El sistema de propulsión independiente del aire del S-83 supera una prueba integrado en una sección real del submarino y acerca a la Armada una capacidad decisiva para prolongar sus patrullas sumergidas

Sebastián Hidalgo
Cartagena vuelve a tener motivos para sentirse orgullosa. El S-83 «Cosme García» ha superado con éxito una de las pruebas más importantes de su construcción: la validación del sistema de propulsión independiente del aire, el conocido AIP.
Puede parecer una cuestión puramente técnica, una noticia más dentro del largo proceso de construcción del programa S-80 Plus. Pero detrás de esas tres letras hay muchas horas de trabajo. El AIP supone una mejora importante en las capacidades del S-83 y, al mismo tiempo, representa un nuevo paso en el desarrollo tecnológico e industrial que durante años se ha llevado a cabo en Cartagena.

Imagen: Navantia Cartagena
Pero ¿qué es exactamente el AIP y por qué tiene tanta importancia?
Las siglas corresponden a Air Independent Propulsion, es decir, propulsión independiente del aire. Su función es permitir que el submarino genere electricidad mientras permanece sumergido sin necesidad de recurrir al aire de la superficie.
En un submarino convencional las baterías terminan agotándose y es necesario utilizar periódicamente el esnórquel para poner en funcionamiento los motores diésel y recargarlas. Eso obliga a acercarse a la superficie y aumenta las posibilidades de ser detectado.
El AIP cambia esta situación. En el caso del S-80, el sistema utiliza bioetanol y oxígeno líquido para generar a bordo el hidrógeno que alimenta una pila de combustible y produce electricidad. El resultado es sencillo de entender: más tiempo bajo el agua y menos necesidad de exponerse. Lo que supone pasar de unos escasos días a varias semanas bajo el agua.
Y esta tecnología no está precisamente al alcance de cualquiera. Existen varias soluciones AIP en el mundo —pilas de combustible, motores Stirling o sistemas de ciclo cerrado, entre otras— y son utilizadas por países como Alemania, Suecia, Francia, Japón o Corea del Sur. Sin embargo, son muchos menos los países capaces de desarrollar e integrar de manera autónoma estas tecnologías en un submarino convencional avanzado.
En el mundo submarino, la discreción lo es casi todo. Poder permanecer sumergido durante días adicionales ya supone una ventaja. Poder hacerlo durante semanas cambia considerablemente las posibilidades de empleo del buque.
Naturalmente, el S-83 no se convierte por ello en un submarino invisible ni el AIP resuelve todos los desafíos de la guerra submarina moderna. Pero sí mejora de manera importante una de las características fundamentales de este tipo de buques: su capacidad para permanecer ocultos durante largos periodos.
Además, el hito conseguido ahora tiene otra particularidad que merece ser destacada. Las pruebas no se han realizado únicamente en un laboratorio. El sistema AIP se ha probado integrado en una sección real del S-83, de unos 12 metros de longitud y alrededor de 400 toneladas, reproduciendo condiciones similares a las que encontrará el submarino cuando entre en servicio.
El S-83 será, cuando llegue el momento, un submarino de la Armada. Pero el camino recorrido para construirlo representa mucho más. Representa la capacidad de una industria para asumir proyectos extremadamente complejos y la posibilidad de que esa experiencia se traduzca en nuevas oportunidades para el futuro.
Cartagena lleva mucho tiempo construyendo submarinos. El verdadero reto ahora es que siga construyendo también el conocimiento que hay detrás de ellos.

Sebastián Hidalgo
DYS

