio de las dudas sobre la futura presencia militar norteamericana y sobre hasta qué punto Europa puede seguir dando por garantizada la disuasión extendida estadounidense.

Alemania ya ha cruzado un importante umbral con Francia

El interés hacia Londres tampoco surge de la nada. El 2 de marzo de este año, Friedrich Merz y Emmanuel Macron anunciaron oficialmente la creación de un grupo franco-alemán de alto nivel sobre disuasión nuclear, destinado al diálogo doctrinal y a estudiar la combinación de capacidades convencionales, defensa antimisiles y fuerzas nucleares francesas. Alemania acordó además participar convencionalmente en ejercicios nucleares franceses, realizar visitas conjuntas a instalaciones estratégicas y desarrollar capacidades complementarias de alerta temprana, defensa aérea y ataque de precisión en profundidad.

La declaración franco-alemana resulta especialmente interesante porque reconoce de manera expresa 3 componentes de la seguridad nuclear europea: la disuasión extendida estadounidense, incluidas las armas estadounidenses desplegadas en Europa; la fuerza nuclear independiente francesa; y la fuerza estratégica británica. Berlín y París precisaron que su cooperación pretende complementar, y no sustituir, tanto la disuasión nuclear de la OTAN como los acuerdos de nuclear sharing, en los que Alemania seguirá participando.

Existe, sin embargo, una diferencia importante entre lo acordado con Francia y lo que ahora se plantea respecto al Reino Unido. Preguntado expresamente en julio por una eventual financiación alemana de la fuerza nuclear francesa, Macron descartó categóricamente esa posibilidad y afirmó que Francia continuará financiando exclusivamente su propio programa nuclear. Merz, por su parte, confirmó que Alemania había aceptado por primera vez entrar en una discusión estructurada sobre cómo reforzar conjuntamente la disuasión.

Por tanto, si finalmente Berlín llegara a aportar dinero directamente al sistema británico, el modelo sería diferente del establecido hasta ahora con París.

Londres y París ya coordinan sus 2 fuerzas independientes

Al mismo tiempo, Francia y Reino Unido han avanzado mucho más entre ellos. La Declaración de Northwood, firmada en julio de 2025, estableció que sus fuerzas nucleares seguirían siendo independientes pero podrían coordinarse, y creó un Nuclear Steering Group encargado de dirigir la cooperación en política, capacidades y operaciones. Londres y París declararon además que no concebían una amenaza extrema contra Europa que no pudiera suscitar una respuesta de ambas naciones.

 

Macron en la pasada Conferencia de Munich. Imagen: Europa Press

 

Ese grupo celebró su primera reunión en diciembre pasado. Funcionarios británicos participaron además como observadores en Operation Poker, el ejercicio de las fuerzas aéreas estratégicas francesas, algo que París no había permitido anteriormente a representantes extranjeros.

El resultado es que empieza a vislumbrarse una arquitectura en la que Reino Unido y Francia seguirían conservando la propiedad, mando y decisión sobre sus respectivos arsenales, mientras determinados aliados europeos podrían contribuir mediante defensa aérea y antimisiles, alerta temprana, ataques convencionales de largo alcance, protección de infraestructuras estratégicas, cooperación industrial y, eventualmente, financiación.

La cuestión central: qué compraría exactamente Alemania

Ese último punto es precisamente el principal interrogante de la información conocida. Financiar parcialmente una determinada infraestructura, proteger Faslane con Patriot, colaborar industrialmente en determinados componentes o realizar una aportación presupuestaria al conjunto de la disuasión británica son opciones política, jurídica y estratégicamente muy diferentes.

Tampoco implicarían, por descontado, que Alemania adquiriera capacidad de decisión sobre el empleo de Trident. La doctrina británica sigue siendo inequívoca: las fuerzas nucleares son operacionalmente independientes y sólo el primer ministro británico puede autorizar su utilización.

El Ministerio de Defensa británico, preguntado por The Telegraph, tampoco confirmó negociación concreta alguna. Se limitó a recordar que la disuasión nuclear constituye la piedra angular de la seguridad nacional británica y que está destinada también a la defensa de sus aliados de la OTAN. El Ministerio de Defensa alemán no había ofrecido respuesta al periódico en el momento de publicarse la información.

Por todo lo anterior, no puede afirmarse todavía que Alemania vaya a financiar Trident. Lo que sí puede afirmarse es que Berlín está explorando cómo vincularse mucho más estrechamente a las capacidades nucleares británica y francesa, y que la posibilidad de contribuir económicamente al sistema británico forma parte de las opciones que se están discutiendo.

La importancia política del movimiento es considerable. Alemania ha pasado en cuestión de meses de mantener el debate nuclear europeo en un terreno especialmente sensible a crear con Francia un órgano específico sobre disuasión y a estudiar ahora mecanismos de cooperación con Londres. El objetivo no parece ser sustituir inmediatamente el paraguas estadounidense ni convertir Alemania en una potencia nuclear, sino hacer que las 2 fuerzas nucleares europeas existentes puedan desempeñar un papel mayor y más visible en la defensa colectiva del continente.

De avanzar, esa fórmula permitiría además intentar resolver otra inquietud existente en Berlín, que es evitar que las dudas sobre Estados Unidos terminen desencadenando nuevas aspiraciones nucleares nacionales dentro de Europa. En lugar de multiplicar el número de Estados con armas atómicas, la solución alemana que describe The Telegraph consistiría en reforzar las capacidades existentes de Francia y Reino Unido y construir alrededor de ellas una contribución europea más amplia.

Todavía queda mucho por definir. Pero el debate ha dejado de ser puramente teórico.

Redacción

defensayseguridad.es

Un comentario

  1. Entiendo la procupación por tratar de salvaguardar el TNP. Pero el TNP si salta, sera en Asia, en próximo oriente (Arabia Saudí) o en el lejano oriente (Japón y Corea).
    Por tanto, estas fórmulas, que en principio serian valiosas si la actitud de Rusia y Estados Unidos no estuviese empujando a varias potencias a denunciar el tratado, ahora pueden ser cuestionables.
    Y voy a explicar por qué, para mí, como español y como europeo son cuestionables. El hecho de que los europeos financien las fuerzas nucleares de las dos mayores potencias imperialistas de Europa Occidental, constituye un sometimiento del continente a esas dos potencias y sus designios, mientras que no garantiza plenamente que esos arsenales otorguen un paraguas nuclear a, por ejemplo, Riga o Varsovia. En el fondo, es establecer un peaje por la seguridad colectiva del continente, sin garantizarla plenamente, a la vez que se refuerza la posición nacional de los dos estados financiados en el concierto internacional.
    Se debería plantear la seguridad colectiva europea bajo una institución, nueva, que aglutine supranacionalmente un paraguas defensivo conjunto. Sé que mucha gente dirá qie por qué una institución nueva, en vez de la UE o la propia comision europea. Muy sencillo. El poder nuclear es el poder soberano por antonomasia y su disposición deberia estar en manos soberanas, legítimas y controladas por la ciudadanía europea. Creo que todos somos plenamente conscientes de las preocupantes limitaciones democrátivas y de control democrático de entes como la Comisiom Europea e, incluso, el Parlamento, que se vota cada 4 años y luego va por libre. Es necesaria una institución que aglutine la defensa continental al margen de las corruptelas, burocracia hipertrofiada y falta de transparencia de Bruselas. Y quien deberia liderar ese proyecto de construcción europea es, ppr tamaño y peso, Alemania.
    Si esto no se ha planteado así, seguramente es porque ni a UK ni a Francia ni a USA les interesa. Por no hablar de la Comisión, que está frotándose la manos con lo que van a pillar del rearme europeo, pero a sus nulas atribuciones en defensa.

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