Un episodio de descontrol soberano que desnuda la fragilidad española en sus aguas de interés
Hay episodios que no retratan sólo una crisis. Retratan a un Estado (no a todo, pero sí a una parte sustancial y relevante del mismo). El del Ursa Major es uno de ellos

Jorge Estévez-Bujez
Los hechos, someramente
Viene de tiempo atrás. Pero la tormenta se desataba, nuevamente, ayer. Un carguero ruso vinculado a Oboronlogistika, empresa ligada al Ministerio de Defensa ruso y sancionada por Estados Unidos, se hundió a unas 60 millas de Cartagena, entre las costas española y argelina, después de una explosión en la sala de máquinas. Era diciembre de 2024, hace apenas un año y poco más. Había 16 tripulantes a bordo, 14 fueron evacuados y 2 siguen desaparecidos todavía hoy. En la operación intervinieron medios de Salvamento Marítimo y de la Armada, incluido el Serviola, y la secuencia terminó con un dato que por sí solo merecería una explicación oficial seria: un buque de guerra ruso llegó a la zona y asumió el control del rescate, limitando la actuación española.

El Ursa Major navegando
Lo que vino después no fue, precisamente, claridad. Fue silencio, demora y una admisión tardía. A finales de 2025, varias informaciones periodísticas, con La Verdad como detonante y eco posterior en otros medios, sostuvieron que el Ursa Major no llevaba sólo grúas, contenedores y piezas declaradas, sino componentes vinculados a 2 reactores nucleares VM-4SG, y que el destino investigado apuntaba a Corea del Norte. Es mejor decirlo como debe decirse, porque éso aparece publicado como resultado de pesquisas periodísticas y de las averiguaciones citadas por la oposición y otros medios, no como una conclusión judicial firme conocida públicamente. Pero precisamente ahí está la parte más áspera del asunto: un episodio de esta gravedad no lo aclaró el Estado con luz y taquígrafos; lo empujó a la vista pública la prensa y, por ello, aquí estamos.
La política a escena
El 12 de enero de este año quedó registrada en el Congreso una iniciativa del Grupo Popular, firmada por Rafael Hernando, Carlos Rojas, Agustín Conde y Juan Antonio Rojas Manrique. El texto preguntaba por la localización del registrador de datos de viaje, por el manifiesto de carga, por la posible discrepancia entre lo declarado y lo realmente transportado, por la cooperación con organismos de no proliferación, por la documentación oficial generada y por las decisiones adoptadas en marcos como la UE y la OTAN. No era una pregunta menor. Era la constatación parlamentaria de que el caso había dejado de ser un simple siniestro marítimo.
La respuesta política tampoco despejó el fondo. Según la admisión del Gobierno recogida por el medio Artículo 14, no hubo una inspección exhaustiva de la carga. El capitán había hablado primero de “tapas de pozo”, en concreto 2, y después reconoció que se trataba de componentes de 2 reactores nucleares similares a los utilizados por submarinos, asegurando que no llevaban combustible nuclear (no era de esperar que declarara lo contrario, aunque fuera -sea- verdad). El Ejecutivo justificó la falta de comprobación por haberse producido el incidente en alta mar, invocando el marco del Derecho del Mar. Y mientras tanto, el hecho material seguía ahí, incómodo, desnudo y sin maquillaje: Rusia tomó el mando del siniestro en presencia de medios españoles.
Vídeo de El Mundo
Detengámonos un momento, porque lo verdaderamente grave no es sólo qué pudiera llevar aquel barco. Lo verdaderamente grave es lo que España no hizo, no comprobó o no impidió. Cuando un buque de interés militar ruso, asociado por distintas informaciones a la llamada flota rusa en la sombra o Flota Fantasma, naufraga a las puertas del Mediterráneo español con una carga no despejada/aclarada del todo, y la secuencia termina con la retirada operativa de los medios nacionales, lo que queda en pie no es una coartada jurídica. Es una impotencia práctica. Y la impotencia práctica, cuando afecta al mar, no tarda en convertirse en costumbre.
El «estado» de la mar
Por éso, el Ursa Major no encaja bien en la categoría inocente del accidente aislado. Encaja mejor en otra bastante más dura: la de los episodios que dejan al descubierto una soberanía más de papel que de voluntad. Una soberanía que redacta respuestas, invoca convenios y se refugia en tecnicismos, pero que no consigue disipar una pregunta elemental: ¿quién manda realmente cuando algo grave sucede en ese tramo del Mediterráneo? Si la respuesta operativa es que manda quien llega con un buque de guerra más grande, con más decisión y, por ende, la determinación suficiente para imponer distancia, entonces el problema no es sólo jurídico. Es político, marítimo y nacional. Y diríase que hasta idiosincrático.
Y hay una última derivada que, quizá, sea mejor no barrer tampoco bajo la alfombra. La discusión no se limita al Ursa Major ni a la naturaleza exacta de su carga. Afecta también al grado de vigilancia, presencia y voluntad con que España custodia sus aguas de interés y reacciona ante tráficos opacos, plataformas ambiguas y operaciones de terceros Estados en un espacio donde se cruzan comercio, seguridad, inteligencia y poder naval. El caso del Ursa Major no cierra un expediente. Abre una herida. Y esa herida, por incómoda que resulte, no se tapa diciendo que todo ocurrió en alta mar. Se tapa, si acaso, demostrando que el Estado sabe dónde está, qué ve y hasta dónde está dispuesto a llegar.
Este episodio tampoco debería leerse como una anomalía surgida de la nada, como si el mar fuese un escenario que sólo se vuelve problemático cuando estalla una noticia. Hace años que voces muy cualificadas vienen advirtiendo de esa dejación. Entre ellas, la de Rafael Muñoz Abad, doctor en Marina Civil, capitán de la Marina Mercante y uno de los mayores especialistas españoles en derecho marítimo, que lleva tiempo -mucho- señalando, casi siempre sin el altavoz que merecería, una realidad incómoda: que España viene tolerando tanto en sus aguas de soberanía, como en el resto -también de su interés-, dinámicas de tráfico, opacidad y pasividad que no son nuevas, aunque ahora adopten una forma especialmente escandalosa.

Las probabilidades de que más incidentes marítimos de carácter grave ocurran son cada vez mayores
Lo que el caso del Ursa Major deja precisamente al descubierto no es sólo un fallo puntual. Deja al descubierto un patrón. Y ése es, seguramente, el dato más inquietante de todos. Porque cuando un Estado se acostumbra a no mirar, termina también por no ver. Y cuando deja de ver en el mar, no tarda demasiado en dejar de mandar en él.
Agradecimientos
Finalmente, no queremos dejar de apuntar algo que, por otra parte, en DYS tenemos siempre el gusto de reconocer. Si este asunto ha terminado saliendo de la penumbra y llegando a más ojos (al menos en lo que a nosotros respecta), no ha sido precisamente por el celo de las instituciones, o nuestro fino olfato sino, en gran medida, por la prensa y, en grado no menos importante, por el trabajo constante de los de siempre en redes sociales. A ellos, nuestro agradecimiento sincero. Porque, a estas alturas, no pocas veces son precisamente ellos quienes colocan sobre la pista los documentos, las contradicciones y las preguntas que el Estado debería haber puesto ya encima de la mesa.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es
Fuentes y enlaces
Infodefensa – Petición formal del PP en el Congreso
https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/5730753/pp-pide-robles-explique-congreso-sabe-hundimiento-buque-ruso-ursa-major-ocultaba-reactores-nuclares
La Verdad (Murcia) – Reportaje que destapó la carga nuclear (28 dic 2025)
https://www.laverdad.es/murcia/cartagena/barco-ruso-hundido-frente-cartagena-ocultaba-dos-20251228071129-nt.html
20minutos – Cobertura de la petición del PP
https://www.20minutos.es/nacional/pp-pide-que-robles-explique-congreso-naufragio-buque-ruso-cartagena-con-dos-reactores-nucleares-para-corea-norte_6916760_0.html
Artículo 14 – Confirmación oficial de que el Gobierno no inspeccionó los reactores (13 marzo 2026)
https://www.articulo14.es/defensa/el-gobierno-admite-que-no-inspecciono-los-reactores-del-ursa-major-y-permitio-que-rusia-tomara-el-mando-del-siniestro-20260313.html
La Razón – Detalles técnicos de los reactores VM-4SG
https://www.larazon.es/internacional/carguero-ruso-que-hundio-frente-costa-espanola-transportaba-dos-reactores-nucleares-vm4sg-corea-norte_202512316954ed25ea66eb735322ef69.html
Europa Sur (Campo de Gibraltar) – Contexto del tráfico en el Estrecho
https://www.europasur.es/campo-de-gibraltar/barco-flota-fantasma-rusia-sospechoso-reactores-nucleares-corea-norte_0_2005524940.html
Diario de Ceuta / El Periódico de Ceuta – Tráfico nuclear clandestino hacia Corea del Norte
https://www.elperiodicodeceuta.es/el-hundimiento-del-carguero-ruso-frente-a-espana-destapa-trafico-nuclear-clandestino-hacia-corea-del-norte/
Documento de la pregunta escrita en el Congreso (registro 94734)
https://www.congreso.es/l15p/e9/e_0094734_n_000.pdf

