El contrato con Destinus comprende 2 sistemas completos y 20 interceptores, pero su verdadero alcance está en la integración del Hornet con los sensores y el sistema de combate de las fragatas Santa María. La Armada ensaya así una solución hard-kill específicamente concebida para hacer frente a amenazas aéreas de bajo coste sin consumir misiles antiaéreos convencionales

Jorge Estévez-Bujez
La Armada ha decidido incorporar a su arquitectura de defensa contra sistemas aéreos no tripulados una solución que supone una aproximación sensiblemente distinta de las armas antiaéreas convencionales que viene operando. La Jefatura de Apoyo Logístico ha contratado con Destinus Spain(1) el suministro de sistemas de interceptación C-UAS de un solo uso, correspondientes al Hornet Block 1, tras la experimentación previa realizada tanto en tierra como desde una fragata de la clase Santa María.
Vídeo sobre la prueba del Hornet B1 en la Armada
En términos meramente de adquisición, el contrato, que a priori puede parecer contenido en el número de sistemas y su asignación económica, asciende a 1,15 millones de euros, se tramita por el procedimiento de emergencia y establece un plazo de ejecución de 90 días naturales. Destinus Spain es la compañía adjudicataria y el documento contractual ya define el objeto como la adquisición de «sistemas aéreos interceptadores de un solo uso C-UAS», así como la elaboración de los 4 elementos esenciales de su Apoyo Logístico Integrado. El contrato establece, además, los habituales 2 años de garantía desde la recepción de conformidad por la Armada.
Pero reducir la operación a la compra de 20 aeronaves sería inexacto, porque el Pliego de Prescripciones Técnicas revela que se adquieren en realidad 2 conjuntos operativos completos, cada uno constituido por una estación de control integrada, 2 lanzadores neumáticos y 10 efectores de combate. A ello se añade un sistema específico de entrenamiento, herramientas y repuestos, formación, pruebas de aceptación, apoyo a la instalación a bordo, integración con el sistema de combate y asistencia en los trámites de aeronavegabilidad militar.
Es, por tanto, una adquisición pequeña en cantidad, cierto, pero bastante más ambiciosa desde el punto de vista de la implantación de una nueva capacidad, que es donde radica la verdadera importancia de la noticia.
El Hornet Block 1
Destinus detalla el Hornet B1 como un interceptor destinado a combatir amenazas aéreas subsónicas y, en particular, UAV kamikaze, o unidireccional, drones ISR, municiones merodeadoras y ataques coordinados de drones.
El sistema emplea inicialmente información procedente de radares externos y completa la interceptación mediante un sistema terminal autónomo. El fabricante afirma igualmente un alcance superior a 75 kilómetros, una carga útil de 1,5 kg, capacidad para trabajar en entornos sin GNSS y guiado EO/IR y radar. Destinus también destaca su aptitud frente a sistemas aéreos de Grupo 3 y ataques de enjambre.
La realidad es que el pliego español no exige esos 75 kilómetros de alcance que sostiene Destinus. Es mucho más concreto: establece un alcance eficaz superior a 18 kilómetros frente a una amenaza tipo Shahed-136, una velocidad del interceptor de al menos 250 km/h y capacidad para neutralizar un blanco de hasta 300 kg que se desplace a 235 km/h. También exige un techo mínimo de 4000 metros.
La diferencia es importante, porque los 75+ km constituyen la envolvente anunciada por Destinus y los 18+ km de la Armada frente a un blanco expresamente definido son el requisito operativo mínimo contractual que la Armada obliga al sistema suministrado a cumplir.
Características del Hornet B1 contratado por la Armada
| Característica | Hornet B1 / requisito Armada |
| Función | Interceptor aéreo C-UAS hard-kill de un solo uso |
| Amenazas principales | UAV de ataque unidireccional, ISR, munición merodeadora, UAS subsónicos y ataques coordinados |
| Alcance declarado por Destinus | 75+ km |
| Alcance eficaz mínimo exigido por la Armada | >18 km contra amenaza tipo Shahed-136 |
| Velocidad del interceptor | ≥300 km/h |
| Blanco exigido | Capacidad contra amenaza de 235 km/h y 300 kg |
| Techo mínimo | 4000 m sobre el nivel del mar |
| Carga útil declarada | 1,5 kg |
| Cabeza de combate exigida | Fragmentación directa, detonación por proximidad o impacto |
| Navegación | VNS + GNSS + IMU/INU |
| GNSS denegado | Sí |
| Guiado inicial | Datos procedentes del sistema de combate/radar |
| Guiado intermedio | Autónomo o semiautónomo seleccionable |
| Guiado terminal | Autónomo EO/IR |
| Propulsión | Motor eléctrico brushless + hélice |
| Energía | LiPo o Li-ion |
| Lanzamiento | Neumático, sin booster de combustible sólido |
| MTOW contractual máximo | 15 kg |
| Envergadura contractual máxima | 1,6 m |
| Longitud contractual máxima | 1,5 m |
| Temperatura de operación | –20 a +40 ºC |
| Recuperación | No para el efector de combate; los ejemplares de entrenamiento son recuperables |
| Empleo | Naval y terrestre |
| Estado industrial | B1 declarado por Destinus en producción en serie |
Las dimensiones, masa, prestaciones mínimas, arquitectura de guiado, propulsión y características de la cabeza de combate proceden directamente del pliego técnico de la Armada. Las cifras de 75+ km y 1,5 kg corresponden a la ficha pública del fabricante.
Una cabeza de combate, no un simple dron que embiste
Otro aspecto que merece atención es la naturaleza del efecto terminal. El Hornet contratado por la Armada no depende exclusivamente de una colisión contra el objetivo. La Armada, a través del referido pliego, quiere una cabeza de guerra de fragmentación directa, destinada a destruir físicamente la amenaza mediante impacto directo o activación por proximidad.
La cabeza de combate debe almacenarse además separada del vehículo para poder realizar la carga de las baterías a bordo bajo condiciones de seguridad adecuadas, lo que acerca conceptualmente el Hornet a un pequeño interceptor antiaéreo reutilizando tecnologías propias de un UAV —propulsión eléctrica, navegación visual y vuelo aerodinámico—, más que a los drones interceptores de colisión, algo más sencillos.

Imagen del momento exacto del lanzamiento de prueba del Hornet a bordo de una fragata F-81, primera de la clase Santa María
Lo que solicita la Armada
Durante la fase inicial, el Hornet no tiene que descubrir por sí mismo una amenaza situada a decenas de kilómetros. El sistema recibe la traza del objetivo procedente del sistema de combate del buque o de un radar especializado C-UAS.
Después del lanzamiento, el sistema dispone de navegación autónoma hasta su estabilización. El guiado intermedio puede ser autónomo o semiautónomo y, finalmente, el interceptor debe efectuar por sí mismo la adquisición terminal mediante sensores EO/IR.
La navegación combina Visual Navigation System (VNS), GNSS e instrumentos inerciales IMU/INU, precisamente para mantener la capacidad de vuelo cuando la señal satelital resulte degradada o denegada. Esto tiene una consecuencia operativa importante, porque el Hornet es un efector, no un sistema C-UAS aislado. Su rendimiento final depende en gran medida de la calidad de la detección, clasificación y generación de trazas realizadas por el buque.
El iKeeper y la arquitectura C-UAS de las F-80
Este es uno de los elementos más interesantes del contrato español. La Armada obliga expresamente a que el sistema pueda recibir las trazas de amenazas procedentes del Combat Direction System de las fragatas Santa María o, como mínimo, del radar C-UAS iKeeper instalado a bordo. Y, por supuesto, eso no es una referencia casual.
Las F-80 han servido durante los últimos años como banco operativo para el desarrollo acelerado de ciertas capacidades contra UAV. Un artículo profesional de la Revista General de Marina, firmado por el excomandante de la 41.ª Escuadrilla, Ernesto Grueso García, explicaba cómo la Armada ha ido instalando y ensayando distintos elementos destinados a responder a la amenaza de los UAS, especialmente ante los despliegues en el mar Rojo, Bab el-Mandeb y el golfo de Adén.
Entre ellos figura el sistema C-UAS Crow, cuyo radar iKeeper está específicamente optimizado para detectar UAV de baja superficie radar.
El proceso se ha realizado progresivamente en distintos barcos. El radar estuvo instalado inicialmente en la Canarias (F-86), posteriormente en la Numancia (F-83) y, según la publicación de la Armada de noviembre de 2025, había alcanzado una configuración más definitiva en la Santa María (F-81) y la Reina Sofía (F-84), sobre una bancada específica a popa de ambos buques.
A ello se une el sistema C4ARMS, que fusiona las detecciones procedentes de radar y sensores ESM y permite integrar otros medios de respuesta. La misma arquitectura se había combinado ya con sistemas hard-kill como Guardian 2.0, Sentinel 30 y, experimentalmente, el misil Mistral.
El Hornet añade ahora a esa defensa una capa cinética completamente diferente, porque no obliga a aproximar el objetivo hasta el alcance de un cañón de 30 mm ni consume un misil antiaéreo convencional, y puede, en cambio, ser enviado hacia la amenaza a varios kilómetros del buque y completar su propia fase terminal.
Elementos del contrato de la Armada
| Elemento | Cantidad |
| Sistemas operativos completos | 2 |
| Estaciones de control integradas | 2 |
| Lanzadores neumáticos operativos | 4 |
| Hornet/efectores de combate | 20 |
| Catapulta neumática de entrenamiento | 1 |
| Blancos aéreos para prácticas | 5 |
| Drones de entrenamiento recuperables | 5 |
| Lote de herramientas y repuestos | 1 |
| Programa de formación | 1 |
| Integración en buque y sistema de combate | Incluida |
| Apoyo de aeronavegabilidad militar | Incluido |
| Apoyo logístico integrado | Incluido |
Los 5 drones recuperables deberán disponer de paracaídas y posibilidad de recuperación mediante deep stall. Además, el programa de instrucción tendrá una duración mínima de 40 horas, incluyendo teoría, simulación, vuelo y mantenimiento. La garantía técnica exigida por el PPT era como mínimo de 12 meses, mientras que el contrato finalmente formalizado establece 2 años desde la recepción.
Una compra dirigida expresamente a las fragatas Santa María
Las veteranas Santa María son las destinatarias de los sistemas Hornet B1, porque así lo especifica la documentación contractual: la arquitectura de integración será «a bordo de fragatas FFG clase Santa María» y, al mismo tiempo, el Hornet recibirá datos del CDS de estas fragatas o del iKeeper.
Además, la demostración naval realizada por Destinus tuvo como plataforma a la 1ª de la serie, la F-81 Santa María. El fabricante anunció el 18 de junio pasado que había efectuado con la Armada un lanzamiento del Hornet B1 desde esa fragata mediante una configuración naval contenerizada.
Por tanto el, por ahora, primer destino técnico y operativo del sistema son las fragatas de la 41.ª Escuadrilla. Lo que no dice la documentación pública es qué 2 buques recibirán inicialmente ambos sistemas contratados.
La Santa María es evidentemente el candidato más avanzado, por haber realizado la demostración. La existencia del iKeeper en Santa María y Reina Sofía haría técnicamente razonable contemplar esta última, pero aún no existe una designación pública que permita darlo como hecho.
Sobre la posibilidad de instalación posterior en otros buques, técnicamente es, en efecto, posible. Pero no consta documentalmente aún.
La filosofía del Hornet está ideada en torno a la premisa de favorecer la integración en plataformas ya existentes. Para ello, Destinus está desarrollando con CUBEDIN y Odense Maritime Technology un concepto naval modular que incorpora la familia Hornet a módulos normalizados de 10 ó 20 pies, precisamente para reducir modificaciones estructurales y permitir su utilización por diferentes clases de buques.
Ello permite considerar técnicamente fundada la extensión del sistema a futuros candidatos, lo que, en teoría, capacitaría a otros buques españoles con espacio de cubierta y posibilidad de aportar datos de sensores: F-100, BAM, buques anfibios o auxiliares de alto valor.
La diferencia entre “puede integrarse” y “se integrará” es fundamental y la prudencia aconseja siempre conservarla.
También habrá que comprobar qué camino se elige en las futuras F-110. Por concepto operativo, una defensa económica contra UAV sería perfectamente pertinente en ellas, pero no hay por ahora una decisión pública que vincule Hornet con las nuevas fragatas.
Las pruebas españolas
El recorrido del Hornet en España no comenzó en la Armada; arrancó en el Ejército de Tierra, a finales del pasado 2025.
Destinus participó en la Campaña de Experimentación Táctica organizada por el Centro de Fuerza Futura 2035 en Viator, Almería. El fabricante informó entonces de una interceptación autónoma de un blanco aéreo dentro del proceso de evaluación de tecnologías emergentes del Ejército.
Una nueva experimentación terrestre tuvo lugar en 2026, en la que, durante TEC 3, en la Base Álvarez de Sotomayor, Destinus volvió a presentar el Hornet B1 mediante una interceptación real lanzada desde contenedor, en una campaña que recibió además la visita de Su Majestad Felipe VI.

Por su parte, la prueba naval desde la F-81 ya supone el siguiente salto cualitativamente más importante. El lanzamiento desde la fragata Santa María es un hito, sin lugar a dudas remarcable, dentro del recorrido del Hornet en las Fuerzas Armadas españolas.
Legítimamente satisfecha, Destinus destacó que la demostración permitió validar el concepto de despliegue contenerizado en una plataforma naval existente y estudiar una capa adicional de protección frente a amenazas aéreas.
Sea como fuere, es oportuno ser prudentes tras la «prueba de interceptación» en este caso. No porque no se haya producido, en efecto, la exitosa interceptación. De hecho, el fabricante acredita inequívocamente el lanzamiento desde la fragata y la demostración de la arquitectura naval, sino porque no se ha publicado todavía un informe completo de evaluación, Pk, condiciones del blanco, distancia efectiva de interceptación o secuencia detallada de adquisición y destrucción. Lo que sería del todo deseable para abundar en los detalles técnicos que permitieran conocer el hito en toda su amplitud.
Otras pruebas de recepción pendientes
Contrariamente a lo que se pueda creer, la compra tampoco implica la aceptación automática del sistema. La Armada, toda vez cerrado el acuerdo, exige la inspección de los 2 sistemas y los 20 efectores; el ensayo en seco de los mecanismos de lanzamiento; la comprobación de comunicaciones en red; la recepción de trazas procedentes del CDS de las fragatas o del radar iKeeper; y, al menos, un lanzamiento real con la catapulta de entrenamiento seguido de la recuperación segura del UAV empleado.
Es decir, el contrato incorpora una fase de aceptación que debe comprobar precisamente algunos de los elementos esenciales para convertir un producto industrial en una capacidad naval real y plenamente operativa en la Armada.
Precedente neerlandés: Hornet B2
Fuera de España existe un caso especialmente relevante, aunque no se trata de la versión adquirida por la Armada.
El Ministerio de Defensa neerlandés anunció el 24 de agosto pasado la contratación de una nueva capacidad cinética C-UAS para la Royal Netherlands Navy. La comunicación oficial señala que estará compuesta por una estación base y un sistema de lanzamiento de interceptores y que deberá evolucionar mediante campañas de pruebas desde una solución inicialmente terrestre hacia una configuración operativa naval.
Destinus identifica ese sistema como el Hornet Block 2.
El programa neerlandés comprende suministro de interceptores B2, integración en varios buques de la Marina Real neerlandesa, apoyo logístico y una fase de Concept Development & Evaluation que debe concluir en el segundo trimestre de 2027, camino ya de una posible capacidad operativa inicial.
El B2 es un desarrollo significativamente distinto. Veamos esta tabla para diferenciarlos
| Hornet B1 | Hornet B2 | |
| Función principal | Interceptor C-UAS | Interceptor + ataque de precisión |
| Alcance declarado | 75+ km | 150+ km |
| Carga útil | 1,5 kg | 3 kg |
| Lanzamiento | Neumático en configuración española | Contenedor sellado + booster |
| Crucero | Eléctrico | Eléctrico tras booster |
| Objetivos | Amenazas aéreas subsónicas | Amenazas aéreas + objetivos terrestres/marítimos |
| Enjambre coordinado | Sí | Arquitectura AI avanzada y asignación dinámica |
| Estado | Producción en serie | Desarrollo/industrialización naval |
El Ministerio neerlandés confirma oficialmente la intención de dotar a la flota de esta capacidad y explica la razón primordial, que no es otra que el crecimiento de la amenaza de drones de medio alcance, el cual exige medios adicionales además de la actual panoplia de armas navales.
Una nueva capa, no el substituto de los misiles navales
Una cuestión central para valorar Hornet es entender qué problema pretende solucionar. Porque no compite realmente con los ESSM, SM-2, RAM o Mistral por el mismo espacio operativo. Ni tampoco substituye al cañón.
Su razón de ser está en el vacío económico y táctico existente entre las contramedidas electrónicas y los interceptores antiaéreos tradicionales.
Un UAV de ataque unidireccional relativamente barato puede obligar a un buque de guerra a emplear un misil cuyo coste puede resultar desproporcionado. Y, todavía más importante, un ataque numeroso puede obligarlo a consumir rápidamente una revista limitada de interceptores diseñada originalmente para amenazas de bastante mayor valor y peligrosidad para la supervivencia del buque.
Hornet pretende insertar otra opción en la secuencia, que podría establecerse más o menos así:
detección → identificación → guerra electrónica → Hornet → cañón/CIWS → misil convencional, seleccionando el arma apropiada según blanco, distancia y situación táctica.
No se trata, en ningún caso, de una secuencia de empleo por distancias, sino de una representación simplificada de las distintas capas y opciones de respuesta disponibles, cuya utilización dependerá de la naturaleza de la amenaza, la situación táctica y las reglas de enfrentamiento.
La experiencia de la Armada con las F-80 apunta hacia esa filosofía de capas: iKeeper y otros sensores para detección, perturbadores para soft-kill, Guardian/Sentinel para defensa cinética próxima y ahora un interceptor autónomo que puede extender la defensa hard-kill a mayor distancia.
Profundidad del cargador
El concepto tiene además una virtud potencial que no suele aparecer en las comparaciones puramente cinemáticas: aumentar el número de interceptores disponibles sin ocupar VLS.
En un buque con una capacidad limitada de celdas verticales (no es el caso de las Santa María, que portan un único lanzador Mk 13 mod. 4, de un solo raíl), cada misil empleado contra un dron deja de estar disponible para combatir un avión, un misil antibuque u otra amenaza de mayor entidad.
Un sistema exterior, ligero y modular de interceptores C-UAS puede aumentar considerablemente la profundidad defensiva sin modificar el silo principal. Y este es precisamente el argumento que está llevando a otras marinas a buscar una categoría intermedia de efectores, que ayude a suplir carencias y añada “cargador”
La ventaja no consiste únicamente en que cada disparo pueda ser más barato, naturalmente; consiste además en evitar gastar el inventario más valioso contra la amenaza más barata.
Finalmente, con todos los datos sobre la mesa, podemos afirmar que el Hornet no es una solución universal. Es otra cosa. Su velocidad de 250 km/h y su naturaleza eléctrica indican claramente el tipo de amenaza para la que está optimizado. No constituye, en su configuración B1, el relevo de un misil antiaéreo frente a amenazas supersónicas, misiles antibuque de altas prestaciones o aeronaves de combate. Es un sistema creado exactamente para cubrir lagunas, añadir probabilidades de impacto, abaratar costes, sumar en el pañol y ocupar una franja que ha surgido al abrigo de la amenaza más extendida en los últimos tiempos: UAS.
Valoración
La adquisición en España por la Armada resulta muy interesante, precisamente porque no pretende resolver todo el problema C-UAS con una única arma.
La Armada lleva varios años desarrollando en las F-80 una arquitectura de sensores, mando y control, guerra electrónica y armas cinéticas destinada a responder a una amenaza que hace tiempo dejó de ser marginal. El Hornet B1 encaja en esa evolución como un nuevo efector situado entre las contramedidas blandas y los sistemas antiaéreos convencionales.
Desde el punto de vista técnico, cabría destacar algunos elementos finales que ayuden descriptivamente a construir una imagen final del sistema, más allá de la tabla de características, como son la utilización de los sensores del propio buque. Porque la exigencia de recibir trazas del CDS o del iKeeper evita convertir Hornet en una burbuja independiente y apunta hacia su verdadera integración en el sistema defensivo. Añadir la navegación multifuente y capacidad GNSS-denied, necesaria frente a una amenaza que, presumiblemente, operará en un ambiente de intensa guerra electrónica. También la modularidad y el lanzamiento neumático, que reducen las exigencias para incorporar el sistema a buques ya en servicio y evitan el empleo de un booster pirotécnico durante la salida del lanzador. Y el que probablemente es el más trascendente para el departamento económico de cualquier ejército: la relación entre coste, número de interceptores y valor de la amenaza combatida.
La cantidad adquirida —20 efectores distribuidos en 2 sistemas— no nos permite hablar todavía de una capacidad desplegada a escala de flota. Es más razonable interpretar este contrato como el paso desde la experimentación hacia una primera capacidad operativa y de integración, acompañado deliberadamente por formación, sostenimiento, documentación logística y conexión con los sistemas del buque.
En ese sentido, el dato decisivo no son los 20 Hornet. Lo importante es que la Armada está pagando ya por integrarlos, sostenerlos, formar a sus operadores y hacerlos funcionar como parte del sistema de combate de una fragata.
Si las pruebas de recepción, la integración y el comportamiento en la mar confirman las prestaciones esperadas, entonces sí existirán las bases técnicas y logísticas para ampliar el número de efectores, extender la solución a más unidades o valorar futuras versiones.
Por el momento, Hornet B1 debe describirse exactamente por lo que es: un interceptor C-UAS subsónico, ligero y relativamente sencillo de desplegar, concebido para proporcionar profundidad de cargador y una alternativa económicamente proporcionada frente a drones y municiones merodeadoras, que la Armada está introduciendo de manera controlada sobre las fragatas Santa María.
Ni más, ni menos.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es
(1) Empresa europea con sede en numerosos países del continente, matriz en Países Bajos, y origen en Suiza

