Estados Unidos destina 53,7 millones de dólares a corregir problemas reales o potenciales del motor F135 del F-35
Pratt & Whitney desarrollará y certificará soluciones relacionadas con la seguridad, la fiabilidad, el mantenimiento y la vida útil de los componentes del sistema de propulsión

Redacción
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha adjudicado a RTX Corporation, a través de Pratt & Whitney Military Engines, una orden valorada en 53,75 millones de dólares para continuar los trabajos de mejora del motor F135 empleado por la familia de cazas F-35.

Los problemas del motor F-135 reciben una nueva partida presupuestaria para trabajos correctivos que benefficiarán a todas las flotas del programa JSF
La adjudicación ha sido formalizada por el Naval Air Systems Command —NAVAIR— mediante la orden N0001926F0008, incluida dentro del acuerdo básico de pedidos N0001922G0001, correspondiente al F135 Propulsion System Component Improvement Program —Programa de Mejora de Componentes del Sistema de Propulsión F135—.
La información procede del anuncio oficial de contratos del Departamento de Defensa estadounidense, y está disponible en la base de datos contractual HigherGov.
Ingeniería para corregir problemas operativos
El contrato contempla trabajos de ingeniería no recurrente destinados a la identificación temprana, el desarrollo y la calificación de soluciones frente a problemas operativos reales o potenciales del motor F135.
Las actividades previstas deberán abarcar aspectos relacionados con la seguridad, la fiabilidad, la mantenibilidad y la maduración del sistema de propulsión, así como la evaluación de los límites de vida útil de sus distintos componentes.
El objetivo declarado es también mejorar la disponibilidad de los motores y reducir sus costes durante el ciclo de vida, mediante la identificación y corrección anticipada de deficiencias capaces de afectar a su funcionamiento o sostenimiento.
En cuanto a los términos en que se ha formulado el contrato, resulta especialmente significativa su amplitud. El anuncio no detalla qué incidencias concretas han motivado la orden, ni permite concluir que exista un nuevo defecto generalizado en el F135. Sin embargo, tampoco describe una actuación puramente administrativa, sino que se refiere expresamente a la necesidad de desarrollar y calificar correcciones frente a problemas operativos que pueden ser tanto potenciales como ya existentes.
Como es sabido, el motor arrastra, además, antecedentes que explican la atención concedida a su disponibilidad. Ya en 2021 se informaba de que el programa afrontaba una posible escasez de motores y módulos de potencia debido a la acumulación de trabajos de mantenimiento programado y retiradas no previstas, una situación calificada entonces como un problema serio para la preparación de la flota.
Más tarde, en 2023, se documentó el problema de resonancia armónica identificado tras el accidente de un F-35B durante un vuelo de aceptación. La investigación encontró vibraciones capaces de provocar la fractura de un conducto de combustible, lo que condujo a la suspensión temporal de las entregas de motores y aviones mientras se desarrollaba una solución.
En aquel momento, Air & Space Forces Magazine señaló que, aunque el fenómeno afectaba únicamente a un número reducido de aparatos, el programa decidió extender la modificación correctiva a toda la flota para mantener una configuración común. La publicación también había recogido previamente la denominada crisis de los módulos de potencia, que llegó a dejar decenas de F-35 sin motor mientras se trataba de acelerar la capacidad de reparación.
Estos antecedentes no demuestran que la nueva orden esté destinada específicamente a resolver aquellas incidencias, ya corregidas o, cuando menos, mitigadas. Pero sí permiten situarla dentro de un esfuerzo más amplio para impedir que problemas técnicos, desgaste de componentes o retrasos en las reparaciones vuelvan a traducirse en una reducción significativa de la disponibilidad del F-35.
En todo caso, como decimos, la adjudicación no corresponde a la adquisición de nuevos motores, sino a trabajos de ingeniería destinados a desarrollar, verificar y certificar modificaciones aplicables al sistema de propulsión existente.
Beneficiarios del programa
Los resultados del contrato estarán destinados a la Fuerza Aérea, el Cuerpo de Marines y la Armada de Estados Unidos, además de a los socios internacionales del programa cooperativo F-35 y a los clientes que operan el avión mediante el sistema estadounidense de Ventas Militares al Extranjero —FMS—.

La financiación inicial incluye 14 millones de dólares procedentes de fondos de investigación, desarrollo, pruebas y evaluación de la Armada estadounidense correspondientes al ejercicio fiscal de 2026. A esta cantidad se suman 22,27 millones de dólares aportados por los socios del programa cooperativo F-35.
La participación financiera de estos últimos confirma que las mejoras desarrolladas no tendrán un alcance exclusivamente estadounidense. En una flota internacional llamada a mantenerse en servicio durante décadas, cualquier problema de fiabilidad o mantenibilidad del único motor disponible para las 3 variantes del F-35 puede terminar afectando al conjunto de sus operadores.
Trabajos hasta diciembre de 2028
La mayor parte de las actividades se desarrollará en East Hartford, Connecticut, donde se concentrará el 74 % de los trabajos.
El resto se distribuirá entre Middletown, Connecticut, con un 7 %; West Palm Beach, Florida, con otro 7 %; Indianápolis, Indiana, con un 6 %; Windsor Locks, Connecticut, con un 3 %; Aguadilla, Puerto Rico, con un 2 %; y North Berwick, Maine, con el 1 % restante.
La finalización de los trabajos está prevista para diciembre de 2028.
El órgano responsable de la contratación es el Naval Air Systems Command, con sede en Patuxent River, Maryland. La orden ha sido adjudicada directamente a Pratt & Whitney, sin procedimiento competitivo.
Es adecuado precisar que esta contratación no constituye por sí misma la confirmación de una nueva crisis técnica del F135. Pero su objeto sí refleja una realidad conocida del programa: la disponibilidad del F-35 depende no sólo de la fabricación de motores, sino de la capacidad para detectar pronto sus problemas, reparar sus componentes dentro de plazo y evitar que las necesidades de mantenimiento terminen dejando aviones fuera de servicio.
La nueva orden mantiene así activa una línea específica de ingeniería orientada tanto a corregir problemas ya detectados como a anticipar posibles deficiencias relacionadas con la seguridad, la disponibilidad, el mantenimiento y la vida útil de los componentes del F135.
Redacción
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