La televisión estatal china CCTV afirma que el J-10CE derrotó al Eurofighter Typhoon en 9 combates simulados durante unas maniobras de 2024; el South China Morning Post lo vincula con el ejercicio Zilzal-II entre Pakistán y Qatar y, aunque el resultado pudiera ser cierto, exige prudencia antes de convertirlo en sentencia técnica

Redacción
La televisión estatal china CCTV —China Central Television— ha difundido una afirmación de esas que viajan rápido, sobre todo cuando sirve para alimentar titulares gruesos y verbo brusco contra un adversario tecnológico, en este caso, Europa: el Chengdu J-10CE habría derrotado por 9-0 al Eurofighter Typhoon en una serie de combates simulados celebrados durante unas maniobras militares en 2024. La pieza de CCTV, publicada el 17 de mayo, presenta el dato de forma directa: el J-10CE “venció completamente” al Typhoon con ese marcador, aunque sin detallar reglas de enfrentamiento, configuración de los aviones ni condiciones de la simulación.

Eurofighter qataríes
El South China Morning Post —SCMP, diario hongkonés en inglés—, que recoge la información de CCTV, añade un elemento más en el que, según medios pakistaníes, los enfrentamientos habrían tenido lugar durante el ejercicio Zilzal-II, celebrado en Pakistán en enero de 2024, con los J-10CE de la Fuerza Aérea de Pakistán frente a los Eurofighter Typhoon de la fuerza aérea catarí. SCMP subraya, no obstante, que CCTV no especificó en su emisión ni el ejercicio ni los países implicados.
Mejor empezar por ahí. No porque el resultado sea imposible. No lo es. El J-10CE no es una rareza exótica ni una baratela para consumo propagandístico. Es una versión de exportación de un caza chino moderno, asociado a sensores actuales y a armamento aire-aire de largo alcance. Tampoco Pakistán es un operador novato. No en vano, su fuerza aérea tiene una cultura de combate aéreo muy trabajada, una relación estrecha con China y una experiencia sostenida en ejercicios complejos y conflictos reales y recientes.
Pero una cosa es admitir que el resultado pueda ser real y otra, muy distinta, aceptar sin más que un 9-0 demuestre una superioridad general del J-10CE sobre el Typhoon. Ese salto es precisamente el que debe evitarse.
El Eurofighter catarí tampoco es un aparato antiguo con un rendimiento menor. Qatar contrató 24 Eurofighter Typhoon en 2017, dentro de una adquisición de modernas capacidades del sistema europeo. Además, el radar Captor-E AESA fue seleccionado para los Typhoon de Kuwait y Qatar, según Hensoldt, una de las empresas implicadas en el consorcio Euroradar. Leonardo describe el Captor-E como un radar AESA con modos aire-aire y aire-superficie, concebido como sensor principal del Typhoon. Es decir, si hablamos de los aviones cataríes más recientes, no estamos ante un Typhoon de primera hornada con capacidades congeladas hace 20 años.
Para valorar un 9-0 haría falta saber, como mínimo, quién volaba, con qué reglas y bajo qué limitaciones. La veteranía de los pilotos puede pesar más que la ficha técnica del avión. No es lo mismo enfrentar tripulaciones muy entrenadas en combate BVR que pilotos en fase de conversión, ni es igual una fuerza aérea con doctrina madura de empleo del modelo que otra todavía asentando procedimientos.
También importan las configuraciones exactas de los cazas. Y lo que debiera saberse al respecto del Eurofighter vale también para el J-10CE: no basta con decir J-10CE o Eurofighter; hay que saber qué radar, qué software, qué enlace de datos, qué biblioteca de amenazas y qué misil se modeló en el ejercicio.
Por eso el dato de CCTV es interesante, pero no definitivo. Sirve para confirmar que China quiere proyectar al J-10CE como un competidor serio frente a cazas occidentales de primera línea. También vale a Pakistán, aunque no sea la fuente directa de la emisión, porque refuerza la narrativa de una fuerza aérea capaz de operar material chino con buenos resultados. Y ayuda, por supuesto, a la industria china, que lleva años intentando demostrar que sus cazas de exportación ya no compiten sólo por precio.
Lo que no permite, al menos con la información disponible, es enterrar al Eurofighter ni coronar al J-10CE. Un resultado de ejercicio no es una guerra, y un marcador sin contexto puede decir mucho, poco o casi nada. Puede reflejar una ventaja táctica real del binomio J-10CE/piloto pakistaní en ese escenario concreto; o una mala configuración del adversario; exponer reglas diseñadas para evaluar vulnerabilidades concretas; o ayudar a entender simplemente que una parte llegó mejor preparada al tipo exacto de combate que se iba a ensayar.
La lectura razonable es, por lo tanto, menos vistosa, menos comercial, pero bastante más útil: el J-10CE debe tomarse en serio. No como milagro chino ni como destructor automático de cazas europeos, sino como un sistema que, bien empleado, puede complicar mucho la vida a plataformas occidentales avanzadas. En especial si opera dentro de una red de sensores, con buenos enlaces de datos, armamento BVR moderno y pilotos entrenados para explotar esas ventajas.
Para Europa, la conclusión tampoco debería ser defensiva ni autocomplaciente. El Typhoon sigue siendo una plataforma de enorme valor, pero su rendimiento dependerá, como en cualquier caza que se precie, de actualizaciones, armamento, entrenamiento, guerra electrónica y doctrina. La superioridad aérea no se conserva por prestigio industrial ni por historial de exportación. Se sostiene con inversión constante, ejercicios duros y una evaluación honesta de lo que están consiguiendo otros.
Así que sí, 9-0 llama la atención. Pero antes de convertirlo en veredicto, faltan saber muchas cosas importantes.
Redacción
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