La Marina de los EE.UU. quiere comprar en 2028 el primer buque de la clase Trump, antes de que el actual presidente abandone la Casa Blanca

Redacción
La Armada de Estados Unidos quiere incorporar en el año fiscal 2028 el primer buque de la nueva clase Trump, designado como BBG(X), según la información publicada por USNI News. La noticia sitúa este programa en el centro de la futura planificación naval norteamericana, tanto por su dimensión presupuestaria como por su carga política.

Representación artística de un clase Trump
De acuerdo con los datos conocidos, el servicio naval ha incluido este primer barco en su planificación quinquenal y ha solicitado ya 1.000 millones de dólares en financiación anticipada para la construcción naval, además de 538 millones para investigación y desarrollo dentro de la propuesta presupuestaria del ejercicio 2027.
El contralmirante Ben Reynolds, subsecretario adjunto de Presupuesto de la Armada, defendió la necesidad de este nuevo gran combatiente de superficie al señalar que la Marina lleva años buscando un buque de mayor tamaño que pueda asumir cometidos que hoy no cubren plenamente los destructores. La idea pasa por levantar una plataforma de unas 30.000 toneladas, en un tiempo marcado además por la retirada de los cruceros y por la necesidad de recomponer capacidades en la flota de superficie.
La previsión económica del programa es de enorme magnitud. Según la misma información, la US Navy contempla 43.500 millones de dólares en fondos de adquisición dentro del plan de defensa a varios años. El primer barco requeriría 17.000 millones en 2028, el segundo 13.000 millones en 2030 y el tercero 11.500 millones en 2031.
El impulso dado por Donald Trump y por el secretario de la Marina, John Phelan, han llevado a una nueva orientación naval asociada a la llamada “Flota Dorada”. El anuncio llega, además, después de la cancelación del programa de fragatas clase Constellation, un cambio que refuerza la idea de una revisión de prioridades dentro de la arquitectura naval estadounidense, según el medio especializado norteamericano.
En suma, la información adelantada por USNI describe una apuesta no de gran, sino de enorme calado para la Marina de EE.UU.: un nuevo gran buque de superficie, con un coste extraordinario y con la intención de dejarlo encaminado antes del final del actual mandato presidencial.
Redacción
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