La agenda bilateral incluye el futuro CEPA, proyectos ferroviarios y de baterías, y una mención aún genérica a construcción naval e industria de defensa

Redacción
Corea del Sur y Marruecos han iniciado una nueva ronda de contactos para impulsar un Acuerdo Integral de Asociación Económica, conocido como CEPA, y ampliar su cooperación industrial. Aunque el grueso de la conversación se centró en proyectos ferroviarios, baterías y cadenas de suministro, la nota oficial surcoreana introduce un elemento de interés para el sector de defensa: ambos países trataron también la posible extensión de la cooperación a la construcción naval y la industria de defensa.

Es muy pronto para hablar de una colaboración que alcance a proyectos estratégicos como la adquisición de submarinos coreanos por parte de Marruecos, aunque siempre es una posibilidad
La reunión se celebró por videoconferencia el 6 de mayo, entre Yeo Han-koo, responsable de comercio del Ministerio de Comercio, Industria y Energía de Corea del Sur, y Omar Hejira, secretario de Estado marroquí encargado del comercio exterior. Según el comunicado del ministerio surcoreano, el objetivo fue avanzar en el futuro CEPA entre ambos países y revisar proyectos industriales coreanos ya en marcha o previstos en Marruecos.
El documento surcoreano presenta a Marruecos como una economía emergente del norte de África con una posición relevante entre Europa, Oriente Medio y África, además de una red de acuerdos de libre comercio con más de cincuenta países, incluidos la Unión Europea y Estados Unidos. Para Seúl, esa combinación convierte al país magrebí en una posible base para ampliar la presencia industrial coreana hacia África y el entorno euromediterráneo.
El punto más concreto de la reunión fue el apoyo a proyectos empresariales surcoreanos. Corea pidió a Rabat colaboración para que avance sin contratiempos la implantación local ligada al contrato ferroviario de Hyundai Rotem, adjudicado por la ONCF marroquí. Reuters informó en febrero de 2025 de que Hyundai Rotem obtuvo un pedido de trenes de dos pisos por unos 2,2 billones de wones, equivalentes entonces a unos 1.540 millones de dólares, el mayor contrato ferroviario logrado por la compañía hasta esa fecha.
Ese contrato forma parte de una compra más amplia de Marruecos a empresas de Francia, España y Corea del Sur, valorada en 2.900 millones de dólares, para adquirir 168 trenes antes del Mundial de 2030, que Marruecos coorganizará con España y Portugal. En ese paquete, Hyundai Rotem suministrará 110 trenes urbanos, mientras Alstom y CAF se encargarán de otros segmentos del programa ferroviario marroquí.
La agenda también incluyó el proyecto de LG Energy Solution para una refinería de litio. Corea del Sur pidió atención marroquí sobre incentivos a la inversión, disponibilidad de suelo industrial y apoyo administrativo. La lectura surcoreana es que este tipo de proyectos puede contribuir a levantar en Marruecos una cadena de valor ligada a las baterías, un sector cada vez más vinculado a la relocalización industrial y al acceso a los mercados europeo y norteamericano.
La novedad para el ámbito de defensa aparece al final del comunicado oficial: Seúl afirma que ambas partes discutieron vías para ampliar la cooperación bilateral a otros sectores, entre ellos construcción naval y defensa. La formulación es deliberadamente amplia. No hay referencia pública a buques concretos, sistemas de armas, astilleros, contratos militares, patrulleros, transferencia de tecnología o acuerdos entre ministerios de Defensa.
Aun así, la mención no es menor. Corea del Sur llega a esta conversación con una industria naval y de defensa en clara expansión exterior, mientras Marruecos busca reforzar su base industrial, su conectividad portuaria y su papel como plataforma entre el Atlántico, el Mediterráneo y África occidental. En ese marco, la cooperación naval podría abarcar desde construcción y mantenimiento civil hasta capacidades duales, aunque por ahora eso pertenece al terreno de las posibilidades, no al de los contratos confirmados.
Para Rabat, la conversación encaja con una política de atracción de inversión industrial extranjera y de diversificación de socios. Para Seúl, Marruecos ofrece acceso a mercados próximos, una red comercial amplia y una posición útil para empresas coreanas que busquen operar desde el norte de África. El futuro CEPA sería la base jurídica e institucional para ordenar esa relación.
La información disponible permite afirmar que Corea del Sur y Marruecos han abierto la puerta a explorar cooperación en construcción naval y defensa, pero no que exista ya un acuerdo cerrado en esos campos. La parte verificable está en la agenda: CEPA, ferrocarril, baterías, litio y una referencia expresa a naval y defensa. La evolución dependerá de si esa mención general se traduce en memorandos, proyectos industriales o contratos específicos en los próximos meses.
Redacción
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