El anuncio oficial ratifica la información adelantada por DYS en diciembre de 2025, aunque la inversión comunicada por Lisboa supera en 900 millones las primeras estimaciones

Redacción
Portugal ha confirmado la adquisición de 3 fragatas FREMM EVO al grupo naval italiano Fincantieri, culminando un proceso cuya resolución fue adelantada por DYS el pasado 5 de diciembre de 2025, cuando informamos de que el Gobierno portugués se había decantado por el diseño italiano para renovar el principal componente de combate de superficie de la Marinha.

Fragata Vasco da Gama (F-330). Foto: Marinha portuguesa
El anuncio ha sido realizado este lunes en Roma por el primer ministro portugués, Luís Montenegro, durante una comparecencia conjunta con la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni. La operación supondrá una inversión aproximada de 3.900 millones de euros, estará vinculada al instrumento europeo SAFE y permitirá entregar los 3 buques entre 2029 y 2030.
«Este acuerdo que celebramos hoy en el ámbito de la defensa para la adquisición de tres fragatas representa una inversión de aproximadamente 3.900 millones de euros», declaró Montenegro. El primer ministro portugués vinculó la compra con la vigilancia de los recursos marítimos, la protección de los intereses estratégicos nacionales y europeos y la seguridad de las rutas internacionales de navegación y comercio.
Meloni, por su parte, confirmó expresamente que se trata de 3 fragatas FREMM EVO construidas por Fincantieri, calificando la decisión como un reconocimiento a la industria italiana y como una demostración de que Europa puede reforzar su autonomía estratégica mediante la inversión en sus capacidades industriales y tecnológicas.
Una elección adelantada por DYS 7 meses antes
La confirmación oficial ratifica la información publicada por DYS el 5 de diciembre de 2025, bajo el título Portugal habría elegido fragatas para su Marinha: las FREMM italianas. Entonces señalamos que las informaciones procedentes de medios portugueses apuntaban a una preferencia consolidada por la propuesta de Fincantieri y que la decisión, aunque todavía no había sido formalmente anunciada, parecía difícilmente reversible.
Aquel artículo situaba el posible valor de la operación en torno a 3.000 millones de euros por las 3 unidades, de acuerdo con las estimaciones disponibles en aquel momento. La cifra oficial comunicada ahora por Montenegro asciende a 3.900 millones, es decir, 900 millones más y un incremento del 30 % respecto a aquella primera valoración.
No obstante, ambas cantidades no tienen necesariamente el mismo alcance contractual. Los 3.900 millones de euros anunciados ahora no parecen limitarse a la construcción y entrega de los buques, sino que incluyen también su mantenimiento, la transferencia de tecnología y las condiciones necesarias para garantizar su explotación operativa durante un ciclo de vida no inferior a 30 años. Por tanto, la diferencia puede responder, al menos parcialmente, a la inclusión de sostenimiento, apoyo logístico y cooperación industrial a largo plazo.
La inversión global equivale a una media aproximada de 1.300 millones de euros por fragata, aunque esa división no debe interpretarse como el coste unitario estricto de cada plataforma, dado que el paquete incorpora servicios, infraestructura, transferencia tecnológica y sostenimiento durante varias décadas.

La F332 Corte Real
En diciembre, DYS también recogió estimaciones de entre 800 y 900 millones de euros por buque, cifras que previsiblemente se referían al valor industrial aproximado de cada unidad antes de añadir el conjunto de servicios y compromisos asociados al programa del que hablamos. La información oficial conocida ahora obliga, en consecuencia, a elevar sustancialmente la valoración económica total de la adquisición.
Entregas entre 2029 y 2030
El calendario comunicado por Lisboa mantiene, sin embargo, uno de los elementos principales que DYS identificó en diciembre como determinante para la elección italiana: la capacidad de entregar las 3 fragatas antes de finalizar 2030.
Las unidades deberán ser recibidas entre 2029 y 2030, un plazo especialmente exigente para un programa naval de esta complejidad y que habría favorecido a Fincantieri frente a las restantes propuestas consideradas por Portugal.
En nuestra información de diciembre ya indicamos que la disponibilidad de espacios de producción y la capacidad de cumplir los plazos establecidos por Lisboa habían constituido una de las principales ventajas de la candidatura italiana. También señalamos que otras propuestas, entre ellas la FDI de Naval Group, podían encontrar mayores dificultades para garantizar el mismo calendario.
El programa servirá para iniciar la sustitución de las veteranas fragatas de la clase Vasco da Gama, incorporadas al servicio a comienzos de la década de 1990. Portugal mantiene además dos unidades de la clase Bartolomeu Dias, procedentes de los Países Bajos y modernizadas para prolongar su vida operativa.
SAFE, industria portuguesa y Arsenal do Alfeite
La adquisición representa una parte sustancial de los 5.800 millones de euros asignados a Portugal mediante el instrumento SAFE, creado por la Unión Europea para facilitar préstamos destinados al refuerzo acelerado de las capacidades defensivas de los Estados miembros.
El acuerdo contempla una participación significativa de empresas portuguesas, transferencia de tecnología y actuaciones destinadas a la revitalización del Arsenal do Alfeite, principal instalación de construcción, mantenimiento y apoyo naval del país. Así pues, las contrapartidas industriales y la modernización de Alfeite ocuparían una posición central en la negociación con Fincantieri. La participación local no será, por tanto, un elemento accesorio, sino una de las condiciones estructurales del programa.
La concreción de este retorno industrial, la distribución de cargas de trabajo y el alcance real de la transferencia tecnológica deberán conocerse cuando se publiquen los documentos contractuales y los acuerdos de ejecución.
La F-110 queda definitivamente fuera
La decisión portuguesa confirma igualmente la exclusión de la propuesta de Navantia, que había mostrado su disposición a ofrecer una variante de la fragata F-110 desarrollada para la Armada española.
También el pasado año, pero meses antes, en julio, en DYS advertimos de que las posibilidades del astillero español eran limitadas, no tanto por las capacidades técnicas de la plataforma como por la ausencia de una cooperación naval e industrial profunda entre España y Portugal y por la existencia de relaciones previas más consolidadas entre Lisboa y otros socios europeos.
Entonces escribimos que Navantia podía presentar una propuesta solvente, pero que «probablemente Portugal optará por una vía menos ibérica». La elección de Fincantieri termina confirmando aquella valoración.
En diciembre, cuando la preferencia italiana comenzó a trascender con mayor claridad, consideramos que la operación representaba una oportunidad perdida para Navantia y una señal sobre la importancia de construir relaciones políticas e industriales antes de la apertura formal de los grandes programas de armamento.
La conclusión que formulamos entonces conserva hoy plena vigencia: la colaboración hispano-portuguesa en defensa debe construirse mediante acuerdos políticos previos que tengan después una traducción industrial concreta. La proximidad geográfica, por sí sola, no sustituye a una estrategia sostenida de cooperación.
Una decisión estratégica para Portugal
La adquisición de las FREMM EVO supone uno de los mayores programas navales emprendidos por Portugal en las últimas décadas y permitirá a la Marinha recuperar capacidades avanzadas de guerra de superficie, defensa aérea y lucha antisubmarina.
La decisión, cómo no, refuerza además la posición de Fincantieri en el mercado europeo de fragatas y consolida a la FREMM EVO como una de las principales propuestas industriales disponibles para las marinas que necesitan renovar sus escoltas oceánicos en plazos relativamente reducidos.
Quedan todavía por determinar la configuración definitiva de los buques portugueses, el armamento elegido, el diseño exacto de sus sistemas de combate y el reparto industrial del programa. Pero la cuestión principal ha quedado resuelta: Portugal ha elegido las FREMM EVO italianas. Como sostuvimos el año pasado: «Un Portugal, prudente y orientado a la interoperabilidad OTAN, probablemente optará por una vía menos ibérica».
Redacción
defensayseguridad.es


Un comentario
Cuando leo 1300 millones por estas fragatas, los belgas queriendo salir de las suyas, Alemania cancelando las F126 y comprando una fragata estándar a precio oro, la tomadura de pelo de las australianas, la cancelación de las constellaction…… Madre mía que la virgencita conserve a Navantia a pesar de sus perdidas.