La RAF aclara ahora que sus 12 nuevos F-35A no son para la misión nuclear de la OTAN

El responsable de capacidades de la Fuerza Aérea británica asegura que los aparatos se destinarán a la formación de pilotos, mientras Londres estudia todavía qué fuerza necesitará para recuperar su papel nuclear aerotransportado

Redacción

 

 

Parece que las islas británicas se han abonado a la polémica de un tiempo a esta parte en mucho de lo referente a sus Fuerzas Armadas. A las continuas informaciones que alertan del descenso de capacidades de la Marina, o de las complejidades por las que atraviesan importantes programas de vehículos terrestres, se suma ahora la consecuencia mediática de una mal calculada política de comunicación del Ministerio de Defensa de Londres. Y es que la Royal Air Force ha introducido una importante matización sobre el futuro de los 12 cazas F-35A cuya adquisición anunció el Gobierno británico en junio de 2025, al señalar que estos aparatos no fueron comprados específicamente para asumir la misión nuclear de la OTAN, sino para reforzar la formación de pilotos dentro de la unidad de conversión operacional.

El vice-mariscal del Aire Jim Beck, director de Capacidades y Programas de la RAF, fue especialmente explícito durante la conferencia Global Air & Space Chiefs 2026.

«Para evitar cualquier duda, no compramos esos doce aviones por la capacidad de aeronave de doble uso. Los compramos para nuestra unidad de conversión. Las dos cosas son independientes».

Beck añadió que, paralelamente a la adquisición, el Reino Unido anunció su intención de reincorporarse a la misión de aviones de doble capacidad —Dual-Capable Aircraft o DCA— de la Alianza Atlántica, pero subrayó que la RAF todavía está analizando el tamaño, la estructura y la postura operativa de la fuerza necesaria para asumir esa responsabilidad.

La declaración no supone según explican, la renuncia británica a la misión nuclear de la OTAN, pero sí separa 2 decisiones que parecían una, y que fueron, efecticamente, presentadas conjuntamente por el Gobierno en 2025: por un lado, la compra de los 12 F-35A y, por otro, el regreso de la RAF al componente nuclear aerotransportado de la Alianza.

Una compra orientada inicialmente al entrenamiento

Los 12 F-35A se integrarán principalmente en el 207 Squadron, la Unidad de Conversión Operacional —Operational Conversion Unit, OCU— encargada de preparar a los pilotos que posteriormente pasarán a los escuadrones de primera línea.

La propia RAF ya explicó en junio de 2025 que, en las operaciones cotidianas, los F-35A serían empleados en esta función. La variante convencional dispone de una mayor capacidad interna de combustible y armamento que el F-35B, puede permanecer más tiempo en vuelo y necesita menos horas de mantenimiento, lo que permite aumentar la disponibilidad de aeronaves y aprovechar mejor cada salida de instrucción. Estas características lo convierten en una plataforma más eficiente para la generación de pilotos, al reducir el coste y el tiempo necesario para completar su formación.

El empleo del F-35A en el 207 Squadron permitirá, además, liberar más F-35B para las unidades operativas y mejorar la generación de fuerzas destinadas a las operaciones embarcadas desde los portaaviones de la clase Queen Elizabeth.

La misión nuclear continúa, pero su estructura no está definida

La aclaración de Beck no elimina la dimensión nuclear del programa. El F-35A es la variante del caza certificada para transportar la bomba nuclear estadounidense B61-12, mientras que el F-35B británico no dispone actualmente de esa certificación.

El Gobierno mantiene, por tanto, su intención de reincorporar a la RAF a la misión DCA de la OTAN, en la que aeronaves y tripulaciones de países aliados pueden quedar preparadas para transportar armamento nuclear estadounidense en una situación de crisis.

En documentación oficial publicada en junio de este año, el Gobierno británico seguía afirmando que estaba adquiriendo al menos 12 F-35A de doble capacidad y que estos aviones, con base en RAF Marham, estarían disponibles para participar en la misión nuclear de la Alianza. El documento precisa también que serían pilotados por aviadores británicos y que, en caso de crisis, podrían transportar armas nucleares estadounidenses que permanecerían bajo control de Washington.

 

El modelo B no tiene la capacidad de portar el armamento nuclear de caída libre que la RAF debe ostentar

 

La diferencia introducida ahora por Beck reside en que la necesidad operativa que justificó directamente este primer lote fue la formación, no la constitución inmediata de un escuadrón nuclear.

La RAF deberá determinar todavía cuántos aviones, pilotos, técnicos, instalaciones, procedimientos de seguridad y niveles de disponibilidad necesitará para asumir de forma creíble y permanente la misión DCA. El resultado de ese análisis podría conducir, después de lo visto, a nuevas adquisiciones de F-35A, a la asignación parcial de los doce aparatos iniciales o a una organización que combine funciones de entrenamiento y disponibilidad nuclear.

Un anuncio de 2025 deliberadamente vinculado al papel nuclear

La precisión resulta políticamente relevante porque el anuncio realizado por el Gobierno británico el 24 de junio de 2025 vinculaba de forma directa la compra de los doce F-35A con la reincorporación del Reino Unido a la misión nuclear de la OTAN.

La nota oficial afirmaba que Londres compraría doce F-35A y se uniría a la misión DCA, describiendo la decisión como el mayor fortalecimiento de la postura nuclear británica en una generación. También indicaba que los nuevos aviones serían desplegados como parte de la misión nuclear aliada.

Un día después, la RAF señaló que los aparatos estarían disponibles para realizar la misión nuclear de la OTAN en una crisis, aunque en el mismo comunicado explicaba que su utilización cotidiana se desarrollaría en la unidad de conversión operacional.

Existía, por tanto, desde el primer momento una doble finalidad declarada: formación durante las operaciones habituales y disponibilidad potencial para la misión nuclear. Sin embargo, el mensaje político destacó especialmente el segundo elemento, presentando la adquisición como el instrumento que permitiría recuperar una capacidad abandonada por la RAF tras la retirada de sus armas nucleares aerotransportadas al término de la Guerra Fría.

Las palabras de Beck modifican ahora el énfasis. Los doce aviones siguen siendo técnicamente aptos para convertirse en plataformas de doble capacidad, pero no fueron adquiridos como una fuerza nuclear cerrada y plenamente definida.

Una distinción entre capacidad, cometido y disponibilidad

La controversia responde, en buena medida, a la diferencia entre que una aeronave sea técnicamente capaz de realizar una misión y que forme parte de una fuerza organizada, certificada y mantenida en un determinado nivel de disponibilidad para ejecutarla.

El Reino Unido ha elegido el F-35A, en principio, porque ofrece ventajas económicas y operativas frente al F-35B y porque mantiene abierta la posibilidad de participar en el sistema de reparto nuclear de la OTAN. Pero disponer del modelo adecuado no equivale automáticamente a contar con una capacidad nuclear operacional. Para ello será necesario formar y certificar tripulaciones, establecer procedimientos específicos, adaptar infraestructuras, coordinarse con Estados Unidos y con la estructura nuclear aliada y mantener un número suficiente de aeronaves disponibles sin perjudicar la misión principal de formación.

Por tanto, no existe una cancelación del regreso británico a la misión nuclear, sino una separación algo más clara entre el destino inmediato de los 12 F-35A y el programa más amplio que deberá convertir esa intención política en una capacidad militar efectiva.

La aclaración de la RAF deja también en evidencia que el anuncio de 2025 concentró bajo una misma comunicación 2 procesos relacionados, especialmente confusos, a raíz de lo informado ayer, pero no necesariamente idénticos. Ahora sabemos que los primeros F-35A británicos servirán fundamentalmente para formar pilotos y mejorar la generación de fuerzas de la flota Lightning. La futura misión nuclear continúa vigente, aunque su dimensión, composición y calendario siguen pendientes de definición.

Redacción

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