Todo entra en la ecuación FCAS: carros (MGCS), paraguas nuclear francés y 2 cazas

Hay semanas en las que el FCAS (o, más concretamente, su corazón: el NGF, el caza tripulado de nueva generación) parece un programa de defensa. Pero de éso hace mucho. Y hay otras —la mayoría— en las que se comporta como lo que ya es: un culebrón europeo con presupuesto de Estado y atrofiado reparto industrial. Esta “otra vuelta de tuerca” llega, nuevamente, desde Berlín, en forma de aviso público de Volker Mayer-Lay (CDU/CSU), ponente de la fracción parlamentaria para asuntos de defensa aérea, recogido por hartpunkt.de ayer mismo, día 23.
Mayer-Lay pone el acento donde duele, en que lo que viene no es un desacuerdo técnico, sino un pulso político. Según la información publicada, el diputado sostiene que París y Berlín entran en semanas decisivas para “reordenar” grandes proyectos europeos —y que el presidente francés, Emmanuel Macron, habría elevado el debate al vincular políticamente FCAS con MGCS (el carro franco-alemán).
Hay quien sugiere que el parlamentario germano podría haber venido a decir: si quieres tu avión, ayúdame con mi tanque; y si quieres tu tanque, no me estorbes con mi avión. Un “pack” político con la misma elegancia de un albarán.
De la “división del trabajo” al reparto del poder
Mayer-Lay lo verbaliza sin demasiados rodeos: ya no se trata de “quién fabrica qué”, sino de equilibrios de poder y de liderazgo industrial. El artículo cita su diagnóstico, que es que no va sólo de trabajo industrial, sino de balance de poder político y aspiraciones de liderazgo. Y ésto importa, porque el FCAS nació como un “gran proyecto europeo”, pero se ejecuta como una guerra fría entre campeones nacionales. El punto de fricción sigue siendo el mismo, que Dassault quiere liderar el NGF y capturar la mayor parte de la cadena de valor, algo que en Alemania se interpreta como una amenaza directa a la continuidad de la aviación de combate tripulada en su industria. Airbus rechaza ese planteamiento. No es una discusión meramente estética, y la verdad que nunca lo fue. Es empleo, propiedad intelectual, autonomía tecnológica y, sobre todo, quién decide el estándar europeo durante décadas.
El “siguiente nivel”: NGF a cambio de paraguas nuclear
La pieza añade un elemento que, de confirmarse en el discurso anunciado por Macron, sería gasolina sobre la hoguera: Mayer-Lay anticipa una posible “escalada decisiva” si el Elíseo liga el desarrollo conjunto del NGF al debate sobre ampliar el paraguas nuclear francés para Europa.
Ahí el FCAS deja de ser “un avión” para convertirse en moneda de cambio en el gran debate de seguridad continental: disuasión, dependencia de EE. UU., autonomía europea y quién manda ahora que las cosas se ponen más serias, si cabe, que hace 4 años, cuando Moscú lanzó su operación especial para desnazificar Ucrania. Mayer-Lay avisa del riesgo narrativo de que la soberanía europea y la cohesión militar queden presentadas como inseparables de aceptar las pretensiones de liderazgo francés en proyectos clave. Lo que, a juicio de sus palabras, interpretamos como un pseudo chantaje al que será difícil que Alemania diga sí. Dicho de forma más cruda: si quieres sentirte europeo de verdad, firma donde te digo.
El de la CDU va, así, un paso más allá en el lenguaje y califica esa eventual jugada de “casi extorsiva”, pidiendo a Alemania reaccionar “con calma pero con decisión”, evitando el “ceder prematuramente” y reclamando una “reorganización estructural” del NGF. Su propuesta para salir del bucle es conocida, pero ahora llega con respaldo político explícito: una solución de 2 cazas.
Uno liderado por Francia, alineado con sus prioridades (aquí hay uno de los debates: portaviones y misión nuclear).
Otro con diseño independiente y liderazgo industrial alemán, preservando capacidades nacionales y autonomía tecnológica (el otro).
A España no la busquen. La ecuación sigue siendo cosa de 2 en cuanto a las decisiones trascendentales que lo condicionarán.
Mayer-Lay defiende que ambos cazas podrían compartir plataforma tecnológica y elementos comunes como sensores y combat cloud, evitando el “todo o nada”. En esencia: separar el fuselaje para salvar el sistema.
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Merz y Airbus: cuando el guion del FCAS empieza a admitir finales alternativos
El artículo conecta estas declaraciones con 2 movimientos que ya están cambiando el ambiente:
- Friedrich Merz, canciller alemán, ha subrayado que Francia y Alemania necesitan aviones distintos por requisitos distintos.
- Guillaume Faury (Airbus) ha dejado caer que la empresa está preparada para desarrollar un caza por su cuenta, y se habla de un caza de superioridad aérea disponible a mediados de la próxima década.
Cuando el canciller abre la puerta a que quizá no hace falta o quizá no con estos socios, el programa entra en esa fase peligrosa en la que ya no se negocia para construir, sino para no cargar con la culpa del divorcio.
Lo que realmente se decide ahora
Más allá de tantas declaraciones altisonantes, lo que Mayer-Lay está diciendo es algo muy simple: si Alemania acepta el NGF como lo plantea Dassault, pierde palanca industrial y soberanía tecnológica en un segmento que define poder militar e industrial. Y si Francia no asegura liderazgo y control de requisitos, teme acabar pagando un avión que no le sirve para lo que considera vital. Por eso el “2 cazas” no es un capricho: es el reconocimiento tardío de que las necesidades operativas divergen y de que la “solución única” se convirtió en una trampa política. Algo que, a decir verdad, sorprende, y mucho, sobre todo porque se trata de algo acordado desde el mismo germen del programa; lo que añade una dramática incomprensión a lo que está ocurriendo.
La pregunta incómoda para España —socio del FCAS— es cómo encaja en un esquema que, si se rompe por el centro, puede dejar a terceros pagando integración sin decidir el núcleo. En un escenario de 2 cazas, la combat cloud y los sistemas no tripulados podrían convertirse en el terreno donde sí haya cooperación real… o en el pasillo por el que cada uno sale sin dar portazo. Mayer-Lay remata con una frase que retrata el momento: “La firmeza no es un agravio a la colaboración. Es su condición previa.”
Lo cierto es que si uno entra a la “cooperación” para mandar y el otro para sobrevivir industrialmente, lo único que cooperan es el calendario de crisis porque, lo que es en el proyecto, está claro que no.
La próxima escena está cerca: el discurso de Macron y la reacción alemana. Porque, a estas alturas, el FCAS ya no avanza por hitos técnicos, sino por guiones políticos.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es


2 respuestas
No se puede separar el fuselaje del sistema. Por muy de arquitectura abierta y modular que sean los fuselajes, esto no es un USB-C «plug&play». Al final, cada fuselaje requerirá la adaptación propia de los sistemas y esta adaptación va a ser siempre cara y limitada.
Por ejemplo, el espacio del radomo determina el radar que puedes ubicar dentro, y si este, como en el Eurofighter y el Gripen E, puede reposicionarse mecánicamente para abarcar un ángulo de hasta 200 grados, mayor que los 120 típicos de un AESA. En función de eso, se necesitarán radares laterales (como los que lleva el Su57) o no. Esto significa que los sensores han de estar hechos a medida del avión y con ello su sistema de combate también.
Cosa diferente son los enlaces de datos, que eso es parte de la mal llamada Nube de Combate. Los protocolos de cómo el avión habla con los misiles, los drones y otros aviones. Esto sí se puede salvar y mantener en común. Debe hacerse. Y puede hacerse: el 5G es estándar para teléfonos y repetidores de múltiples marcas, por ejemplo. Se trata de no tener que dependar de los Link16, etc. americanos.
Pero esto, aunque es una parte importante, es una pequeña parte. El coste del desarrollo y adaptación de los sensores y guerra electrónica, para dos fuselajes diferentes, aunque no se duplicaría, sí que se incrementaría en un 50%.
Y lo mismo se aplica para las futuras actualizaciones e integraciones de armas. Yo, por ello, descartaría operar dos aviones diferentes, uno terrestre y otro naval. Apostaría por un sólo avión porque de lo contrario los costes MRO (mantenimiento, operación y actualizaciones), así como el de integrar las armas, se dispara.
En 14.9.2019, el Parlamento alemán unió el desarrollo del FCAS al desarrollo del MGCS. La aprobación de la financiación de las distintas etapas de los proyectos están relacionadas.