París y Berlín se dan hasta mediados de abril para lograr que Dassault y Airbus hagan, por fin, lo que no han querido hacer en años: ponerse de acuerdo

Jorge Estévez-Bujez
No es un relanzamiento ni un nuevo comienzo. Ni siquiera parece un rescate en toda regla. Es una última gestión, de ésas que se anuncian con vocabulario diplomático, porque llamar a las cosas por su nombre resultaría demasiado obsceno para todos los que llevamos años esperando el FCAS como la gran prueba de madurez industrial europea (de una parte de Europa, la misma que se empeña en no parecerlo -madura- cuando se trata de colaborar).

La noticia saltó ayer, al margen del Consejo Europeo en Bruselas. Emmanuel Macron y el Gobierno alemán decidieron impulsar una mediación final entre Dassault Aviation y Airbus Defence & Space. Traducido al román paladino: si las 2 industrias no son capaces de ordenar su disputa en cuestión de semanas, habrá que empezar a asumir que el problema del FCAS no era de calendario, ni de fase, ni de comunicación. Era de poder. Nada que no hayamos expresado aquí hasta la saciedad.
Macron lo expresó, de nuevo, con una franqueza poco habitual para un asunto que lleva demasiado tiempo escondido tras el biombo de las fórmulas amables: no logran ponerse de acuerdo, y toca acercarlos para identificar puntos en común. La frase suena razonable. El contexto ya no lo es tanto. Porque cuando un jefe de Estado tiene que intervenir, otra vez, para que 2 campeones industriales de su propio proyecto se sienten a hablar con calma, lo que queda al descubierto no es una mera discrepancia técnica. Lo que asoma es el enfangado atasco en el que llevamos largos meses.
Y ese impasse tiene nombre conocido: el NGF, el avión tripulado de nueva generación, corazón simbólico, político e industrial del programa. Dassault quiere mando claro, mando real y mando sin ambigüedades sobre el caza. No es exactamente una sorpresa, ni nunca lo fue. Lleva demasiado tiempo diciendo, por activa, por pasiva y a codazos, que quien sabe hacer cazas de altas prestaciones no está para compartir alegremente la dirección de su desarrollo. Airbus, por su parte, no está dispuesta a aceptar que Alemania (y España) pongan dinero, peso político y tejido industrial para terminar mirando desde la ventanilla.
Ahí está la madre del cordero. Porque el FCAS no se atasca en un matiz de organigrama ni en una reyerta menor entre contratistas. Se atasca en la pregunta decisiva: quién manda en el aparato que da sentido al conjunto y quién se resigna a ocupar un papel subalterno mientras se le recita el catecismo de la cooperación europea.

Merz. EFE
A estas alturas cuesta incluso fingir sorpresa. Llevamos demasiado tiempo viendo cómo el programa se consume en una combinación poco edificante de ambición declarativa, orgullo nacional y geometría industrial imposible. Se nos dijo que estábamos ante un sistema de sistemas llamado a reemplazar en torno a 2040 a los Rafale y los Eurofighter (o más bien a acompañarlos). Se nos dijo también que no era sólo un avión, sino una familia integrada de plataformas tripuladas, drones acompañantes y nube de combate. Todo ello sigue siendo cierto sobre el papel. Lo que ya no está tan claro es si existe una voluntad compartida de construirlo en esos términos.
Y, en medio de la escena, España. Siempre España. Socio de pleno derecho, con una participación paritaria del 33 %, con Indra llamada a sostener buena parte del esfuerzo nacional en sensores, mando y control e integración de sistemas, y con una prudencia pública que a veces roza el mutismo administrativo. Aquí nadie levanta demasiado la voz. Aquí se prefiere la compostura institucional. Pero convendría no engañarse: si el consorcio tripartito se rompe o se vacía de contenido, el golpe para la base tecnológica e industrial española sería serio. Muy serio.
Porque no hablamos sólo de cargas de trabajo. Hablamos de conocimiento, de integración de capacidades, de soberanía técnica y de presencia en el club donde se decide qué se diseña, quién lo diseña y para quién. Y éso, una vez perdido, no se recompone con una nota de prensa ni con una comparecencia bien iluminada. De modo que más vale ir teniendo a mano las maletas del trabajo propio, a buen recaudo, para salir corriendo cuando germanos y galos decidan que hunden el barco. Al menos lo nuestro, el trabajo realizado hasta ahora por la parte española, la inversión mil millonaria, que estén garantizados para cuando haya que llamar a la puerta de otro programa en el que integrarnos, si es que eso sucede; porque nada se sabe, y a todo estamos expuestos.
Lo que ha ocurrido desde la última reunión es bien conocido por todos: el mercadeo de los nuevos posibles miembros y las sugerentes ofertas del programa rival (GCAP) para algunos miembros (Alemania) del FCAS. Ya lo dijimos: Suecia, India, ahora Polonia. Toda una suerte de candidatos y probables colaboraciones con que cada parte presiona al resto. El vodevil ya está montado frente al velatorio.
El nuevo plazo, que parece situarse a mediados de abril de este año, añade a todo ésto un detalle: la urgencia alemana ya no es retórica. Berlín tiene por delante decisiones presupuestarias inmediatas y Merz tendrá que defender inversiones de defensa en un momento en el que seguir financiando un programa empantanado empieza a exigir algo más que fe y de explicaciones, no sólo a sus votantes, sino a sus industriosas empresas e influyentes sindicatos. Porque, como en todas partes, la política alemana necesita resultados que se puedan tocar o, al menos, contar sin rubor. Y el FCAS, hoy por hoy, ofrece más síntomas que certezas.
Por eso, esta mediación no suena a oportunidad, sino a ultimátum con modales. Si funciona, París y Berlín ganarán algo de tiempo para mantener con vida el relato de la cooperación. Si fracasa, costará mucho seguir sosteniendo que estamos ante una simple turbulencia pasajera. Entonces habrá que hablar, ya sin rodeos, de salidas nacionales, de arreglos bilaterales y de una Europa de defensa que vuelve a encallar justo cuando más se llena la boca con su autonomía.
El eventual naufragio del FCAS no sería sólo el fracaso de un programa aeronáutico mastodóntico. Sería el fracaso de una promesa política. La promesa de que Europa puede alumbrar 2 sistemas de combate de nueva generación sin terminar atrapada en sus viejos vicios del reparto imposible, el recelo mutuo, el liderazgo incompatible y la foto grandilocuente muy por delante del acuerdo real.
Muchos quisimos creer en el FCAS como una inevitabilidad histórica. Y todavía queremos hacerlo. Como si el tamaño del proyecto bastara para garantizar su cumplimiento. Como si anunciarlo equivaliera, de algún modo, a construirlo. Pero los programas no salen adelante por densidad verbal ni por ceremonia institucional. Salen adelante cuando alguien manda, alguien cede, alguien paga y todos aceptan que el producto final vale más que la pelea por el sillón.
Hoy no estamos ahí. Hoy estamos en otra fase menos noble y bastante más vulgar, la de comprobar si Dassault y Airbus pueden convivir sin dinamitar el edificio, y si Francia y Alemania siguen queriendo el mismo programa o sólo quieren seguir pronunciando el mismo nombre para cosas ya distintas. Lo cierto es que parece que no.
Lo llamarán mediación. Puede que, en realidad, estemos viendo el comienzo del acta notarial de una ruptura.
A la hora de la verdad, mucho nos tememos que Europa sigue sabiendo muy bien cómo anunciar su grandeza y bastante peor cómo fabricarla.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es


7 respuestas
Que ganas de marear la perdiz. ¿Cuantas noticias van del tema?
Y lo que te queda del culebrón Y de mientras quieren una modernización del EF18m hasta el 2040. Lo hacen para comprar un quinta y depender de EEUU y claro de mientras en la modernización de los Ef18 buscando motores o recambios del radar para que sobrevivan en EEUU pero mola más vender el discursoto fácil ….rollo misil MELLS ( nacional y Europeo e Israel no gana nada) te tienes que reir de cómo funcionamos
Ningún medio especializado en defensa ha publicado nada de lo de los EF18 y ,si usted usa los buscadores ,no aparece ni añadiendo palabras claves como congreso, comisión de defensa …
Eso lo leyó usted en redes,según he leído en un comentario suyo en otro artículo, y supongo que sería una persona privada porque,de ser algún medio público, habría dicho que lo había leído en un medio. Sería interesante saber de dónde lo sacó esa persona, porque la fecha oficial de baja de servicio de los EF18M sigue siendo 2035, y puede ser que esa persona haya interpretado el plan de contingencia por si se producen retrasos en las entregas, con la prolongación del servicio hasta 2040.
Sería irresponsable no tener un plan de contingencia para evitar una disminución drástica de cazas si se produce un retraso en la entrega de los sustitutos. No es la primera vez que no se cumplen los plazos de entrega de los cazas. Imagínese que en 2032 nos dicen que los que nos iban a entregar en 2035 se retrasan a 2037, tendríamos que mantener algunos EF18M hasta 2037 pero sería casi imposible encontrar piezas con pocas horas de uso, mejor comprarlas ahora que aún hay y no necesitarlas. Pero repito,es un plan de contingencia y se haría con los que les queden más horas de vuelo, supongo que serán algunos de los 9 que llegaron nuevos el año 90 o los 12 que llegaron en el 89. Eso no significa que no se vayan a comprar otros 25-30 sustitutos aparte de los Halcón I y II (Halcón III o cualquier otro nombre) con intención de que lleguen todos para 2035 (otra cosa es el modelo). Un saludo
Es una respuesta al comentario de Petete ,pero ha salido en la línea general. Mis disculpas.
La verdad es que es un culebrón. Y con todas las conexiones que tiene Francia con India (Rafale, Rafale M, desarrollo del motor para el AMCA , produción de misiles bajo licencia ,submarinos Skorpene,…) que India quiera entrar en uno de los programas da otra vuelta extra al tema. Es probable que lo prefiera hacer con Francia ,lo que llevaría a que Francia no necesitaría la financiación alemana y a la posibilidad de un programa solo de Francia e India. Ya da dolor de cabeza.
Tontolaba@….en múltiples portales.
De Febrero en comisión de defensa bajo pregunta de vox…» Ejecutivo de Pedro Sánchez, fechada el 23 de febrero, señala que “la extensión del ciclo de vida del avión F-18 hasta 2035-2040 implica la adaptación del sistema de sostenimiento para»
Por cierto ya se están buscado nuevos repuestos de F404 y radar Apg65Y
@Petete Gracias por la respuesta y la información. Con esa frase exacta aparece rápido. Lo he mirado y lo que se responde es que hay que adaptar la aviónica y comprar piezas para que lleguen al período 2035-40 y que eso aumentará el tiempo necesario para el mantenimiento y el coste del mismo. No que se vaya a retrasar la retirada a 2040 .La fecha de retirada sigue siendo 2035 y para que lleguen operativos hasta 2035 hay que comprar piezas y adaptar una nueva aviónica y que el mantenimiento será más caro ( todo eso se sabía que habría que hacerlo desde que retrasaron la retirada a 2035 ), pero hay que contemplar contingencias en la llegada de los sustitutos como retrasos en las entregas o problemas en la entrada en servicio .Por ello hay que hacer unos arreglos que te den unos años extra de margen para no pillarte los «» con la tapa del piano si surgen esos problemas y evitar que descienda peligrosamente el número de cazas (en mi opinión personal ya vamos bastante cortos de cazas) y por eso se contempla un período. Es el plan de contingencia del que hablaba.
Con el aumento de pedidos de cazas en todo el mundo desde el inicio de la Guerra de Ucrania se están produciendo retrasos,por ejemplo, Taiwan acaba de recibir su primer f16 Bloque 70 que tenía que haber recibido en 2023 (y tiene pinta que los casos de retrasos de 1-2 años en las entregan no van a ser muy raros.
De todas formas le malinterpreté a usted un poco porque entendí que la respuesta era que se retrasaba la baja de servicio a 2040 . La idea sigue siendo comprar en 2026-27 otro lote de cazas , personalmente creo que hasta que no se aclare si el FCAS sigue o no sigue no habrá compra porque eso va a influir bastante en el modelo . Pero,he de decir que a estas alturas de la vida ya no me sorprende casi nada y no descarto para nada que 10-15 EF18M tengan que seguir un par de años más. Saludos