El presidente de Dassault Aviation confirma que la ruptura contractual está prácticamente completada, descarta volver a desarrollar un avión de combate con Airbus, ignora la nube de combate con Alemania y propone un demostrador basado en los requisitos franceses que podría volar en 2031 o 2032

Redacción
Éric Trappier ha dado por terminada la etapa del Sistema de Combate Aéreo Futuro —SCAF o FCAS— compartida con Alemania y Airbus. Durante la presentación de los resultados del primer semestre de 2026 de Dassault Aviation, celebrada ayer miércoles, 22 de julio, el presidente y consejero delegado del fabricante francés no dejó margen para una reconstrucción del programa en los términos conocidos hasta ahora.

Foto composición de Trappier y una maqueta del FCAS
«Se acabó. Está detrás de nosotros», afirmó Trappier al ser preguntado por el avión de nueva generación —NGF— y por la cooperación con Airbus, según recoge Le Figaro. El dirigente añadió que la finalización contractual y jurídica del programa había sido negociada y notificada hacía pocos días, aunque posteriormente precisó que el proceso formal todavía se encontraba en curso.
La distinción parece responder únicamente a los últimos trámites administrativos. En términos industriales y estratégicos, Dassault considera concluida su cooperación con Airbus en el desarrollo de un nuevo avión de combate.
«Esta cuestión del NGF y de Dassault-Airbus está detrás de nosotros», insistió.
La intervención consolida públicamente el desenlace adelantado a comienzos de junio, cuando Francia y Alemania asumieron que sus industrias no habían conseguido resolver las diferencias sobre la dirección del NGF, el reparto de responsabilidades, la propiedad intelectual y la autoridad técnica del contratista principal.
Como explicamos entonces DYS en El día que murió el FCAS, el problema no residía únicamente en distribuir cargas de trabajo. Francia, Alemania y España habían vinculado durante años su futuro aéreo de combate a un programa cuyos participantes no compartían plenamente los requisitos, la estructura de gobierno ni la interpretación del liderazgo industrial.
Un demostrador francés en 2031 o 2032
La principal novedad de la comparecencia de Trappier no fue, sin embargo, la confirmación del final del NGF común, sino la definición de una alternativa y de un calendario para ponerla en marcha.
«Hay conversaciones en curso para lanzar una alternativa con Francia», señaló el presidente de Dassault. Ese futuro programa comenzaría «como un proyecto exclusivamente francés, en un primer momento, o en cooperación con quienes quisieran incorporarse a este demostrador».
El objetivo sería desarrollar un demostrador basado inicialmente en las necesidades operativas francesas, capaz de volar a comienzos de la próxima década.
«La meta es construir un demostrador basado en los requisitos franceses que podría volar a principios de 2031 o 2032», afirmó Trappier, de acuerdo con la información publicada por Air & Cosmos.
El plazo exige que el Gobierno francés adopte una decisión antes de las próximas elecciones presidenciales. Dassault pretende evitar que la ruptura del FCAS abra otro prolongado periodo de estudios, negociaciones políticas y discusiones industriales mientras Estados Unidos y el GCAP avanzan con sus respectivos programas.
«Hay que lanzarse al agua ahora para no quedar sometidos a los desarrollos estadounidenses y para conservar las competencias industriales», advirtió el dirigente. «Hay un tiempo para dudar y un tiempo para decidir».
Trappier defendió que el demostrador debe permitir probar los principales compromisos aerodinámicos, propulsivos, electrónicos y operativos antes de congelar el diseño del sistema definitivo, que, en su opinión, incorporará necesariamente aeronaves no tripuladas e inteligencia artificial.
El aviso sobre el calendario tiene además una dimensión industrial. Dassault teme que una interrupción demasiado prolongada entre el desarrollo del Rafale y el del siguiente avión de combate provoque la pérdida de conocimientos especializados, particularmente en áreas críticas como la concepción de la plataforma y la propulsión.
Cooperación, pero con responsabilidades definidas
Aunque la alternativa partirá de los requisitos franceses, Trappier no cerró la puerta a socios extranjeros, europeos o incluso extracomunitarios. Sí dejó claro que Dassault no aceptará repetir el modelo de reparto que condujo al bloqueo del FCAS.
Preguntado expresamente por Suecia, respondió:
«Sobre Suecia no tengo nada que decir hoy. Estoy abierto a los países que deseen cooperar. Creo que una cooperación entre dos, al 50-50, es mejor que una cooperación entre tres, con un tercio frente a dos tercios y solamente un tercio para mí».
La frase contiene una crítica directa a la estructura industrial del antiguo NGF, aunque quizás no constituye un rechazo general a las cooperaciones amplias (por difícil que parezca), toda vez que Trappier recordó que el demostrador furtivo nEUROn fue desarrollado con la participación de 6 países y consideró que aquella colaboración funcionó correctamente.
«Lo importante es que el reparto sea claro», resumió.
El modelo que plantea Dassault no exige necesariamente desarrollar en solitario todos los componentes, pero sí preservar una dirección técnica identificable y evitar la duplicación de autoridades sobre el diseño del avión. La apertura a países no europeos tampoco representa un tabú para Trappier, que puso como ejemplo la colaboración de Reino Unido e Italia con Japón en el GCAP.
El rechazo a una “nube” sin avión
Trappier también se mostró especialmente crítico con la posibilidad de mantener la denominada nube de combate como elemento autónomo que conserve parte de la arquitectura del FCAS pese a la desaparición del NGF común.
«¿Nube de combate? No sé qué significa eso», declaró, según Le Figaro. «En cambio, habrá interoperabilidad entre los aviones franceses y los de los países aliados de Francia».
Trappier se opone a conservar una estructura programática abstracta y separada de las plataformas, los requisitos y las cadenas de mando que deben utilizarla.

Puede afirmarse que no habrá nube de combate colaborativa entre Alemania y Francia, al menos por ahora
La posición coincide, en lo esencial, con el análisis publicado recientemente en DYS por nuestro director, Jorge Estévez-Bujez, en el que se expuso que la conectividad, las comunicaciones seguras, la inteligencia artificial y la cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas seguirán siendo imprescindibles, sí, pero difícilmente podrán emplearse como argumento para sostener que el FCAS continúa intacto después de perder su elemento central. Antes al contrario, Bujez sostenía que «Una cosa es reconocer esa realidad y otra muy distinta aceptar que Francia y Alemania están en condiciones de construir conjuntamente la arquitectura digital que debería vertebrar el futuro poder aéreo europeo.»
Rafale F5 y el gran dron de combate como transición
Mientras Francia decide el lanzamiento del nuevo demostrador, las prioridades militares inmediatas de Dassault serán el Rafale F5 y el futuro dron de combate derivado de la experiencia del nEUROn.
El F5 no será una simple modernización incremental. Está previsto que incorpore un nuevo radar, mayor capacidad de procesamiento, armamento adicional, mejoras en conectividad y combate colaborativo, funciones de inteligencia artificial para ayudar a gestionar la creciente cantidad de información disponible en cabina y una evolución de la propulsión. Su entrada en servicio se sitúa actualmente alrededor de 2033.
El estándar deberá operar junto a un gran vehículo aéreo de combate no tripulado y asumir nuevas misiones, incluida la futura componente nuclear aerotransportada francesa.
El Gobierno francés ha decidido, además, retrasar la entrega de 20 Rafale inicialmente previstos para 2031 y 2032 hasta 2033 y 2034. Según Trappier, la medida permitirá recibir directamente aeronaves configuradas en el estándar F5, evitando entregar aparatos F4 que posteriormente tendrían que someterse a una modernización costosa. El reajuste también liberaría capacidad industrial para eventuales entregas destinadas a Ucrania.
El F5 y el dron de combate no sustituyen al futuro avión de nueva generación, pero constituyen el puente tecnológico, operativo e industrial con el que Francia pretende evitar una discontinuidad tras la caída del FCAS.
El día después ya ha comenzado
Las palabras de Trappier eliminan buena parte de la ambigüedad que todavía rodeaba al programa. Dassault no trabaja en una reconciliación con Airbus para recuperar el NGF, sino en un nuevo demostrador definido desde Francia, abierto selectivamente a otros socios y sometido a una dirección industrial que el fabricante considera inequívoca.
Quedan por resolver cuestiones fundamentales: la financiación, el respaldo político, la selección de socios, el sistema propulsivo, la relación con el Rafale F5 y el encaje de España y Alemania en la nueva geometría europea del combate aéreo.
Pero el mensaje transmitido por el presidente de Dassault es claro. Para el fabricante francés, el tiempo de negociar la supervivencia del antiguo FCAS ha terminado. La discusión ya no consiste en cómo reparar el programa, sino en quién será capaz de construir las alternativas que ocuparán su lugar.
La presentación oficial de Dassault mantuvo sin cambios sus objetivos empresariales para 2026: una cifra de negocios cercana a 8.500 millones de euros y la entrega de 28 Rafale y 40 Falcon. Sin embargo, fueron las declaraciones realizadas al margen de esas cifras las que definieron la verdadera dimensión estratégica del encuentro.
Redacción
defensayseguridad.es


4 respuestas
Lo que dice Trappier no es lo que se dijo en la reunión inter ministerial del día 17. A ver en qué quedamos. ¿El resto de los pilares del FCAS van adelante o no?
Por otro lado, si corren con el avion navalizado miel sobre hojuelas para nosotros, pero si lo compramos para nuestra ala embarcada debe tener la nube de combate común con el del ejército del aire o si no se lo va a comprar su señora madre mesié.
Con este individuo no me iría ni a tomar unas cañas. Es el máximo culpable del fracaso del FCAS. Tiró tanto de la cuerda (para sus propios beneficios) que al final se rompió. Y sigue con las falsedades para justificarse: que si el liderazgo, que si Airbus tenía más peso (dos tercios frente a un tercio de Dassault) ….. Todo falso. Dassault era el líder del pilar NFG, pero quiso actual más como jefe ( de ordeno y mando) que como auténtico líder que involucra a su equipo.
Pero tampoco hay que olvidar la responsabilidad de Macron, que no supo, no pudo o no quiso pararle los pies. Olvidó que este era un programa de país, no de empresa. Y, por lo tanto, el interés trascendía a los puros intereses de Dassault y su ínclito CEO.
Se podría hablar de otros actores, pero serían muy secundarios, en cuanto a responsabilidad en el fracaso del FCAS.
Y no hay que obviar que el resto de pilares y empresas han funcionado perfectamente, sin las tiranteces mencionadas.
Por otro lado, se ha planteado en varias ocasiones con quien debería aliarse España en esta tesitura, se dice que con Francia por similitud en cuanto a necesidades operativas, con un avión «pequeño» y embarcable. En serio????
Vemos cómo han «chuleado» a sus paises socios (Alemania y España) y a una gran empresa como Airbus. Alguien piensa que serían más colaboradores y más «legales» con nosotros de lo que han sido hasta ahora?
Si en algún momento necesitamos un avión embarcable, negociamos con ellos y, si las condiciones no nos interesan, nos vamos con los turcos, que seguro nos reciben con los brazos abiertos.
Esto me suena mucho a típico matrimonio que se compra una casa, hipoteca y separa al par de años por que no se soportan. Pero se da cuenta que no pueden mantener con sus sueldos para pagar la hipoteca y sus gastos, por lo que deciden seguir juntos y para colmo tienen hijos en común.
Francia tiene la capacidad total de construir un sistema de combate de 6ª generación, pero no quiere compartirla, aunque no posee la capacidad económica. Por el contrario Alemania tiene capacidad económica, capacidad industrial pero no para construir el avión. España añade volumen de compra, compra el avión con derecho a toquetear y fabricar alguna cosa.
Al final creo que van hacer un JUNPEREVU, es decir Juntos pero no revueltos. CAda parte hará su avión compartirán datos y todos contentos.
Pero no te das cuenta de que uno de los problemas que planteaba este elemento era el de la propiedad intelectual?
No quieren compartir nada, independientemente de quién lo pague. Si un desarrollo viene de un diseño francés, la patente es suya. Si el desarrollo lo hace Dassault, como líder del equipo, la patente es suya, aunque venga de un equipo alemán o español.
No os engañéis, con esta empresa no se puede colaborar.