Alemania pacta tomar el 40% del fabricante del Leopard para igualar el peso de Francia y blindar su influencia antes de la salida a bolsa

Redacción
El Gobierno alemán ha despejado una de las decisiones industriales más sensibles de su rearme: entrará en KNDS con una participación inicial del 40%, el mismo porcentaje que mantiene el Estado francés, según adelantó Der Spiegel en una información firmada por Paul-Anton Krüger y Gerald Traufetter. La operación busca evitar que Berlín quede en posición subordinada dentro del fabricante franco-alemán del Leopard 2, el Boxer, el Puma y otros sistemas terrestres.

El acuerdo llega tras semanas de tensión dentro de la coalición alemana. El canciller Friedrich Merz y la ministra de Economía, Katherina Reiche, preferían limitar la entrada pública al 30%, mientras que el ministro de Defensa, Boris Pistorius, defendía el 40% para preservar la paridad con París. Esa segunda opción se ha impuesto, aunque con una fórmula de salida: Berlín aspira a reducir su participación al 30% en un plazo de dos a tres años, siempre que Francia haga lo propio.
El esquema, según Der Spiegel, incluye un punto de atención: Alemania conservaría los mismos derechos que Francia en la compañía, incluso aunque más adelante rebaje su porcentaje. El Ministerio Federal de Economía gestionará la participación, en coordinación con Defensa, y la compra se canalizaría a través del banco público KfW. Handelsblatt, en una pieza firmada por Markus Fasse, Martin Greive, Friederike Hofmann, Jakob Blume y Julian Olk, también señala que el precio de entrada se vinculará al valor de las acciones en la salida a bolsa y que la decisión abre el camino a uno de los grandes debuts bursátiles del año en Alemania.
La compañía había anunciado ya que preparaba una doble cotización en Fráncfort y París en 2026, con el argumento de captar capital para ampliar capacidad industrial, innovación y producción. KNDS comunicó además que en 2024 registró pedidos por 11.200 millones de euros, una cartera cercana a 23.500 millones y ventas de 3.800 millones, datos que explican el interés político por no dejar la empresa únicamente al ritmo del mercado.
El movimiento alemán responde a una cuestión de fondo sobre quién manda en la arquitectura terrestre europea. KNDS nació de la unión entre la francesa Nexter y la alemana Krauss-Maffei Wegmann, pero el equilibrio accionarial podía romperse si las familias alemanas propietarias del antiguo grupo KMW vendían su participación en bolsa. Reuters, en una información de Markus Wacket y Alexander Hübner, apunta que la participación alemana igualará la francesa y que ambos gobiernos mantendrán derechos de voto equivalentes aunque sus paquetes bajen al 30%.
La decisión también tiene lectura política. Berlín quiere garantizar influencia sobre producción, empleos, sedes industriales y tecnología militar sensible en un momento de aumento del gasto en defensa y de reconstitución de capacidades terrestres en Europa. Días antes, Reuters había informado de que KNDS mantenía el calendario de salida a bolsa pese a las peticiones alemanas de aplazar la operación, lo que estrechaba el margen de Berlín para cerrar una entrada previa o coordinada.
Si la operación se ejecuta sin sobresaltos, Alemania y Francia habrán evitado una crisis accionarial en uno de los pocos campeones europeos de defensa terrestre. Queda por ver si esa paridad formal se traduce en decisiones ágiles. La industria necesita capital, pedidos y gobernanza clara; los gobiernos, control político sobre una pieza sensible. KNDS queda justo en el centro de esa tensión.
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