Guía del nuevo misil de la Armada. El LMM de Thales equipará el SILAEM.

Ligero, supersónico, guiado por láser y concebido para actuar contra drones, helicópteros, embarcaciones rápidas y otros blancos de superficie, el Lightweight Multirole Missile británico ocupará una de las piezas fundamentales del futuro sistema español. La elección despeja una incógnita que DYS planteó en julio; queda todavía por conocer el lanzador que lo llevará a bordo

Jorge Estévez-Bujez/Redacción

Indra y Thales han alcanzado un acuerdo para integrar el misil ligero multipropósito LMM (Lightweight Multirole Missile) en el futuro Sistema Lanzador Embarcado (SILAEM) de la Armada. La ecuación es, a priori, sencilla: Thales suministrará el misil, mientras Indra continuará al frente del desarrollo e integración del sistema, que combinará el efector de la multinacional francesa con los radares de dirección de tiro, los sensores asociados y el correspondiente sistema de mando y control de la española. El LMM asumirá así la función de arma VSHORAD dentro de una arquitectura concebida para proporcionar una última capa de protección frente a amenazas aéreas y de superficie de corta distancia; una asignatura pendiente durante muchos años en la Armada.

La decisión despeja una de las principales incógnitas que acompañaban al programa desde que Defensa adjudicó a Indra su desarrollo. Como informamos en DYS el 29 de diciembre del pasado año, SILAEM estaba dotado con 51 millones de euros y contaría con una configuración autónoma y otra integrada en SCOMBA, pero todavía mantiene abierta una cuestión esencial, porque el lanzador definitivo no ha sido anunciado. La elección del LMM confirma, en cambio, que la Armada dispondrá de un misil ligero, guiado por láser y concebido desde su origen para combatir drones, helicópteros, embarcaciones rápidas y otros objetivos de reducida firma.

LMM: un misil pequeño deliberadamente concebido para hacer muchas cosas

-El matiz de la nacionalidad del LMM-

Si bien la multinacional Thales es, como hemos apuntado, francesa, el LMM (Martlet en la Royal Navy) se diseña y fabrica en Belfast, por Thales UK. Por esa razón, el Lightweight Multirole Missile nació en Reino Unido alrededor de una premisa sencilla, como fue el desarrollar un misil ligero, relativamente contenido en tamaño y coste y lo suficientemente flexible como para atacar objetivos muy diferentes sin obligar a diseñar un arma distinta para cada misión.

 

Perfil secciones del LMM (Thales-DYS)

 

Para Thales el LMM es un “lightweight, precision strike missile”, es decir, un misil ligero de ataque de precisión que puede integrarse en plataformas terrestres, navales y aéreas.

Esa condición multipropósito es probablemente uno de los argumentos más interesantes para SILAEM, si no el que más. El misil fue diseñado para enfrentarse a UAV, helicópteros, vehículos, instalaciones, embarcaciones rápidas de ataque y otros blancos de superficie, de manera que una misma munición puede prestar al buque una capacidad VSHORAD y, simultáneamente, una herramienta de defensa frente a amenazas asimétricas procedentes del mar o de la costa.

No estamos, por tanto, ante un pequeño misil antiaéreo al que posteriormente se haya añadido una capacidad secundaria contra blancos de superficie. La polivalencia pertenece a la concepción misma del LMM.

13 kilos, más de Mach 1,5 y más de 6 kilómetros

Las dimensiones del LMM explican buena parte de sus posibilidades de integración en los buques de la Armada. El misil tiene una masa aproximada de 13 kg, muy reducida si se compara con otros interceptores navales, y puede alcanzar una velocidad superior a Mach 1,5.

Su alcance operacional declarado por Thales para la configuración terrestre y naval está por encima de los 6 km.

La documentación técnica de Thales sobre el LMM permite completar además algunos elementos de su arquitectura interna. El misil incorpora un motor cohete de dos etapas, una unidad de medición inercial (IMU), sistema de actuación de control, receptores láser, sensor láser de proximidad y una función de corte del misil en vuelo (in-flight cutdown), concebida para poder interrumpir el vuelo y evitar situaciones de fratricidio. El fabricante destaca igualmente el lanzamiento sin retroceso, característica que facilita su integración en plataformas ligeras y en sistemas navales.

Tabla de características técnicas del LMM

Característica LMM / Martlet
Fabricante Thales
Denominación Lightweight Multirole Missile (LMM)
Denominación Royal Navy Martlet
Peso aproximadamente 13 kg
Velocidad superior a Mach 1,5
Alcance superior a 6 km
Guiado principal Laser Beam Riding
Empleo aire-superficie, superficie-superficie y superficie-aire; también demostrado aire-aire contra UAV
Blancos declarados UAV, helicópteros, blancos ligeros terrestres, embarcaciones rápidas y pequeños blancos navales
Plataformas helicópteros, vehículos terrestres, UAV y sistemas navales
Producción Belfast, Reino Unido

Su tamaño produce una consecuencia inmediatamente destacable para una instalación embarcada, ya que posibilita disponer de un número considerable de efectores sin exigir el volumen, peso y espacio de almacenamiento y cubierta asociados a misiles mayores.

 

Un Wildcat de la Royal Navy armado con 20 Martlet. Imagen: Kevin Wills

 

En el caso británico, por ejemplo, un Wildcat HMA2 de la Royal Navy, puede transportar hasta 20 Martlet, circunstancia que ilustra hasta qué punto el arma ha sido pensada para proporcionar profundidad de cargador frente a amenazas numerosas y relativamente ligeras.

En cualquier caso, aún es pronto para saber si el SILAEM dispondrá de 10, 15 ó 20 misiles por montaje. Como es notorio, no conocemos todavía ni el lanzador seleccionado ni su capacidad, por lo que establecer ahora una cifra sería especular.

El guiado láser: clave de la elección

Uno de los detalles más determinantes que Indra ofreció en julio fue precisamente que SILAEM emplearía misiles guiados por láser. La referencia reducía considerablemente el número de candidatos posibles y llevó a nuestro colaborador Roberto Escámez a incluir expresamente al LMM entre ellos.

El sistema empleado por el Martlet británico es Laser Beam Riding, o guiado por seguimiento de haz láser. Simplificando su funcionamiento, el sistema de tiro mantiene el haz sobre el objetivo y los sensores situados en el misil determinan su posición dentro de ese haz, introduciendo las correcciones necesarias para mantenerse en él hasta alcanzar el blanco.

Es una de las diferencias con respecto a un misil con buscador infrarrojo autónomo convencional. El LMM que presta servicio en las islas británicas no necesita adquirir por sí mismo la firma térmica del objetivo antes del lanzamiento, y el principio de guiado demuestra además una elevada resistencia frente a determinadas contramedidas electrónicas. El precio a pagar es que el sistema de tiro debe mantener la geometría de seguimiento durante el enfrentamiento.

 

Diferentes integraciones del LMM

 

Hay, no obstante, un aspecto documental que deberá aclararse conforme avance el programa. En documentación inicial asociada al SILAEM se hacía referencia a misiles con capacidad fire-and-forget, mientras que el LMM, en su configuración Laser Beam Riding, no responde estrictamente a ese principio de empleo, ya que el sistema de tiro debe mantener el seguimiento y el haz de guiado hasta el impacto. Es Indra la que describe actualmente al SILAEM como un sistema basado en “misiles guiados por láser”, por lo que habrá que determinar si aquel requisito inicial ha evolucionado durante el desarrollo, si hacía referencia a una capacidad más amplia de la arquitectura o si el sistema contempla otras posibilidades de crecimiento. A falta de documentación posterior que lo aclare, la diferencia merece quedar, por lo menos, señalada.

Esta característica nos remite también la importancia que tendrá en el SILAEM el radar de control de tiro de alta precisión de Indra, el sistema electroóptico asociado y la estabilización del montaje. El misil puede ser pequeño, y de hecho lo es, pero la cadena que permite detectar, identificar, seguir, asignar el arma y conducirla hasta el objetivo no lo es.

Una cabeza de guerra diseñada para blancos muy diferentes

La condición multipropósito se extiende igualmente a la cabeza de guerra. En la misma documentación técnica publicada por Thales se describe una cabeza combinada de carga hueca y fragmentación preformada, asociada a una espoleta de proximidad.

El planteamiento técnico habilita emplear el mismo misil tanto contra blancos aéreos como contra objetivos de superficie. La fragmentación resultará especialmente eficaz frente a aeronaves ligeras, UAV y blancos relativamente vulnerables, mientras la carga conformada proporciona capacidad contra estructuras y vehículos o embarcaciones con algún grado de protección.

Entre los objetivos navales del LMM figuran las Fast Inshore Attack Craft (FIAC), acrónimo inglés para designar a las pequeñas embarcaciones rápidas utilizadas en ataques de proximidad, además de UAV y helicópteros marítimos. Desde el punto de vista de una Armada que debe contemplar simultáneamente drones aéreos, USV, lanchas rápidas y ataques desde costa, la combinación tiene todo el sentido.

De las lanchas rápidas a los drones

El empleo del Martlet en la Royal Navy es útil para apreciar cómo ha evolucionado la propia amenaza.

El misil fue desarrollado fundamentalmente dentro del programa Future Anti-Surface Guided Weapon – Light (FASGW(L)) británico para proporcionar a los helicópteros Wildcat una respuesta contra embarcaciones rápidas y enjambres de pequeñas unidades capaces de amenazar a grupos navales.

El paso del tiempo y, sobre todo, la aparición masiva de UAV ha ampliado notablemente esa misión.

Ya en noviembre de 2024, un Wildcat HMA2 destruyó por primera vez un blanco aéreo Banshee con Martlet, demostrando la capacidad aire-aire del misil contra drones. Desde entonces la Royal Navy ha continuado ampliando esa envolvente de empleo frente a objetivos aéreos y de superficie.

La consideración que el arma merece entre sus usuarios quedó reflejada también en las palabras del comandante Alasdair Lang, entonces responsable de la Wildcat Maritime Force de la Royal Navy, al anunciarse en 2024 una nueva adquisición de misiles: “The Martlet Missile is crucial in ensuring the Wildcat helicopter remains at the forefront of the RN’s attack capabilities”. En otras palabras, para la propia fuerza que lo opera, el Martlet constituye una pieza esencial para mantener al Wildcat en primera línea de las capacidades de ataque de la Marina británica.

La Royal Navy es, hasta ahora, la principal referencia naval del LMM

El principal usuario naval del LMM es actualmente la Royal Navy, que lo denomina Martlet y lo opera fundamentalmente desde sus helicópteros Wildcat HMA2.

La unidad de referencia es el 815 Naval Air Squadron, basado en RNAS Yeovilton. Y son los Wildcat de la unidad los que se despliegan habitualmente a bordo de fragatas, destructores y grupos navales británicos, con sus LMM enfundados y listos para su uso.

El misil, que también forma parte de las capacidades terrestres británicas, adquirió una dimensión todavía más internacional, y sobre todo operativa, al ser suministrado a Ucrania para su defensa aérea. Geográficamente más cerca, Portugal ha seleccionado igualmente el LMM para su sistema terrestre ForceShield Compact, aunque en este caso hablamos del Ejército portugués y no de su Marina.

Nos detendremos un momento en esta derivada ibérica, por lo especialmente cercana. El sistema RapidRanger de Thales puede montar el LMM sobre el URO VAMTAC ST5, precisamente la configuración adquirida por el Ejército portugués. El vehículo puede llevar cuatro LMM o StarStreak listos para el disparo, lo que ofrece una solución móvil VSHORAD sobre una plataforma española ya conocida.

 

 

Sin convertirlo en una propuesta concreta, que no es en absoluto el propósito de estas líneas, la combinación muestra una vía técnicamente sencilla y ya probada para dotar de defensa antiaérea móvil de corto alcance tanto al Ejército de Tierra como, llegado el caso, a la Infantería de Marina.

 

Experiencia a bordo de la HMS Sutherland, una Type 23 de la RN. Quizá la referencia más valiosa para el uso que tiene previsto la Armada

 

Disparado desde una fragata

Para el SILAEM existe un antecedente muy interesante, sobre todo en lo tocante al empleo que la Armada tiene pensado otorgarle. Antes de la consolidación del Martlet como arma del Wildcat, Reino Unido ensayó el LMM desde la fragata HMS Sutherland, una Type 23. La intención era comprobar las posibilidades del misil como arma embarcada contra amenazas aéreas y de superficie.

Del mismo modo, Thales también ha trabajado con Aselsan en una configuración naval específica. Ambas compañías anunciaron la integración del LMM en un lanzador estabilizado de dos ejes, con configuraciones de 4 u 8 misiles listos para el disparo, seguimiento automático mediante un conjunto electroóptico estabilizado y posibilidad de funcionamiento autónomo o integrado en el sistema de combate del buque.

El paralelismo con algunas de las exigencias españolas es evidente, a pesar de que, insistimos, nada sepamos con certeza sobre el lanzador elegido para el SILAEM. Ésta es, precisamente, una de las cuestiones que quedan pendientes.

A ello se suma una prueba naval que merece nombrarse y que fue recogida en su día por la Thales. Durante los ensayos del sistema MILAS en 2018, el LMM fue disparado desde una plataforma de movimiento de seis grados de libertad que reproducía el comportamiento de patrulleros de 16 y 30 metros en estados de mar 2 y 4. El blanco representaba una FIAC de 5 metros aproximándose a 20 nudos desde 7 km; fue empeñado a 6 km. Thales registró cuatro lanzamientos y cuatro impactos, una demostración directa de la capacidad del misil en un entorno naval representativo.

SILAEM: en DYS ya colocamos al LMM entre los candidatos

La selección del misil permite ahora releer con bastante interés la evolución del programa desde sus orígenes y en el seguimiento que de él hemos hecho.

El 29 de diciembre de 2025, DYS informó de la adjudicación a Indra de 51 millones de euros para el diseño, fabricación, calificación, validación, integración, instalación y pruebas de dos configuraciones del sistema SILAEM: una autónoma y otra destinada a integrarse con SCOMBA, el sistema de combate de los buques de la Armada.

 

Las nueva capacidades asociadas al LMM vendrán a completar las capacidades de la Armada. Imagen: pareja de        F-100 (Armada)

 

Entonces señalamos que Indra podía aportar con solvencia la arquitectura electrónica, los sensores, el radar, el mando y control y la integración, pero que tanto el misil como el lanzador obligaban previsiblemente a incorporar socios con experiencia específica.

Más recientemente, el pasado 28 de julio, cuando Indra reveló que la solución emplearía misiles guiados por láser, Roberto Escámez volvió sobre SILAEM y examinó las distintas alternativas que podían encajar en la arquitectura anunciada. Entre ellas aparecía expresamente el LMM/Martlet, que entonces definimos como “una alternativa europea con uso naval probado y buena adaptación a defensa de punto”. Dos meses después, aquella posibilidad deja de ser una hipótesis y el LMM de Thales es el misil elegido para integrarse en el sistema.

Lo que el LMM puede hacer

El SILAEM nace dentro de una necesidad que responde a una carencia de largo recorrido: la defensa de punto de los buques de la Armada. Indra habla de una arquitectura destinada a enfrentarse a drones, amenazas de superficie y misiles, dentro de una defensa naval en capas. Sin embargo, ello no significa que podamos extrapolar automáticamente al LMM cualquier capacidad asociada al conjunto del SILAEM.

Thales presenta el misil frente a blancos como UAV, helicópteros, pequeñas embarcaciones rápidas, vehículos y otros objetivos ligeros o asimétricos. La Royal Navy ha demostrado asimismo su eficacia contra drones aéreos y blancos de superficie. Pero el fabricante no presenta al LMM como un equivalente directo del RIM-116 RAM/SeaRAM, específicamente concebido para la intercepción terminal de misiles antibuque de altas prestaciones. Algo que, en el debate nacional en torno a la capacidad de la que hablamos, se venía reclamando activamente desde no pocos sectores.

La diferencia, por ello, no es en absoluto menor.

El LMM aportará al SILAEM un efector compacto, rápido, preciso y con una relación entre tamaño y número de municiones potencialmente muy favorable para enfrentarse a una parte cada vez mayor del inventario de amenazas navales. Pero SILAEM deberá considerarse por el conjunto de sus elementos integrados. Y ahí estarán el radar que incorpore, el sistema electroóptico, cuántos canales de fuego puede mantener, qué lanzador se selecciona, cuántos misiles puede llevar preparados, cómo se integrará con SCOMBA y cuál, finalmente, será su capacidad real frente a ataques múltiples y amenazas de mayor velocidad.

Hoy conocemos mucho mejor la flecha, pero todavía falta conocer el arco.

Jorge Estévez-Bujez/Redacción

DYS

Jorge Estévez-Bujez/Redacción

DYS

5 respuestas

  1. A mí lo que no me convence es, precisamemte, el guiado láser. Porque no es un fire and forhet y si se ve enfrentado a un ataque desde varias direcciones, no podrán iluminarse todas a la vez hasta que sean neutralizadas. Si fuesen drones lentos, aún. Pero imaginemos al buque atacado por varios misiles antibuque desde direcciones diferentes.

    Hay otras dos cuestiones:

    1) cómo encajan los mistral recientemente anunciados? se considetan como una solución provisional a la espera d3 esto? tiene gracia que la solución provisional sea más capaz que la definitiva.

    2) España practicamente tiene la tecnología para una solucion de este tipo, el Fox no seja de ser un micromisil con guiado láser. No se podía haber hecho un desarrollo del mismo? Veo que seguimos adquiriendo los misiles fuera…

    1. Absolutamente de acuerdo.
      El sistema, tal y como aparece, tiene pinta de ser una máquina contra drones aéreos, navales, helicópteros…pero las dudas acerca de su utilidad frente a misiles antibuque modernos, tipo NSM, no digamos frenta a misiles supersónicos son muy altas…
      Eso sin contar que el Fox de Aertec puede aportar, si se apuesta por él, prestaciones parecidas al LMM…
      En mi opinión, esto tiene sentido si el lanzador incorpora algún otro tipo de misil.El Mistral, concretamente, que sí es fire and forget y complementaría al LMM con un guiado distinto y unas características de vuelo muy superiores.
      Porque si de lo que se trata es de derribar drones aéreos, hay soluciones más baratas de Arquimea, por ejemplo.

    2. Estoy de acuerdo con lo que dices. Sin embargo, conviene comentar algunas diferencias:

      -Al Fox le falta una espoleta de proximidad. Necesita impactar para explotar, cosa que no es el caso del LMM ni de los cohetes guiados de 70 mm. Se me antoja, no obstante, una mejora sencilla que se podría incorporar en el Fox.

      -El guiado láser del Fox, igual que el de los cohetes guiados de 70 mm, ex por delante, con el láser designando el blanco y rebotando en su superficie hacia el proyectil.
      En el caso de drones aéreos, estos podrían usar bengalas para tratar de confundir el sensor, aunque se me antoja difícil, dado que el láser actúa en una longitud de onda muy determinada. Sin embargo, la cosa realmente se complica con las lanchas rápidas.
      Si no se apunta bien, el láser puede reflejarse en la superficie marina y esos reflejos pueden distraer el proyectil. Al parecer, esto es algo que está ocurriendo. Con el LMM el guiado láser es por detrás y no necesita reflejarse en el objetivo, por lo que los reflejos de la superficie marina tendrán un impacto menor.
      Este punto es quizás el más importante del LMM y tal vez la razón principal por el que ha sido elegido. Y eso no es una mejora sencilla que se pueda introducir en el Fox, a diferencia de lo que comentaba arriba de la espoleta de proximidad.

      -El alcance del LMM es de unos 6 km. El LMM vuela a Mach 1.5 (aunque no desde el inicio, pues lógicamente tiene que acelerar). A Mach 1.0, tardaría unos 18 segundos en alcanzar al objetivo a ese distancia. Es entonces cuando se puede disparar el siguiente misil para lidiar con el siguiente objetivo. A su vez, la distancia mínima es de 400 m. Supongamos que vienen una oleada de drones a 600 km/h. Haciendo cuantes, me sale que el sistema podría lidiar con 7 drones. No más. Y esto es suponiendo que todos los LMM son exitosos y que el tiempo entre designar un objetivo y otro es nulo. Si suponemos que el sistema tarda dos segundo en girar y designar el siguiente dron, el número se reduce a 5 drones. Y si suponemos una tasa de acierto de un 90%, son 4 los drones que podemos destruir por lanzador.

      Si el buque llevase dos lanzador por lado, en vez de uno, podría lidiar con este sistema con unos 8 o 9 drones.

      La situación con un cohete guiado de 70 mm, que vuela a la misma velocidad, pero cuya distancia mínima es inferior, sería peor. Y con el Fox también empeoraría, puesto que su velocidad es inferior.

      Evidentemente, el LMM no será el único arma. Estará la Sentinel 30 con munición «airburst» y, en el caso de los BAM, el cañón de 76 mm, con «airburst» programable o espoleta de proximidad.

      Probablemente, aunque no han dicho nada al respecto, los LMM se complementen con misiles Mistral.

      -Una virtud del LMM es el tamaño, concretamente la longitud, de unos 130 cm. Eso permite que el lanzador sea relativamente pequeño, en cuanto a la profunidad del cajón se refiere. Para ciertos buques esto puede ser importante. Aquí el Fox, con sus 90 cm, tendría ventaja, mientras que el cohete guiado, con sus 180 cm, estaría en desventaja. Ese medio metro puede significar mucho en el buque.
      Pero si el sistema se combina con misiles Mistral en el mismo lanzador, ¡todo mi gozo en un poco!, pues el Mistral mide casi 2 m, y es el arma más larga la que determina el tamaño del lanzador.

      -El LMM no es precisamente barato. Sale a unos 90 000 euros, lo cual contrasta con los 30 000 de un cohete guiado. Encima, se crea una dependencia adicional, cosa que sólo ocurre parcialmente -y de manera solucionable- con los cohetes guiados de 70 mm, los cuales los fabrica Expal. En cuanto al kit de guiado de los cohetes de 70 mm, Aertec y Escribano disponen de soluciones (aunque posiblemente no del todo maduradas); faltaría todavía la espoleta de proximidad que se enrosca en el frente del cohete.

  2. En resumen, entiendo la ventaja del guiado láser por «beam riding» en el entorno marítimo y frente a objetivos de superficie. Ese es el punto destacable del LMM.

    En cuanto a lo demás, no nos aporta, en comparación con tras soluciones posibles.

  3. Aparte de un Fox evolucionado (espoleta de proximidad), a mí me habrían gustado los misiles SkyKnight de la emiratí Edge, que forman parte de las soluciones del Skyranger alemán.

    Su coste es similar al del LMM (es decir, no son baratos, pero tampoco más caros), pero su guiado intemedio es por enlace de datos -y su guiado terminal por radar activo, además de una espoleta de proximidad láser- por lo que pueden lidiar con más objetivos a la vez.

    Los SkyKnight tienen capacidad antimisil y, además, anti-morteros y anti-obuses.

    Esto sí que habría sido una muy buena solución. En contra de ella es que el sistema es seguramente más difícil de integrar con un misil con un guiado básico por láser.

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