Los «Bazán» de las antípodas. Australia en la gran modernización de los destructores Hobart

Los 3 buques recibirán Aegis Baseline 9, una nueva interfaz australiana y capacidad para emplear misiles Tomahawk. Navantia participa en la compleja integración de los nuevos sistemas sobre una plataforma derivada de las fragatas F-100

Redacción

 

El Hobart, hace 9 años. Una eficaz nave que ha de servir durante muchos años más en la Marina australiana

 

Australia inició en febrero de este la modernización del primero de los 3 destructores de la clase Hobart, en lo que será un programa de gran profundidad destinado a reforzar su defensa aérea y antimisil, ampliar su capacidad de ataque de largo alcance y mantenerlos como el núcleo de la flota de superficie de la Royal Australian Navy durante las próximas décadas.

El programa se desarrolla principalmente a través del proyecto SEA 4000 Phase 6, integrado en el esfuerzo más amplio conocido como Destroyer Capability Enhancement —DCE—. Su intervención central será la evolución del sistema de combate Aegis desde su configuración actual hasta Aegis Baseline 9, acompañada de una nueva interfaz australiana desarrollada por Saab y de la integración del misil de crucero Tomahawk.

Los trabajos afectarán al HMAS Hobart, HMAS Brisbane y HMAS Sydney, los 3 destructores construidos en Australia sobre un diseño derivado de las fragatas españolas «Álvaro de Bazán» F-100. El primero de ellos, el HMAS Hobart, entró hace 6 meses en el astillero naval de Osborne, en Australia Meridional, para comenzar la intervención física sobre la plataforma.

La modernización no es, por tanto, una actualización limitada de software, sino una actualización que obliga a modificar el sistema de combate, integrar nuevas armas, adaptar la arquitectura interna de los buques y comprobar que sensores, comunicaciones, sistemas de guerra electrónica y efectores puedan trabajar conjuntamente bajo una configuración renovada.

Aegis Baseline 9 será el núcleo de la modernización

La principal actuación será la incorporación de Aegis Baseline 9, una evolución substancial del sistema de combate desarrollado por Lockheed Martin.

El Gobierno australiano ya anunció en 2020 que la actualización incrementaría la capacidad de defensa aérea y antimisil de los Hobart. La decisión pretendía mantener la relevancia de los destructores frente a amenazas cada vez más complejas y facilitar, al mismo tiempo, una mayor comunalidad entre su sistema de combate y el previsto para las futuras fragatas Hunter, de firma británica.

Baseline 9 permitirá a Australia ampliar la capacidad de los buques para detectar, seguir y enfrentarse a amenazas aéreas, incluidos misiles balísticos. El propio Gobierno australiano ha relacionado expresamente esta modernización con el deseo de que los Hobart incorporen una mayor capacidad para responder a ese tipo de armas.

Sin embargo, la expresión «defensa contra misiles balísticos» debe manejarse con precisión. La capacidad real de cada buque dependerá de la configuración final del sistema de combate, de los radares, del software instalado, de los misiles disponibles y de las certificaciones operativas correspondientes.

 

El Sidney, último de la serie. Imagen: Navantia Australia

 

La evolución a Baseline 9 no convierte automáticamente a los Hobart en equivalentes exactos de los destructores estadounidenses más modernos. Sí representa, no obstante, un salto relevante respecto a la arquitectura con la que entraron en servicio.

Lockheed Martin Australia, uno de lo principales contratistas empeñados en la modernización, participa directamente en la integración de estas capacidades dentro del equipo industrial creado para el programa. La compañía es responsable del núcleo Aegis, mientras que el resto de los participantes deberá integrar alrededor de él los equipos nacionales, los nuevos sistemas de armas y las modificaciones de plataforma necesarias.

La interfaz australiana para integrar el sistema de combate

La modernización no se limitará a incorporar la nueva Baselina estadounidense. Australia ha decidido introducir también una Australian Interface, desarrollada por Saab Australia.

Esta interfaz actuará como vínculo entre Aegis y otros componentes instalados en el buque. Su función será conectar el núcleo del sistema de combate con sensores, sistemas de guerra electrónica, equipos submarinos, comunicaciones y armas que no forman parte directamente de la arquitectura original estadounidense. No debe entenderse como un sustituto de Aegis, porque no lo es. Será una capa nacional de integración que permitirá a Australia conservar un mayor control sobre la incorporación y evolución de determinados equipos.

El modelo recuerda, con las debidas diferencias, a la necesidad de integrar sistemas nacionales alrededor de una arquitectura Aegis. En el caso australiano, la interfaz permitirá aproximar los Hobart a la arquitectura prevista para las futuras fragatas Hunter y ampliar la participación de la industria local en la gestión del sistema de combate.

Saab Australia ha establecido el Hobart Australian Interface Reference Site en su Sovereign Combat Systems Collaboration Centre. Esta instalación en tierra permitirá integrar y probar los sistemas antes de instalarlos a bordo, reduciendo riesgos técnicos y evitando que una parte importante de la validación deba realizarse directamente sobre los buques.

El trabajo en tierra es especialmente importante en un programa de esta complejidad. Cualquier incompatibilidad entre software, sensores, consolas, enlaces de datos o armas puede provocar retrasos y elevar considerablemente los costes una vez iniciada la intervención física.

Tomahawk: capacidad ofensiva australiana

La modernización incorporará también la capacidad para operar el misil de crucero Tomahawk, lo que viene a significar uno de los cambios más llamativos y relevantes en la función estratégica de los Hobart.

Los destructores fueron concebidos principalmente como plataformas de defensa aérea y escolta. Ahora, la llegada del Tomahawk les proporcionará una capacidad de ataque terrestre de largo alcance muy superior a la disponible hasta ahora.

Australia ha anunciado la adquisición de más de 200 misiles Tomahawk para la Royal Australian Navy. El arma seleccionada dispondrá de un alcance superior a los 2.500 kilómetros y multiplicará por más de 10 el alcance máximo de ataque de la flota. Su integración requerirá introducir software, planificación de misión, comunicaciones, procedimientos de empleo, certificaciones y modificaciones en el sistema de combate.

BAE Systems Australia será la encargada de los trabajos relacionados de integración del sistema de armas Tomahawk como uno de los elementos centrales de la modernización, junto con Aegis Baseline 9 y la Australian Interface.

 

La capacidad de lanzamiento de los misiles Tomahawk ofrecerá a la Marina australiana capacidades superiores

 

Esta combinación de 3 elementos principales permitirá a los Hobart conservar su función como escoltas antiaéreos y, al mismo tiempo, asumir misiones inéditas hasta la fecha de ataque contra objetivos situados a gran distancia. La gran transformación de estas plataformas responde al objetivo australiano de disponer de una fuerza naval con mayor capacidad de disuasión y de proyección en el Indo-Pacífico, en especial frente a la poderosa PLAN, la Marina de guerra de China, a todas luces, el principal actor y rival en el basto teatro de operaciones que representa la confluencia de ambos océanos.

El equipo industrial integrado

La ejecución del programa corresponde a un equipo conjunto denominado Combat Systems Integration–Integrated Project Team —CSI-IPT—. En él participan el Departamento de Defensa australiano, BAE Systems Australia, Saab Australia y Lockheed Martin Australia. Las 4 partes trabajan bajo un acuerdo de colaboración para diseñar, integrar, probar y entregar el nuevo sistema de combate.

En abril de 2025, las empresas anunciaron la firma del primer Delivery Tasking Statement, el documento que activó formalmente los primeros trabajos de entrega sobre el programa. La intervención inicial comprende el desarrollo y la integración de las capacidades destinadas al primero de los destructores.

BAE Systems Australia desempeña un papel central en la gestión industrial y en la intervención sobre los buques en Osborne. La compañía construyó los destructores junto con sus socios industriales y lidera actualmente su sostenimiento y modernización.

La estructura del CSI-IPT pretende evitar que cada fabricante actúe de forma aislada, ofreciendo una estructura coordinada de trabajos. En un sistema de combate integrado, una modificación en un radar, una consola o un arma puede afectar al resto de la arquitectura. El modelo colaborativo busca resolver esas dependencias desde las primeras fases de ingeniería y evitar problemas de aislamiento por compañía en el desarrollo de los trabajos.

Navantia convierte los nuevos sistemas en modificaciones físicas

Navantia Australia desempeña una función distinta, pero esencial. Como diseñadora de la plataforma original, ha sido designada Platform Systems Designer para SEA 4000 Phase 6.

Su trabajo consiste en traducir las necesidades del nuevo sistema de combate en modificaciones que puedan realizarse físicamente sobre los destructores. Eso implica determinar dónde se instalarán los nuevos equipos, cómo se conectarán, qué estructuras deberán modificarse y qué cambios serán necesarios en electricidad, refrigeración, cableado, distribución interior y apoyo logístico.

Navantia Australia trabaja en la integración de Aegis Baseline 9, el sistema de armas Tomahawk y la Australian Interface de Saab sobre la plataforma Hobart. La compañía desarrolla la ingeniería de detalle necesaria para que estos elementos puedan incorporarse sin comprometer la seguridad, estabilidad, mantenibilidad ni integridad del diseño.

En agosto de 2024, Navantia Australia y The Design Technology Co entregaron el primer conjunto de planos Ship Alterations —ShipAlt— para el programa.

Los ShipAlt son instrucciones detalladas de fabricación e instalación empleadas para modificar físicamente un buque en servicio. Incluyen las intervenciones necesarias para retirar equipos, introducir nuevos sistemas, modificar espacios, instalar soportes y ejecutar las conexiones correspondientes.

Navantia trabaja igualmente en el Technical Document Pack —TDP— y en la documentación de apoyo logístico integrado. Estos productos resultan imprescindibles para ejecutar los trabajos en astillero y sostener posteriormente la nueva configuración durante toda su vida operativa.

 

La importancia de Navantia en dotar de capacidades a la Marina australiana es sobresaliente

 

La participación de Navantia no responde únicamente a su condición de empresa española vinculada al diseño original. Australia reconoce formalmente el conocimiento técnico que conserva la compañía sobre una plataforma derivada de las F-100.

Navantia Australia dispone, además, de autoridad de diseño sobre los Hobart y mantiene una plantilla formada casi íntegramente por personal contratado localmente. Su papel combina, por tanto, el conocimiento heredado del diseño español con la ejecución industrial australiana.

Intervención profunda sobre la plataforma

La incorporación de nuevos sistemas obliga a realizar cambios mucho más amplios que la simple sustitución de consolas, y profundiza de manera muy sensible en la estructura de los buques.

Aegis Baseline 9, la Australian Interface y Tomahawk necesitan nuevos equipos informáticos, conexiones, servidores, cableado, alimentación eléctrica y refrigeración. También pueden requerir cambios en compartimentos, soportes, accesos y distribución interior.

Navantia enfoca su trabajo como una labor de diseño e integración de plataforma «compleja y extensa». La compañía debe garantizar que los nuevos equipos encajen dentro de un buque cuyo espacio, peso y márgenes eléctricos fueron establecidos durante la fase de diseño original.

La modernización se desarrolla además sobre buques que continúan siendo muy necesarios para la actividad operativa de la Royal Australian Navy. Por ello, la secuencia de trabajos deberá evitar que Australia pierda simultáneamente una parte excesiva de su limitada fuerza de grandes combatientes de superficie.

El HMAS Hobart es el primero en haber entrado en el astillero de Osborne. Una vez completados los trabajos, la integración y las pruebas, la experiencia obtenida deberá facilitar la modernización posterior del HMAS Brisbane y del HMAS Sydney.

Diseño español, necesidades australianas

Los Hobart son un producto derivado directamente de las fragatas españolas de la clase Álvaro de Bazán. Australia eligió el diseño de Navantia para su programa Air Warfare Destroyer y lo adaptó a sus propios requisitos operativos, industriales y tecnológicos.

Los 3 destructores comparten con las F-100 una arquitectura general semejante, el sistema Aegis, el radar SPY-1 y el lanzador vertical Mk 41. Sin embargo, no son buques idénticos. Australia introdujo modificaciones en dimensiones, desplazamiento, habitabilidad, sistemas nacionales y configuración del sistema de combate. La modernización profundizará todavía más esa diferenciación.

La incorporación de Aegis Baseline 9, la Australian Interface y Tomahawk responde a prioridades propias de Canberra. Por ello, y pese a que la Armada se encuentra en vísperas de comenzar los trabajos equivalentes de modernización sobre las F-100, las soluciones seleccionadas para los Hobart no pueden trasladarse automáticamente a la futura configuración de las Bazán.

La comparación sigue siendo relevante, y coincidente en el tiempo de aquí a unos meses (cuando está previsto que den inicio los trabajos sobre los buques españoles). Ambos países deberán resolver problemas semejantes: obsolescencia tecnológica, integración de una nueva arquitectura Aegis, incorporación de sistemas nacionales y necesidad de mantener el valor militar de plataformas construidas a partir de una misma familia de diseño.

Los Hobart alcanzarán capacidades excepcionales

La modernización de los Hobart constituye una transformación radical de los principales buques de combate de superficie australianos.

No en vano, el Aegis Baseline 9 reforzará su defensa aérea y antimisil. La Australian Interface permitirá integrar sensores, armas y equipos nacionales alrededor del núcleo estadounidense. Y el Tomahawk les proporcionará una capacidad de ataque terrestre de largo alcance que altera profundamente su valor estratégico.

Alrededor de esas 3 grandes actuaciones se desarrolla una intervención industrial compleja en la que BAE Systems Australia dirige los trabajos sobre los buques, Lockheed Martin aporta Aegis, Saab desarrolla la interfaz nacional y Navantia adapta la plataforma para recibir los nuevos sistemas.

La entrada del HMAS Hobart en Osborne marcó el paso desde la ingeniería y la preparación documental hasta la modificación física del primero de los destructores.

Australia busca, en definitiva, que los Hobart no se limiten a conservar las capacidades con las que entraron en servicio. El objetivo es convertirlos en plataformas capaces de responder a amenazas aéreas y misilísticas más exigentes, integrarse con la futura flota australiana y proyectar poder a distancias mucho mayores.

El programa será costoso, técnicamente difícil y prolongado. Pero también determinará buena parte de la capacidad naval australiana durante las próximas décadas, en especial hasta la entrada en servicio de las Hunter y las Mogami, de origen japonés.

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