El interés de Singapur se conoce apenas una semana después de que Canadá se convirtiera en el primer país observador del programa de sexta generación desarrollado por Reino Unido, Italia y Japón

Redacción
Singapur ha iniciado conversaciones preliminares para estudiar una posible participación en el Global Combat Air Programme (GCAP), según informa Janes este 28 de julio citando a una fuente conocedora de las conversaciones.

De acuerdo con la publicación especializada, los contactos se encuentran todavía en una fase exploratoria y el Gobierno de Singapur no ha adoptado ninguna decisión sobre una eventual incorporación al programa. Se trata, no obstante, de la primera indicación conocida de que el país asiático está examinando formalmente algún tipo de relación con el proyecto que Reino Unido, Italia y Japón desarrollan con el objetivo de disponer de una nueva capacidad de combate aéreo a partir de 2035.
El GCAP no contempla únicamente el desarrollo de un nuevo avión de combate tripulado. El programa persigue, al igual que el extinto FCAS, la creación de un sistema de combate aéreo más amplio, en el que el futuro caza operará conectado con sensores avanzados, sistemas no tripulados y autónomos y tecnologías apoyadas en inteligencia artificial.
Una nueva señal de apertura del GCAP
El movimiento de Singapur se produce apenas una semana después de que Canadá se convirtiera oficialmente en el primer país observador del GCAP. El 21 de julio, Reino Unido, Italia y Japón aceptaron formalmente la participación canadiense bajo una fórmula que permitirá a Ottawa conocer con mayor profundidad la gobernanza del programa, sus capacidades, su estructura industrial y los requisitos necesarios para una eventual colaboración posterior.
La incorporación canadiense no supone todavía una adhesión como cuarto socio pleno, pero establece un precedente relevante sobre las fórmulas que los tres países fundadores pueden utilizar para aproximar al GCAP a nuevos participantes.
DYS viene siguiendo este proceso desde hace meses. El pasado 2 de julio ya adelantábamos que Canadá sería confirmado como observador durante ese mismo mes, algo que finalmente se materializó durante el encuentro ministerial celebrado en Londres. Más recientemente, el consejero delegado de Edgewing, Marco Zoff, ha reiterado que la entrada de nuevos países no debería alterar el objetivo de disponer del nuevo caza en 2035.
El caso de Singapur es, por ahora, mucho más incipiente. Janes subraya además que este tipo de aproximación resulta coherente con la tradicional política de adquisiciones del país asiático, caracterizada por largos periodos de evaluación tecnológica, operativa e industrial antes de comprometerse con grandes programas de defensa, como ocurrió anteriormente con su proceso de selección del F-35.
Por tanto, puede hablarse de Singapur como un nuevo país que comienza formalmente a explorar sus posibilidades dentro del programa. Tras la entrada de Canadá como observador, la información vuelve a poner de manifiesto la creciente capacidad del proyecto británico, italiano y japonés para atraer potenciales participantes internacionales.
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