Varsovia entra en la órbita sueca bajo el Báltico de la mano de los sumergibles de Saab
Varsovia adquiere finalmente 3 submarinos A26 Blekinge dentro del programa Orka y prepara una transición apoyada en el A17 HMS Södermanland, mientras mantiene abierta la incógnita sobre plazos, coste final y madurez del programa sueco
Redacción
Polonia ha firmado con Saab el contrato para la adquisición de 3 submarinos A26 Blekinge dentro del programa Orka, dando forma por fin a una de las compras más esperadas por la Marynarka Wojenna RP. El acuerdo supone un cambio de ciclo para una Marina que mantiene como única capacidad submarina al veterano ORP Orzeł, una unidad del proyecto 877E Kilo cuya vida operativa lleva años agotando márgenes.

Hace apenas unos días, en DYS recogíamos que la Svenska Marinen iniciará en agosto de este año la formación de submarinistas polacos en Karlskrona, principal enclave de la fuerza submarina sueca. Ese adiestramiento se desarrollará en paralelo a los preparativos para el arrendamiento del HMS Södermanland, submarino tipo A17, que será empleado como plataforma puente hasta la llegada de los futuros A26.
Polonia no sólo necesita comprar submarinos; necesita no perder cultura submarina durante la transición. Pasar del Orzeł a un sistema sueco moderno exige formar tripulaciones, técnicos, mecánicos, personal de seguridad, especialistas en salvamento y operadores de armamento. Por eso el arrendamiento del A17 puede ser tan relevante como la propia firma del contrato principal: permite entrenar, familiarizarse con procedimientos suecos y reducir el salto operativo hacia el A26.
El HMS Södermanland es una plataforma veterana, pero útil para ese cometido. Dispone de propulsión independiente del aire AIP y está optimizado para operar en aguas restringidas y complejas como las del Mar Báltico, aunque conserva capacidad para misiones fuera de ese entorno. Para Varsovia, su papel será sostener una transición que no puede esperar a que el primer A26 esté listo.
El A26 Blekinge, por su parte, representa una apuesta de largo recorrido. Se trata de un submarino convencional de nueva generación, con diseño de baja firma, sistema Stirling AIP, arquitectura modular, timones en X y capacidad para misiones de inteligencia, vigilancia, guerra antisubmarina, operaciones especiales y, potencialmente, empleo de sistemas no tripulados. Su diseño responde especialmente bien al Báltico, donde la discreción, la persistencia y el conocimiento del fondo marino pesan tanto como el armamento embarcado.
Suecia y Polonia son ahora aliados de la OTAN y comparten un espacio de seguridad inmediato frente a Rusia. La guerra submarina, la protección de infraestructuras críticas, la vigilancia de cables y tuberías, y la negación de espacios navales han ganado peso en la región. Orka encaja, cómo no, en esa realidad.
Pero el contrato también llega con preguntas razonables. Defence24 ha recordado en los últimos días que el programa A26 sueco acumula retrasos relevantes y que los 2 submarinos encargados por Suecia han visto desplazado varias veces su calendario. Ese punto importa, porque Polonia necesita recuperar capacidad submarina con urgencia y no puede permitirse una transición indefinida.
También quedan por aclarar aspectos sensibles: calendario exacto de entrega, configuración final, armamento incluido, alcance real de la cooperación industrial, condiciones operativas del A17 y papel de la industria polaca en mantenimiento, apoyo y ciclo de vida. La cooperación entre PGZ y Saab será una de las piezas que permitirán medir si Orka deja capacidades en Polonia o si se limita a una compra exterior con apoyo local.
El acuerdo, por tanto, es importante, pero no una solución inmediata. Porque tomará su tiempo, como todos los programas navales de envergadura. Polonia ha dado el paso que llevaba años aplazando. Ha elegido proveedor, ha vinculado su futuro submarino a Suecia y ha diseñado una transición con el A17 como puente. Ahora empieza la parte más exigente: formar tripulaciones, recibir el Södermanland, mantener viva la capacidad submarina y asegurar que los A26 llegan en plazo y con capacidad real.
Para Varsovia, Orka puede ser el regreso a una capacidad submarina creíble en el Báltico. Para Saab, una validación internacional del A26. Para la OTAN, una pieza más en el cierre del espacio báltico frente a Rusia. Polonia parece volver por fin a tener submarinos modernos, operativos y sostenibles bajo su propia bandera.
Redacción
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