La DGAM destina 805 000 euros al desarrollo de un demostrador tecnológico nacional de medio alcance basado en el sistema MILVUS, dentro del proyecto MILPRO impulsado por Swarming Technologies & Solutions e Instalaza

Redacción
El Ministerio de Defensa ha adjudicado el contrato para el desarrollo de un demostrador tecnológico nacional de munición merodeadora de medio alcance basado en el sistema MILVUS, uno de los proyectos seleccionados dentro del Programa COINCIDENTE para avanzar en una capacidad considera ineludible en el inventario de las Fuerzas Armadas.

La Subdirección General de Adquisiciones de Armamento y Material de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) ha adjudicado el expediente 2026/00133E a la UTE MILPRO por un importe de 805 000 euros, según la información publicada ayer, 7 de agosto, en la Plataforma de Contratación del Sector Público.
El objeto formal del contrato es el «Servicio de I+D para el desarrollo de un demostrador tecnológico nacional de munición merodeadora de medio alcance, tomando como base el sistema MILVUS». La contratación se ha tramitado mediante procedimiento negociado sin publicidad y al proceso concurrió un único licitador, la propia UTE MILPRO.
MILPRO, una apuesta por una solución nacional
MILPRO corresponde a Munición Merodeadora MILVUS PRO, proyecto presentado por Swarming Technologies & Solutions (STS) e Instalaza, que asumieron el compromiso de constituirse en unión temporal de empresas (UTE) en caso de resultar seleccionadas. En el programa participan asimismo Seadrone y EINSA (Equipos Industriales de Manutención).
La propuesta fue seleccionada oficialmente por Defensa en diciembre de 2025, dentro de la temática COINC-2025-LOIMUN, destinada al aprovechamiento de avances tecnológicos para desarrollar nuevas capacidades nacionales en el ámbito de las municiones merodeadoras. Junto a MILPRO fueron seleccionados los proyectos MAMMA, encabezado por Arquimea Advanced Systems, y MURADE, promovido por Sistemas de Control Remoto.
La adjudicación ahora publicada supone, por tanto, el paso desde la selección del proyecto a su contratación efectiva para desarrollar el demostrador tecnológico.
El Programa COINCIDENTE, como es sabido, se concibió por el Ministerio de Defensa como un mecanismo para aprovechar tecnologías susceptibles de aplicación militar y transformarlas mediante proyectos de I+D en capacidades de interés para las Fuerzas Armadas. La convocatoria exige que los trabajos conduzcan a demostradores con funcionalidad militar y aporten una novedad tecnológica significativa frente a las soluciones existentes.
Más de 20 km de alcance y capacidad de merodeo
Los requisitos publicados por Defensa permiten conocer bastante bien el tipo de sistema hacia el que deberá evolucionar MILVUS PRO.
La convocatoria COINCIDENTE establece para esta categoría un rango de operación superior a 20 kilómetros y un diseño compatible con cabezas de guerra cuyo peso sea, preferentemente, superior a 3,5 kg. Defensa pretende además disponer de sistemas capaces de combinar las funciones propias de un vehículo aéreo no tripulado con las de una munición guiada.

Entre las capacidades consideradas por el Ministerio figuran el tiempo de vuelo y merodeo, con un mínimo estimado de 15 minutos de permanencia y un objetivo deseable de 30 minutos; el guiado autónomo; la precisión terminal; el empleo de diferentes cargas de pago; y la posibilidad de operar en escenarios multidominio.
Defensa presta igualmente especial atención a la operación colaborativa y en enjambre, la integración en plataformas, la interoperabilidad con sistemas de mando y control y el funcionamiento en entornos donde el espectro electromagnético se encuentre degradado o sometido a interferencias.
También se contemplan características como firma reducida y baja observabilidad, capacidad de integración dentro del ciclo de targeting y modelos específicos destinados a simulación y adiestramiento.
Diseño y fabricación nacional
Uno de los puntos especialmente importantes del programa es su orientación hacia la soberanía tecnológica e industrial.
Defensa establece expresamente que los sistemas propuestos deben utilizar vehículos aéreos de diseño y fabricación nacional, buscando además el máximo grado posible de nacionalización de sus componentes y tecnologías. Cuando no exista una alternativa española, deberán priorizarse componentes europeos.
El demostrador deberá incorporar las capacidades operativas necesarias para probar navegación, detección, selección de objetivos y ataque, aunque durante esta fase no empleará explosivos. Los ensayos se realizarán con cabezas de guerra inertes, permitiendo comprobar el comportamiento del sistema en condiciones representativas sin incorporar carga explosiva.
Existe además una salvaguarda especialmente significativa, y es que, aunque se contemplan funciones avanzadas de navegación y guiado, Defensa no requiere un modo de ataque completamente autónomo. La autorización final deberá proceder del puesto de control, que tendrá que mantener información sobre la situación táctica durante la misión.
De MILVUS a una capacidad operativa
MILPRO parte de un desarrollo que no nace desde cero. STS e Instalaza llevan años trabajando conjuntamente en la familia MILVUS, una línea española de municiones merodeadoras de ala fija.
La incorporación de Seadrone y EINSA amplía además las posibilidades de integración del sistema en plataformas no tripuladas navales y terrestres. Precisamente una de las líneas que Defensa considera de interés es la posibilidad de integrar este tipo de municiones en diferentes plataformas y hacerlas operar de forma coordinada dentro de una arquitectura de combate más amplia.
El interés de las Fuerzas Armadas por esta categoría de sistemas refleja las conclusiones extraídas de los conflictos recientes. El Ministerio reconoce en la documentación del programa que las municiones merodeadoras se han convertido en un recurso esencial del campo de batalla moderno, al combinar vigilancia, persistencia y capacidad de ataque de precisión en una misma plataforma.
La adjudicación de MILPRO permitirá ahora avanzar hacia un demostrador español de munición merodeadora de medio alcance, construido sobre una tecnología nacional ya existente y orientado expresamente a los requisitos establecidos por Defensa.
El contrato tiene un valor de 805 000 euros, prácticamente equivalente al límite máximo de aportación que el Ministerio había fijado para cada proyecto de la categoría LOIMUN, situado en 805 785,12 euros antes de IVA. La financiación servirá para llevar MILVUS desde su actual base tecnológica hacia un demostrador susceptible de ser evaluado y experimentado posteriormente por las Fuerzas Armadas.
Redacción
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