La compañía defiende una configuración derivada de la experiencia del Racer para ganar velocidad y conservar la versatilidad del helicóptero, con el coste y la disponibilidad como factores centrales

Redacción
Airbus Helicopters presentará un concepto de aeronave de configuración compuesta de alta velocidad para el programa Next Generation Rotorcraft Capability (NGRC) de la OTAN. Su planteamiento aprovecha la experiencia acumulada con los demostradores X3 y Racer, una línea tecnológica que combina el rotor principal con alas y hélices adicionales.

Durante los MDays celebrados los pasados días 8 y 9 de octubre, el consejero delegado de Airbus Helicopters, Matthieu Louvot, defendió la continuidad de esta estrategia y su adaptación a las necesidades militares actuales y futuras. Las declaraciones que las transcribimos a continuación fueron recogidas por Tony Osborne en Aviation Week.
«Estamos siendo coherentes», afirmó Louvot, quien explicó que la compañía pretende responder a distintas exigencias de velocidad. El directivo defendió una arquitectura capaz de conservar el vuelo a baja velocidad y altura, así como la capacidad de mantenerse en estacionario: «Tenemos la arquitectura adecuada», dijo al respecto.
Su argumento combina unas mayores prestaciones con la conservación de la flexibilidad operativa. También introdujo una cautela en su propuesta: «La velocidad tiene sus ventajas», pero superar determinados umbrales implica inconvenientes y obliga a sacrificar otras capacidades cuando el presupuesto es, como casi siempre, limitado.
Louvot apuntó, asimismo, a la continuidad de la colaboración industrial establecida para los estudios anteriores. Sus palabras respaldan la orientación tecnológica de Airbus para este programa, todavía pendiente de una selección por parte de la OTAN.
La base industrial y técnica ya estaba definida en la presentación oficial de febrero de este año, en el que Airbus dio a conocer entonces dos conceptos complementarios: uno convencional de altas prestaciones y otro compuesto de alta velocidad. La propuesta se elaboró con Collins Aerospace y Raytheon, pertenecientes a RTX, y con MBDA.
Ambos conceptos compartirían elementos de mantenimiento, formación, armamento y sistemas. El fabricante plantea una arquitectura modular abierta para facilitar su fabricación y actualización. Al presentar esta estrategia, Bruno Even, entonces consejero delegado de Airbus Helicopters, destacó como objetivos la «asequibilidad, eficiencia operativa y máxima disponibilidad».
La configuración compuesta se apoya en las pruebas del X3 y del Racer. Según Airbus, las evaluaciones realizadas por pilotos militares dentro del programa europeo ENGRT han confirmado ventajas en aceleración, desaceleración y capacidad de ascenso y descenso. Estos resultados aportan una valiosa experiencia para el diseño futuro, aunque las prestaciones del demostrador nunca deben considerarse a priori como las de una aeronave militar todavía por desarrollar.
El Racer ofrece así una referencia del progreso alcanzado. En su balance oficial de 2025, publicado en enero de este año, Airbus comunicó que había conseguido 440 km/h de velocidad de crucero, superando sus objetivos iniciales. El dato, insistimos, correspondía al demostrador y no constituye una especificación anunciada para el NGRC.
El trabajo europeo sobre estas tecnologías continúa también mediante ENGRT II, una iniciativa distinta del programa de la OTAN. Airbus lidera un consorcio de 53 participantes, con Leonardo como colíder y el respaldo de doce Estados de la Unión Europea, entre ellos España.
Este proyecto estudia tanto la configuración compuesta derivada del Racer como la de rotores basculantes liderada por Leonardo. Su propósito es evaluar el equilibrio entre velocidad, alcance y carga útil, además de madurar tecnologías para las futuras flotas militares. Even describió esta evolución como el paso «de un proyecto de investigación y tecnología a un proyecto de investigación y desarrollo».
La investigación abarca también otros numerosos aspectos, como los interfaces de cabina apoyadas en inteligencia artificial, la cooperación entre aeronaves tripuladas y sistemas autónomos, las comunicaciones resistentes a interferencias y el apoyo logístico en despliegues dispersos. La velocidad, en efecto, forma parte de esa ecuación, junto con la supervivencia, la disponibilidad y la capacidad de sostener las operaciones.
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