Royal Navy: hasta 12 submarinos para mañana, ¿cuántos en la mar hoy?

Reino Unido aplaza hasta 2028 la decisión sobre el número definitivo de SSN-AUKUS mientras su fuerza de submarinos nucleares de ataque acumula, según el seguimiento mediante fuentes abiertas, más de 100 días sin una sola unidad navegando

 

Jorge Estévez-Bujez

El Gobierno del Reino Unido decidirá en 2028 cuántos submarinos nucleares de ataque SSN-AUKUS ordenará finalmente construir para la Royal Navy. El Gobierno mantiene intacta, al menos sobre el papel, su aspiración de disponer de hasta 12 unidades, pero aplaza durante otros 2 años la concreción de una cifra llamada a determinar la verdadera dimensión cuantitativa de su futura fuerza submarina nuclear. La dimensión operativa es, como veremos, harina de otro costal.

 

El Astute regresando a casa

 

La información, ya de dominio público, fue publicada el 12 de septiembre por Pieter Snepvangers y Tony Diver en The Telegraph. El diario británico presenta la decisión como un retraso en la compra de los nuevos submarinos, aunque es pertinente determinar qué se ha aplazado y qué permanece, por ahora, sin cambios. Londres no ha anunciado la suspensión del programa ni un nuevo retraso en el comienzo de la construcción. Lo que posterga hasta 2028 es la decisión sobre el número exacto de buques que serán encargados dentro de ese máximo de 12.

La confirmación procede de una respuesta parlamentaria escrita del Ministerio de Defensa británico. El programa se encuentra aproximadamente a mitad de su fase de diseño y, según el Gobierno, la cifra definitiva será establecida antes de que concluya esa etapa en 2028. El Ejecutivo, no obstante, asegura que esperar hasta entonces no alterará el calendario de entregas.

El ampliamente discutido Defence Investment Plan, más conocido como DIP, publicado a finales de junio, mantiene la previsión de construir hasta esos 12 SSN-AUKUS. También conserva el objetivo de cortar el acero de la primera unidad británica en 2027 y alcanzar, desde mediados de la década de 2030, una cadencia industrial capaz de entregar aproximadamente un submarino cada 18 meses, un propósito sin duda ambicioso.

Así pues, no se ha detenido todavía la construcción porque ésta, en sentido estricto, aún no ha comenzado. Se ha retrasado la decisión que permitirá saber si los 12 submarinos constituyen una verdadera planificación de fuerza o solamente el extremo superior de una horquilla política sin mayor compromiso de concreción. La diferencia, en cualquier caso, está ahí. “Hasta 12” puede significar 12, pero también 11, 10, 9 o cualquier cifra inferior que el presupuesto y/o los intereses políticos terminen imponiendo.

Una flota submarina dividida en 2 funciones

La Royal Navy dispone de 2 familias de submarinos nucleares con cometidos distintos. Por un lado, están los 4 buques de la clase Vanguard, todos ellos SSBN, es decir, submarinos nucleares lanzamisiles balísticos, y sostienen la disuasión estratégica británica mediante los misiles Trident II D5. Su misión principal no consiste en perseguir submarinos enemigos, escoltar portaaviones o atacar buques de superficie, sino en mantener la Continuous At Sea Deterrent, la presencia permanente de al menos un submarino estratégico en patrulla.

La clase está formada por los HMS Vanguard, Victorious, Vigilant y Vengeance. Son unidades veteranas, incorporadas entre 1993 y 1999, sometidas a periodos de patrulla cada vez más prolongados mientras el Reino Unido construye sus 4 substitutos de la clase Dreadnought.

 

Un Vanguard regresa a la Base Naval de Clyde

 

Los otros submarinos son los Astute, clasificados como SSN, que son submarinos de ataque. También cuentan con propulsión nuclear, pero transportan armamento convencional. Sus funciones comprenden la guerra antisubmarina, el ataque contra buques de superficie, la obtención de inteligencia, la vigilancia encubierta, el apoyo a operaciones especiales y el ataque contra objetivos terrestres mediante misiles de crucero Tomahawk. Emplean además torpedos pesados Spearfish y constituyen uno de los medios de ataque convencional más poderosos de las Fuerzas Armadas británicas.

Los SSN pueden acompañar a los grupos de portaaviones, vigilar la actividad submarina rusa, operar durante largos periodos lejos de sus bases y ayudar a proteger la salida y el regreso de los Vanguard. Su ausencia no es, por tanto, un mero apunte administrativo. Afecta a la escolta de la fuerza de superficie, a la guerra antisubmarina, a la capacidad británica de ataque terrestre desde submarinos y también a la seguridad de su propia disuasión nuclear.

5 entregados, 1 comisionado y otro en construcción

El programa Astute comprende 7 submarinos, pero no existen actualmente 7 unidades disponibles para operar. 5 han sido entregadas y han navegado con la Royal Navy: HMS Astute, HMS Ambush, HMS Artful, HMS Audacious y HMS Anson.

El sexto, HMS Agamemnon, exige un detalle mayor, puesto que fue formalmente comisionado durante una ceremonia celebrada en las instalaciones de BAE Systems en Barrow-in-Furness, hace ahora un año, en septiembre de 2025. Sin embargo, esa incorporación ceremonial no supuso, como es natural, su entrega material ni su disponibilidad operativa. Según una respuesta parlamentaria recogida hace un par de meses, el submarino debía ser entregado a la Royal Navy antes de finalizar 2026. Sólo después podría abandonar Barrow y comenzar sus pruebas de mar.

Por lo tanto, el Agamemnon tiene nombre, dotación y condición formal de buque comisionado, pero todavía no puede contarse como un SSN operativo ni como una unidad disponible para ser desplegada.

El séptimo y último submarino, HMS Achilles —denominado anteriormente Agincourt—, continúa en construcción. El Ministerio de Defensa afirma que se encuentra en una fase avanzada de fabricación, pero hasta el momento no ofrece una fecha de entrada en servicio.

Resumidamente, Reino Unido dispone de 4 SSBN de la clase Vanguard y 5 SSN Astute entregados. A ellos se suma un sexto Astute formalmente comisionado, pero todavía pendiente de entrega y pruebas, mientras el séptimo permanece en construcción.

Más de 100 días sin un SSN británico en el mar

Si dejamos atrás los números gruesos de las listas de efectivos, la situación resulta especialmente delicada porque, como al principio encabezábamos, y según el seguimiento mediante fuentes abiertas, la Royal Navy habría superado ya los 100 días sin ningún submarino nuclear de ataque navegando.

El último movimiento público conocido fue la llegada del HMS Anson a Devonport el 27 de mayo de 2026. El buque regresó tras un despliegue relacionado con AUKUS que lo había llevado hasta Australia. Desde entonces no se ha documentado públicamente la salida al mar de ningún Astute. A 14 de septiembre habrían transcurrido aproximadamente 110 días.

No queremos orillar la cautela al tratar el delicado asunto de la operatividad de este tipo de sistemas estratégicos. Como es comprensible, el Ministerio de Defensa británico no informa regularmente sobre los movimientos de sus submarinos y la esencia de estas plataformas consiste, precisamente, en navegar sin ser detectadas ni anunciados sus despliegues ni misiones. No puede descartarse de manera absoluta una salida no divulgada. Pero lo que sí que puede afirmarse es que ningún SSN británico ha sido observado públicamente en el mar desde el citado regreso del Anson.

Por abundar, Navy Lookout informaba el 25 de junio de que todos los submarinos de ataque británicos se encontraban atracados, en mantenimiento, en muy baja disponibilidad o pendientes de entrega. Otros medios de las Islas llegaron un par de días después a la misma conclusión a partir del seguimiento de dichas fuentes abiertas.

No sería la primera vez que ocurre. Ya en agosto de 2023, se constató que todos los SSN británicos estaban simultáneamente en puerto. Lo excepcional ha dejado de ser, por tanto, que la fuerza atraviese un periodo puntual sin submarinos de ataque desplegados. Lo verdaderamente preocupante es la repetición del problema y la duración alcanzada ahora.

La larga espera de los Astute

La situación conocida de los 5 submarinos entregados explica en buena medida el vacío actual.

El HMS Astute, cabeza de serie, llegó a Devonport el 30 de junio de 2025 para iniciar su proceso de revisión y modernización de media vida. Se trata de una intervención de varios años y la unidad ha debido esperar la disponibilidad de una infraestructura adecuada.

El HMS Ambush es el caso más grave. Al parecer, no navega desde agosto de 2022 y permanece en Faslane en un estado de disponibilidad muy reducido. Se ha informado de un posible proceso de canibalización, mediante el cual algunos de sus componentes habrían sido utilizados como repuestos para otros submarinos. Al no existir confirmación oficial detallada sobre este punto, consideramos oportuno mantener la prudencia al respecto, pero la verdad es que el estado del Ambush, de confirmarse los rumores, apunta más a una prematura y subrepticia desactivación de la unidad que a un prolongado tiempo de reparación y actualizaciones. Aunque esta última posibilidad se antoja igualmente inverosímil, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos de un sumergible de sólo 15 años de edad.

 

El Victorius en aguas escocesas

 

El HMS Artful no ha sido observado navegando desde aproximadamente mayo de 2023. Durante algún tiempo fue considerado el submarino más próximo a recuperar la actividad, pero no existe una confirmación pública de su regreso al servicio operativo.

El HMS Audacious llegó a Devonport en abril de 2023 y tuvo que esperar alrededor de 22 meses antes de entrar en el dique número 15, que estaba siendo adaptado para atender a la clase Astute. Salió del dique seco en junio de 2026, un avance importante que, sin embargo, no ha significado que el submarino estuviese ya preparado para volver inmediatamente al mar.

El HMS Anson ha sido la unidad más activa. Completó su preparación, navegó hasta Australia y participó en actividades vinculadas a AUKUS, demostrando la autonomía y capacidad de despliegue de la clase. Su llegada a Devonport el 27 de mayo marcó, no obstante, el comienzo del actual periodo sin movimientos públicos de los SSN británicos.

El balance permite distinguir entre la calidad del submarino y la capacidad del país para sostenerlo. Los Astute han demostrado ser plataformas avanzadas, silenciosas y capaces de operar a gran distancia durante despliegues prolongados. El problema británico no parece residir principalmente en el diseño del buque, sino en la disponibilidad, el mantenimiento, la infraestructura nuclear y la generación de personal preparado para operarlo.

Submarinos capaces, infraestructura insuficiente

Reino Unido posee una de las tradiciones submarinas más importantes del mundo, pero durante años redujo su infraestructura de apoyo hasta convertirla en un cuello de botella. Devonport y Faslane disponen de muy pocos emplazamientos autorizados para sacar del agua y mantener submarinos nucleares. Cuando un dique entra en obras, otro está ocupado por un Vanguard o una intervención se prolonga más de lo previsto, el efecto se extiende sobre toda la fuerza, constituyendo un lastre de muy difícil solución, como puede comprobarse.

Pero no todo es sombrío en el corto plazo, porque la modernización del dique número 10 de Devonport, dentro del programa Submarine Waterfront Infrastructure Future, debería aumentar la capacidad disponible a partir del próximo año 2027. El proyecto EUSTON prevé también incorporar diques flotantes en Faslane, mientras el Submarine Maintenance Recovery Plan intenta recuperar la productividad perdida en el sostenimiento de la flota. Son medidas necesarias, pero sus resultados no son inmediatos.

Al problema de la infraestructura se suma el del personal. Un submarino detenido durante años no sólo deja de cumplir misiones; tampoco permite que sus dotaciones acumulen experiencia real en navegación, vigilancia y combate submarino. Las horas de simulador son necesarias, pero no substituyen indefinidamente a la mar. La falta de actividad termina afectando a la formación de los comandantes, a la conservación de conocimientos muy especializados y a la moral de unas tripulaciones obligadas a servir en buques permanentemente atracados.

DYS ya advertió en «Royal Navy: la flota que no llega» que una marina no puede medirse únicamente por el número de cascos que figura en sus inventarios, sino por los buques que es capaz de poner en la mar, el tiempo durante el que puede sostenerlos y su capacidad real de combate.

La misma contradicción pusimos de manifiesto en «La Royal Navy y la aritmética del deseo». Londres proyecta una flota futura más numerosa, autónoma y distribuida, es cierto, pero la verdad es que mientras tanto su presente continúa adelgazándose. Los submarinos constituyen quizá la expresión más severa de esa distancia entre el diseño y la disponibilidad.

AUKUS y la verosimilitud británica

La indisponibilidad de los Astute tampoco es un problema exclusivamente nacional. El Reino Unido se ha comprometido a desempeñar un papel esencial en AUKUS, y planea diseñar junto a Australia el futuro SSN-AUKUS, ampliar su capacidad industrial, sostener visitas más frecuentes al Indo-Pacífico y contribuir, desde 2027, a la presencia rotatoria de submarinos aliados en Australia Occidental.

 

Royal Navy: la flota que no llega

 

Es difícil no detenerse en el contraste entre la ambición tecnológica del acuerdo y las dificultades industriales de sus 3 participantes. Ningún sistema lo hace pero, en concreto los submarinos nucleares son acaso uno de esos sistemas de armas que no aparecen por el mero hecho de haber sido anunciados. Exigen una arquitectura industrial terriblemente compleja en la que confluyen astilleros, reactores, diques, personal cualificado, cadenas de suministro estables y presupuestos sostenidos durante décadas.

La construcción británica de los SSN-AUKUS debe comenzar mientras BAE Systems continúa trabajando en el último Astute y en los 4 grandes submarinos estratégicos de la clase Dreadnought. Rolls-Royce, por su parte, necesita ampliar la fabricación de reactores y el conjunto de la industria debe alcanzar una cadencia que el Reino Unido no mantiene desde hace generaciones.

En estas circunstancias, fijar el número definitivo de submarinos no es una cuestión puramente contable como ha podido comprobarse. La industria, por su parte, también necesita certezas: necesita conocer el volumen del programa para contratar trabajadores, ampliar instalaciones, reservar materiales y organizar una cadena de proveedores que debe mantenerse durante décadas. El antiguo jefe de la Royal Navy, almirante Lord Alan West, ha advertido que esperar hasta 2028 para tomar una decisión sobre el número de buques a construir puede generar nuevos problemas industriales. El excomandante Tom Sharpe, por su parte, ha relacionado esta demora con una práctica conocida, la de aplazar decisiones, ralentizar la construcción y terminar reduciendo el número final de cascos.

El Gobierno rechaza esa interpretación y afirma que las inversiones necesarias ya están en marcha, que el programa continúa dentro de su calendario y que la decisión de 2028 no afectará a las entregas, como al principio vimos. Ambas posiciones, quizá, puedan coexistir por el momento, ya que el calendario oficial no ha cambiado, pero no es menos cierto que no existe todavía un compromiso firme para construir 12 submarinos.

La aritmética de la disponibilidad. Resumen de números

Reino Unido mantiene 4 submarinos estratégicos Vanguard para garantizar su disuasión nuclear y aspira a substituirlos por otros 4 Dreadnought. En el ámbito convencional posee 5 Astute entregados, aunque ninguno ha sido observado navegando durante los últimos 100 días. Tiene otro submarino comisionado, el Agamemnon, que aún debe ser entregado y comenzar sus pruebas, y un séptimo, el Achilles, todavía en construcción.

Al mismo tiempo, promete una futura flota de hasta 12 SSN-AUKUS. La ambición es comprensible y probablemente necesaria. Rusia ha intensificado su actividad submarina, las infraestructuras críticas del fondo marino han adquirido una importancia estratégica creciente y AUKUS exige una presencia británica sostenida mucho más allá del Atlántico Norte.

Pero la potencia naval no se mide por la generosidad de los planes. Nunca lo hace. Tampoco por el número de veces que aparece la expresión “hasta” delante de una cifra. Se mide por los submarinos capaces de abandonar el muelle, sumergirse y cumplir su misión. Se mide, en suma, por la operatividad.

Londres decidirá en 2028 si quiere construir 12, 11 o menos SSN-AUKUS. Pero antes deberá demostrar que puede devolver al mar los que ya tiene. Porque 12 submarinos futuros pueden ser una estrategia. Ninguno navegando durante más de 3 meses es, sencillamente, una ausencia.

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

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