BAE Systems, Boeing y Saab ofrecen el T-7 al Reino Unido

BAE Systems, Boeing y Saab formalizan su asociación para desarrollar el sistema británico de formación de pilotos de próxima generación

Redacción

BAE Systems, Boeing y Saab han firmado un acuerdo de colaboración para avanzar en su propuesta conjunta destinada a cubrir las futuras necesidades de formación de pilotos de combate del Reino Unido, mediante una solución basada en el entrenador avanzado Boeing T-7.

 

 

El T-7A Red Hawk fue desarrollado por Boeing y Saab como sustituto del veterano Northrop T-38 Talon de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Más que una aeronave aislada, el programa estadounidense está concebido como viene siendo norma en este tipo de programas, esto es, como un sistema integrado de formación, compuesto por aviones, simuladores, herramientas digitales de enseñanza y equipos de apoyo en tierra. Denominación y estructura muy similar a la que ostenta el programa español de entrenamiento para pilotos en torno al Hürjet (SAETA II, Sistema Integrado de Entrenamiento en Combate).

Su diseño busca preparar a los alumnos para la transición a cazas modernos dotados de sensores avanzados, pantallas digitales, enlaces de datos y sistemas de misión más complejos que los disponibles en las anteriores generaciones de entrenadores. En el caso británico, la propuesta estaría orientada a facilitar posteriormente el paso de los pilotos a plataformas como el Eurofighter Typhoon, el F-35B Lightning II y, en el futuro, a los sistemas de combate aéreo de sexta generación, como el GCAP.

Una propuesta industrial con montaje final en el Reino Unido

Según el comunicado oficial de BAE Systems, el acuerdo representa un nuevo paso en la colaboración iniciada por las 3 compañías y contempla la creación de una instalación en el Reino Unido dedicada al montaje final y la integración del sistema T-7.

Las empresas sostienen que su propuesta podría generar cientos de puestos de trabajo altamente cualificados, además de incorporar a la cadena de suministro británica durante las distintas etapas de la vida operativa de una eventual flota de entrenadores de la Royal Air Force.

El planteamiento pretende también proporcionar al Reino Unido un mayor grado de control soberano sobre sus capacidades de formación, mantenimiento, integración y evolución futura del sistema.

Charles Woodburn, consejero delegado de BAE Systems, destacó la combinación de capacidades industriales y tecnológicas de las tres compañías:

«Al reunir a este equipo internacional de empresas líderes en defensa, nos encontramos en una posición excelente para apoyar las futuras necesidades de formación del Reino Unido. Nuestra oferta representa una solución moderna e integrada, alineada con la ambición del Defence Investment Plan, al tiempo que refuerza la capacidad industrial soberana británica».

 

 

Por su parte, Steve Parker, presidente y consejero delegado de Boeing Defense, Space & Security, señaló:

«Esta colaboración con Saab y BAE Systems constituye un paso importante para impulsar la futura capacidad británica de formación de pilotos de reactores rápidos. Con el T-7 como base, nuestro moderno sistema de entrenamiento puede contribuir a proporcionar una solución soberana, respaldando al mismo tiempo empleos de alto valor y capacidades industriales en todo el Reino Unido».

Micael Johansson, presidente y consejero delegado de Saab, afirmó que la cooperación entre las 3 compañías busca reforzar la posición del T-7 como posible solución de futuro para la Royal Air Force:

«Estamos encantados de continuar nuestra cooperación con BAE Systems. La colaboración entre Saab, Boeing y BAE Systems promete reforzar la posición del T-7 en el Reino Unido como una solución preparada para el futuro de la RAF».

El programa estadounidense supera el Milestone C

El anuncio se produce después de que la Fuerza Aérea estadounidense autorizara, el 23 de abril de este año, la entrada del T-7A en la fase de producción inicial de baja cadencia, conocida como Milestone C.

La decisión permitió avanzar con un contrato de 219 millones de dólares para los primeros 14 entrenadores, junto con repuestos, equipos de apoyo y servicios de formación. La Fuerza Aérea estadounidense prevé comenzar a sustituir progresivamente sus T-38 a partir del próximo 2027, aunque la plena madurez del nuevo sistema requerirá todavía varios años de pruebas y evaluación.

BAE Systems señala que el sistema continúa actualmente su campaña de ensayos en vuelo con la Fuerza Aérea de Estados Unidos y considera la aprobación del Milestone C una muestra de la confianza institucional alcanzada por el diseño y por su nivel de preparación.

En lo referente a Londres, la solución propuesta al Reino Unido combinaría entrenamiento real en vuelo con simulación avanzada, permitiendo adaptar los programas formativos a las necesidades del Typhoon, del F-35 y de futuras plataformas. Su arquitectura está concebida para recibir actualizaciones de software, nuevos contenidos de simulación y modificaciones relacionadas con la evolución de los sistemas de combate, y a lo largo de toda su vida operativa.

Un programa que también ha afrontado retrasos y dificultades técnicas

Pese al avance alcanzado, el desarrollo del T-7A no ha estado exento de problemas, como la mayoría de proyectos de similares características. El programa estadounidense ha acumulado retrasos respecto a los calendarios inicialmente previstos, relacionados tanto con la maduración técnica del avión como con la campaña de certificación y pruebas. Una de las dificultades más significativas se produjo en el sistema de escape y el asiento eyectable, que debía garantizar niveles adecuados de seguridad para pilotos con una gama más amplia de alturas y pesos. Los ensayos iniciales identificaron riesgos potenciales de lesiones para ocupantes situados en la parte inferior del rango antropométrico, lo que obligó a introducir modificaciones y repetir pruebas de cualificación.

 

 

El programa también encontró durante sus primeras fases un comportamiento de oscilación lateral o “wing rock” a elevados ángulos de ataque. El problema fue posteriormente corregido, pero contribuyó, junto con las dificultades del asiento eyectable, a retrasar las principales decisiones de producción.

A estas cuestiones se añadieron problemas de calidad en determinados componentes, retrasos de proveedores y alteraciones en la cadena de suministro, que afectaron a la entrega de algunos aparatos de pruebas y llevaron a la Fuerza Aérea a ampliar la flota destinada a evaluación antes de acelerar la fabricación.

El último análisis de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno estadounidense — la mundialmente conocida y respetada GAO— indica que las demoras en la campaña de pruebas han desplazado previsiblemente hasta 2029 la decisión sobre la producción a plena cadencia, dos años más tarde de lo previsto en anteriores planificaciones. Esta circunstancia no invalida la aprobación de la producción inicial, pero confirma que el programa aún debe completar una parte considerable de su evaluación antes de alcanzar plena madurez industrial y operativa.

Por tanto, la candidatura británica parte de una plataforma que ha superado ya uno de sus principales umbrales industriales, pero cuyo desarrollo continúa sometido a seguimiento técnico y presupuestario en Estados Unidos. La experiencia acumulada durante esas pruebas podría, no obstante, permitir que una eventual versión británica se beneficie de las correcciones introducidas y de una configuración más madura.

Asociación iniciada en 2025

BAE Systems, Boeing y Saab firmaron en noviembre de 2025 una carta de intenciones para estudiar su colaboración en el futuro sistema británico de formación de pilotos.

Desde entonces, las empresas han trabajado en la identificación de posibles ubicaciones para la instalación de montaje final, así como en la definición de una cadena de suministro británica apoyada en las capacidades industriales que las tres compañías mantienen actualmente en el país.

 

 

La formalización del nuevo acuerdo confirma ahora la intención de presentar una propuesta conjunta basada en el T-7 para el Ministerio de Defensa británico. La iniciativa constituye, por el momento, una oferta industrial destinada a posicionarse ante las futuras decisiones del Reino Unido sobre la sustitución y modernización de su sistema de formación avanzada de pilotos.

Créditos: BAE

Redacción

defensayseguridad.es

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