Fase 3: «la ingeniería del secreto» (la ciencia)

«Química y trayectoria: mientras en Soria se perfeccionaba la extracción del plutonio mediante el proceso PUREX, en los hangares del INTA se consolidaba el sistema de guiado que daría alcance al escudo español.»
1. El proceso químico: PUREX

El corazón del Proyecto Islero: el proceso PUREX no era solo química de precisión; era la llave hacia la autonomía total. A través de este sistema de reprocesamiento, España transformaba el residuo civil en material de grado armamentístico, protegida por el aislamiento geográfico de Lubia y el silencio administrativo de la ley de 1968.
La planta fue diseñada para utilizar el proceso PUREX (Plutonium Uranium Reduction Extraction), el estándar mundial para la separación de material fisible.
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Disolución: las barras de combustible de Vandellós se cortaban y se disolvían en ácido nítrico.
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Extracción por solventes: se utilizaba una mezcla de fosfato de tributilo (TBP) y queroseno para separar selectivamente el uranio y el plutonio del resto de residuos altamente radiactivos.
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Pureza: el objetivo era obtener plutonio-239 con una pureza superior al 93 %, lo que se conoce como «grado armamentístico» (weapon-grade).

«Separación química de material fisible: recreación de la infraestructura modular para el tratamiento de barras de combustible irradiado. La maestría del proceso PUREX permitió a la ingeniería española dominar la fase más compleja del ciclo nuclear: la obtención de plutonio puro con fines de defensa nacional.»
2. Diseño para la invisibilidad (Soria)
La elección de Soria no fue solo por su baja densidad de población, sino por sus características geológicas y logísticas para el ocultamiento:
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Perfil bajo: el diseño de la planta no seguía el esquema de una central nuclear convencional con grandes chimeneas. Se proyectó como una instalación industrial de tratamiento químico, similar a una planta de fertilizantes o refinado, para evitar levantar sospechas en los vuelos de reconocimiento y satélites espaciales (que en los años 70 tenían una resolución limitada).
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Gestión de efluentes: uno de los mayores delatores de una planta de reprocesamiento son los gases nobles (como el kriptón-85) que se liberan al disolver el combustible. La ingeniería española trabajó en sistemas de filtrado y retención criogénica para minimizar la «pluma» química que pudiera ser detectada por sensores atmosféricos internacionales.
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Acceso ferroviario: la planta debía estar conectada discretamente por vía férrea para recibir los pesados contenedores blindados (casks) con el combustible gastado directamente desde Vandellós, evitando el transporte por carretera que es más vulnerable a la observación y al sabotaje.

D. Carlos Arias Navarro ordenara retomar el proyecto “Islero”, iniciando la construcción del Centro de Investigación Nuclear en Lubia (Soria), ahora reconvertido en Centro de Desarrollo de Energías Renovables (CEDER).
Foto: del proyecto nuclear fallido para Soria
3. La protección bajo la ley de 1968
El rastro de la planta Querejeta es hoy casi invisible debido a la aplicación estricta de la ley de secretos oficiales:
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Planos de ingeniería: los diagramas detallados de las «celdas calientes» (habitaciones blindadas con muros de hormigón de varios metros y ventanas de vidrio de plomo donde los brazos robóticos manipulan el material) están bajo clasificación de Secreto.
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Contratos blindados: los acuerdos de transferencia tecnológica con empresas extranjeras (principalmente francesas) para los componentes críticos de la planta se firmaron bajo cláusulas que impiden su desclasificación sin el consentimiento de ambas partes, algo que ni Francia ni España han mostrado interés en hacer para no tensar las relaciones con la OIEA.
4. ¿Por qué era tan crítica?
Sin Querejeta, España dependía de enviar el combustible de Vandellós a Francia para su reprocesamiento. Francia devolvía el plutonio, pero lo hacía bajo estrictas salvaguardias: solo podía usarse para fines civiles y estaba monitorizado gramo a gramo. Querejeta era la única vía hacia la autonomía total.
5. El estado actual: el «know-how» no se destruye
Aunque la planta física nunca llegó a operar a pleno rendimiento tras las presiones de la administración Reagan en los 80, la ingeniería española completó el ciclo de aprendizaje.
El realismo de la situación actual es que los diagramas de flujo de procesos y la química de separación están integrados en el conocimiento de instituciones como el CIEMAT. España posee hoy la capacidad de construir una instalación de este tipo de forma modular y mucho más rápida que en los años 70, utilizando componentes de la industria química de precisión que no requieren permisos especiales.
El Proyecto Islero, en su vertiente química, demostró que España dominó la parte más difícil del ciclo nuclear: no solo cómo encender el fuego, sino cómo extraer la esencia para convertirlo en un escudo.
6. El papel del INTA en el desarrollo de sistemas de guiado
Para completar el mosaico del Proyecto Islero, el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) representa la pieza final: el vector. De nada sirve poseer una ojiva nuclear si no se dispone de un sistema fiable para entregarla en el objetivo.
Bajo el amparo de la ley de secretos oficiales de 1968, el INTA desarrolló una línea de investigación que permitía a España no depender de la tecnología de guiado estadounidense (cuya clave de uso siempre estuvo en manos de Washington).
7. El cohete INTA-300 y el proyecto «Capricornio»

Insignia de la misión INTA-300. Imagen: Wikipedia
El realismo técnico del programa aeroespacial español se basó en el desarrollo de cohetes de sondeo atmosférico que, en la práctica, eran prototipos de misiles balísticos.
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INTA-300 (El Flamenco): desarrollado en los años 70, este cohete de dos etapas demostró que España podía elevar cargas pesadas a grandes altitudes. Su motor de combustible sólido era ideal para fines militares debido a su rápida activación y fácil almacenamiento.
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Proyecto Capricornio: fue el intento más serio (años 80 y principios de los 90) de crear un lanzador de satélites nacional. Técnicamente, un lanzador de satélites y un misil balístico de alcance medio (IRBM) son casi idénticos. El Capricornio habría permitido a España poner una carga de 100 kg en órbita polar, o lo que es lo mismo, enviar una ojiva miniaturizada a miles de kilómetros de distancia.

«Proyecto Capricornio: el vehículo que habría permitido a España proyectar su fuerza nuclear a miles de kilómetros.»
Foto: el “Capricornio” en posición de lanzamiento.
8. Sistemas de guiado inercial: autonomía total
El gran reto era el guiado. En los años 70 y 80, España no tenía acceso a la señal GPS para fines militares. El INTA trabajó en sistemas de navegación inercial:
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Giroscopios de precisión: desarrollados en laboratorios blindados, estos dispositivos permiten al misil saber dónde está calculando su aceleración y rotación desde el punto de lanzamiento.
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Computadores de a bordo: la microelectrónica del INTA buscaba la autonomía. El misil debía ser capaz de corregir su trayectoria mediante pequeñas toberas de gas sin recibir señales externas que pudieran ser inhibidas por el enemigo (jamming).

Foto: plataforma multisensor para estudiar la fase inicial de la trayectoria.
9. La conexión con los misiles de crucero
Debido a la dificultad de ocultar el lanzamiento de un gran cohete balístico, el INTA también exploró la tecnología de misiles de crucero:
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Vectores de baja cota: el realismo aquí es absoluto. España ya fabricaba blancos aéreos teledirigidos para prácticas de tiro. Escalar esa tecnología para crear un misil que volara a ras de suelo, siguiendo el perfil del terreno (TERCOM), era un paso lógico.
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Doble uso: los motores de turbina pequeños desarrollados para drones de vigilancia civil son los mismos que impulsan a un misil de crucero hacia su objetivo.
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Apunte histórico: disuasión vs. propulsión naval: es vital distinguir entre la disuasión nuclear (objetivo central de Islero) y la propulsión nuclear naval. Aunque el interés de la Armada por la tecnología de los submarinos franceses clase Rubis y su reactor miniaturizado K48 fue muy real, este se desarrolló a partir de 1974, años después de las negociaciones de la era De Gaulle por Vandellós I. Este interés respondía más a una necesidad de autonomía táctica y sigilo en el eje Baleares-Estrecho-Canarias que a un plan de ataque nuclear coordinado. Sin embargo, el dominio de la miniaturización de reactores habría representado el escalón final para una potencia nuclear completa.
10. La ley de 1968 y el «silencio administrativo»
¿Por qué no sabemos más sobre el Proyecto Capricornio o los ensayos de guiado del INTA?
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Documentación clasificada: los informes de telemetría de los lanzamientos realizados en la base de El Arenosillo (Huelva) están protegidos. Estos datos revelarían la precisión real de los sistemas de ataque españoles.
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Presión internacional: en 1993, bajo una fuerte presión de los socios de la OTAN y ante el coste económico, España canceló oficialmente el Proyecto Capricornio. Sin embargo, los planos, los algoritmos de guiado y la química de los propelentes sólidos permanecen en los archivos del INTA bajo el máximo nivel de secreto.
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Uso actual: esa tecnología no se perdió. Se integró en programas europeos (como los misiles Taurus que opera la Fuerza Aérea o el programa de misiles de crucero navales), pero el «corazón» del código y la capacidad de fabricar un sistema 100 % nacional siguen custodiados.
11. Conclusión del ciclo Islero
Si sumamos las piezas analizadas:
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Vandellós I: producción de plutonio
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Planta Querejeta (Soria): extracción química
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Coral-1 y Velarde: diseño de la ojiva y física de la explosión
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INTA: el vehículo y el sistema de guiado
El Proyecto Islero no fue una fantasía; fue un programa de estado coherente, fragmentado por necesidad y protegido por una ley que, hoy en día, permite que España sea una «potencia nuclear latente». El conocimiento está ahí, la industria está ahí y, sobre todo, el marco legal para que nadie pregunte demasiado sigue vigente.
Cómo la ley de secretos oficiales afecta hoy a la transparencia de los fondos reservados que financiaron estos desarrollos
Para cerrar este análisis técnico y estratégico sobre el Proyecto Islero, debemos examinar el mecanismo que permitió su viabilidad económica: los fondos reservados y el presupuesto paralelo.
El realismo del programa nuclear español no reside en una gran partida presupuestaria visible, sino en una ingeniería financiera protegida por la ley de secretos oficiales de 1968.
Nota sobre el escudo financiero:
El Proyecto Islero no solo fue un reto de ingenieros, sino de contables. Se estima que el presupuesto se camufló mediante «partidas cruzadas» entre el Ministerio de Industria (para Vandellós), el de Educación (para la JEN) y Defensa (para el INTA). La ley de 1968 permite que, aún hoy, el coste total de Islero sea un misterio de Estado, impidiendo que el Tribunal de Cuentas fiscalice partidas de hace 40 años que podrían revelar la compra de componentes críticos en el mercado negro internacional.
Cierre fase 3: en la última entrega: ¿qué queda hoy de Islero? el escudo legal y la sombra estratégica sobre el Mediterráneo
J. Víctor Fauli
defensayseguridad.es


2 respuestas
¡Muy interesante está serie!
Taurus, ¿eh? ¿Sería posible sustituir su ojiva Mephisto por una pequeña bomba atómica? No me refiero a una que sea capaz de arrasar una ciudad entera. Se modificarían los pesos, habría que adaptar los algoritmos… pero no tenemos acceso al código. Hmmm.
!Muchas gracias por tu comentario!
Es fascinante analizar la ingeniería detrás del Taurus KEPD 350, especialmente por su sistema de ojiva en tándem Mephisto. Entiendo que estamos hablando desde una perspectiva puramente técnica y teórica sobre la viabilidad de integrar una ojiva nuclear táctica en un misil de crucero convencional.
La respuesta corta es: físicamente es posible, pero técnicamente es una pesadilla de ingeniería, incluso antes de llegar al problema del software.
Aquí te detallo los desafíos principales:
🔹️. El desafío del Peso y el Centro de Gravedad (CoG)
La ojiva Mephisto pesa unos 481 kg. Es un sistema complejo con una carga precursora (para perforar suelo/concreto) y una carga principal.
❎️Sustitución: Una ojiva nuclear táctica moderna (como la W80) pesa considerablemente menos (unos 130 kg).
❎️El problema: Si quitas 481 kg y pones 130 kg, desplazas el centro de gravedad hacia atrás. Esto haría que el misil fuera aerodinámicamente inestable. Tendrías que añadir «peso muerto» o lastre, lo cual es ineficiente, o rediseñar la estructura interna para equilibrarlo.
🔹️. Integración Electrónica y «Fuzing»
Una bomba atómica no es solo «explosivo». Requiere un sistema de armado, fogueo y seguridad (AF&S) extremadamente preciso.
❎️Mephisto utiliza sensores de vacío y acelerómetros inteligentes para contar capas de concreto y explotar en el piso exacto.
❎️Una ojiva nuclear necesita sensores de altitud (radar) para detonaciones aéreas o de contacto, y protocolos de seguridad (PAL) para evitar detonaciones accidentales. Adaptar el cableado del Taurus para que «hable» con una ojiva nuclear sin el código fuente es casi imposible.
🔹️. El muro del Código y Algoritmos
Como bien…mencionaste, el software es la clave. El sistema de navegación del Taurus (TRN – Terrain Reference Navigation) y su buscador infrarrojo están calibrados para el peso y la resistencia específicos del misil original.
❎️Dinámica de vuelo: Si cambias la distribución de masa, los algoritmos de control de vuelo (que mueven las aletas) ya no sabrán cómo reaccionar correctamente a las turbulencias, lo que resultaría en un choque inmediato.
❎️Protocolo de liberación: El misil debe enviar una señal de «brazo» a la ojiva. Sin acceso al código, no podrías interceptar esa señal para activar una ojiva que no sea la original.
Ahora bien pregunto:
¿Ha ocurrido antes?
Históricamente, misiles como el Tomahawk fueron diseñados desde el inicio para ser «duales» (capaces de llevar cargas convencionales o nucleares). El Taurus, sin embargo, fue optimizado específicamente como un «rompe-búnkeres» convencional. Convertirlo sería como intentar poner el motor de un Tesla en un coche de combustión sin tener acceso a la computadora de a bordo: las piezas pueden caber, pero el sistema nunca arrancará.