EE.UU. moderniza su red de radares de control aéreo con contratos a RTX e Indra

Foto: Indra
La víspera de Reyes, 5 de enero, tuvimos oportunidad de conocer una gran noticia para Indra, proveniente de los Estados Unidos. En un comunicado oficial de RTX y el anuncio del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) y la Administración Federal de Aviación (FAA) del mismo día, conocimos que el Gobierno estadounidense ha iniciado un ambicioso programa de renovación de su infraestructura de vigilancia aérea, adjudicando contratos a la empresa estadounidense RTX y a la española Indra para reemplazar cientos de radares obsoletos.
El programa, denominado Radar System Replacement, forma parte de la iniciativa más amplia -como es forzoso en un territorio tan vasto como el norteamericano- de modernización del Sistema Nacional del Espacio Aéreo (NAS), y busca substituir tecnología de los años 80 que ha superado su vida útil prevista. Según el anuncio del DOT y la FAA, los contratos permitirán reemplazar hasta 612 radares para junio de 2028, con trabajos que comenzarán en este primer trimestre de 2026 y priorizarán áreas de alto tráfico aéreo.
Este colosal esfuerzo presupuestario se financiará mediante la ley conocida como One Big Beautiful Bill, y significa un paso vital para mejorar la seguridad y eficiencia en el control del tráfico aéreo, un elemento crítico para la defensa y la seguridad nacional.
Así, RTX, a través de su unidad Collins Aerospace, ha recibido un contrato valorado en 438 millones de dólares para suministrar radares de vigilancia cooperativa y no cooperativa de próxima generación.
Estos sistemas incluyen el radar cooperativo Condor Mk3, que se comunica directamente con los transpondedores de las aeronaves, y el ASR-XM, un radar no cooperativo que detecta aviones mediante señales reflejadas.
Ambos han sido certificados previamente por la FAA y se integran con la infraestructura existente, simplificando operaciones al unificar múltiples sistemas existentes en una arquitectura adaptable y rentable.
«As a trusted supplier to the FAA for more than 70 years, Collins is ready to rapidly deploy next-generation radar systems that replace outdated technology with a single, modern and interoperable solution».
“Como proveedor de confianza de la FAA durante más de 70 años, Collins está preparada para desplegar rápidamente sistemas de radar de nueva generación que sustituyan la tecnología obsoleta con una solución única, moderna e interoperable”, dijo Nate Boelkins, presidente de Avionics en Collins Aerospace, en el comunicado de RTX del 5 de enero de 2026.
«These systems integrate seamlessly with existing infrastructure, enhance safety and efficiency for air traffic controllers, reduce long-term costs and ensure the system is prepared for the future of the National Airspace».
“Estos sistemas se integran perfectamente con la infraestructura existente, mejoran la seguridad y eficiencia para los controladores aéreos, reducen los costes a largo plazo y aseguran que el sistema esté preparado para el futuro del espacio aéreo nacional”, añadió Boelkins en el mismo comunicado.
Por su parte, el anuncio del DOT y la FAA destaca la colaboración con Indra, aunque no detalla el monto específico de su contrato, y enfatiza el retorno de la producción a territorio estadounidense.
“While our air travel system is the safest in the world, most of our radars date back to the 1980s. It’s unacceptable».
“Aunque nuestro sistema de transporte aéreo es el más seguro del mundo, la mayoría de nuestros radares se remontan a la década de 1980. Es inaceptable”, dijo el secretario de Transporte de EE.UU., Sean P. Duffy, en el anuncio del DOT y la FAA del 5 de enero de 2026.
“Thanks to President Trump and the One Big Beautiful Bill, we’ll begin replacing this outdated technology to boost safety and enable the next big wave of innovation in our skies».
“Gracias al presidente Trump y al One Big Beautiful Bill, comenzaremos a reemplazar esta tecnología obsoleta para mejorar la seguridad y permitir la próxima gran ola de innovación en nuestros cielos”,
agregó Duffy en el mismo anuncio.
El administrador de la FAA, Bryan Bedford, subrayó la urgencia del proyecto:
“Our radar network is outdated and long overdue for replacement. Many of the units have exceeded their intended service life, making them increasingly expensive to maintain and difficult to support»,
“Nuestra red de radares está obsoleta y hace tiempo que debería haberse reemplazado. Muchas unidades han superado su vida útil prevista, lo que las hace cada vez más costosas de mantener y difíciles de operar”, dijo Bedford en el anuncio del DOT y la FAA del 5 de enero.
“We are buying radar systems that will bring production back to the U.S. and provide a vital surveillance backbone to the National Airspace System».
“Estamos adquiriendo sistemas de radar que traerán de nuevo la producción a EE.UU. y proporcionarán una columna vertebral de vigilancia vital para el Sistema Nacional del Espacio Aéreo”, añadió en el mismo sentido.
Además, el programa prevé consolidar con estándares modernos las 14 configuraciones diferentes de radares existentes por una arquitectura común, lo que simplificará el mantenimiento y la logística.
Peraton actúa como integrador principal, supervisando la construcción del nuevo sistema de control de tráfico aéreo y colaborando con RTX e Indra en prioridades iniciales como la transición a fibra óptica y la instalación de conmutadores de voz.

Radar PSR 2D de Indra
Esta modernización persigue, al fin, reforzar la capacidad operativa de la aviación civil. Además, tiene implicaciones directas para la seguridad nacional, al mejorar la detección y seguimiento de aeronaves en un entorno cada vez más saturado. Con más de 550 sistemas de radar de RTX ya en operación en el espacio aéreo nacional, el proyecto se basa en tecnologías probadas para garantizar una transición eficiente.
Pese al tono celebratorio de las autoridades, por completo razonable habida cuenta de la entidad e importancia del proyecto, la modernización del radar aéreo estadounidense ha arrastrado décadas de demoras y soluciones interinas. En 2014, el Government Accountability Office, la conocida GAO, ya alertaba de la fragilidad del sistema de vigilancia del NAS, con equipos incapaces de responder a amenazas modernas, y con costes de mantenimiento disparados por la obsolescencia de componentes.
Así las cosas, el Radar System Replacement es más una reacción tardía que un plan visionario. Y el hecho de que se simplifiquen las 14 configuraciones diferentes en una arquitectura común es menos un hito tecnológico que el reconocimiento de un problema de fondo: la fragmentación técnica del sistema aéreo estadounidense y la consiguiente complejidad que añade a su operación.
La participación española de Indra es un éxito mayúsculo: se trata de una de las pocas compañías europeas con una estrecha relación en el núcleo de modernización de infraestructuras críticas estadounidenses, comenzando por el Departamento de Guerra, con el que colabora hace años.
Redacción
defensayseguridad.es

