Bruselas espera reconstruir su defensa antiaérea terrestre
El Gobierno belga estudia un paquete de medio y corto alcance antes de la cumbre de la OTAN en Ankara

Redacción
El Gobierno belga debate la aprobación de un nuevo paquete de defensa antiaérea terrestre que incluiría sistemas como el NASAMS, de la noruega Kongsberg, de medio alcance y Skyranger, de la alemana Rheinmetall, de corto alcance, según ha informado el diario flamenco De Morgen. La propuesta fue analizada el pasado jueves por el Consejo de Ministros, con la intención de alcanzar una decisión definitiva antes de la cumbre de la OTAN prevista en Ankara.

Bélgica necesita, en efecto, recuperar unas capacidades de defensa antiaérea que quedaron muy reducidas tras los recortes presupuestarios posteriores a la Guerra Fría. El objetivo es reforzar la protección frente a amenazas aéreas modernas, incluidos drones, misiles y otros vectores de ataque de baja y media cota.
Según De Morgen, el paquete contempla la adquisición de sistemas NASAMS —Norwegian Advanced Surface-to-Air Missile System— y sistemas Skyranger, configurando una arquitectura por capas. Los primeros cubrirían la defensa de medio alcance, mientras que los segundos aportarían protección de muy corto alcance, especialmente útil contra drones y amenazas próximas.
Un acuerdo previo con Países Bajos
El debate actual tiene como antecedente el acuerdo de principio firmado en octubre de 2025 entre Bélgica y Países Bajos para la compra de 10 sistemas NASAMS, de los cuales 9 serían para Bélgica y 1 para Luxemburgo, con un coste estimado en torno a 2.500 millones de euros, según informó entonces la radiotelevisión pública VRT.
El ministro de Defensa belga, Theo Francken, ha defendido en varias ocasiones la necesidad de proteger infraestructuras críticas, entre ellas el puerto de Amberes, frente a un entorno aéreo cada vez más complejo. La guerra en Ucrania y la proliferación de drones han reforzado en Europa la percepción de que la defensa antiaérea terrestre ya no puede considerarse una capacidad secundaria.
De acuerdo con VRT, las primeras capacidades operativas podrían estar disponibles a partir de 2027, aunque la decisión política y la organización del paquete siguen siendo puntos centrales del debate.
NASAMS y Skyranger: capas complementarias
El NASAMS aportaría a Bélgica una defensa antiaérea de medio alcance, integrada en una red de sensores y lanzadores capaz de proteger áreas críticas, unidades desplegadas o infraestructuras sensibles. Su incorporación, además, permitiría reforzar la cooperación con Países Bajos, país que ya opera este sistema, y mejorar la interoperabilidad dentro de la OTAN.
El Skyranger, por su parte, cubriría una capa más próxima. Su papel se orientaría especialmente a la defensa contra drones, municiones merodeadoras y amenazas aéreas de corto alcance. En una arquitectura moderna, este tipo de sistemas no sustituye a los misiles de mayor alcance, sino que los complementa y evita emplear interceptores más caros contra blancos de bajo coste o de proximidad.

La combinación de ambos sistemas respondería a una lógica de defensa escalonada que, al menos de momento, necesita un considerable impulso por parte del gobierno de Bruselas: detectar, clasificar y neutralizar amenazas a distintas distancias, con municiones y sensores adecuados a cada tipo de objetivo.
Debate político e industrial
Aunque existe un consenso general sobre la necesidad de modernizar la defensa aérea belga, De Morgen señala que persisten discrepancias dentro de la coalición gubernamental. Los debates giran en torno al volumen de inversión, el equilibrio industrial europeo y la organización operativa de los sistemas.
El primer ministro Bart De Wever busca cerrar el deabte antes de la cumbre aliada, en un momento en el que los socios europeos de la OTAN están acelerando inversiones en defensa aérea, munición, protección de infraestructuras críticas y capacidades de respuesta frente a drones.
La cuestión industrial tampoco es despreciable, ya que Bélgica debe decidir cómo encajar una adquisición de este tipo dentro de sus prioridades presupuestarias, sus compromisos con la OTAN y su relación con la base tecnológica e industrial europea de defensa.
Redacción
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