La Fuerza Aérea de Estados Unidos estudia volver a comprar cazas F-16 de nueva producción
Lockheed Martin propone una variante F-16G derivada del Block 70 para cubrir la reducción de la flota de combate estadounidense

Redacción
La Fuerza Aérea de Estados Unidos estaría estudiando la posibilidad de adquirir nuevamente cazas F-16 Fighting Falcon de nueva fabricación, más de dos décadas después de recibir sus últimos ejemplares. La opción respondería a la necesidad de sustituir progresivamente una flota envejecida y, sobre todo, mantener un número suficiente de aviones de combate mientras avanza la no siempre fácil incorporación del F-35A.
La información fue publicada inicialmente por Stephen Losey y Chris Gordon en Air & Space Forces Magazine, que cita a varias personas conocedoras de las deliberaciones. Posteriormente, Brian Everstine, de Aviation Week, informó de que Lockheed Martin está proponiendo una versión avanzada denominada provisionalmente F-16G, basada en el actual F-16 Block 70.

F-16 de la USAF. Imagen: USAF
Por el momento, no existe una decisión oficial de compra, un contrato ni una orden para iniciar la producción de F-16 destinados a la USAF, y la Fuerza Aérea se encontraría aún evaluando distintas soluciones dentro de la preparación de su futuro presupuesto y de su próximo plan quinquenal.
Una posibilidad dentro del presupuesto de 2028
Según Air & Space Forces Magazine, la adquisición de nuevos F-16 es una de las posibilidades examinadas durante la elaboración de la propuesta presupuestaria correspondiente al año fiscal 2028 y del Future Years Defense Program, el instrumento utilizado por el Departamento de Defensa para planificar sus inversiones durante el próximo lustro.
La posible compra podría abordarse también en una futura reunión Corona, denominación utilizada por la Fuerza Aérea para sus encuentros de más alto nivel, en los que participan sus generales de cuatro estrellas.
El análisis parte de una dificultad sobradamente conocida, porque la USAF necesita retirar progresivamente numerosos F-16C y F-16D, pero la capacidad industrial disponible para producir F-35A y F-15EX no está permitiendo reponer todos los aviones al mismo ritmo.
Air & Space Forces Magazine cifra el inventario estadounidense en 826 F-16, de los cuales 484 están asignados a la fuerza en servicio activo. La edad media de la flota se sitúa en aproximadamente 34 años y los aparatos más recientes fueron entregados en 2005.
La compra de nuevos F-16 habilitaría el mantener abiertas determinadas unidades, sustituir algunos de los aviones más antiguos y disponer de una plataforma ampliamente conocida, probada, mientras continúa la incorporación de cazas de quinta generación.
Lockheed Martin propone el F-16G
Aviation Week informó, citando igualmente fuentes conocedoras de la propuesta, de que Lockheed Martin ha ofrecido una variante denominada F-16G, que sería el nombre utilizado para identificar una posible evolución del Block 70.
Según el medio estadounidense, la configuración estudiada podría incorporar depósitos conformables de combustible, depósitos subalares de 600 galones, un sistema de búsqueda y seguimiento por infrarrojos —IRST—, el pod de designación de objetivos Sniper y un paracaídas de frenado.
La configuración definitiva dependería de los requisitos finales establecidos por la USAF. Otras capacidades, como los equipos de guerra electrónica, comunicaciones, armamento y sensores, tampoco han sido oficialmente nombradas.
Según la información, un hipotético F-16 estadounidense de nueva construcción podría incorporar el sistema de guerra electrónica AN/ALQ-257 IVEWS, desarrollado por Northrop Grumman, además de otras mejoras que lo situarían por encima de los F-16C/D actualmente en servicio y del Block 70 ofrecido a clientes internacionales.
La línea de producción continúa activa
La viabilidad industrial de la propuesta se apoya en que el F-16 continúa fabricándose para clientes internacionales. Lockheed Martin trasladó la línea de montaje desde Fort Worth, Texas, hasta Greenville, Carolina del Sur, donde produce actualmente las versiones Block 70/72.
Así las cosas, Estados Unidos no tendría que reconstruir desde cero una cadena industrial cerrada, aunque un pedido de la USAF exigiría, lógicamente, definir la configuración, contratar proveedores, reservar capacidad y encajar las entregas con los compromisos internacionales existentes.
La situación, salvando las distancias, guarda cierta semejanza con la adquisición del F-15EX Eagle II. La Fuerza Aérea recurrió a una versión profundamente modernizada del F-15 para dar relevo a los aviones antiguos y conservar capacidad de combate, pese a continuar incorporando el F-35A y desarrollar el futuro F-47.
Un posible F-16G vendría a aportar capacidad en número suficiente, garantizar la masa de combate, con menores riesgos tecnológicos y aprovechando una montura ya conocida por la Fuerza Aérea.
Sin confirmación oficial de compra
Consultada por los medios estadounidenses, la institución (USAF) confirmó únicamente que se encuentra en las fases iniciales del análisis de las opciones para el próximo plan presupuestario.
La Fuerza Aérea señaló que todavía no ha definido los requisitos concretos de la misión ni el conjunto de alternativas que podrían satisfacerlos. Esto significa que la compra de nuevos F-16 es una posibilidad sometida a estudio, lo que, pese al proceso que aún tiene por delante, abre una vía de oportunidad para que el veterano caza vuelva a cobrar vida en el inventario de nuevos aviones de la USAF.
La compañía evitó ofrecer detalles y remitió las preguntas específicas al Gobierno estadounidense, aunque manifestó su disposición a apoyar las necesidades operativas de la Fuerza Aérea.
Resumidamente, la postura de ambas partes, USAF y Lockheed Martin, faculta para confirmar que existe un análisis estadounidense sobre la futura capacidad de combate; que Lockheed Martin ha planteado una solución basada en un F-16 avanzado; y que la línea industrial necesaria permanece activa.
Respuesta posible al envejecimiento de la flota
La propuesta pone de manifiesto el problema de capacidad que afronta la aviación de combate estadounidense, como antes explicábamos. Una parte importante de sus F-16 acumula décadas de servicio, mientras la demanda de aviones modernos supera el ritmo al que pueden incorporarse nuevas plataformas.
Los programas de extensión de vida útil y modernización logran conservar muchos de estos aparatos, pero no pueden eliminar por completo el desgaste estructural ni la necesidad de reemplazar células antiguas.
La compra de F-16 de nueva fabricación ofrecería una vía relativamente rápida para reforzar el inventario, conservar unidades y aprovechar la infraestructura logística, la formación y la experiencia acumuladas durante décadas. También permitiría reservar los F-35A para las misiones en las que resultan determinantes sus características furtivas y sus sistemas de sensores.
No obstante, la propuesta deberá competir con otras prioridades presupuestarias, como son el aumento de la producción del F-35A, la adquisición del F-15EX, el desarrollo del F-47, los aviones de combate colaborativos y la modernización de las plataformas actualmente en servicio.
La reaparición del F-16 como posible candidato para la propia Fuerza Aérea estadounidense resulta ser, además de una sorpresa, una llamada de atención por los problemas estructurales que aquejan al proceso industrial de los aviones de quinta generación norteamericanos. Sin ir más lejos, el otro día hacíamos referencia a los retrasos y replanteamientos del Block 4 del F35, la que debería ser una ambiciosa evolución del caza furtivo.
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Los problemas persisten: la baja tasa de operatividad, el proceso de modernización atenuado y aplazado, los tiempos de entregas, la disponibilidad de repuestos, etc., deben incorporarse a la ecuación para comprender esta información. Por eso, la noticia de que los Estados Unidos estudian volver a comprar F-16 nuevos necesita entenderse más allá de una simple propuesta de adquisición. Lo que hay detrás está obligando, quizá, a una toma de decisiones por completo impensable hace apenas unos años.
Redacción
defensyaseguridad.es


Un comentario
Antes de seguir produciendo más y más F-35, deberían resolver el problema de disponibilidad.