La Secretaria de Estado de Defensa confirma el final de la operación con Harriers por la Armada en 2032

Redacción
Defensa confirma en el Senado que la flota AV-8B Harrier seguirá operativa hasta 2032 mediante la compra de repuestos y el refuerzo de capacidades industriales nacionales, mientras continúa sin concretarse públicamente la solución que deberá sustituir a la aviación de ala fija embarcada de la Armada.

La Secretaría de Estado de Defensa ha confirmado en el Senado que la Armada mantendrá operativa su flota de AV-8B Harrier hasta el año 2032.
La declaración se produjo durante la comparecencia de la secretaria de Estado de Defensa, María Amparo Valcarce García, ante la Comisión de Defensa del Senado, celebrada este miércoles, 27 de mayo.
La confirmación llegó en respuesta a una pregunta del senador José Antonio Monago, del Partido Popular (PP), sobre el futuro de la capacidad de ala fija embarcada y la operatividad del buque Juan Carlos I.
Durante su intervención, Valcarce afirmó:
“Es muy importante el esfuerzo que estamos realizando para garantizar la operatividad de capacidades históricas como es el caso de la flota de AV-8B Harrier. Hemos conseguido ya que pueda estar operativo hasta 2032 mediante la adquisición de repuestos y el fortalecimiento de las capacidades de la industria nacional”.
La frase supone la declaración oficial más reciente y directa del Gobierno sobre el futuro inmediato de los Harrier de la Armada. Hasta la fecha, no se ha publicado un comunicado específico del Ministerio de Defensa, más allá de las declaraciones parlamentarias y de las actas disponibles de la Comisión.
La comparecencia abordó varias cuestiones relacionadas con la defensa nacional, entre ellas la inversión en capacidades antimisil y el futuro de la aviación naval embarcada. Por el PP, Monago advirtió del riesgo de perder una capacidad considerada crítica tras la retirada progresiva de los Harrier por parte de otros operadores, como Estados Unidos e Italia.
La respuesta de Valcarce apuntó a una solución de sostenimiento basada en 2 elementos: la adquisición de repuestos y el refuerzo de las capacidades de la industria nacional, principalmente a través de Airbus.
Esta medida corrobora el plan anunciado previamente por el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, en septiembre del pasado año, que contemplaba adquirir material procedente de operadores que están retirando sus flotas. El objetivo es sostener la logística y el mantenimiento de los Harrier españoles durante los próximos años. Lo que no sabemos es en espera de qué, toda vez que, como es público, no existe un sustituto designado para el Harrier.
Así pues, la continuidad del AV-8B Harrier, el único avión de combate de ala fija que puede operar desde el Juan Carlos I, está «garantizada» hasta 2032, y esa permanencia en servicio permitirá conservar la capacidad de aviación embarcada de la Armada durante los 6 años previstos.
El calendario confirmado por Defensa fija ahora, por tanto, un horizonte claro: 2032. A partir de esa fecha, si no se ha adoptado una solución de reemplazo, España podría perderá su capacidad de ala fija embarcada por más años de los que ya lo va a hacer, por cuanto que se da por descontado un espacio temporal de pérdida de la capacidad aeronaval de ala fija embarcada por el retraso en la toma de decisión del sustituto. El impacto directo sobre el empleo operativo del Juan Carlos I será, obviamente, sobresaliente.
Lo que sí es seguro es que España se convertirá en el último operador mundial del AV-8B Harrier. Confiemos en que el sostenimiento de una plataforma tan veterana, en un entorno logístico cada vez más limitado, siga siendo posible y pueda desarrollarse como lo ha hecho hasta ahora.
El final ya tiene fecha. Lo que aún no tiene respuesta pública es qué habrá después.
Redacción
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