Varsovia ultima la negociación de un nuevo préstamo militar estadounidense que contribuirá a financiar la segunda fase del programa Husarz y elevar la flota polaca hasta los 64 cazas de quinta generación

Redacción
La posible adquisición de otros 32 cazas F-35A Husarz por parte de Polonia comienza a avanzar desde la planificación militar hacia el terreno financiero. Según informa Maciej Szopa en Defence24, Varsovia se encuentra en la fase final de las negociaciones para obtener un nuevo préstamo estadounidense destinado a compras de armamento, dentro del programa de financiación militar exterior de Estados Unidos.

La viceministra de Defensa Nacional, Magdalena Sobkowiak-Czarnecka, ha señalado que una de las adquisiciones relacionadas con esta financiación podría ser precisamente la de nuevos F-35A. La información refuerza la posibilidad de que Polonia materialice más pronto de lo esperado la propuesta la ampliación de su flota hasta los 64 aparatos.
DYS informó el pasado mes de junio de que los documentos polacos de planificación militar hasta 2039 ya contemplaban 2 escuadrones adicionales de F-35A, equivalentes a otros 32 aviones. Aquella decisión definía la dirección política y operativa del programa, aunque seguían pendientes la financiación, la negociación con Estados Unidos y la formalización contractual.
La nueva información publicada incide precisamente en uno de esos elementos. La negociación del préstamo podría proporcionar una sólida herramienta financiera para afrontar una segunda operación cuyo coste incluiría no sólo las aeronaves, sino también armamento, apoyo logístico, formación, repuestos e infraestructura.
Una necesidad planteada desde hace más de una década
Maciej Szopa recuerda que la aspiración de disponer de 64 nuevos aviones de combate no es reciente. Ya en 2013, el entonces inspector de la Fuerza Aérea polaca, general Tomasz Drewniak, habló de esa necesidad, mientras que la compra de los primeros 32 F-35A, formalizada en enero de 2020, fue interpretada como la primera mitad de una inversión más amplia.
La posterior adquisición de 48 FA-50GF/PL no habría sustituido ese objetivo, como en alguna ocasión llegó a sugerirse. Los aparatos surcoreanos fueron incorporados para aumentar rápidamente el número de plataformas disponibles y generar masa.
Defence24 señala además que los altos mandos de la Fuerza Aérea consultados por el medio consideran la incorporación de otros 2 escuadrones como una de las principales prioridades operativas, junto con la adquisición de aviones modernos de alerta temprana y plataformas de reabastecimiento en vuelo.
La ventaja de ampliar una flota ya existente
Polonia podría estudiar alternativas como el Eurofighter Typhoon o el F-15EX, plataformas con mayor velocidad, techo de servicio y capacidad de carga en determinadas configuraciones. Sin embargo, la elección de otro modelo obligaría a crear una cadena adicional de formación, mantenimiento, infraestructura y sostenimiento.
La principal ventaja del F-35A es que Polonia ya ha invertido notablemente en su ecosistema operativo. Y esta más que previsible ampliación se servirá de las instalaciones, el personal, los conocimientos técnicos, simuladores y procedimientos desarrollados para los primeros 32 aviones, además de mantener una flota homogénea en el nivel superior de su aviación de combate.
En lo medios nacionales polacos se ha debatido intensamente que una fuerza de sólo 32 aparatos ofrecería un margen relativamente reducido para atender simultáneamente la instrucción, el mantenimiento, la disponibilidad operativa y los despliegues aliados. Alcanzar los 64 F-35A permitiría, en cambio, sostener 2 alas de combate con mayor continuidad, mejorar la generación de salidas y aumentar la contribución polaca a las operaciones aéreas de la OTAN en su flanco oriental.
La operación, no obstante, deberá evaluarse junto con las restantes prioridades de la Fuerza Aérea. Una flota ampliada de F-35 necesitará no sólo de más presupuesto, sino de suficientes pilotos, técnicos, armamento, protección de bases y capacidades de apoyo. Especialmente importantes serán los aviones de alerta temprana y reabastecimiento que los propios mandos polacos consideran necesarios para explotar plenamente el potencial de sus cazas.
Polonia todavía no ha firmado el contrato para los segundos 32 F-35A, pero la posible vinculación del programa con un nuevo préstamo estadounidense indica que Varsovia trabaja ya sobre las condiciones necesarias para hacerlo viable. La planificación militar está definida; la cuestión comienza a ser cómo, cuándo y bajo qué condiciones financieras se convertirá en una adquisición efectiva.
Redacción
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