Egipto formaliza interés por las fragatas F‑110 Bonifaz: no sólo compra, sino colaboración industrial

Egipto ha elevado a Navantia una solicitud formal para adquirir fragatas de la clase F‑110, conocidas como Bonifaz, acompañada de una petición explícita de transferencia de tecnología (ToT) y participación industrial local. La información ha sido adelantada por Tactical Report en su edición de ayer mismo, 6 de enero, al mismo tiempo que reproducida y confirmada por medios como About MENA Strategic Report (AboutMSR), que citan fuentes egipcias vinculadas al proceso. Se trata de un paso muy importante dentro de una estrategia de modernización egipcia, que no sólo busca comprar barcos, sino desarrollar capacidades; pero en lo que a España se refiere, y más concretamente a Navantia, hablaríamos de un contrato de exportación verdaderamente exitoso y sorprendente, habida cuenta de la bisoñez del barco, aún no entrado en servicio con la Armada.
Las conversaciones se articulan, al parecer, en torno a un modelo de cooperación profundo: la Arab Organization for Industrialization (AOI) y el astillero Alexandria Shipyard (ASY) figuran como nodos centrales para la eventual industrialización o ensamblaje en Egipto de elementos de las fragatas; algo que, si cristaliza, implicaría avances relevantes en la autonomía naval egipcia. Esta estructura reproduce el mismo patrón de acuerdos pasados, como el de las MEKO A-200EN alemanas, con construcción local.
Este interés no es, por tanto, coyuntural. Desde la década anterior, Egipto ha estado ampliando su flota con plataformas modernas procedentes de Europa: fragatas FREMM italianas, corbetas Gowind francesas y MEKO A-200 han marcado la pauta. En ese contexto, la F‑110 emerge como una opción distinta y superior en términos de diseño y sistemas de combate.
¿Qué son las fragatas F‑110 “Bonifaz” y por qué importan?
Las Bonifaz son las fragatas de última generación construidas por Navantia para la Armada con capacidades polivalentes —antiaéreas (muy discutidas en el contexto actual dentro de un debate que afecta a todo el Continente), antisuperficie y, muy especialmente, antisubmarinas— y un fuerte componente tecnológico. El Programa F‑110 fue autorizado por el Gobierno de España en 2019 con un presupuesto inicial de unos 4.325 millones de euros para 5 unidades, lo que arroja un coste promedio por unidad cercano a 860 millones de euros, aunque la ampliación de presupuesto más recientes, de diciembre pasado (más de 400 millones de euros adicionales), sitúan el coste por buque en torno a 950 millones de euros.
Estas fragatas, concebidas para reemplazar a las veteranas Santa María (F‑80), se caracterizan por:
- Sistema de combate SCOMBA, versión nacional modulada del sistema Aegis, que integra sensores y armas con software avanzado.
- Radar SPY‑7(V)2 de largo alcance y suites acústicas para detección y seguimiento de amenazas aéreas y submarinas.
- Capacidad multimisión real, con guerra electrónica y soporte para vehículos no tripulados.
- Digital Twin (gemelo digital), una réplica virtual para mantenimiento y operatividad.
- Plataformas de armas para misiles SM‑2 en la defensa de área.

Grosso modo, y por no abunda en unas características sobradamente conocidas apuntamos que tienen un desplazamiento de unas 6.100 toneladas, miden 145 metros de eslora y 18 de manga, y están propulsadas por un sistema CODLOG (diésel-eléctrico-gas) basado en una turbina GE LM2500 y motores MTU 4000, alcanzando más de 35 nudos. Con una dotación de 150 personas, pueden operar hasta 240 días al año y mantener ciclos de disponibilidad alta durante 18 meses.
La primera de la serie, F‑111 Bonifaz, fue botada el 11 de septiembre de 2025 en Ferrol y se espera que entre en servicio en 2028, con entregas anuales hasta principios de la década de 2030.
Actualmente, hay otras 3 estructuras en fase de construcción, con una velocidad de crucero que resulta favorable a la consecución de plazos.
Más allá de la compra: transferencia industrial
Lo de Egipto no es una adquisición “off‑the‑shelf”, sino que quiere ser un acuerdo con componentes de industrialización local y transferencia de tecnología. Esto implicaría que entidades egipcias como la AOI y ASY participen no sólo en el mantenimiento y soporte, sino potencialmente en fases de producción o ensamblaje. Este planteamiento responde a la política egipcia de vincular grandes adquisiciones a la producción local, sostenibilidad y autosuficiencia.
En paralelo a las Bonifaz, El Cairo mantiene conversaciones con Navantia por el programa de submarinos S‑80, también con componente de ToT.
Geografía y geopolítica naval
La Armada egipcia es considerada la más grande del mundo árabe y de África, con más de 150 buques, incluidos submarinos, corbetas, buques anfibios, patrulleros y 2 portahelicópteros clase Mistral (destinados en origen a Rusia). Esta fuerza opera en un eje estratégico que va del Mediterráneo al Mar Rojo, incluyendo el Canal de Suez, lo que refuerza su papel como actor regional central y justifica sus inversiones sostenidas.
Para Egipto, incorporar las F‑110 añadiría poder y valor tanto a su proyección marítima como su capacidad industrial. Desde el lado español, Navantia tiene en esta opción una oportunidad de exportación de tecnología naval puntera, con valor estratégico añadido.
¿Y ahora?
Aunque no se ha hecho público el número de unidades que Egipto pretende adquirir, ni existe un contrato firmado, el marco de cooperación ya se estaría negociando. La insistencia egipcia en que se trate de un programa conjunto de capacidades, y no de una simple venta, implica una fase de diálogo que podría extenderse si no se logran consensos en propiedad intelectual, componentes exportables y retornos industriales.
Lo que sí parece evidente es que el interés de Egipto, de concretarse, confirmaría a las F‑110 “Bonifaz” no son sólo como un programa nacional español, sino como una plataforma exportable capaz de abrir puertas industriales, diplomáticas y tecnológicas para la industria naval española.
Veamos en qué queda todo. Seamos prudentes, porque las opciones previas (tanto en fragatas como en submarinos) no invitan al optimismo, pero quizás El Cairo guarde alguna sorpresa.
Redacción
defensayseguridad.es

