Tras años de problemas y retrasos, la NUSHIP Hunter comienza su fase de ensamblaje en Osborne mientras Canberra mantiene un programa reducido a 6 unidades y reorganiza su futura flota de superficie

Redacción
Australia ha alcanzado uno de los principales hitos industriales del programa Hunter con la colocación de la quilla de la primera fragata de la clase, la futura NUSHIP (New Ship) Hunter, en el astillero naval de Osborne, en Australia Meridional. La ceremonia se celebró ayer, 24 de agosto, y supone el comienzo de la integración de las grandes secciones que terminarán conformando el casco del nuevo buque antisubmarino de la Royal Australian Navy.

Ceremonia de la puesta de la quilla. BAE
La construcción corre a cargo de BAE Systems Maritime Australia, que señala que los 2 bloques empleados en la ceremonia forman parte de las primeras grandes secciones del buque y serán unidos progresivamente al resto de la estructura. El Gobierno australiano confirma, por su parte, que 20 de los 22 bloques correspondientes a la primera fragata se encuentran ya en construcción.
La ceremonia ha seguido la tradicional costumbre naval de colocar una moneda bajo la quilla. En ella participaron, entre otros, el ministro australiano de Industria de Defensa, Pat Conroy, y el jefe de la Royal Australian Navy, vicealmirante Matthew Buckley. BAE Systems considera el acontecimiento uno de los hitos fundamentales alcanzados hasta ahora por un programa destinado a producir en Australia una nueva generación de grandes combatientes de superficie.
La primera Hunter deberá ser entregada a la Marina australiana a comienzos de la década de 2030. Las fragatas se construyen sobre la base del diseño británico Type 26 Global Combat Ship, aunque profundamente adaptado a los requisitos australianos, y estarán especialmente orientadas a la guerra antisubmarina. Incorporarán tecnología radar desarrollada en Australia y elementos estadounidenses del sistema de combate.
Un programa de enorme importancia, pero con una trayectoria complicada
La colocación de la quilla constituye un avance importante, aunque se produce después de una trayectoria que difícilmente puede calificarse de sencilla.
Las Hunter fueron concebidas para convertirse en uno de los pilares de la futura flota australiana. El programa nació con una ambición considerablemente mayor que la actual, pero las sucesivas revisiones de la estructura naval de Australia terminaron modificando profundamente la composición prevista de su fuerza de superficie. La serie Hunter ha quedado finalmente limitada a 6 fragatas, mientras Canberra ha decidido complementar su flota con una nueva clase de fragatas de propósito general y mantener y modernizar los 3 destructores Hobart.
La decisión forma parte de una transformación de gran calado de la Royal Australian Navy. Como explicábamos recientemente en DYS al analizar la profunda modernización de los destructores Hobart, Australia necesita mantener esos buques durante varias décadas, precisamente mientras entran progresivamente en servicio las nuevas Hunter y las fragatas japonesas seleccionadas para completar la futura fuerza de superficie.
Lea aquí el artículo sobre la MLU de los Hobart: Los «Bazán» de las antípodas. Australia en la gran modernización de los destructores Hobart

Los Hobart, camino de su media vida y con una modernización muy adecuada
El Gobierno australiano, con sus decisiones, ha terminado reconociendo la necesidad de reequilibrar la flota. La estructura resultante ya no descansa únicamente sobre un reducido número de grandes buques de altas prestaciones, sino sobre una combinación de Hobart modernizados, 6 Hunter y una nueva serie de fragatas de propósito general, con la intención de aumentar tanto el número de unidades disponibles como la capacidad de combate de la fuerza.
Las dificultades del programa también están estrechamente relacionadas con la complejidad de transformar el Type 26 británico en un buque específicamente australiano. Las Hunter integrarán sistemas nacionales y estadounidenses sobre una plataforma originalmente británica, una combinación que incrementa considerablemente el trabajo y las dificultades de ingeniería, integración y validación. No se trata, por tanto, de construir en Osborne una copia directa de la fragata británica, sino de producir una variante diferenciada para las necesidades de la Royal Australian Navy.
BAE Systems mantiene que el programa ha avanzado hasta una fase industrial mucho más madura. Además de la fabricación de los bloques del primer buque, la compañía ha ido cerrando contratos con suministradores australianos para componentes estructurales y equipos, y considera que la clase Hunter será una pieza fundamental de la capacidad industrial naval soberana del país. El programa sostiene actualmente, según el Gobierno, más de 2500 empleos directos, a los que se suman unos 5000 puestos de trabajo en la cadena de suministro australiana.
La Hunter comienza finalmente a tomar forma
La colocación de la quilla no resuelve las dificultades acumuladas durante el desarrollo del programa, pero marca una frontera industrial definida, y eso, en un proyecto como este, es algo muy importante. La primera fragata ya ha dejado atrás la fase en la que el Hunter podía contemplarse principalmente como una sucesión de diseños, modificaciones y fabricación separada de bloques.
La NUSHIP Hunter comienza ahora a tomar físicamente la forma de un buque.
Para Australia, consciente de que los problemas, quizá, no hayan terminado, el desafío será mantener a partir de este momento el ritmo de construcción y evitar que la complejidad técnica de una de las fragatas más sofisticadas previstas para la Royal Australian Navy vuelva a trasladarse al calendario.
Las Hunter siguen siendo, pese a las revisiones sufridas por el programa, una parte esencial de la futura Marina australiana. Su especialización antisubmarina, combinada con los Hobart modernizados y las nuevas fragatas de propósito general, conformará buena parte de la fuerza de superficie con la que Canberra pretende afrontar durante las próximas décadas un entorno estratégico del Indo-Pacífico cada vez más exigente.
Redacción
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