El futuro tercer lote se enmarca en el fuerte incremento del gasto alemán en vehículos de combate, apenas unos meses después de contratar otros 200 Puma y mientras Berlín prepara el gigantesco programa Boxer Arminius

Redacción
Alemania continúa dando forma a uno de los mayores procesos de expansión de sus fuerzas terrestres de las últimas décadas. Después de contratar a finales de 2025 otros 200 vehículos de combate de infantería Puma, la planificación de la Bundeswehr apunta ya hacia nuevas adquisiciones de este blindado, aunque la eventual contratación de un nuevo lote parece desplazarse hacia 2027, y no materializarse en este año, como estaba previsto.

Un Puma alemán con actualizaciones
La cuestión apareció nuevamente durante la presentación de resultados del primer semestre de Rheinmetall, celebrada el 6 de agosto. La compañía mantiene unas perspectivas particularmente elevadas para su negocio de vehículos militares, sustentadas en el fuerte crecimiento previsto del presupuesto alemán de Defensa y en una cartera de grandes programas nacionales. La documentación de la conferencia recoge, entre los principales contratos de vehículos para Alemania, los programas vinculados al Puma y a la familia Boxer.
La perspectiva de nuevas compras de Puma debe entenderse, en cualquier caso, como una fase posterior a los contratos ya formalizados, y no como un pedido adjudicado en estos momentos.
200 Puma contratados a finales de 2025
El precedente inmediato era ya especialmente importante. El 19 de diciembre pasado, la Bundeswehr encargaba a Projekt System & Management GmbH —PSM, sociedad conjunta de Rheinmetall y KNDS Deutschland— 200 nuevos Puma por aproximadamente 4200 millones de euros brutos.
El contrato entró jurídicamente en vigor en enero de este año y reparte prácticamente por igual su volumen industrial: unos 2100 millones de euros para Rheinmetall Landsysteme y otros 2100 millones para KNDS Deutschland. Las primeras entregas están previstas para mediados de 2028.
Estos 200 vehículos se añadieron al contrato marco firmado en mayo de 2023, mediante el que Alemania había adquirido inicialmente 50 Puma adicionales por 1087 millones de euros. Aquel acuerdo ya contemplaba la posibilidad de efectuar pedidos posteriores dentro del mismo marco contractual.
En paralelo, la Bundeswehr está modernizando los vehículos existentes. Rheinmetall señala que 297 Puma de las primeras series están siendo llevados al estándar S1, trabajos cuya conclusión está prevista para 2029. Las mejoras comprenden, entre otros elementos, nuevos sistemas electroópticos diurnos y nocturnos, integración del misil anticarro MELLS y nuevos equipos de radio digital.
Según parece, la evolución tampoco se detendrá en el estándar S1. El contrato correspondiente a los 200 nuevos vehículos ya contempla una modificación hacia la configuración S2, destinada a afrontar obsolescencias y añadir nuevas capacidades, entre ellas soluciones de defensa contra drones.
Un tercer lote dentro de un Ejército alemán mucho mayor
La posibilidad de continuar ampliando la flota se ajusta con la creciente trayectoria presupuestaria definida por Berlín. El Ministerio Federal de Finanzas prevé que el presupuesto ordinario del Ministerio de Defensa —Einzelplan 14— pase de 82 700 millones de euros en 2026 a 105 800 millones en 2027, antes de continuar aumentando durante los ejercicios siguientes.

Un lanzador MELLS montado en un Puma
Ese crecimiento está permitiendo a Alemania plantear simultáneamente grandes programas de munición, defensa aérea, artillería y vehículos acorazados que hasta hace pocos años habrían resultado difíciles de financiar en paralelo.
El Puma ocupa una posición central en ese proceso. Es el principal vehículo de combate de la Panzergrenadiertruppe, la infantería mecanizada alemana, y está concebido para operar estrechamente conectado con los sistemas del combatiente desmontado. Rheinmetall define esa integración bajo el concepto System Panzergrenadier, mediante el que vehículo, sensores, comunicaciones y soldados comparten información dentro de una misma red táctica.
Puma y Boxer: la nueva escala del rearme terrestre alemán
El movimiento cobra todavía más importancia al ponerlo junto al programa Boxer/Arminius, analizado ayer por DYS.
Alemania prepara una expansión extraordinaria de su parque de vehículos 8×8 Boxer mediante diferentes configuraciones —transporte, mando, defensa aérea, artillería, reconocimiento o apoyo— dentro de un programa cuyo primer gran paquete contractual está previsto para finales de 2026.
Puma y Boxer responden a necesidades diferentes, pero forman parte de una misma transformación estructural del Heer: recuperar masa, aumentar el número de unidades disponibles y, al mismo tiempo, dotarlas de plataformas digitalizadas y capaces de operar dentro de redes de combate cada vez más integradas.
La coincidencia de ambos programas muestra además la dimensión del esfuerzo industrial que afrontarán Rheinmetall y KNDS durante los próximos años. Las 2 compañías comparten PSM en el Puma y mantienen también una presencia fundamental en el ecosistema industrial del Boxer.
Por tanto, una eventual nueva ampliación del Puma a partir de 2027 no constituiría un programa aislado. Sería otra pieza de un proceso mucho mayor: la reconstrucción acelerada de las fuerzas pesadas y mecanizadas alemanas, respaldada ahora por unos niveles de financiación que Berlín no había contemplado desde el final de la Guerra Fría.
Redacción
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