FASE 1: «El génesis y la ambición» (el despertar)
Crónica técnica y política del programa secreto que convirtió a España en una potencia nuclear latente
El silencio de los gigantes

España es hoy una potencia nuclear en suspenso. Tras las puertas blindadas del Centro Nacional de Inteligencia y los sótanos del CIEMAT, no descansan proyectiles, sino algo mucho más peligroso para el equilibrio geopolítico: el conocimiento. El Proyecto Islero no fue una aventura científica fallida, sino el diseño de un seguro de vida nacional que otorgó a España una autonomía estratégica que aún hoy, bajo el paraguas de la OTAN, define nuestra postura en el Mediterráneo. Esta es la crónica de la soberanía que España decidió guardar en una caja fuerte para poder integrarse en el mundo moderno, sin olvidar nunca cómo volver a ser un gigante.
Lo que debes saber: 3 claves del Proyecto Islero
• 1. No fue una utopía, fue ingeniería: España no solo diseñó la bomba sobre el papel; construyó la infraestructura real. El reactor Vandellós I producía la materia prima, el Coral-1 calculaba la explosión y el INTA desarrollaba los misiles para lanzarla.
• 2. La «Diplomacia de la Caja 347»: España no posee armas activas, pero mantiene una Latencia Nuclear. Bajo la Ley de Secretos Oficiales de 1968, el Estado custodia los planos y procesos que permitirían reactivar el programa en un plazo de meses si la seguridad nacional se viera amenazada.
• 3. Un factor de poder silencioso: el secreto del Proyecto Islero actúa como un blindaje invisible en nuestras relaciones con el Magreb y la OTAN. Es la garantía de que España posee el «Saber Hacer» necesario para defender su integridad territorial de forma autónoma.
El «Proyecto Islero» fue una realidad administrativa y técnica que dejó una infraestructura latente en España. Aquí se detalla cómo se estructuró y qué queda de aquel plan.
1. El origen real: la dictadura y la autarquía tecnológica
En 1963, el general Muñoz Grandes encargó a Guillermo Velarde (catedrático de Física Nuclear y general del Aire) el estudio de la viabilidad de una bomba atómica española. El enfoque fue puramente pragmático:
• El combustible: España disponía de las segundas mayores reservas de uranio de Europa. No necesitaba importar la materia prima.
• La tecnología: se optó por el plutonio-239, que se obtiene irradiando uranio en reactores de investigación.
• El centro neurálgico: se creó el Centro de Energía Nuclear Juan Vigón en la Ciudad Universitaria de Madrid. Allí se instaló el reactor Coral-1, un reactor rápido que utilizaba uranio enriquecido para producir plutonio.

«Inauguración del Centro Juan Vigón (1958). Velarde y la cúpula técnica sentando las bases del programa. En la imagen: Guillermo Velarde, en el centro, con Francisco Oltra y José María Otero de Navascués a su derecha, y Javier Goicolea, Paul Barbour y Robert Loftness, a su izquierda, en la inauguración del Centro Nacional de Energía Nuclear en la Ciudad Universitaria de Madrid, en diciembre de 1958 [Ministerio de Defensa]
2. Los hitos técnicos (realidad documentada)
España llegó a un nivel de desarrollo tal que, en los años 70, la CIA consideraba a España como el país europeo con más probabilidades de convertirse en potencia nuclear después de Francia y Reino Unido.
• La Instalación de Reprocesamiento: en los años 70 se planificó en secreto una planta de reprocesamiento de combustible gastado en Soria (Planta de Querejeta). Su función era extraer el plutonio de las barras de combustible de las centrales comerciales.
• La bomba de Vandellós I: esta central de tecnología francesa era perfecta para fines militares, ya que utilizaba uranio natural y grafito, produciendo un plutonio de alta pureza ideal para armamento.

«Vandellós I: Más que una central eléctrica, una fábrica de Plutonio-239 de alta pureza.» La central Vandellós-1 proporcionaba plutonio de uso militar a los gobiernos de Franco y De Gaulle, se conectó a la red eléctrica en Marzo de 1972.
3. El frenazo: de Carrero Blanco a la firma del TNP
El realismo histórico nos muestra que España no abandonó el proyecto por falta de capacidad, sino por presión diplomática extrema:
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Presión de EE. UU.: tras el asesinato de Carrero Blanco y la posterior Transición, Estados Unidos condicionó el apoyo a la democracia española y la entrada en la OTAN a la firma del Tratado de No Proliferación (TNP).
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Las Salvaguardias de la OIEA: al firmar el TNP en 1987, España aceptó que inspectores internacionales monitorizaran cada gramo de material fisible en sus centrales.

“La última imagen de Carrero Blanco: la presión de Washington sobre el programa nuclear español fue determinante.»
4. La infraestructura latente (capacidad de «Breakout»)
En términos realistas de defensa, se habla de la «Capacidad de Breakout». Esto significa que un país no posee armas, pero tiene todo lo necesario para fabricarlas en un tiempo récord si las condiciones geopolíticas cambian.
• Ciclo de combustible: España tiene la tecnología para fabricar elementos de combustible nuclear (planta de ENUSA en Salamanca).
• Ingeniería de precisión: la industria de defensa española (especialmente en el sector aeronáutico y de misiles con empresas como Indra o Navantia) posee la capacidad de fabricar vectores de lanzamiento (misiles de crucero) y sistemas de guiado sin ayuda externa.
• Conocimiento acumulado: el CIEMAT (sucesor de la Junta de Energía Nuclear) mantiene a científicos de élite que comprenden perfectamente la física de partículas y la gestión de materiales radiactivos.
5. El escenario geopolítico real
Hoy en día, el «Proyecto Islero» no existe como un búnker lleno de misiles, sino como una opción estratégica. La Ley de Secretos Oficiales de 1968 (aún vigente en gran parte) protege los detalles técnicos de los experimentos realizados en los años 70.
Si un Gobierno español decidiera reactivar esta capacidad, no empezaría de cero; lo haría sobre los cimientos de un programa que estuvo a meses de realizar su primera prueba en el desierto del Sáhara a principios de los años 70.
Los detalles técnicos de por qué el reactor Coral-1 era la pieza clave para la creación de las primeras ojivas.
El reactor Coral-1 fue el corazón técnico del programa nuclear español y el ejemplo más realista de cómo un país puede desarrollar capacidad militar bajo el paraguas de la investigación civil. No era un reactor para generar electricidad, sino un «reactor de investigación» diseñado específicamente para estudiar la física de los neutrones rápidos.
6. El Reactor Coral-1: una fábrica de plutonio

El 27 de diciembre del año 1958, Franco y el almirante Luis Carrero Blanco, a la derecha del dictador, inauguraron el Centro Nacional de Energía Nuclear Juan Vigón en la Ciudad Universitaria de Madrid. En la imagen, Franco observa atentamente la estructura del primer reactor instalado en territorio español con capacidad para reprocesar uranio.
Instalado en el Centro Nacional de Energía Nuclear «Juan Vigón» (Madrid) a finales de los años 60, el Coral-1 era un reactor rápido de potencia cero. Su diseño era crítico para el Proyecto Islero por tres razones técnicas:
• Uso de uranio enriquecido: a diferencia de los reactores convencionales, el Coral-1 utilizaba uranio enriquecido al 90% (proporcionado originalmente por EE. UU. para fines civiles), una pureza muy cercana a la necesaria para una detonación.
• Espectro de neutrones rápidos: este tipo de reactor permitía a los científicos españoles liderados por Guillermo Velarde calcular con exactitud la masa crítica necesaria para una explosión nuclear.
• Capacidad de producción: aunque su tamaño era pequeño, servía como modelo a escala para reactores mayores que podrían «transmutar» uranio natural en Plutonio-239, el material preferido para ojivas compactas.
7. La física de la ojiva de implosión

Esquema de ojiva
Corte del esquema de la bomba atómica española planeada por Velarde. ‘PROYECTO ISLERO’ (EDITORIAL ALMUSARA) / Instituto de Fusión Nuclear
El objetivo del Proyecto Islero no era una bomba de uranio (estilo Hiroshima), sino una de implosión de plutonio (estilo Nagasaki). El realismo técnico de este plan se basaba en:
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La esfera de plutonio: se requería una esfera del tamaño de una naranja. No fue solo teoría. En 1973, el proyecto culminó en la creación física de dos ojivas nucleares experimentales. Lejos de ser maquetas, eran esferas de precisión de 27 cm de diámetro y 40 cm de largo, con un peso de 23 kilos. El diseño nació en el Centro Juan Vigón (Madrid), pero su ensamblaje final involucró a la Fábrica de Uranio de Andújar (Jaén) y la Fábrica de Agua Pesada de Sabiñánigo (Huesca).
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Lentes explosivas: el mayor reto técnico que España investigó fue la creación de explosivos convencionales de alta precisión que debían detonar al mismo tiempo (con una diferencia de nanosegundos) para comprimir el plutonio.
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Iniciador de neutrones: un dispositivo en el centro de la esfera que «disparara» la reacción en cadena en el momento exacto de la máxima compresión.


«Esquema técnico de la ojiva española: ingeniería de precisión para la compresión del núcleo.»
La figura superior es el esquema de una bomba termonuclear basada en el método Ulam-Teller. La figura inferior es la aplicación de este método para la producción de energía eléctrica.
G. Velarde y A. Rivera. Instituto de Fusión Nuclear (UPM)
8. El vector de lanzamiento: realismo aeroespacial
España no planeaba lanzar misiles intercontinentales al estilo de la URSS o EE. UU. El plan realista de los años 70 y 80 se centraba en la adaptación de armamento existente:
• Misiles de crucero: la tecnología de motores de reacción pequeños (turbofanes) era accesible para la industria española. Un misil de crucero puede lanzarse desde un buque convencional o un avión, vuela a baja altura para evitar el radar y no requiere los costosos silos de lanzamiento de los misiles balísticos.
• Bombas de caída libre: se contempló la adaptación de los cazas Phantom F-4 o los Mirage F1 de la Fuerza Aérea Española para transportar dispositivos nucleares tácticos.
9. El «estatus de umbral» (nuclear latency)
En términos de realismo estratégico actual, España se mantiene en lo que se conoce como «Latencia Nuclear». Esto no significa que haya bombas escondidas, sino que el país posee:
• Conocimiento (Know-how): científicos entrenados en el ciclo de combustible completo.
• Materia prima: acceso a uranio y capacidad de fabricación de combustible en la planta de Juzbado (Salamanca).
• Componentes: una industria electrónica y de explosivos de primer nivel (como EXPAL o Indra) capaz de fabricar los detonadores y sistemas de guiado.
El Proyecto Islero demostró que la diferencia entre un programa nuclear civil avanzado y uno militar es, fundamentalmente, una decisión política y un cambio en la configuración de los componentes que ya existen en el país.
10. La Ley de Secretos Oficiales de 1968: El «cofre» de Islero
Para profundizar con rigor, debemos analizar el «escudo jurídico» que mantiene al Proyecto Islero en un limbo legal y técnico. El realismo aquí no proviene de teorías conspirativas, sino de la arquitectura legislativa española, que es única en Europa Occidental.
A diferencia de EE. UU. (donde los documentos se desclasifican automáticamente a los 25 o 50 años), la Ley de Secretos Oficiales de 1968, heredada de la dictadura y aún vigente, no establece un plazo de caducidad.
• Clasificación permanente: los documentos sobre el enriquecimiento de uranio y los planos del reactor Coral-1 permanecen bajo la clasificación de «Secreto». Solo el Consejo de Ministros puede desclasificarlos.
• La reforma pendiente: en las sucesivas legislaturas se ha intentado reformar esta ley, pero el área de «energía nuclear con fines de defensa» siempre queda excluida o protegida bajo cláusulas de seguridad nacional que impiden su acceso al Congreso.
11. El «dual-use» (doble uso) en la industria española
El realismo técnico del programa reside en que España no necesita una «fábrica de bombas» dedicada. La infraestructura necesaria está integrada en la industria civil y de defensa estándar.
• Propulsión y guiado: empresas como Indra o Navantia desarrollan sistemas de navegación inercial y motores de reacción para drones y misiles convencionales. La diferencia técnica entre un misil de crucero que lleva una carga explosiva convencional de 500 kg y uno que lleva una cabeza nuclear es, esencialmente, el blindaje y el sensor de detonación.
• Material físico: España tiene una de las mayores capacidades de almacenamiento de combustible gastado. Aunque bajo supervisión de la OIEA, el conocimiento sobre cómo separar los isótopos de plutonio es puramente químico. La planta de ENUSA en Juzbado es un referente mundial en la gestión de uranio; el paso del procesamiento civil al militar es una cuestión de reconfiguración de software y protocolos, no de construcción de nuevas fábricas.
12. El cálculo de la masa crítica (el legado de Velarde)
El General Guillermo Velarde no solo estudió la fisión (bombas atómicas), sino también la fusión (bombas de hidrógeno). Sus estudios sobre la «Compresión por Radiación» fueron publicados en revistas científicas internacionales, pero siempre bajo un enfoque civil (fusión por confinamiento inercial para generar energía).
El realismo aquí es que el cálculo matemático es el arma. Una vez que un Estado posee las fórmulas exactas para comprimir el núcleo de plutonio mediante lentes explosivas, el ensamblaje es una tarea de ingeniería de precisión que puede realizarse en talleres de alta seguridad sin emitir señales al exterior.

Arriba: secuencia de la reacción de detonación de un artefacto termonuclear según el Proceso de Teller-Ulam
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En (A): esquema de la bomba, con el detonador de fisión en la parte superior y el núcleo de fusión revestido de una camisa de espuma de poliestireno.
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En (B): detona el artefacto de fisión de uranio, llamado primario, gracias al explosivo convencional de alta potencia que comprime su núcleo de forma supercrítica.
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En (C): el primario emite rayos X que son reflejados por la superficie de la carcasa, irradiando la espuma de poliestireno.
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En (D): la espuma se ha convertido en plasma súper caliente a causa de la radiación y comprime el revestimiento de plutonio del núcleo de fusión, llamado secundario, iniciándose una segunda reacción de fisión.
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Por último, en (E): el deuterio de litio-6 del secundario, sobrecalentado y comprimido, inicia la reacción de fusión y se forma la bola de plasma inicial de la explosión nuclear.
J. Víctor Fauli
defensayseguridad.es
Cierre Fase 1: «En la próxima entrega: Cómo una central eléctrica en Tarragona se convirtió en el motor secreto del armamento español».


2 respuestas
Una precisión:
-La separación de isótopos no es ni puede ser un proceso químico, pues un isótopo (del mismo tipo de átomo) es químicamente idéntico a otro. Si se trata de separar isótopos, ha de hacerse mediante procedimientos físicos (una centrifugadora), pues aunque sean átomos químicamente idénticos, sus pesos son ligeramente diferentes.
El poliestireno:
-Ese era el ingrediente que faltaba. Y se halló gracias a las bombas que cayeron en Palomares. Durante la búsqueda, a un americano se le escapó que las bombas llevaban poliestireno y al español que había enviado Franco a ayudar en la búsqueda y a enterarse de lo que pudiera se le encendió una luz en ese momento.
¡Muchas gracias por tu comentario!
Sobre el Plutonio (Física vs. Química)
Tienes razón, la separación de isótopos es un proceso físico basado en la masa. En el Proyecto Islero, el reto físico era controlar el tiempo de irradiación para que el proceso químico posterior extrajera solo el isótopo puro ^{239}Pu, evitando el ^{240}Pu que arruinaría la explosión.
El poliestireno:
Exacto. Este dato es históricamente verídico y es una de las anécdotas más fascinantes del general Guillermo Velarde.
Palomares fue el ‘regalo’ inesperado para el Proyecto Islero. Velarde comprendió que el poliestireno era el medio para transmitir la presión de la radiación. Ese hallazgo permitió a España saltar teóricamente de la bomba atómica (fisión) a la termonuclear (fusión) en tiempo récord.